sábado, 5 de febrero de 2011

Las calles siguen sin nombre

Nos daba moral, nos subía el ánimo y nos incitaba a comernos el mundo. Esta canción era capaz de ello en aquellos críticos momentos.

Así como los toreros se santiguan antes de salir al ruedo, nosotros nos la poníamos antes de un examen importante (la verdad es que no había ninguno que no lo fuera). Este era nuestro grito de guerra cuando éramos estudiantes y mis compañeros y yo antes de salir del piso nos la poníamos a todo volumen.

No sabíamos lo que iba a pasar pero esos instantes daban moral para enfrentarte a lo que se avecinaba; solamente tú, unos folios delante y unas cuantas por delante para salir airoso.

Teníamos un equipo de música con tocadiscos y cinta de casete, el Cd todavía estaba lejano. Como un ritual, cuando estábamos preparados la poníamos y salíamos con una moral por las nubes. Ese Bono cantando...


I want to run.
I want to hide.
I want to tear down the walls
that hold me inside.
I want to reach out
and touch the flame.
Where the streets have no name.


Y la guitarra de The Edge haciéndola vibrar como solamente él sabe era una sensación indescriptible. Las pinturas de guerra estaban ya preparadas en forma de bolígrafos, reglas y calculadora. La batalla iba a comenzar y teníamos que salir victoriosos... aunque a veces volviéramos derrotados... pero eso ya lo contaré en otra ocasión.

Aquellos días de febrero, aunque lejanos, han vuelto a mi memoria al mirar el calendario.



martes, 1 de febrero de 2011

Shoichi Yokoi; el último soldado



Hay historias que quedan en el olvido. Son actos heroicos que nos hacen pensar que el romanticismo de ciertas ideas todavía pervive en algunas personas que, sin quererlo se convierten en anónimos protagonistas de estos acontecimientos.

El 7 de mayo de 1.945 Alemania se rinde ante los aliados. La II Guerra Mundial había llegado a s fin después de casi seis años de lucha. La noticia corrió por todo el planeta siendo conocida por todo el mundo. Sin embargo, Shoichi Yokoi, un sastre japonés, no supo de la finalización de la guerra durante 28 años.

Yokoi tuvo que abandonar su profesión de sastre para enrolarse en el ejército imperial japonés durante la II Guerra Mundial. En 1.944 es destinado a la Isla de Guam, en el archipiélago de las Marianas, Océano Pacífico.

El 21 de Julio de 1.944, el ejército estadounidense desembarca en la isla que había sido invadida por los japoneses tres años antes.

Miles de soldados japoneses mueren en combate. Alrededor de dos mil huyen a la selva y se entregan cuando Japón se rinde. Sin embargo, un pequeño grupo de sobrevivientes permanece escondido en la selva. Uno de esos soldados es el sargento Shoichi Yokoi quien se oculta junto con otros dos soldados.

Sus compañeros de fuga están todos muertos ya en 1.964 y, en ese mismo año, se entera por un viejo panfleto que encuentra de que la guerra había acabado 19 años antes, pensando sin embargo, de que se trataba de un documento de propaganda americana. Algo parecido a lo ocurrido en Baler, a finales del siglo XIX, por los que son conocidos como “Los últimos de Filipinas”.

Durante 28 largos años vivió alimentándose de cangrejos, ratas, caracoles, anguilas, palomas, jabalíes y frutas. Se había acondicionado una cueva en la que dormía. Cuando su uniforme quedó inservible se elaboró ropa con materiales naturales de la jungla.

El 24 de Enero de 1.972 dos cazadores lo vieron mientras pescaba. El soldado japonés huyo desesperadamente pero cuando los dos cazadores lo alcanzaron fingió que tenía miedo y se arrodilló pidiendo clemencia. En cuanto se acercaron los dos hombres saltó sobre ellos para luchar pero, debido a la debilidad física que presentaba, fue reducido rápidamente. Aún conservaba su viejo fusil, algunas municiones y una granada oxidada.

El 2 de Febrero de 1.972 entra en Japón donde es aclamado como un héroe por cinco mil admiradores. Se convierte en un personaje público apareciendo en televisión comentando sus técnicas de supervivencia. Ese mismo año contrae matrimonio y en 1.974 intenta sin éxito emprender una carrera política.

El 23 de septiembre de 1.997 fallece en Japón el último soldado del imperio japonés de la segunda guerra mundial.



Shoichi Yokoi a su llegada a Japón.

martes, 18 de enero de 2011

Te solté la rienda

Creo que la ranchera podría ser un perfecto complemento a lo que sería el tango. Canciones que cantan cosas cotidianas, de la vida diaria, pero siempre desde la bondad, desde el lado de la sinceridad. Nunca suele haber maldad.

En este caso, Te solté la rienda podría ser un ejemplo de ranchera. No es que yo sea un gran seguidor de este tipo de música, si bien, dentro del género, esta canción es la que más veces he oído, es posible que por la adaptación. Desconozco el autor original aunque yo siempre la conocí por el grupo mexicano Maná.

En este caso habla del amor. Como ella decide marcharse y él sin poder hacer nada por evitarlo, después de darle razones pero viendo que es inútil, no insiste y la deja marchar con dolor “se me acabó la fuerza de mi mano izquierda voy a dejarte el mundo para ti solita”.

Al cabo del tiempo ella se da cuenta que fue un error y entiende que, realmente, quiere estar con él. Lo descubre porque en el lugar donde se encuentra, con quién está en ese momento, le hacen abrir los ojos y averiguar que fue un error marcharse “y cuando al fin comprendas que el amor bonito lo tenías conmigo vas a extrañar mis besos en los propios brazos del que esté contigo”, que realmente sigue queriendo a la persona que dejó.

Esto sería un ejemplo de ranchera, una canción triste de amor. Tendría cierta similitud con Mano a mano de Carlos Gardel. Una mujer que deja a un hombre pero con el tiempo se da cuenta de su error y él, en cierta forma, no ha perdido la esperanza de que vuelva.



sábado, 15 de enero de 2011

Algo muere, Cyrano


Como algo cíclico ¿es el final? Solo la muerte es el final, la fecha no sé si importará. Hay cosas que no entiendo. No puedo hacer nada. Aquí me quedo. Esta vez será forzado, mi soledad no será elegida.

No puedo hacer nada, no me queda nada por hacer y pienso que todo ha sido ficticio; de haber sido real no hubiera sido así; no se dejan perder las cosas tan fácilmente. No te pedía nada, nada que no me quisieras dar, quizá por eso, debería haberlo hecho. Ilusión no materializada, castillo de naipes derrumbado; no puedo levantarlo. No, no me siento derrotado, quizá sí, decepcionado, abatido, perplejo, triste, juzgado… Curiosa paradoja que se torna realidad. Solo me queda esperar, el tiempo ese juez que nos mueve como peones, otra vez, se encargará de hacerlo.

Mis silencios se perderán, mis abrazos quedarán vacíos y mis besos sin dueño.

Émulo de Cyrano, fiel reflejo de todo lo deseable pero siempre rechazado. Crueldad despechada que se ceba en mí pero, aun así, todavía sigo en pie.


Voy a subir allí, a la luna opalína.
Más de un alma noble hallaré en mi paseo…

Encontraré a Sócrates…y a Galileo…

Filósofo…poeta…

Espadachín y gramático…

Y músico…

Y también matemático…

Con su nariz y su espada amó mucho.
No por su bien.

Aquí yace, Hércules Savinien de Cyrano de Bergerac.

Lo hizo todo… y no hizo nada…


Pero ahora me voy…

Perdón.

No puedo hacer esperar.

Ahí está.
A ese rayo de luna que me viene a buscar.
No me sostengaís…no!
Sólo…sólo los árboles…

Ahí llega… me siento ya entre los mármoles…
Forrado de plomo. Puesto que está cercano…
Iré a buscarle… con la espada en la mano!
¿Qué decís?
¿Qué es inútil?
¡Ya lo sé!
Esta vez me bato sin saber por qué
Es más bello romper inútiles valladares…

¿Quiénes son todos esos?
¡Ah!... ¡Sois millares!
¡Ahora os reconozco!
¡Sois mis viejos enemigos que me lanzáis alisos!
¡La Mentira!
¡La Cobardía!
¡Los Compromisos!

Ya sé que finalmente conmigo váis a acabar...
¡No importa! ¡A luchar!
¡A luchar! ¡A luchar!

Sí…Todo me lo quitareís…
El laurel y la rosa… lleváoslos…
Pero me queda… una cosa que me llevo…
Y esta noche, cuando entre en la casa de Dios,
brillará intensamente mientras diga mi adiós…
Algo que inmaculado, meceré en un arrullo y me lo llevaré para siempre…
Y es…
Mi orgullo…

martes, 11 de enero de 2011

¿Ya estamos todos?


Después de un tiempo sin pasarme por el blog me he hecho el ánimo. La verdad que llega un punto en que esto de los blogs se convierte en algo más que unas letras y un espacio en la red. Es algo parido por uno mismo donde se crea una maravillosa comunidad a la que merece la pena pertenecer. Algunos nos conocemos personalmente, otros, la mayoría, solo de forma virtual; pero ello no es inconveniente para que se cree una amistad que merece la pena conservar. He estado muy ocupado y apenas tenía tiempo; pero doy por inaugurado el 2.011. Yo decía que no faltase nadie y casi soy yo el que no viene. Disculpad el retraso. En las próximas fechas me pondré al día con vuetras bitácoras.


martes, 28 de diciembre de 2010

Por este año ya vale



Estos días todo el mundo hace balance del año. Para unos bien, para otros mal y, para el resto, simplemente algo más. Yo no puedo incluirme en ningún grupo y, tampoco, puedo decir que no merecería estar en ellos.

Siempre se suele llegar al 31 de diciembre con pesimismo y con una falsa esperanza de que a partir del 1 de enero las cosas cambien, como por arte de magia. Yo, por si acaso, no confiaré demasiado en que de un día para otro vaya a cambiar mi vida de una forma inesperada, evidentemente para bien. Solamente sé que el año que viene es 2.011, lo demás...

Así que yo, señoras y señores, me despido por esta década. La próxima vez que nos leamos ya será en otro año. Por favor, no me falléis ninguno.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Una noche distinta


Esta es la misma entrada que puse hace un año y, también, la misma de hace dos. El día es el mismo, por eso creo que sirve. Un año más y los motivos son los mismos, como lo serán al año que viene y al siguiente, y al siguiente, y al siguiente… Solo eso, al fin y al cabo, aunque no participe del folclore navideño, si que creo que es una noche distinta.

Desde hace más de diez años, el día de Nochebuena, suelo hacer siempre lo mismo; a las 8 de la tarde subo a la terraza de mi casa y enciendo una vela. No soy muy amante de la Navidad, pero sí que creo que esa es una noche especial. Tengo la suerte de haberla celebrado siempre en compañía de mi familia por ello me siento afortunado, por poder estar con la gente que quiero. Pero también surgen otros sentimientos inevitables, como son el acordarme de mis seres queridos que ya no están. Es duro, muy duro y por ello necesito un momento para acordarme de ellos en soledad. Justo es el momento en que enciendo la vela. Me acuerdo, especialmente, de los familiares que no están y no puedo evitar soltar unas lágrimas y es que algunas cosas nunca cambiarán.

En esos momentos, después del primer recuerdo, dedico mi luz a más gente. Gente que no conozco pero que existen. Y pienso en todos los que están lejos de casa por motivos de trabajo y esta noche no estarán con sus familiares, en aquellos que tienen que pasar la noche en un hospital, que tienen que dormir en un cajero, en un banco o en cualquier contenedor. En esas madres que desde sus países pensarán en sus hijos, lejos de casa, en aquellos lejos de sus países por motivos políticos, en los que están de viaje, en aquellos que esta noche cenarán solos en casa porque no tienen familia, u otros que sencillamente no podrán cenar, en todos aquellos que acabaron sus días lejos del hogar… como mi admirado poeta, y en tantos más que se nos podrían ocurrir y que no por no nombrarlos están ausentes. Por todos ellos también enciendo la vela para que su luz, al menos esta noche, no les haga sentirse tan solos. Que sepan que alguien, desde la distancia, se acuerda de ellos.

Este año, no solamente quiero dedicarles una vela, también les dedico esta canción, un canto a la paz y a la libertad nunca igualado, igual que os la dedico a todos los que pasáis por aquí.

Que paséis una buena noche.


<>br

sábado, 18 de diciembre de 2010

La "Ch" y la "Ll"


Pues sí, la ch y la ll ya no son letras. La RAE, definitivamente, se ha arrodillado ante la invasión galopante del inglés y ha herido al idioma castellano declarando estas dos letras non gratas. Pero no son, solamente, dos símbolos los que ha perdido nuestro rico lenguaje. Los tildes que adornaban los monosílabos, o esa que se ponía en la o, cuando iba entre números para distinguirla del 0, tampoco se han librado.
Es curiosa la raza española. Hemos tenido a los más grandes genios de la literatura universal, la más grande novela de todos los tiempos está escrita en nuestro lenguaje patrio y, sin embargo, no somos capaces de defender, cuidar y amar, aquello que nos ha hecho grandes: nuestras letras.
La Academia de la Lengua, cuyo lema es limpia, fija y da esplendor desde el siglo XVIII, impotente de cumplir su cometido y apreciando una degeneración de la lengua opta por lo fácil; rebajar el idioma, en este caso la ortografía, al nivel de deplorable bajeza que la mayoría le da en la actualidad. Dicho de otra forma, mejor muerto que tratado a patadas. Solamente hay que darse cuenta como habla la gente y como escribe para llegar a esa conclusión.
Así pues, la RAE se deja llevar por la vorágine analfabeta que nos invade y decide cortar por lo sano, o sea, igualar en un nivel más ínfimo. Cuando esta debería dejarse la vida en que la gente leyera, disfrutara del tesoro que es nuestra literatura, un tesoro que es despreciado. Simplemente se deja llevar, pero bueno, nuestros académicos son los que son y, nuestras letras, al igual que nuestro antaño imperio donde no se ponía el sol, también decaen por los ineptos que se sientan en sus sillones.
Ahora bien, ¿qué haremos los que estamos acostumbrados a usarlas? ¿Los que ponemos tildes en monosílabos? Yo, sinceramente, creo que dará lo mismo. La gente no se fija en esas cosas, así que, os invito a resistir y a analfabetizarnos con dignidad. Tiempo al tiempo.

martes, 7 de diciembre de 2010

El mejor fútbol

Me gusta el fútbol, no soy un forofo acérrimo pero disfruto cuando hay algún partido interesante.

Sin duda alguna, si hay algún equipo que sea el mejor del mundo, hoy por hoy, ese es el F.C. Barcelona. Decir de la historia es muy arriesgado, pero no lo es decir de los mejores.

Este es, sin duda, el mejor partido que he visto en mi vida.

martes, 30 de noviembre de 2010

Sueños de papel


Hemos vuelto a vernos. De la forma más insospechada, de la forma más casual… sin saberlo.

Yo bajaba las escaleras de un edificio, a la derecha estaba el ascensor. Llegando, al ir acercándome, veo que las puertas se abren y al pasar, de soslayo, veo una figura que al salir da un paso atrás y se queda quieta. Es posible que sí, pero no giro la cabeza para asegurarme. No creo en imposibles.

Salgo del edificio y a pocos metros pasas por mi lado, rozándome, caminas con paso acelerado. Estoy seguro que tú sabes que soy yo. De repente pronuncio tu nombre y te detienes sin darte la vuelta. Ahora tengo la certeza que me habías visto.

Camino unos pasos hasta alcanzarte y te miro. Tú me sonríes. Yo te sonrío. Ambos en silencio.

"Estás especialmente hermosa". – Es lo único que me atrevo a decir.

Continuamos sin decir nada, solamente mirándonos, e instintivamente nos damos un abrazo.

Pero algo pasa. Me voy separando de ti mientras tú te quedas quieta. Oigo un ruido atronador que me aleja hasta que desapareces. Mi mano se posa sobre la mesita y apaga el despertador. Trato de volver pero ya no estás, has desaparecido. Al menos me quedo con eso. Sabía que volvería a verte, que aquella no sería la última vez.

Me levanté, me duché y continué el día pensando. Haciéndome preguntas cuya respuesta no quisiera conocer. Ha pasado mucho tiempo y como dijo Neruda:

"Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos".

Yo continuaré haciendo barcos de papel.