
Esta es una de esas noticias que pasan desapercibidas para la mayoría de la gente pero que, sin embargo, cambian la historia de acontecimientos en un momento determinado.
Conocí la historia hace tiempo. Me la contaron siendo totalmente desconocida para mí. Un hecho apasionante que merece la pena conocer, de gente anónima que pasan a la posteridad sin pretenderlo. Esta es la historia de alguien que, sin saberlo, escribió un episodio importante en la II Guerra Mundial.
A las 7:30 horas del día 30 de Abril de 1943, en plena guerra mundial, el pescador portugués José Antonio Rey María encuentra un cadáver junto a los restos de una balsa neumática, mientras pescaba en la Playa del Portil (Huelva). Atado a su brazo lleva un maletín...
El pescador traslada el cuerpo hacia el puerto, y se informa a las autoridades españolas de la existencia del cadáver. Rápidamente se descubre que se trata de un militar inglés de alta graduación por el uniforme que viste y la “Abwehr” local (el servicio militar de espionaje de los nazis que por aquel entonces eran aliados de Franco) representada en la provincia de Huelva por Adolf Klauss, hijo del consulado alemán en Huelva, tiene conocimiento inmediato de la existencia del cuerpo aparecido muerto, haciéndose con la cartera que éste llevaba.
En la embajada de Alemania en Madrid se examinan y fotografían cada una de las pertenencias, antes de entregarlas intactas a las autoridades británicas. Por la documentación que lleva, al cadáver se le identifica como el Comandante William Martín. Entre las pertenencias hay un juego de llaves, una reclamación de su banco por un descubierto en una cuenta bancaria, entradas de teatro recientes, una factura de alojamiento de su club de Londres, cartas de amor a su prometida Pamela... pero lo que realmente llama la atención de los alemanes es la carta dirigida a un General Inglés en la que se detallan los planes para invadir Grecia en los meses siguientes por el ejército aliado en la denominada “Operación Husky”, y el abandono de invadir Sicilia.
Enterado de ello, Hitler ante tal hallazgo decide reforzar Córcega y Cerdeña y envía al Mariscal Rommel (probablemente el más brillante de sus militares) hasta Atenas. Los buques patrulleros, minadores y dragaminas asignados a la defensa de Sicilia se mandan a Grecia. Dos divisiones Panzer del frente Ruso también se envían, justo en el momento en el que se estaban preparando para atacar a los rusos en la Batalla de Kursk.
El día 10 de Julio de 1943 los aliados comienzan a invadir Sicilia sin ningún tipo de oposición acelerándose el avance aliado por Italia.
Los alemanes habían caído en la trampa. Los informes que portaba el cadáver aparecido en la playa del Portil pretendían hacer creer a los alemanes que se invadiría Grecia cuando en realidad se atacaría Sicilia.
Para ello se creó una personalidad falsa. La del comandante William Martín, que supuestamente viajaría en avión para reunirse con las tropas del Norte de África portando documentación que el servicio de espionaje nazi no dejaría pasar por alto y la aeronave se estrellaría en el mar.
En el submarino “Seraph” se trasladó al cuerpo dentro de una caja metálica de dos metros, cuyo contenido ficticio se trataba de material óptico con la finalidad de no levantar sospechas entre la propia tripulación. El cadáver se dejó en el agua a las 4:30 horas del día 30 de Abril de 1943.
Lo más difícil de la operación a la que se bautizó con el nombre de “Operación Mincemeat” (“Operación carne picada”) fue la de encontrar un cadáver que pareciera haber muerto de frío por una larga estancia en el mar.
¿Pero cuál era la identidad verdadera del muerto William Martín?
Su verdadero nombre era Glyndwyr Michael. Se trataba de un vagabundo de 34 años que fue rechazado del ejercito “por trastornos mentales”, que según unos autores se suicidó tomando matarratas y que según otros murió de neumonía. El forense que realizó la autopsia facilitó su cadáver a los servicios secretos británicos.
En el epitafio de la tumba 14 del sector San Marcos del cementerio de Nuestra señora de la soledad de Huelva aparece el nombre de William Martín, Comandante de la Marina Inglesa. En el sepulcro se han depositado flores durante todos estos años. Los miembros de una familia de origen inglés residentes en Huelva se han encargado de ello.
Conocí la historia hace tiempo. Me la contaron siendo totalmente desconocida para mí. Un hecho apasionante que merece la pena conocer, de gente anónima que pasan a la posteridad sin pretenderlo. Esta es la historia de alguien que, sin saberlo, escribió un episodio importante en la II Guerra Mundial.
A las 7:30 horas del día 30 de Abril de 1943, en plena guerra mundial, el pescador portugués José Antonio Rey María encuentra un cadáver junto a los restos de una balsa neumática, mientras pescaba en la Playa del Portil (Huelva). Atado a su brazo lleva un maletín...
El pescador traslada el cuerpo hacia el puerto, y se informa a las autoridades españolas de la existencia del cadáver. Rápidamente se descubre que se trata de un militar inglés de alta graduación por el uniforme que viste y la “Abwehr” local (el servicio militar de espionaje de los nazis que por aquel entonces eran aliados de Franco) representada en la provincia de Huelva por Adolf Klauss, hijo del consulado alemán en Huelva, tiene conocimiento inmediato de la existencia del cuerpo aparecido muerto, haciéndose con la cartera que éste llevaba.
En la embajada de Alemania en Madrid se examinan y fotografían cada una de las pertenencias, antes de entregarlas intactas a las autoridades británicas. Por la documentación que lleva, al cadáver se le identifica como el Comandante William Martín. Entre las pertenencias hay un juego de llaves, una reclamación de su banco por un descubierto en una cuenta bancaria, entradas de teatro recientes, una factura de alojamiento de su club de Londres, cartas de amor a su prometida Pamela... pero lo que realmente llama la atención de los alemanes es la carta dirigida a un General Inglés en la que se detallan los planes para invadir Grecia en los meses siguientes por el ejército aliado en la denominada “Operación Husky”, y el abandono de invadir Sicilia.
Enterado de ello, Hitler ante tal hallazgo decide reforzar Córcega y Cerdeña y envía al Mariscal Rommel (probablemente el más brillante de sus militares) hasta Atenas. Los buques patrulleros, minadores y dragaminas asignados a la defensa de Sicilia se mandan a Grecia. Dos divisiones Panzer del frente Ruso también se envían, justo en el momento en el que se estaban preparando para atacar a los rusos en la Batalla de Kursk.
El día 10 de Julio de 1943 los aliados comienzan a invadir Sicilia sin ningún tipo de oposición acelerándose el avance aliado por Italia.
Los alemanes habían caído en la trampa. Los informes que portaba el cadáver aparecido en la playa del Portil pretendían hacer creer a los alemanes que se invadiría Grecia cuando en realidad se atacaría Sicilia.
Para ello se creó una personalidad falsa. La del comandante William Martín, que supuestamente viajaría en avión para reunirse con las tropas del Norte de África portando documentación que el servicio de espionaje nazi no dejaría pasar por alto y la aeronave se estrellaría en el mar.
En el submarino “Seraph” se trasladó al cuerpo dentro de una caja metálica de dos metros, cuyo contenido ficticio se trataba de material óptico con la finalidad de no levantar sospechas entre la propia tripulación. El cadáver se dejó en el agua a las 4:30 horas del día 30 de Abril de 1943.
Lo más difícil de la operación a la que se bautizó con el nombre de “Operación Mincemeat” (“Operación carne picada”) fue la de encontrar un cadáver que pareciera haber muerto de frío por una larga estancia en el mar.
¿Pero cuál era la identidad verdadera del muerto William Martín?
Su verdadero nombre era Glyndwyr Michael. Se trataba de un vagabundo de 34 años que fue rechazado del ejercito “por trastornos mentales”, que según unos autores se suicidó tomando matarratas y que según otros murió de neumonía. El forense que realizó la autopsia facilitó su cadáver a los servicios secretos británicos.
En el epitafio de la tumba 14 del sector San Marcos del cementerio de Nuestra señora de la soledad de Huelva aparece el nombre de William Martín, Comandante de la Marina Inglesa. En el sepulcro se han depositado flores durante todos estos años. Los miembros de una familia de origen inglés residentes en Huelva se han encargado de ello.







