sábado, 29 de agosto de 2015

Derecho a una muerte digna



De lo que único que somos dueños es de lo que hay en el interior del paréntesis entre el momento de nuestro nacimiento y en el de nuestra muerte. Somos protagonistas, sin pretenderlo, de dos instantes fundamentales: el principio y el fin de nuestra existencia. Insisto, lo que ocurra en medio, de una u otra forma, lo podremos decidir, pero sólo eso.
Dicho lo anterior, soy partidario de ser protagonista de nuestro último momento. La vida es como un tren en el que nos subimos sin que nadie nos haya preguntado si queremos hacerlo, ¿por qué no podemos elegir el momento en el que queremos bajarnos?
El bien más apreciado que tiene una persona es su vida, pero si alguien está padeciendo un gran sufrimiento físico o sicológico, creo que tiene todo el derecho a decidir que no quiere continuar haciéndolo. Nuestra vida nos pertenece, somos dueños de ella y nosotros deberíamos tener el derecho a elegir si queremos que nos siga perteneciendo.
Una muerte digna, para quien lo desee, es un derecho que nadie debería privarnos. Simplemente cuestión de elección… de libertad… de dignidad.

martes, 25 de agosto de 2015

Sólo cinco.. de momento



A veces me pregunto… ¿cuántas veces es capaz la gente de tener sexo en su vida?... ¿Por qué puede sorprender que me esté leyendo el Quijote por quinta vez?
Ante estas preguntas solamente se me ocurre una respuesta: que la gente folla en la misma proporción que lee.
Pero me refiero a leer en general. Si hablase de leer el Quijote, la virginidad acompañaría a muchos a la tumba.

sábado, 22 de agosto de 2015

Sigue siendo



Vivimos en una sociedad que aplaude sobremanera a dioses efímeros, el éxito profesional y económico, el poder, el reconocimiento social, el hedonismo… sin tener en cuenta otros aspectos inherentes al ser humano como son la libertad, la verdad, la honestidad, la honradez, la altura de miras y, en definitiva, el desapego a la vanidad más exacerbada y exultante que premia a quien más tiene, avaricia y ambiciona y penaliza a quien, por el contrario, parece no ansiar de esos placeres.
Cuántos famosos, notables, distinguidos, dirigentes, grandes profesionales o eruditos han dejado algún tipo de poso en nosotros… creo que más bien escasos, un número muy limitado de ellos.
Pero hay otro tipo de personas que jamás serán noticia, nunca veremos que se hable de ellas. Forman parte de una legión silenciosa cuyo paso por el mundo sea efímero, pero el legado que dejan es tan grande que los hace inmortales. Así lo transmiten y así se siente. No hace falta nada más, por mínimo que haya podido ser el trato, simplemente se percibe.
Ya no tienen voz, porque es la nuestra.
Ya no tienen ser, porque somos nosotros.
De una u otra manera somos lo que ellos fueron.
Ellos serán lo que nosotros queramos que sigan siendo.
Sentir, percibir… no hace falta más… probablemente ni apenas haberlas conocido. Transmiten sin saber por qué.

Podría resultar extraño… pero tú, Chiqui, siempre tendrás mi admiración y respeto.

martes, 18 de agosto de 2015

sábado, 15 de agosto de 2015

Decepciones innecesarias



Todos en la vida hemos sufrido alguna decepción. Sí, ese sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas sobre un deseo o una persona.
Yo reconozco que es de lo peor que me puede ocurrir. Que alguien me decepcione es algo que duele; primero por mí, ya que me siento raro, extraño y sin entender el motivo de por qué se ha producido ese hecho, y, segundo, por el motivo de mi decepción, sea circunstancia o persona, para mí erosiona mi forma de actuar a partir de ese hecho.
Pero es probable, que el principal motivo de una decepción sea uno mismo. Es decir, ¿por qué hay que esperar que si alguien actúa de una manera ante unas circunstancias, esas circunstancias se tornen favorables? ¿Por qué esperar que si alguien actúa de una manera positiva y fiable con una persona se tiene la más mínima esperanza que esa otra persona actúe igual?
No, simplemente son ilusiones que nos creamos en nuestro mundo de colores. Por algún motivo u otro, el azar hará que acabemos siendo víctimas de la decepción y que, al final, siempre acabemos preguntando sin obtener respuesta: ¿por qué?
Probablemente, el mejor antídoto contra las decepciones sea el egocentrismo. Sí, el pensar en uno mismo sin preocupaciones ajenas; de ese modo, no tendremos ese sentimiento que nos lleva a esa sensación tan amarga. Eso, o el pensar que nadie va a hacer nada por ti; hacer las cosas sin esperar una reciprocidad y no, no me refiero a un tipo de recompensa... va más allá; me estoy refiriendo a que si, por ejemplo (uno de los muchos que podríamos imaginar), alguien está mal de salud y te preocupas por esa persona, no esperar que cuando tú lo estés vaya a actuar igual. Para que eso ocurra tienen que existir otro tipo de sentimientos (de amistad, cariño, amor…) que no siempre son recíprocos ¿Quién no ha dicho o ha pensado alguna vez ‘no entiendo por qué actúa así conmigo’ o ‘no me lo hubiera esperado’? Esa es la puerta de las decepciones.
Simplemente pensaba en ello y, afortunadamente, no se trata de una entrada aludiendo a mi estado. Hace tiempo que he aprendido que lo mejor es aplicarse ese refrán marinero de ‘cada palo que aguante su vela’... ¿Egoísta, egocéntrico? No lo sé. Dicen que la experiencia es la suma de los fracasos y llega un momento en que los éxitos afloran.

martes, 11 de agosto de 2015

Argamasilla de Alba


Hace unos días estuve en Argamasilla de Alba (Ciudad Real). Era la segunda vez, ya había pasado por allí hace unos años y me había quedado con la sensación de que tenía que volver. Argamasilla (nombre por el que se la suele nombrar), se encuentra en el centro de la región natural de La Mancha; no puedo decir que es una región que conozca demasiado, solamente de pasada, por lo tanto no podría ser muy fidedigno en la descripción que pudiera hacer. No obstante, me da la sensación que es una zona seca con veranos muy calurosos e inviernos muy fríos. Lo del calor lo puedo atestiguar, ya que las dos veces que he estado ha sido en verano y lo del frío me da la sensación por el tipo de construcciones que se pueden ver en las que predominado mucho la piedra.
Pero, centrándonos en Argamasilla, mi paso por esta población se debe a que allí, según la tradición, estuvo encarcelado Miguel de Cervantes, por unas irregularidades que, supuestamente, había cometido siendo recaudador de impuestos. La supuesta cárcel es una cueva subterránea, que se puede visitar, y que se encuentra en la conocida como Casa de Medrano, en lo que podría ser el casco antiguo de la ciudad. Hasta aquí, más o menos, todo podría decirse que son acontecimientos históricos que ocurrieron y que no tenemos porqué discutir.

Ahora bien, el sentido de esta entrada viene motivado porque, según dicen algunos antiguos eruditos, Argamasilla es ese lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiere acordarse Cervantes en la novela más grande de la literatura universal, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.


Como era lógico, asistí a visitar la cueva de Medrano y al salir estuve hablando acerca del tema quijotesco con la muchacha encargada de la venta de entradas . Ella estaba convencida de que sí y me dio algunas razones que, según ella, no dejan lugar a dudas (permitirme que no las copie, ya que se pueden encontrar fácilmente por internet). Yo, sin querer entrar en mucho debate y tras una interesante charla de diez minutos acerca de la novela del Quijote en general y, en particular, de los posibles personajes en los que se inspiró Cervantes que, por supuesto, la muchacha decía que eran del pueblo y que están en un cuadro que existe en una iglesia del pueblo, me ceñí al libro: “En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…”. Para mí está claro. Si Cervantes, el autor, no puso el nombre del lugar, ¿quién se puede otorgar el suficiente derecho como para decir que se refería a Argamasilla de Alba? Esto no es algo científico que se pueda comprobar mediante medios empíricos. Las llamadas ‘teorías de la conspiración’ han existido y existirán y si los lugareños quieren creerlo que lo crean, yo me ciño a la primera frase de la novela y, para mí, lo que escribió Cervantes no admite lugar a la duda. Cuando estudiaba en la universidad, conocí a un chico que era de Quintanar de la Orden, cerca de Argamasilla, y él presumía de ser de la patria auténtica de don Quijote. Serán cosas de encantamiento. Por cierto, hablando de encantamientos… es paradójico que en lo que se supone que es la antigua aldea de don Alonso Quijano el Bueno, yo me comprase el Quijote apócrifo de Avellaneda. Hace tiempo que iba detrás de ese libro y para mí fue una gran sorpresa encontrarme con él.


Sea o no, la verdad es que la ciudad no acaba de transmitirme ese espíritu quijotesco que supongo que se debería respirar. Es fácil encontrar estatuas de personajes del Quijote que más bien parecen colocados forzosamente que de forma natural. Pero a mí no me transmitió ese universo cervantino del que debería estar contaminado el lugar. Quizá sea porque en este caso sea algo racional y la cabeza me reafirmaba en mi idea mientras que mi corazón palpitaba mientras paseaba por un parque y me encontraba con estatuas de la novela .






También es posible que, como he dicho al principio, sea una tierra que no conozco y deba volver más veces, quizá en otras estaciones, para percibir ese sentimiento que otras veces no he sentido. Sea lo que sea, estoy seguro que volveré. Caminar y mezclarme en el universo quijotesco y entablar una conversación con el mismo Cervantes bien merecen la pena, quién sabe... quizá algún secreto pueda contar.


martes, 4 de agosto de 2015

Será...



Será que el calor me quema por dentro
y me ha llevado a esos lugares donde nació mi nostalgia,
a recordar lugares que el tiempo convirtió en distantes
y navego hacia mis olvidos,
para intentar no olvidarlos.
Será que el tiempo me renace cuando me trae tu recuerdo,
ese tiempo que se paró en aquel día,
y aletargó en el después de tu ausencia mis sentimientos.
No recuerdo lo siguiente porque no ha habido un siguiente,
sigues proyectada en el siempre.
Será que he roto todas aquellas promesas que me hice para olvidarte.
Como el fénix ave he renacido al verte,
al sentir tu piel y el olor que emana tu cuerpo… tu voz.. tu risa… tu…
Será que durante todos estos años no he sido,
será que siempre has sido tú,
será que para mí siempre serás… mi Alma.