martes, 18 de mayo de 2010

Simplemente Valle-Inclán


Aunque parezca increíble, no es Cervantes el primer manco de las letras españolas. El autor del Quijote tenía el brazo inmovilizado a causa de una bala de arcabuz en la batalla de Lepanto, pero conservaba su brazo. El primer manco, como tal, es otro genio nacido más de tres siglos después. Me estoy refiriendo a Ramón José Simón Valle Peña, cuyo nombre cambió él mismo por el de Ramón María del Valle-Inclán.

Un autor que hizo de la ironía y del sarcasmo un arte. Cuya mordacidad no dejó indiferente a nadie. La pérdida de su brazo izquierdo es fruto de ello. Cierto día, en una de las acostumbradas tertulias que se daban en el Madrid de principios del siglo XX, Valle-Inclán, un polémico sin remedio, pidió un café con leche y una botella de agua y se sentó a la mesa, donde estaban el editor Ruiz Castillo, Jacinto Benavente, el cronista Manuel Bueno y el pintor Paco Sancha.

Se discutía sobre un tema de rabiosa actualidad, el duelo entre un joven aristócrata andaluz, López del Castillo, y el caricaturista portugués Leal da Cámara, que noches atrás habían tenido sus diferencias en el Paseo de la Castellana sobre el valor personal de lusos e hispanos. El tema del honor hace que Valle-Inclán se excite durante la conversación, y su voz se destaque, como casi siempre, por encima de las demás. Pero Manuel Bueno alza la suya: -¡Señores, todo lo que ustedes están diciendo carece de validez! ¡Leal da Cámara es menor de edad y no podrá batirse! Valle-Inclán, dolido, reprende: -No zea uzted majadero, que uzted no zabe una palabra de ezo.- (Por cierto, Valle ceceaba) Manuel Bueno se levanta, da un paso atrás, toma su bastón con barra de hierro, y amenaza con él a Valle-Inclán, que empuña una botella mientras le llama "¡Majadero! ¡Majadero!" Don Ramón agarró la botella por el cuello y hace ademán de darle con ella a Manuel Bueno, que se ve obligado a defenderse, pero con tan mala fortuna que descargó el único bastonazo en la muñeca del escritor. Al día siguiente la herida presentaba claros signos de haberse cangrenado, como consecuencia de una mala cura en una casa de socorro, por lo que los médicos determinan amputar el brazo. El problema fue que tal golpe hizo astillas el brazo y fue imposible curarlo convenientemente.

Aquí empieza la letenda en torno a Valle-Inclán. Corrió la noticia de que, ya en la mesa de operaciones, se había negado a que le suministrasen cloroformo con el fin de conservar la conciencia en todo momento. "No proferí un grito, ni el más leve quejido... Recuerdo que, para ver yo la amputación, hubo necesidad de pelarme el lado izquierdo de la barba". He aquí una muestra clara de su portentosa ironía y sentido del humor. Valle siempre se reía de casi todo. Se publicó también que durante la intervención había pedido un puro habano, y que él hacía volutas de humo que ascendían al techo del quirófano, mientra así disimulaba el terrible dolor que padecía. Veridicó debió de ser la amarga queja del escritor tras la operación: "¡Uf, como me duele el brazo!" Jacinto Benavente, allí presente le respondió: "¡Cá Ramón! Ese ya no te dolerá nunca más". Valle-Inclán no parece que en ningún momento de su vida lamentase su manquedad, ni que aquella desgracia influyese en su forma de ser y en sus obras. Acaso la excepción más dramática fuese aquella vez en que manifestó:

- Solo he echado de menos el brazo perdido cuando murió mi pobre hija. Se moría y yo no podía abrazarla como hubiera deseado.

Valle-Inclán perdió el brazo a las puertas del siglo XX, una vez repuesto de la operación es verídico que acudió al café y que mantuvo un conciliador encuentro con Manuel Bueno Bengoechea, a quién le dijo Valle:

- Mira. Bueno, lo pasado, pasado está. Aún me queda la mano derecha para estrechar la tuya. Y no te preocupes que aún me queda el otro brazo que es el de escribir.

Pero si hay algo que es particularmente conocido en este escritor, a nivel personal, es su gran enemistad con Echegaray. En enero de 1.900, El Liberal convocó un concurso de cuentos literarios. Valle aspiraba al premio con su relato Satanás. El jurado, compuesto por Echegaray, Fernández Flórez y Valera, concedió el primer premio a José Nogales y el segundo a Pardo Bazán. Poco después del fallo, Valera denunció que el mejor cuento era el de Valle, y que el resultado había sido manipulado por Echegaray y Fernández Flórez. En 1.902, la historia y los actores se volvieron a repetir. Esta vez el primer premio se declaró desierto por las presiones de Echegaray, y a Valle le concedieron el segundo, dotado con 250 pesetas. Cuando quedaba herido en su orgullo, Valle-Inclán era terrible, y en este caso declaró la guerra abiertamente a Echegaray.

En cierta ocasión cuentan que necesitando Valle una transfusión sanguínea, fue informado por los médicos de que José Echegaray había acudido a donar sangre para salvar su vida. Valle respondió: "No quiero sangre de ése... la tiene llena de gerundios".

Otra vez, estando en una de sus animadas tertulias, vio entrar al hijo de Echegaray, y exclamó con intención:

- ¡Ese don José tiene la obsesión de la infidelidad conyugal! Todos sus dramas son autobiografías de marido burlado.

Un joven que había cerca de él le interpeló:

- Opine usted de la obra, pero no de la vida privada.

- ¿Y quién ez usted para intervenir? preguntó don Ramón.

- El hijo de don José de Echegaray.

- ¿Eztá uzted seguro?

En 1.905, además, Valle encabeza la protesta contra el homenaje a Echegaray por la concesión del Premio Nobel de Literatura.

En otra ocasión, en el teatro Fontalba de Madrid, durante la representación de "El hijo del diablo", con Margarita Xirgú en el principal papel, Valle Inclán se levantó de su butaca en mitad de la ovación y gritó por tres veces: "¡Muy mal!". Un policía allí presente intentó parar los improperios y el tumulto formado. Valle se resistió y acabó detenido. Salió del teatro gritando una frase que ha quedado para la historia: "¡Arreste a los que aplauden!".

Valle-Inclán era enormemente conocido por vivir en la miseria. Apenas le llegaba para pagarse un café, teniendo que ingeniárselas día tras día para conseguirlo (de hecho, cuando le fue ofrecido cierto cargo en el Ministerio de Cultura, Valle-Inclán se auto concedió una asignación diaria para suministrárselo). De lo único que no se desprendía nunca era de su fiel criado, el cual le protegía de los bofetones que trataban de propinarle de vez en cuando algún joven literato sobre quien Valle-Inclán había lanzado hirientes y mordaces comentarios sobre su obra (lo cual era normal, por otra parte, pues el genio tenía una mala leche que se las gastaba). Sobre su escaso dinero, se cuenta la anécdota que el casero subió a casa de Valle-Inclán para cobrar el alquiler, escondiéndose el escritor en un armario. Pese a que el criado le indicó al casero que Valle-Inclán no se hallaba en la casa, el casero rebuscó y rebuscó hasta por fin encontrarle. Cuando lo hizo, el literato, lejos de mostrarse avergonzado, le espetó:

-Es usted un grosero y un maleducado. Podría encontrarme aquí desnudo, y usted ha abierto la puerta sin tan siquiera llamar.

Además, le encantaba dar la nota. Primo de Rivera prohibió cualquier referencia a los símbolos carlistas, y sólo por llevar la contraria, Valle-Inclán salió a la calle vestido con el uniforme carlista y portando una inmensa bandera. Cuando fue encerrado por esta acción, Valle-Inclán se dedicó a vociferar, desde los barrotes de la cárcel, a voz en grito, causando gran estupor de todos los transeúntes: "¡Españoles! ¡Soy el rey Alfonso XIII! ¡Primo me ha secuestrado para obligarme a abdicar en él! ¡Liberaaadme!".

Ramón María del Valle-Inclán, simplemente un genio, irrepetible, único, la ironía personificada. Él.

sábado, 15 de mayo de 2010

Defender la alegría

Esta semana, debido a las medidas anunciadas por ZP, los ánimos han estado muy caldeados. La blogosfera tampoco ha escapado a este estado de excitación. Por ello, y con el fin de que nos relajemos, quisiera dedicar a todos aquellos que han estado un poquito alterados, una canción cantada por, aplicando términos taurinos, primeras espadas de nuestra música inspirada en un poema de Mario Benedetti. El poder de la música es inmenso para templar los nervios.




Peor hubiera sido que cantasen "Resistiré" del Dúo Dinámico.

martes, 11 de mayo de 2010

Que Dios salve al rey



Teniendo en cuenta que soy ateo, el título para esta entrada me parece el más idóneo.
Estos días nos han dado la tabarra con que a Campechano I lo habían tenido que operar de urgencia de un pulmón. Sinceramente, hay cosas que no entiendo. Hace un mes se hizo el chequeo anual exhaustivo que nos hacemos, o deberíamos hacernos, todos los españoles para saber si tenemos alguna dolencia, y dijeron que había salido perfecto. Por lo visto nuestro rey, de chapa y pintura, estaba impecable. Así es como lo anunciaron a los cuatro vientos todos los cortesanos. Ahora bien, se les olvido decir que de motor no iba tan ajustado y de ello se derivan los últimos acontecimientos.

Esto me da que pensar dos cosas: O que la clase médica en España es la más zote que hay, puesto que fallar en el pronóstico de un chequeo real es algo muy grave, o bien que mentían. Lo primero me importa más que lo segundo, seamos sinceros.

Dicen las malas lenguas, que cuando ZP fue a visitar a Juancar a la habitación, este, lleno de goteros y tubos le vino a la memoria el sufrido pueblo español, y le preguntó al presidente como iba la situación económica ¡Ay que tierno! Yo supongo que ZP, muy acostumbrado a mentir, le diría que todo va sobre ruedas.

Hoy mismo le han dado el alta al rey, y tiene pensado asistir a no sé qué conferencia con países iberoamericanos. En lugar de guardar reposo se pone a trabajar inmediatamente y sin quejarse. Seguro que cualquiera de nosotros nos tomaríamos más tiempo para recuperarnos y este hombre, con más de 72 años, al pie del cañón recién salido del quirófano. Dirá ZP que lo tomemos como ejemplo para los que nos quejamos que tendremos que trabajar hasta los 67 años o más. Claro, que yo también pienso que el campechano está muy descansado, puesto que desde el 23 F no da ni golpe. Pero a su edad lo mejor es menearse para desentumecer los huesos.

Ahora bien. Todo esto tiene su parte socarrona, y es que el Borbón, al salir del hospital, ha dado una rueda de prensa en la que, aparte de contar como se encontraba y bla, bla,bla, ha alabado a la sanidad pública.

Yo me pregunto, ¿cómo es posible que diga esto si él ha estado en una planta privada? En una planta que gestiona una empresa que es la responsable de atender a pacientes que no están financiados por el sistema público de salud. Bueno, yo de este hombre, después de haber jurado los Principios del Movimiento y lealtad a Franco, para luego hacer una opereta e instaurar esta democracia (pero la jefatura del estado es intocable), me espero que diga cualquier cosa.

Pero lo más grave de todo es que yo creo que nos toman por imbéciles, y resulta que la Casa Real ha pedido que se le pase la factura de la estancia del rey en el hospital estos días. Podría decir muchas cosas, pero estaría faltando a la educación que me dieron mis padres, así que solamente os daré un consejo: Preparad la cartera que esta ronda la pagamos nosotros.

sábado, 8 de mayo de 2010

Teruel


El fin de semana pasado estuve en Teruel. Es, junto con Soria, una de las dos ciudades donde quién no me encuentre puede buscarme. Había estado varias veces, solo o acompañado, visitando los mismos sitios, aun así siempre hay algo que descubrir.

Esta vez he ido con otros ojos, con ojos de mirar, de observar, de sentir el entorno en su conjunto y no individualmente. Sería absurdo hablar de las torres de San Martín o el Salvador, de la catedral, del museo provincial, del acueducto… cuando todo eso está al alcance de la mano de cualquiera y, seguro, con datos más precisos de los que podría dar yo.

Teruel es una ciudad que merece la pena visitar al menos una vez. Tiene un encanto especial que la hace distinta. Yo siempre he dicho que toda la provincia, y por ende la ciudad, son grandes desconocidas. La gente no las conoce y yo, puedo dar fe que existe. Es posible que sea de los últimos lugares vírgenes de España, donde la especulación inmobiliaria no ha arrasado completamente como ha ocurrido con los Pirineos. Y las sensaciones que me he llevado de Teruel, en esta ocasión, es que se trata de una ciudad muy heterogénea en su construcción. Está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, debido a su arte mudéjar. Brevemente diré que el mudéjar es una especie de eslabón entre el arte cristiano de la época y el musulmán. Lo practicaban los musulmanes que permanecían en los reinos cristianos tras ser conquistados sus territorios y, a cambio de impuestos, conservaban su religión y privilegios, pero sin hacer demasiado alarde de ellos. Por lo tanto podemos imaginar que es una arquitectura que mezcla elementos cristianos con musulmanes sin decantarse abiertamente hacia una posición.

Pero no solamente es mudéjar lo que podemos encontrarnos. Tenemos edificios renacentistas, como el museo provincial; góticos, como la Iglesia de San Francisco; y sobre todo modernistas como la famosa Plaza del Torico, símbolo de Teruel, donde este estilo predomina entorno a tan conocido símbolo.Es Teruel un ejemplo donde los estilos arquitectónicos, aunque dispares entre sí, conviven con una cortesía digna de elogio. Ningún edificio desentona por su ubicación, como si hubiera sido hecho a medida para ese lugar. Entre ellos se reparten el espacio, la importancia, sin que uno ocupe el lugar del otro. Parecen construidos al mismo tiempo, aunque haya entre ellos 500 años de diferencia. Paseando por la torre del Salvador, subiendo calle arriba, hasta la Plaza del Torico, no hay nada que no nos invite a realizar, una y otra vez, el mismo recorrido y a observar distintos elementos, cada vez que pasemos por allí.Teruel es una gran desconocida, hay que descubrirla, pasear por sus calles, sentarse en la plaza mirando el Torico, visitar el mausoleo de los amantes, ver su catedral, subir a sus torres mudéjares, tocar las piedras de su acueducto y, sobre todo, querer volver. Os puedo asegurar que Teruel existe y seguirá haciéndolo aunque las instituciones se empeñen en que sea olvidada.

Plaza del Torico
 
El famoso torico, símbolo de Teruel. Creo que no deja indiferente a nadie que haya oído hablar de él. Su fama, como es evidente, no se corresponde con su tamaño.




Distintos edificios modernistas ubicados en la misma plaza.


Museo provincial


Edificio renacentista, acutalmente uado como museo. Se encuentra a escasos metros de la catedral, de estilo mudéjar, y en una de las calles adyacentes a la Plaza del torico.


Catedral de Teruel


Esta es una de las entradas a la catedral, de estilo mudéjar. Es conocida como la capilla sixtina del mudéjar.



Torre de la catedral.


Cimborrio de la catedral, donde se observa la arquitectura mudéjar en su máxima exponencia.


Torre de San Martín



Una de las torres mudéjares que existen en la ciudad. Esta, actualmente, se encuentra en proceso de restauración y, junto con la del Salvador, es la más característica. En su base, si uno se acerca, se puede observar las consecuencias de la artillería francesa durante la Guerra de la Independencia.

Acueducto de Teruel


Es el acueducto renacentista más grande de España.


Mausoleo de los amantes



No podía faltar la visita al mausoleo de los vecinos más importantes de Teruel, Isabel de Segura y Juan Martínez de Mancilla, cuyas momias se encuentran en el interior de los sarcófagos, visibles a la vista, pero no se pueden fotografiar. Las estatuas, de alabastro, están hechas por el escultor Juan de Ávalos, el mismo del Valle de los Caídos. Las cabezas están ladeadas, sin llegar a mirarse, y las manos juntas, sin llegar a tocarse, símbolo de un amor imposible.


Torre del Salvador


Por último, la torre del Salvador. De parecida construcción a la de San Martín, se dice que ambas fueron construidas en un año. Con una altura de poco más de 50 metros, se iba elevando a casi un metro por semana. Observar el emplazamiento que tiene. Al contrario que la de San Martín, esta se encuentra en una estrecha calle que va a desembocar a la plaza del torico. De ahí hasta llegar a la plaza, en unos 50 metros, pasamos del mudejar puro, al modernismo más representativo sin apenas darnos cuenta. Sin dañar a la vista, mezclando ambos estilos con una amabilidad sin igual.


Escalera estilo mudejar


Esta escalera, fabricada con ladrillos estilo mudéjar, es una de las maravillas que podemos encontrarnos. Observemos su trazado, su simetría perfecta. A pocos metros de la anterior torre, sirve de acceso entre dos calles a distinto nivel.


He puesto algunas de las fotografías que hice (reconozco que soy un aprendiz de aficionado a fotógrafo), dejándome otras para una obligada visita. Teruel es esto y mucho más. Os invito a que descubráis esa ciudad, esa provincia. Seguro que no os arrepentiréis.

martes, 27 de abril de 2010

El perfume


He terminado de leer “El perfume”. Es, posiblemente, la obra más conocida del escritor alemán Patrick Süskind. Posiblemente muchos la conozcáis por una película del mismo nombre y, bajo mi punto de vista, bastante fiel. Yo, la película, la vi hace tiempo y me pareció sublime, pero desconocía que estaba inspirada en una novela, hasta que, hace poco, vi el libro en casa de un amigo. Decidí comprármelo y, la verdad, es de lo mejor que he leído últimamente. Posiblemente porque tenga el recuerdo de una gran película, aunque también me arriesgaba a que me defraudase en base a esta. El caso es que ha pasado a mi pequeño Olimpo de libros, aunque Zeus sea indiscutible.

La acción transcurre en la Francia con décadas previas a la Revolución. Jean-Baptiste Grenouille, es un niño que desde su nacimiento ya es fruto de desgracias y eso moldeará su comportamiento obsesivo sin distinguir el bien del mal. El protagonista tiene un don único en el mundo y es la capacidad de percibir olores que nadie puede.

Pasando por diversos trabajos, siempre relacionados con su magnífica cualidad, como por ejemplo ayudante de un fabricante de perfumes, donde aprenderá a destila aceites esenciales, hasta trabajar en un taller donde se recogen flores para elaborar perfumes.

Sin embargo, Grenouille, quiere más, y para ello hace sus propios experimentos para captar la esencia de las cosas. Desde animales hasta objetos.Esto le lleva a la obsesión de querer conseguir el perfume perfecto, hecho con esencia de jóvenes vírgenes a las que mata para arrebatarles su grasa y destilarla.

Finalmente, es atrapado, cuando ha conseguido su perfume perfecto. Pero al subir al cadalso suelta unas gotas y toda la gente allí agolpada entra en tal frenesí que pide su indulto.

Regresa a París, al mismo lugar donde nació y se derrama el perfume que había fabricado sobre su cabeza. La gente que allí se encontraba se agolpan a su alrededor y, creyendo que era un ser sobrenatural, empiezan a desmembrarlo hasta que desaparece completamente.

Es posible que Jean-Baptiste, parezca un asesino despiadado a los ojos de la sociedad. Posiblemente lo sea, eso no lo discuto. Pero también era un genio, con un don especial, que no supo distinguir lo que estaba bien y lo que estaba mal. Nadie le enseñó, nadie se preocupó por él. Desde su infancia tuvo que sobrevivir a base de golpes y de burlas, en parte por cosas que hacía para satisfacer su cualidad.

Grenouille, en cierta forma, odiaba a la sociedad por la forma en la que lo había tratado, pero se observa un rescoldo de amor poco antes de su ejecución y en su posterior muerte. Ofrecer al mundo su más maravillosa creación: el perfume perfecto.

Esta novela, intuyo, que es una crítica a la sociedad. A esa sociedad mediocre que impera y que hace que la gente excelente no pueda dar todo lo que tenga, y acaben convirtiéndose en unos más de la masa, cuando no en individuos despreciables. Ejemplos hay a lo largo de la historia. Esta novela necesitaría una reflexión filosófica más profunda pero, en síntesis, creo que esa sería la lectura final.

Sin duda alguna una novela que recomiendo. Se le cómodamente y no se hace pesada, engancha. Los que hayáis visto la película, y os gustó, no podéis perderos el libro, y los que no lo hayáis hecho si veis la película querréis el libro y viceversa.


Argumento: 8
Ambientación: 6
Personajes: 6
Capacidad para seducir al lector: 8


Este apartado es para tratar el libro pero, de manera excepcional, pondré un trailer de la película.


sábado, 24 de abril de 2010

Siempre 23 de abril


Ayer 23 de abril se celebraba el día del libro. Es triste, muy triste que tengan que recordarnos que “eso” existe para que lo utilicemos. No sé por qué se celebra esa fecha, no tengo ni idea. Es posible que sea por ser el aniversario de la muerte de Cervantes y de Shakespeare, los dos grandes paladines de la literatura hispana e inglesa respectivamente. Hasta en eso se pusieron casi de acuerdo.
Aunque muchas veces se diga que murieron el mismo día no es del todo cierto. No murieron el mismo día, aunque sea lo que más se diga.

Cervantes murió el 23 de abril, Shakespeare el 23 de abril. Sí es cierto, coinciden las fechas, pero la forma de medir el tiempo era distinta en aquella época. En España, regía el calendario gregoriano (el actual) y en Inglaterra el calendario juliano. La diferencia está en que cuentan el tiempo de forma distinta, por ejemplo, para el juliano el año tiene 365 días y 6 horas y para el gregoriano 365 días, 6 horas, 11 minutos y 14 segundos, por lo que la diferencia de error acumulada a lo largo del tiempo es notable.

Por ello aunque el 23 de abril fuera el mismo para ambos, Cervantes murió, en nuestro calendario, ese día y Shakespeare diez días después, el 3 de mayo, por ese error acumulado de tiempo, aunque fuera el 23 de abril en el juliano.

En esta fotografía, tomada tal día como ayer, se ven los molinos solemnes, velando la memoria de quién les dio fama universal. Nada parece perturbarles, perdiendo la vista en el horizonte no esperan, ya no esperan nada. Mayor gloria de la que le dio Cervantes no pueden alcanzar, solamente pueden dejar pasar el tiempo entre sus piedras y oír los mismos comentarios una y otra vez.




Tal día como ayer, de 1.616 nacía algo que ni su mismo creador hubiera podido imaginar. La gloria que no tuvo en vida, la tuvo después de ella. En este país somos así.

Y terminar con un recuerdo a lo que me decía mi abuelo: “Si una persona te dice que le gusta leer, pregúntale si se ha leído el Quijote”. Quién lo ha leído sabrá a lo que me refiero.

Una recomendación: Leer. Muchos me dicen que no tienen tiempo para hacerlo, pero nadie me dice que no tiene tiempo para tomar un café, ver la televisión, salir de copas, tocarse las narices…

Eres lo que lees, eres como escribes.

martes, 20 de abril de 2010

Paseando por Ciudad Real




Seguí mi camino hacia Ciudad Real. El camino fue tranquilo, pero raro. Me sentía extraño en una tierra desconocida. Atrás quedaban los molinos y, salvo algunos que veía a mi izquierda, a lo lejos, en algún montículo, ya no volví a estar cerca de ellos.

Llegué a mi destino antes de lo esperado, poco después de las 3 de la tarde. La verdad, no esperaba que el camino fuera tan rápido y yo, que apenas corro, sentí que tenía muchas horas por delante para descubrir una ciudad que nunca había pisado. No sabía lo que me iba a encontrar así que, pensaba que, esas horas por delante serían insuficientes para mezclarme con la ciudad y poder saborearla.

Una vez me había alojado en el hotel tuve la tentación de acostarme, de echarme un rato. Estaba cansado por haber madrugado y un sueñecito reparador no me hubiera venido mal, pero pensé que estaba en un sitio desconocido, inexplorado, y que el tiempo que dedicase a mi merecida siesta lo perdería en descubrimientos que todo viajero debe hacer cuando visita lugares nuevos. A falta de un salacot, cogí mi cámara y me fui a perderme entre sus calles, a mezclarme entre ellas y a respirar su olor.

Apenas había gente. Supongo que por las horas que eran, la mayoría, estarían haciendo lo que había pensado yo unos minutos antes. Llegué a una plaza, la Plaza del Pilar. Allí me encontré con la primera referencia al Quijote, una estatua del autor de la novela.

Seguí caminando y llegué a la Plaza Mayor. Un espacio que me pareció bastante curioso. He de decir que, urbanísticamente me pareció un lugar excepcional. Está cortado al tránsito rodado, apenas circulan vehículos, a no ser los de la policía y a poca velocidad. Si una plaza está destinada para ser el centro neurálgico de la ciudad, donde sus habitantes se sientan seguros, sin preocuparse del tráfico, sin duda alguna, esta plaza es ejemplar y cumple con todos los requisitos. Las calles, también peatonales, desembocan a ella plácidamente, de una forma ordenada, y sin ningún tipo de caos que impida la circulación de los transeúntes. Un espacio bien definido que marca su recorrido. Se entra y se sale por uno u otro extremo, no hay más. Cada cual sabe su destino y el paso que tiene por ella. Sin duda alguna, algo digno de elogiar.

Ahora bien, lo que gana en urbanismo, lo pierde en arquitectura. No sé lo que era la ciudad hace siglos, ni lo que era esa plaza, pero estoy seguro que no era lo que es ahora. Supongo que los edificios se asemejaban a la época en la que estaban construidos, que no eran meras imitaciones de algo. Arquitectónicamente, esa plaza está muerta. No tiene un etilo definido. Lo único que nos recuerda un pasado glorioso de lo que pudieron ser sus años de esplendor son unos soportales que dan idea de lo que podía haber sido antaño. Como en muchos lugares, cuando un edifico ha caído en ruina y han intentado restaurarlo, se ha cometido el error de no saber mantener el espíritu original y eso es lo que ha sucedido allí. Las antiguas edificaciones han ido cayendo y se han sustituido por otras que han intentado que fueran semejantes, pero que, por desgracia, distan mucho de la idea original. Un ayuntamiento de estilo neogótico es, posiblemente, el edificio más característico. No deja indiferente. Los lugareños lo llaman “el barco”, porque dicen que se asemeja a uno por su parte superior en forma de velas. Sinceramente creo que es una aberración, no tanto por el edificio como por el lugar donde se encuentra.

Salí de la plaza y continué caminando en busca de nuevas sorpresas. Llegué a la catedral. Un edificio donde uno puede sentarse y pasarse horas mirando, analizando, y siempre encontrar algo nuevo. La parte exterior tiene elementos predominantes del gótico. Se podría definir de este estilo, aunque tiene pinceladas románicas, renacentistas y barrocas en menos medida. Me gustó. Los distintos estilos allí entrelazados no la hacen desagradable a la vista. Me hubiera gustado poder verla por dentro pero no pude, estaba cerrada. Tengo que decir que no pude visitar el interior de ninguna iglesia que me encontré por el mismo motivo.

Caminando, perdiéndome, di con otra iglesia, la de San Pedro, cerca de la Plaza Mayor. Un edificio gótico bastante bien conservado. Con un rosetón que me pareció espectacular. Un inciso. Esta iglesia estaba abierta pero no me atreví a entrar. Iba a celebrarse una boda y no era plan que el novio no apareciese y me cogiesen a mí para salir del apuro. Mejor no tentar a la suerte.

Continué paseando por la ciudad, yendo a bares y disfrutando de su gastronomía, siempre en agradable compañía.




Al día siguiente visité el museo que tienen dedicado a Cervantes y a su obra. Es imposible no verlo, pues las figuras de don Quijote y Sancho, en la entrada, dan la bienvenida. La verdad, algo digno de ver. Me pareció que lo que allí se ofrece es algo que no puede dejar de visitarse si se visita Ciudad Real, y es algo imperdonable que quien viva allí no lo visite. Dispone de un museo dedicada al tema cervantino, pero por ser domingo estaba cerrada. Me gustaría poder entrar algún día y perderme entre sus letras. Tiene que ser "un orgasmo de satisfacción", como diría mi profesor de autoescuela.




Todavía pude disfrutar de la comida pero ya no quedaba tiempo para más.

En general, la impresión que me llevé es que es una capital de provincias pequeña, con edificios no de excesiva altura, y muy uniformes entre ellos en este sentido. Creo que se podría haber hecho más por conservar el patrimonio existente y potenciar, un poco más, la figura del Quijote y lo que este significa para la zona. De todas formas espero volver. Esa biblioteca me está esperando y, aparte, todavía quedan muchas cosas por descubrir…

sábado, 17 de abril de 2010

Tierra de gigantes



Hace pocos días que he estado en Campo de Criptana. Algunos la denominan Tierra de gigantes, para otros es el lugar donde nació Sara Montiel. Para mí un lugar nuevo, de sensaciones, de imaginación, de gentes anónimas mundialmente conocidas.

Yo, que ya puedo morir tranquilo por haber leído y releído la obra cumbre de la literatura universal, siempre he considerado que viajar a la Mancha y hacer la denominada ruta de don Quijote, era una especie de sacrilegio a todo lo que representa el Quijote. La razón es bien sencilla. Posiblemente sea el comienzo de novela más conocido:

“En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…”

Partiendo de la base, que el mismo autor no dice cual es el lugar del hidalgo, no creo que nadie tenga el derecho a autoproclamárselo. Por ello, como toda ruta tiene un comienzo, y yo no sé donde está, siempre me he negado a participar de ese mercantilismo. Prefiero visitar zonas aleatorias, o del libro, que las marcadas por oficinas de turismo.

Estando allí, delante de esas enormes moles de piedra y cal, uno se siente tan pequeño, tan minúsculo… Hacía años que no estaba delante de un molino, posiblemente porque nunca, hasta este momento, había vuelto a tener la necesidad de sentirlo.

Al bajar del coche no puede evitar hincharme el pecho y respirar esa esencia. Caminé hacia los molinos y me detuve en medio. Cerré los ojos y, como no podía ser de otra forma, allí estaban ellos, parados, contemplando. Entonces, el viento empezó a soplar, y oí una voz, a lo lejos, que decía:

“Mire vuestra merced, que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que volteadas del viento hacen andar la piedra del molino”.

Abrí los ojos y no estaban.




Son los molinos unos edificios muy peculiares. De dos alturas, y en su interior una escalera de caracol que hace de unión entre los pisos. En la parte superior está la rueda para moler el trigo y todo el mecanismo. Su funcionamiento, es por medio de ruedas dentadas, que al girar las aspas estas hacen que todo vaya girando hasta moler el trigo, que va cayendo por un orificio hasta el primer piso donde se recoge.

Hubo una cosa que me sorprendió mucho, y es que la cubierta, o caperuza, de los molinos gira para orientar las aspas en dirección al viento. Con un bastidor de madera, al que se aparejaba un burro para poder moverlo.

Actualmente los molinos no dejan de ser algo turístico y recuerdos de otras épocas. Pregunté en turismo y me dijeron que solían ser de terratenientes, y cada agricultor llevaba el trigo al molino que quisiera o que tuviera acordado.

No podía despedirme sin leer un poco. Sin hacer mi homenaje particular a aquellos gigantes que desafían el viento. Así que cogí el libro que llevaba para tal ritual, es evidente cual, y me senté, apoyando mi espalda en un molino, para leer un capítulo. En ese momento lo tenía todo.

Hay cosas en la vida a las que, en su momento, no se le dan importancia, pero con el paso del tiempo son cosas que no tienen precio, por ejemplo, hay quien ha visto a Maradona en la Bombonera, a Lenin dando un discurso en la Plaza Roja, a Pavarotti en la Scala de Milán, a Yul Bryner en Broadway… yo he leído un trozo del Quijote apoyado en un molino.

Continué mi camino. Me hubiera gustado ir al Toboso, pero no. No hubiera sido ético. Don Quijote no fue en su primera salida, y yo, aunque lejos de compararme con el hidalgo, preferí dejar esta visita para una próxima ocasión. Así que seguí hacia Ciudad Real. Seguro que no solamente en el Toboso hay Dulcineas.

martes, 6 de abril de 2010

El Caudillo Campeador



Cuenta una de las leyendas de esta España tan dolorida que, un tal Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como el Cid Campeador, venció en una batalla después de muerto. No puedo evitar hacer un paralelismo sobre este hecho, entre el guerrero castellano y el proclamado “Centinela de Occidente”, teniendo en cuenta la situación actual. Máxime si recuerdo aquellos versos que, a modo de loa, le dedicó el hermano del poeta, Manuel, y que decían lo siguiente:

Caudillo de la nueva Reconquista,
Señor de España, que en su fe renace,
sabe vencer y sonreír, y hace
campo de pan la tierra de conquista.


Con una estrofa es suficiente. ¡Ay Manuel! que lejos quedan aquellos tiempos de la etapa parisina.

Si alguien lo duda es que no vive en este país. La famosa Transición no fue sino una operación de supervivencia de un régimen dictatorial que, a cambio de que jamás recordaran sus crímenes, concedía una pseudodemocracia que el propio tirano había designado. Solamente por nombrar judicialmente aquellos crímenes, a un juez, se lo quieren quitar de en medio ominosamente. ¿Quiénes? Los epígonos del franquismo, como es lógico.

Me estoy refiriendo a Baltasar Garzón, ese al que llaman “Juez Estrella”, un apelativo que entiendo perfectamente; los genios siempre se han tenido que distinguir nominalmente de la mediocridad. Ahí está el caso de O Rei Pelé, o incluso cuando han cometido alguna irregularidad han sido elevados a los altares como “La mano de Dios” de Diego Armando Maradona.

Se habla mucho de la ley de amnistía durante la opereta de la transición, pero que a nadie se le olvide que fue una ley firmada con una pistola en la sien. Y que a nadie se le olvide, tampoco, que nuestro gobierno – del que por cierto cobran los jueces – ha firmado convenios internacionales mediante los cuales los crímenes contra la humanidad nunca prescriben y durante la dictadura franquista, se cometieron estos tipos de crímenes. Países como Alemania, e incluso Argentina, han condenado a aquellos culpables de dictaduras atroces y crímenes contra su propio pueblo. Y no ya porque lo hayan hecho otros países, simplemente por dignidad y vergüenza. Pero como eso son dos males de los que no se adolece, en España se corrió un velo.

Es evidente que Garzón es fruto de una persecución, desacreditándole, arruinando su carrera y apartándole de la Audiencia Nacional por haber osado pretender que la justicia lo fuera verdaderamente al llamar al franquismo por su nombre. Cree ese franquismo irredento, intacto, demócrata de toda la vida cuando la convino, que consigue el objetivo que le asegura, como mínimo, otros setenta años de preeminencia y, en consecuencia, de tiranía.

Tanto susto se llevó ese franquismo, luego de décadas de disfrutar de la desmemoria y de creer que se iría absolutamente de rositas, cuando Garzón intentó llevar a la justicia lo que por necesidad imperante debería estar siempre en ella, la execración y persecución del delito, que no ha encontrado reparo en despojarse, con su reacción, de la máscara. Todos a una, es decir, todas las familias del régimen, toda esa España que nunca desnazificada sino antes al contrario se han atrincherado contra ese juez que representa, el sentimiento democrático de la mayoría.
A este juez, se le podrá acusar de muchas cosas, entre otras de haberse querido meter en política. Bueno, prefiero un juez como ministro de justicia, que un par de iletrados como Pepiño Blanco o Celestino Corbacho al frente de los ministerios de fomento y trabajo, respectivamente. Porque ¿alguien me puede decir que estudios y preparación tienen estos últimos? Si es que la persecución a Garzón no tiene sentido, se mire por donde se mire. Un juez metido a político ¡Ooohhh! No voy a poner ejemplos "reales", para defenfer a Garzón. Mientras que unos se dignifican por sí solos, los otros se envilecen.

La justicia se ha perdido en un laberinto. La Falange, Manos Limpias y los corruptos del caso Gürtel están encantados de la vida, encantados de haberse conocido y eso, solo eso, ya sería suficiente para hacer las maletas y largarse de aquí para siempre. Que se queden ellos con este cortijo llamado España.

Y termino como empiezo. Esta es la batalla que ha ganado el Caudillo Campeador después de muerto, al igual que su émulo. Pero al menos la del Cid, ha pasado a la historia como una gran gesta, esta lo hará como una gran vergüenza. A mí que no me miren.

sábado, 3 de abril de 2010

Imágenes para reflexionar (y II)

Estas son las segundas imágenes, al igual que las anteriores. No son simples dibujos, todas dicen algo más.

Imagen 1.
Imagen 2.


Imagen 3.


Imagen 4.


Imagen 5.


Imagen 6.


Imagen 7.


Imagen 8.


Imagen 9.



Imagen 10.


Imagen 11.


Imagen 12.