
Y de nuevo la he vuelto a ver. Alma.
Fue hace unos días, en un programa de televisión. Que casualidades tiene la vida, pero ¿qué es la casualidad sino una circunstancia inesperada? Allí estaba, de pie, presentándola. Yo, abstraído, la miraba desde casa, sus gestos, su expresión, he vuelto a escuchar su voz, todo lo conocido por mí.
¿Ha pasado tanto tiempo? Más de nueve meses sin vernos, ella, ahora, más. Pero estaba igual, especialmente hermosa, como siempre.
Porque me he empeñado en no olvidarla, aun sabiendo que debería hacerlo, aun sabiendo que hay cosas imposibles, el destino me la ha mostrado, una vez más.
Y he vuelto de nuevo a vivir, a sentir, a pasear por la calle Antonio Machado, a recordar un Góngora bobo de la pluma de Quevedo, un rincón de cafetería y una hermosa puesta de sol. De nuevo he vuelto a oler un perfume, a notar la suavidad de una piel escondida en mi tacto y a ver su peca en la parte derecha de la nariz.
No ganó. Difícilmente se puede hacer teniendo a Gonzalo Miró para ayudarte. Un… Podría decir hijo de papá pero no lo sé, lo definiré como pijo con suerte, cuyo apellido es lo que le permite dedicarse a lo que hace, que no sus aptitudes. Decía que no ganó, pero eso es lo de menos, a mí hace tiempo que me ha vencido.
¿Por qué serán así las cosas? Empecinado en vanas luchas que van a dejar heridas. No puedo engañarme, o quizás lo hago, sólo espero que mi Alma no esté perdida, pero ¿es posible hacer que el agua de una cascada remonte? ¿Es posible robarle el alma al aire? Solamente quiero tener la mía, con todo.
Fue hace unos días, en un programa de televisión. Que casualidades tiene la vida, pero ¿qué es la casualidad sino una circunstancia inesperada? Allí estaba, de pie, presentándola. Yo, abstraído, la miraba desde casa, sus gestos, su expresión, he vuelto a escuchar su voz, todo lo conocido por mí.
¿Ha pasado tanto tiempo? Más de nueve meses sin vernos, ella, ahora, más. Pero estaba igual, especialmente hermosa, como siempre.
Porque me he empeñado en no olvidarla, aun sabiendo que debería hacerlo, aun sabiendo que hay cosas imposibles, el destino me la ha mostrado, una vez más.
Y he vuelto de nuevo a vivir, a sentir, a pasear por la calle Antonio Machado, a recordar un Góngora bobo de la pluma de Quevedo, un rincón de cafetería y una hermosa puesta de sol. De nuevo he vuelto a oler un perfume, a notar la suavidad de una piel escondida en mi tacto y a ver su peca en la parte derecha de la nariz.
No ganó. Difícilmente se puede hacer teniendo a Gonzalo Miró para ayudarte. Un… Podría decir hijo de papá pero no lo sé, lo definiré como pijo con suerte, cuyo apellido es lo que le permite dedicarse a lo que hace, que no sus aptitudes. Decía que no ganó, pero eso es lo de menos, a mí hace tiempo que me ha vencido.
¿Por qué serán así las cosas? Empecinado en vanas luchas que van a dejar heridas. No puedo engañarme, o quizás lo hago, sólo espero que mi Alma no esté perdida, pero ¿es posible hacer que el agua de una cascada remonte? ¿Es posible robarle el alma al aire? Solamente quiero tener la mía, con todo.