sábado, 30 de enero de 2010

A cualquiera le puede pasar


Un párroco iba conduciendo cerca de Alpartir, cuando vio a una joven monja parada al lado de la carretera esperando el autobús. Evidentemente una persona formada en la caridad y la bondad, no podía dejar pasar esa oportunidad de hacer el bien. El párroco paró y le ofreció llevarla al pueblo más próximo, que era donde esta se dirigía. La monja aceptó contentísima y puso el equipaje en el asiento trasero. Cuando se sentó su hábito se abrió un poco y dejó ver una hermosa pierna.

Cuando el párroco se dio cuenta de este hecho, casi ocurre un accidente. Afortunadamente consiguió controlar el coche, pero no pudo resistir la tentación y puso la mano en la pierna de la joven monja, notando su suavidad y sintiendo un gran placer.

Ella lo miró de arriba a abajo y le dijo:

– Padre, por favor, recuerde el salmo 129. –

Entonces, el párroco retiró rápidamente su mano y pidió disculpas, pero sus ojos se resistían a apartar la vista de la hermosa pierna. De hecho, al poco tiempo, su mano pasó del cambio de marchas a la rodilla de la monja en un acto reflejo inconsciente.

– Padre, le pido por favor, que recuerde el salmo 129 – reiteró la joven monja.

El párroco, contrariado, retiró nuevamente su mano y pidió disculpas:

– La carne es débil, hermana… No me lo tenga en cuenta y haga el favor de entenderme. –

Entre miradas y débiles aproximaciones recorrieron el trayecto. Llegaron al pueblo y la monja miró al párroco de una forma muy significativa, al tiempo que le agradecía el favor de haberla aproximado a su destino.

El párroco continuó su viaje de forma acelerada y cuando llegó a su casa se fue corriendo a ver que decía el salmo 129: “Sigue adelante e inténtalo, llegarás a la gloria”.


Moraleja: Siempre hay que estar informado al máximo sobre temas relacionados con el entorno laboral de uno mismo o te expones a perder grandes oportunidades. La formación permanente es imprescindible en la sociedad actual.

martes, 26 de enero de 2010

Benito Soto, el último pirata



El de hoy es un personaje que por una de esas casualidades descubrí hace unos meses ojeando una enciclopedia en una biblioteca. Siguiendo mi costumbre de publicar entradas los martes y sábados, cuando haya algo que publicar, he esperado al día de hoy para hacerlo, la razón es sencilla. Ayer se cumplieron 180 años de la muerte del, que podríamos considerar, último pirata del Atlántico. Poco se sabe de su vida, apenas nada, y ese poco puede que sea mezcla de leyenda y realidad. Se llamaba Benito Soto, nacido en Pontevedra en un entrono de pobreza, y no llegó a los 25 años (22 de marzo de 1805, 25 de enero de 1830).
Benito era el séptimo hijo de una familia de catorce. Jamás aprendió a leer, pero se convirtió en un espabilado contrabandista al que, a los dieciocho años de edad, semejaron quedarle estrechas para sus correrías las aguas de la costa gallega. Embarcado rumbo a Cuba, en ese momento se pierde la vista de sus andanzas hasta su reaparición, poco después, a bordo del "Defensor de Pedro". A partir de entonces hay dos versiones de la vida de Benito Soto: en la primera la de que se trató siempre de un honrado marinero que por la necesidad y las circunstancias acabó combatiendo a corsarios enemigos, y, en la segunda, que directamente actuó en barcos corsarios españoles contra buques de las repúblicas americanas. En cualquier caso, se da por seguro que navegó en buques negreros y tuvo más de un enfrentamiento armado, lo que le otorgó una notable experiencia en combates en el mar.
El hecho es que, a finales de 1827, con sólo 23 años de edad, figura ya como segundo contramaestre del "Defensor de Pedro", un bergantín de bandera brasileña con destino a África que tenía "patente de corso" para ejercer la piratería contra toda aquella embarcación que se considerase enemiga del gobierno que lo había contratado. Esto significa que, aparte de la licencia corsaria, se trataba de un barco negrero, cuya misión principal es embarcar esclavos en el continente negro para trasladarlos a América.
El 3 de enero de 1828, el "Defensor de Pedro" fondea en el Cabo de San Pablo y el capitán, Pedro Mariz de Sousa Sarmento, y algunos miembros de confianza de su tripulación, abandonan el buque intuyendo que, a bordo, se estaba gestando un motín. Asume la responsabilidad del mando el teniente de la Armada portuguesa, Antonio Rodrigues, quien el 26 de febrero se enfrenta a una rebelión encabezada por Benito Soto: la lucha acaba con la expulsión de los tripulantes considerados no válidos y, al grito de ¡Abajo los portugueses!, Soto encierra primero y ordena asesinar después a su principal cómplice y, a la par, rival en la revuelta, tomando "de facto" y de manera unipersonal el poder a abordo.

A partir de esos sucesos, podemos considerar que el "Defensor de Pedro" ya no era un buque con patente de corso, sino un barco pirata que navegaba bajo ninguna patria y bajo ningún dios como no fuesen la codicia de sus marineros y las órdenes de Soto. Incluso fue rebautizado como “Burla negra”.

Deciden partir con rumbo a las Azores. A su paso fueron abordados la "Morning Star", la "Topaz", el "Unicorne" (que logró escapar), el "Cessnock", la "Ermelinda" y el "New Prospect" y en casi todos los casos se trató de unos asaltos en verdad sanguinarios y que hablan muy poco bien de cómo se las gastaba Benito Soto en alta mar.

El asalto a la "Morning Star" devino en toda una matanza. Al no querer que hubiese testigos de su fechoría y después de matar a los tripulantes que aún resistían, Soto ordenó que se hundiese la fragata inglesa y se eliminase a todo su pasaje.

No corrieron mejor suerte los veintidós tripulantes de la fragata norteamericana "Topaz", pasada por las armas, un golpe que le proporcionó a Soto el que probablemente fuese su mayor botín en joyas, piedras preciosas, relojes de oro, sedas de China y la India, y monedas. Con aquel tesoro en sus bodegas, el pirata comunicó a sus hombres que ya era hora de volver a casa, poniendo la "Burla negra” proa a Galicia.

En ruta hacia el Noroeste de España, el bergantín pirata no dudó en atacar a aquellos barcos que se le cruzaron en el camino y, así, fueron cayendo, entre otros, la fragata portuguesa "Ermelinda" y el "New Prospect". Cuando, ya en la mismísima bahía de Marín (Pontevedra), Benito Soto se creía rico y a salvo de cualquier contratiempo, se produjo un, para él, hecho inesperado. Ocurrió que se encontró con más dificultades de las previstas para vender la mercancía, de modo que se dirigió al Sur de la Península, recalando varado, debido a un error del timonel que confundió Punta Tarifa con la Isla de León, a tan sólo cuatro kilómetros del puerto de Cádiz, es decir, al alcance tanto de las autoridades españolas como británicas, las cuales procedieron a la detención de los bandidos.

Tras la confusión inicial por lo sucedido, los piratas decidieron huir, pero poco a poco fueron capturados. El capitán Soto llegó casi hasta Gibraltar pero fue capturado.

La sentencia de muerte de Benito Soto fue dictada por un tribunal inglés porque a manos británicas fue cedido por expresa voluntad del rey Fernando VII quien, sin embargo, se encargó de que la mayoría de la tripulación del bergantín "Burla negra" fuese juzgada y sentenciada a muerte por una magistratura militar española.

Esto es un hecho bastante curioso. Realmente aquellos piratas no habían hecho daño a España, ni atacaban sus intereses, solamente atacaban barcos bajo otra bandera, pero para el nefasto Fernando VII, la ciudad de Cádiz era especialmente aborrecible por ser cuna de los liberales; el monarca entendió que la mejor forma de infundir el terror entre sus habitantes y salvaguardar su patético reinado era reunir a los condenados y proceder a su ahorcamiento en público, ante las Puertas de Tierra, y en dos jornadas consecutivas, las del 12 y el 13 de enero de 1830. No satisfecho con ello, el rey ordenó descuartizar los cadáveres y exhibir sus cabezas durante varios días en distintos lugares de la ciudad.

La ejecución de Benito Soto, el 25 de enero de 1830, resultó especialmente cruel. El verdugo colocó la cuerda demasiado alta, pero Soto lo ayudó subiéndose al ataúd para meter bien la cabeza en el lazo y, tras gritar al público ¡Adiós a todos, la función ha terminado! saltó al vacío, pero los pies tocaban el suelo y no acabó de ahogarse -para satisfacción del público- hasta que el verdugo, con una pala, quitó algo de tierra bajo sus pies y el pirata finalmente murió.

Podríamos pensar que era una persona cruel y sanguinaria. Pero en su favor diré que, hay que hay que tener en cuenta que él se cría en un ambiente en el que durante muchísimos años se gritó “muerte al inglés”, fueron dos o tres siglos en el que España rivalizaba por la conquista de los mares con Inglaterra y ese era un grito habitual. Después, en época de paz y de alianza con los ingleses, había mucha gente que seguía con esa espina clavada; también estaba el tema de Gibraltar, el de la esclavitud, de los negreros, etc., y Benito Soto fue un poco un retrasado en su tiempo, porque si lo que hizo lo hubiese hecho cien, o doscientos, años antes tendría una estatua en cada plaza. Sin duda alguna, de haber nacido en la época que le hubiera correspondido, su fama podría ser comparable a los grandes corsarios como Francis Drake o Henry Morgan, al servicio de Inglaterra o Barbarroja, al servicio del Imperio Otomano.

Como anécdota diré que el poema “La canción del pirata” de José de Espronceda está dedicada a Benito Soto, de cuya figura era admirador el célebre poeta.

sábado, 23 de enero de 2010

Españoles, una especie diferente


Está claro que el pueblo español es diferente. Yo creo que somos una derivación del homo sapiens que perfectamente se podrí a llamar homo españolensis. Sí, ciertamente, la idiosincrasia de este país a lo largo de su historia es de lo más curioso que podamos leer. Tampoco es cuestión de retrotraerse demasiado en el tiempo, por lo que unos siglos atrás son suficientes para determinar el punto en el que estamos.

Podríamos empezar al principio del siglo XVI, en los años 20 para concretar. La revuelta de las Comunidades en Castilla y las Germanías en Aragón supone, para algunos historiadores, la primera revuelta burguesa de la historia. Se trataba de unas revueltas del pueblo, para liberalizarse del yugo de los nobles, aprovechando el cambio de rey en la figura de Carlos I. Pues bien, ese primer intento de cambiar, por gran parte de la sociedad, fue sofocado por la fuerza de las armas, sus cabecillas ajusticiados y la situación quedó como estaba.

Pero lo que destacaría de este siglo es, sin duda alguna, las conocidas como Guerras de Religión. Donde Europa se revelaba contra el antro de corrupción en el que se había convertido la Iglesia, iniciándose la Reforma Católica con la aparición de Protestantismo. España, en lugar de sumarse a ese cambio, apoyaba a una institución podrida hasta los cimientos, guerreando con todo el mundo por defender a la Iglesia Católica. Las consecuencias fueron desastrosas, especialmente económicas, puesto que el oro proveniente de América se destinaba a lo militar y Felipe II tuvo que declarar dos veces la bancarrota.

En el siglo XVII, continuamos de la misma manera, sin ver que el imperio estaba debilitado, y después de un periodo relativamente pacífico con Felipe III, con Felipe IV volvimos a enfrascarnos en aventuras imposibles de soportar.

Durante el siglo XVIII, ya con los Borbones en el poder, el pueblo aguantaba continuos abusos de las clases privilegiadas y mientras en países, como Francia, ocurría un hecho que cambió el rumbo de la historia europea, ergo mundial, como fue la Revolución Francesa y le cortaban la cabeza a sus despóticos reyes, aquí nos conformábamos con que Carlos III llenase Madrid de plazas y fuentes.

Pero, sin duda, si hay un siglo dramático, vergonzoso e infame para el pueblo español es el siglo XIX. Será difícil volver a vivir unos años tan ignominiosos como aquellos. Empezamos con la llamada Guerra de la Independencia, debido a la invasión napoleónica; que, realmente, ni fue guerra ni fue invasión, por los motivos que brevemente explicaré.

No hubo una conquista o acción bélica por parte de los franceses, puesto que estos entraron con el beneplácito de los borbones que andaban a la gresca entre ellos (padre e hijo, Carlos IV y el infante Fernando, futuro Fernando VII).

Tampoco hubo una dependencia legal o administrativa de España respecto de Francia. Durante el tiempo que estuvieron los franceses, hubo una actividad legislativa, administrativa y militar, que acabarían aprobando la Constitución de 1.812 y que en un país conquistado no se hubiera podido producir.

La España que se encontraron los franceses al llegar es la que muy bien representa Goya en su cuadro Lucha a garrotazos (arriba se puede ver), donde dos hombres, con barro hasta las rodillas, se dan mamporros hasta que uno de los dos cae. Así que podemos hacernos una idea de lo que pensarían los franceses, ellos, que habían sido los precursores de la Enciclopedia y habían vivido una revolución para acabar con el antiguo régimen. O sea, en España estábamos por civilizar comparados con ellos. No es de extrañar que grandes intelectuales de la época aceptasen de buen grado las reformas que traían los franceses y se les denominase, por ello, afrancesados. Evidentemente luego tuvieron que huir del país. Es interesante, también recalcar la figura de José I, hermano de Napoleón, un rey tan maltratado como desconocido, hecho que he podido constatar en una reciente biografía suya que he terminado de leerme. Así pues comparemos al ilustrado francés con el Curro Jiménez de turno, no hay color, pero eso es lo que somos.

Se van los franceses de España y aceptamos al rey felón, Fernando VII, al grito de ¡Viva las cadenas! Hay una anécdota que dice que cuando este rey llegó a España el pueblo quitó los caballos del carruaje para ser ellos mismos los que lo arrastrasen… sin comentarios. Bien que se tenían merecido aquellos españoles lo que les tocó con este rey, pero eso no es motivo de esta entrada.

Después, a la muerte del Deseado, como era conocido el monarca, el país entró en una serie de guerras civiles, conocidas posteriormente como Guerras Carlistas, para distinguirla de la del siglo XX. Estos fueron unos enfrentamientos de varios años de duración que devastaron el país, por peleas familiares de los Borbones, aunque el que lo sufría era el pueblo. Sí, como podemos ver somos una raza única.

Entrando en el apartado anecdótico podríamos citar que cuando volvió Alfonso XII para ser rey, un hombre lo hizo bajar del caballo para llevarlo él mismo a hombros, a lo que el rey dijo: Cuanto entusiasmo, y el hombre le contestó tan alegre: Pues si hubiera visto cuando echamos a la puta de su madre (la reina Isabel II). O sea algo sin explicación.

Después llegamos al siglo XX. Por ser el último, es posible, que esté más fresco en la memoria. Donde entre un rey vividor y la dictadura de Primo de Rivera, llegamos a un punto donde el pueblo dice basta. Donde se pretende romper con todo, con la aristocracia opresora y con la Iglesia que atemorizaba al pueblo. Llegamos a la II República, donde se iban a producir unos cambios sustanciales en todo el país que hubieran cambiado para siempre su historia. La primera vez donde la democracia y la libertad era lo que importaba. Pero claro, entre un ejército que se creía con el derecho de salvar al pueblo de sí mismo, una aristocracia que no soportaba el nuevo estatus al que estaba sometida y el beneplácito de la Iglesia que había perdido sus privilegios, se produjo la Guerra Civil, un hecho que no hace falta comentar por conocido… el resto ya es historia. Una cruenta dictadura, de cuarenta años, un príncipe jurando los Principios del Movimiento en las Cortes y unos políticos afectos al régimen. Nada de eso cambió a la muerte del dictador. Todo siguió igual. El príncipe se convirtió en rey, los políticos de la época crearon partidos políticos, se hizo una infame ley de punto y final, y aquí no ha pasado nada. Todos OBLIGADOS a perdonar y olvidar.

Pues sí. Este es un breve recorrido por la historia de España. Evidentemente se podría profundizar mucho más, pero tampoco quería hacerlo para no perderme en fechas y nombres. Como podemos ver el pueblo español, por una u otra razón, siempre se ha resistido a mejorar, a progresar, se ha conformado con tener llena la panza, ser servil y poco más. Por eso, viendo estos acontecimientos, no debemos extrañarnos, en absoluto, por tener unos políticos, como ZP, Rajoy, Zerolo, Camps, Pepiño Blanco… y tantos otros. Tampoco debemos rasgarnos las vestiduras cuando una persona deja su herencia de treinta millones de euros a los Príncipes de Asturias y a los nietos de los reyes ¿Por qué no va a poder dejarla? Cada uno puede hacer con su dinero lo que quiera. Ahora bien. Con este ejemplo se puede ver que no todos somos iguales, la gran mentira de sistema democrático que tenemos, porque, en este caso, ese dinero no ha sido dejado en herencia a unas personas por serlo, o por necesidad, sino por el cargo que tienen. Se puede ver, claramente que es por pertenecer a una familia con privilegios muy superiores a nosotros… para que luego vengan tocando los cojones los medios de comunicación y digan eso de “como una familia normal”. Pero ¿sabéis qué? Me parece bien, al fin y al cabo, el aborregado pueblo español es el que decide. Tenemos lo que nos merecemos, ni más ni menos, unos políticos corruptos y una institución como la monarquía, que es medieval, antidemocrática y cargada de privilegios. Pero estoy seguro que en este siglo se producirán posibilidades de cambios, que espero que aprovechemos. Yo, por mi parte, espero vivir lo suficiente para verlos y tengo la esperanza que esta vez sí, que la III será posible y muchas cosas cambiarán. Si nuestros antepasados han tenido sus oportunidades, a nosotros también nos tiene que tocar. Supongo que algún siglo tendremos que aprender la lección.

martes, 19 de enero de 2010

No hay margaritas eternas


Estas navidades estuve tomándome un café con Plácido. Hacía ya tiempo que no nos veíamos, desde el verano más o menos, y lo llamé para salir un rato y contarnos nuestras cosas. Hay conversaciones que no por repetidas son aburridas, y nos gusta recordar tiempos pasados. Es en esos momentos cuando te das cuenta lo rápido que pasa el tiempo, al contar anécdotas del instituto o de la universidad, recordándolas como si fuera ayer, y la más cercana tendrá más de diez años.

Centrándonos en el presente, nos pusimos a hablar de cómo nos iban las cosas. Parece ser que Plácido estaba más animado que la última vez que nos vimos. Poco a poco estaba aprendiendo a olvidar lo que hubiera querido y no pudo ser. El tiempo todo lo cura, siempre es cuestión de aprender.

¿Sabes que vi a Lorena hace dos días? – Apunté dentro del ámbito de nuestra conversación.

Yo estuve con ella antes de Navidad, estuvimos hablando una noche que quedamos. – Me contestó.

Le pregunté por ti y me dijo que no sabía nada, que hacía tiempo que no os veíais. – Le dije yo.

Bueno, no sé. Tuvimos una conversación un tanto extraña, pero creo que era necesario. – Dijo él mientras daba un trago a su café.

Sí, no sé por qué pero intuí algo. Cuando le pregunté por ti parecía incómoda como si le molestase que lo hiciera. – Afirmé al hilo de su respuesta. – ¿Qué pasó?

No lo sé. No sé ni cómo hemos llegado a esto y la verdad que tampoco pretendo darle más vueltas al asunto. Yo estoy en paz conmigo mismo y con la conciencia tranquila. – Me dijo mirándome fijamente a los ojos. – El otro día, cuando me llamó para salir por la noche, estuvimos en el pub Estrella, sentados en una mesa. Estábamos hablando de cómo se presentaban las navidades y ese tipo de cosas. De repente, sin venir a cuento, me preguntó “¿Yo que soy para ti?”. La verdad que me quedé en blanco porque no entendía la pregunta, no sabía por dónde iba, así que, sin pensarlo, y de la forma más natural le dije que era una buena amiga. En ese momento su cara cambió y se tornó seria. Yo le pregunté que qué pasaba y ella me dijo que si solamente aspiraba a eso. Como comprenderás, la situación me resultaba incómoda. Creía intuir por donde iba pero no quería equivocarme, entonces le pregunté qué es lo que soy yo para ella. Ella me dijo que era alguien muy especial ¿Cómo de especial? Le pregunté. Con sentimientos por mi parte, me contestó. En ese momento me hubiera gustado desaparecer de allí, estar en otro sitio. Hay situaciones que no me gustan porque conozco las consecuencias que pueden traer. Yo miraba mi vaso, le daba vueltas entre las manos viendo como los cubitos se movían. Lorena, le dije por fin, creo que hay cosas que no pueden ser, yo no te veo así. Para mí eres una amiga con la que poder contar, hablar, salir, pero no va más allá, lo siento. Ella, parece ser, que se sentía ridícula. Estaba mostrándome sus sentimientos y, en cierto modo estaba siendo rechazada. No te preocupes, me dijo, la culpa es mía por no haber sabido diferenciar las cosas, por crearme ilusiones sin saber si serían correspondidas. Ahora sé lo que tengo que hacer. No, le dije yo, aquí no hay culpables ni inocentes, las cosas son como son y nadie puede mandar sobre ciertos aspectos. No me digas eso para consolarme, me contestó, es mía por creer que tú sentías lo mismo, por pensar que tú también sentías lo mismo. Por pensar que el hecho de hablar casi todos los días o vernos tan habitualmente significaba algo. Yo estaba callado escuchándola. Pero ahora ya sé lo que hacer, ahora ya sé a lo que atenerme ¿Qué quieres decir? Le pregunté. Que no lo haremos más. No nos llamaremos más ni nos veremos. No quiero que esto siga creciendo esperando algo que, posiblemente, no llegue nunca y ser doloroso para mí. No me gustaría seguir como hasta ahora y que un día me presentases a alguien como tu novia. Entiende mi postura, por favor. Sí, le dije yo, te entiendo. Es algo que me dolerá como a ti, pero no puedo obligarte a nada, tampoco quiero hacerlo, aunque me duela. Hay veces que vale la pena perder que más perder y lo último que quisiera es hacerte daño. Te lo agradezco, muchas gracias, me dijo ella.

Todo esto que te he contado no fue tan rápido. A grosso modo te lo he resumido para que tengas una idea, pero estuvimos la mayor parte del tiempo hablando de ello. La verdad que no era una situación cómoda, y cuando terminamos de hablar, estuvimos un ratito y ya nos fuimos. La acompañé a su casa y nos despedimos como si no hubiera ocurrido nada, aunque en el ambiente flotaba la incomodidad. Y desde entonces hasta ahora.

Yo estaba tratando de imaginarme la situación. No le interrumpí hasta que no terminó.

Vaya, no sé qué decirte. Realmente es una situación comprometida. Entiendo como os sentiríais ambos ¿No habéis vuelto a hablar desde entonces? – Le dije yo.

No. De lo ocurrido hace dos semanas y no hemos vuelto a hablar. Yo no he hecho nada por ponerme en contacto con ella. No quiero hacerlo porque sé lo que supone. Creo que es mejor así. Si estuviera en su lugar me gustaría que me respetasen. – Me contestó Plácido con convicción.

Yo quería averiguar más. No es que pretendiese hacer de celestina, ni mucho menos, pero puesto que ambos eran amigos, quería saber a qué atenerme en caso de coincidir, por casualidad, en alguna ocasión.

¿Tú no sientes nada por ella? – Pregunté intuyendo su respuesta.

Marino, – me dijo – lo que te he contado es lo que pasó. Nada ha cambiado. Para mí solo es una amiga, especial si quieres, pero amiga. No pretendo nada más. Hay cosas que están o no están y si no están es inútil forzarlas. Me conoces, y sabes todo lo que hemos hablado, por eso no quiero meterme en algo que sé que no puede salir bien. Es posible que lo que te vaya a decir te suene a prepotencia, pero yo no me conformo con cualquier cosa, y cuando digo esto no significa que ella lo sea, no, no es eso. Lo que quiero decir es que si estoy con alguien es porque realmente lo sienta, porque sienta por esa persona algo especial, no simplemente una amistad. Que esa persona me motive, me transmita, me haga vibrar. No me sirve estar por estar, o por miedo a la soledad. Eso quiero que sea algo que yo elija, regido por el corazón y si no, no me comprometo. Aunque pase el tiempo, prefiero la soledad elegida a la compañía forzada, porque hay cosas que no son como un yogurt que si no te lo comes en una fecha caduca y no sirve. No, esto no es así. Tampoco me sirve el compromiso por acostarme con alguien y que eso me ate. Prefiero no hacerlo. Deshojar una margarita está bien, pero cuando se tienen catorce años, y a nuestra edad, debemos tener las cosas más claras, si sabemos lo que queremos. Si no, pues cualquier mujer puede servir, si lo que se busca es alguien a tu lado, sin más, y una cama caliente, entonces me daría lo mismo. Pero eso es algo que no quiero, el precio a pagar es excesivo, un precio que no estoy dispuesto a pagar y una oportunidad que no estoy dispuesto a ofrecer por ver si algún día salta la chispa. No quiero que nadie se pase la vida deshojando una margarita por mí y que al final no sea lo esperado.

Lo entendía bien. Creo que Plácido era justo, con Lorena y con él mismo. Posiblemente podría haberle seguido el rollo por no dañarla, pero los resultados hubieran sido catastróficos. Se arriesgaba a perder una amistad para siempre.

Nada que decir. – Le contesté. – Me alegro que pienses así. Estoy seguro que ella no puede reprocharte nada que no sean unos sentimientos no correspondidos, pero como dices, tú no tienes la culpa de ello.

Sí, así es. – Me dijo. – O es blanco o negro, pero no existen los tonos grises. Si algo no está, no está por mucho que se quiera forzar. –

De acuerdo. Si la veo no le diré que hemos tenido esta conversación. Conociéndola, no creo que sea agradable para ella. – Le aseguré.

Te lo agradezco. Supongo que el tiempo acaba curándolo todo, aunque queden cicatrices ¿qué te voy a contar que tú no sepas? – Dijo sonriendo irónicamente.

Sí, todo pasa al final. Cambiemos de tema. – Le contesté dando por finalizada la conversación sobre ello.

Continuamos hablando de todo, poniendo verdes a los políticos, a la iglesia y a todo el que nos parecía. Estábamos con ganas de soltar adrenalina. Después de un par de horas más nos despedimos, hasta un par de días después, que quedaríamos de nuevo.

Durante el camino a mi casa yo iba pensando en todo lo que me había contado Placido. Estas cosas siempre acaban igual ¿Qué hacer? Tú lo sabes bien, conservar la distancia, renunciar a lo natural, y dejar que el agua corra. Me preguntaba, ¿es posible ser amigo de alguien, sabiendo que esa persona tiene ciertos sentimientos hacia la otra, y que no pueden ser correspondidos? ¿Cuál es el límite entre una amistad especial y el amor? Ya tenía más cosas en las que pensar.


sábado, 16 de enero de 2010

Vanessa Mae

Hace poco que he descubierto a Vanessa Mae y me cautivó desde el primer momento. Es una violinista de Singapur afincada en Londres. Su formación es de música clásica pero ha sabido adaptar las piezas de los grandes compositores al pop, jazz y otro tipo de música moderna, siempre con el violín como elemento predominante.

En este primer video adapta una pieza del concierto nº 5 de Vivaldi, La tempestad del mar.




Esto es una contradanza, una pieza musical de Gran Bretaña. Fue utilizada para ópera y ballet, entre otros, por Beethoven y Mozart.


martes, 12 de enero de 2010

La inportancia de la ortografia





Seguramente sera una mania , pero renconozco que me sacan de quizio las personas que escriven mal y las q havlan peor.no , no me refiero a gente k por motivos no a podio adquirír una cultura, ese tipo de jente trata de haprender incluso son coscientes de sus propias limitaziones.

Me refiero ha otros que cometen atentados ortograficos , verdaderos teroristas del lenguage q campan ha sus hanchas con mas razón k nadie. a esos ha los q se les dice que procuren escrivir mejor y encima se imprenan de dinidad y se sienten ofendidos.Creo q no hai peor tarugo k aquel q se siente orgulloso de sus malos habitos y encima los justifica llenandose de orgullo .

Todos , cualquiera, y yo el primero, podemos cometer faltas ortograficas,pero una cosa es algo puntual y k se sabe que es un eror, como podria ser una coma,una tilde o una letra mal puesta,y otra es desidia,desinteres, analfavetismo probocado en su mas alta espresión, solamente ahí q darse una vuelta por algunos foros, o incluso en periodicos dijitales y escritos donde el maltrato al lenguage es algo constante.

Somos lo que escribimos, somos como escribimos y esa es nuestra targeta de presentacion en un medio escrito. De la misma forma k visualmente pretendémos dar una buena imajen tamién deveríamos hacelo con la escritura. Habra quien diga q escrive como quiere y se le llenara el pecho de orgullo y se lo golpeara cual gorila en la selva.Todo es cuestion de educacion, creo y de la misma forma q a mi no se me ocurre tirarme eruptos en una mesa por cuestiones hevidentes,tamién creo que hay que esforzarse a la hora de trasmitir las cosas.

Tanpoco creo qe sea bueno no decir estas cosas. me esplico. Si alguien escrive incorectamente no veo porque no se le tiene k decir ¿Acaso hai que reirle las gracias? Es posivle que resulte un poco violento decirlo pero de la misma forma que si un niño ronpe cualquier cosa,o dice palavras no própias de su edad, y se le riñe del mismo modo havría que acer con lo demás. O acaso soy mas guay, mas educado y mejor persona por tragarme faltas ortograficas de los demas en lugar de tratar de corejir su error y hacerselo ver… aquí cada cual que piense lo que quiera.

Y, evidentemente, eso se suele trasladar al lenguage oral. Yo soy dislexico, de pequeño me llebavan a una logopeda por qué tenía problemas de dicion. Esta, le dijo a mi madre que eso era por ¡ser zurdo!, creo k los que somos zurdos tenemos no se q parte del celebro canbiada y eso afecta en algunas cosas.Bueno, ahora hablo corretamente, aunque reconozco que si escrivo debo de fijarme porque es posivle que alguna letra me baile y aun rebisandolo un par de veces sienpre ahi algo q se pasa. Pero, si del lenguage hablado se trata no soporto, me rrepatea, la gente que no usa la “D” de los participios (como pongo en mi perfil del blo). Es un poblema tanto ha nivel de calle como en televisión,fijaos en algunos politicos y periodistas. No puedo con un tomao, comprao, dao, viajao, comunicao, hablao y todos los aos habidos y por haber. Lo siento es algo superior a mi, y incluso, hablando con amigos, reconozco que llevando las cosas al limite, si me sueltan un ao les digo que no lo entiendo,lo q me ha traido no pocas pequeñas discusiones . Casualmente tenía un profesor, todo un doctor en arquitectura, que hablava asi y decía: forjao, dibujao, encepao, arbolao, hormigonao, cimentao, etc., etc. y yo pensaba ¿este tio que no sabe ni hablar me va a suspender a mi?????Reconozco que el señor era bastante duro y que cualquier ocasión para desprestijiarlo era buena.

Cuando nos demos cuenta de lo que lo inportante q es el lenguaje algo habremos avanzado.Incluso don Quijote hace mencion a ello, en los consejos k le da a Sancho cuando se va de gobernador, sobre la inportancia de escrivir y havlar corectamente. y es k no me esplico como hemos tenido los mejores escritores de la literatura unoiversal, si españa es un pais donde , por desgracia , se habla muy mal y se escrive todavia peor

Si hiciéramos caso de esta frase de Fernando Pessoa, poeta y escritor portugués, cuanto mejor que sería todo.

La gramática es más perfecta que la vida.
La ortografía es más importante que la política.
La suerte de un pueblo depende del estado de su gramática.


Se aa entendido no? Pos eso.

jueves, 7 de enero de 2010

La vida sigue igual


Después de algún tiempo sin escribir me decido a hacerlo. No necesitaba un motivo especial, solamente una excusa para arrancar de nuevo. Veremos que nos depara este nuevo año. Se dice que año nuevo vida nueva ¿qué tendrá que ver eso con la vorágine habitual? Al fin y al cabo tampoco creo que cambie demasiado en líneas generales; ZP seguirá gobernando y llevando a la ruina (todavía más) al país, la monarquía viviendo a costa de todos, el PP continuará siendo un partido corrupto, seguirán llegando cientos de pateras con extranjeros que acogeremos muy gustosamente, el paro continuará creciendo, los agricultores españoles verán cómo se hunden los precios de sus productos en Europa, muchas empresas cerrarán, la Esteban continuará siendo el reflejo del patetismo español, continuaremos a la cola de Europa en educación y poco más, nada nuevo bajo el sol ¿qué os voy a contar que no sepáis?

Para los que digáis que soy pesimista, os diré que no todo es malo, que este año hay mundial... Si es que el que no se consuela...