sábado, 2 de febrero de 2013

El duque de Lerma en nuestros días



Tenía un profesor que el primer día de clase entraba en el aula y sin decir nada cogía una tiza y en la pizarra escribía lo siguiente: 3 + 2 = 5 y 2’9 + 2 = 4’9. Después, mirando a la clase decía “un 5 es aprobado y un 4’9 suspendido; que nadie venga a reclamar nada en junio. O se es maricón o no se es, pero el medio maricón no existe”… y dicho eso empezaba la presentación de la asignatura.
Yo no sé si durante los tres años que me costó aprobar esa asignatura era maricón o no lo era, lo que sí que tenía claro es que no era medio maricón y, por ello, nunca protestaba mi nota en las revisiones.
Cada vez que escucho o leo cosas sobre ‘presuntos corruptos’ me acuerdo de las palabras de mi antiguo mentor, por desgracia, últimamente, más de lo que quisiera. Basándonos en su teoría sería que o se es corrupto o se es honrado, pero el presunto no existe. Y yo creo que es así.
Mucho se habla de esta democracia y no son menos los que se dan palmadas en el pecho diciendo eso de “nosotros los demócratas bla, bla, bla…”.
Pues bien, llegados a este punto y viendo como está la situación política podemos afirmar sin temor a equivocarnos que estamos padeciendo a la clase política más corrupta de la historia de España desde los tiempos del duque de Lerma, el valido de Felipe III, que consiguió trasladar la capital de España de Madrid a Valladolid por una operación inmobiliaria que había hecho en la ciudad castellana comprando numerosas propiedades para luego revenderla a la corona una vez se hubo trasladado.
Lo único que ha cambiado es que en el siglo XVII el duque era un contumaz corrupto, e incluso tuvo que tomar los hábitos para salvar su vida y, en la actualidad, en el siglo XXI, el duque sería un ‘presunto’ y tendría detrás toda una maquinaria partidista amenazando con querellarse contra todo aquel que lanzase semejantes acusaciones; esa es la diferencia. El duque de Lerma bien podría ocupar un cargo de responsabilidad en cualquier partido político.
Demasiados casos de corrupción han azotado a la sociedad y han metido la mano en las arcas públicas para que todos sean acusaciones falsas e inventos; además, tampoco hay esperanzas de ver a corruptos entre rejas; es lo que tiene la politización de la justicia y que el Consejo General del Poder Judicial sea elegido por los partidos políticos y no por los propios jueces.
Lo último que ha salido a la luz es el caso Bárcenas y los sobres de dinero negro que el extesorero repartía entre dirigentes del PP pero, claro, nadie sabe nada y todos son inocentes. ¿Alguien cree que por este asunto alguien irá a la cárcel? Seamos serios por favor. Y todavía tendrá este Gobierno de derechas la desfachatez de hacernos sufrir nuevos recortes y subirnos, otra vez, los impuestos, ¿con qué catadura moral se dirigen al pueblo?… a la par que el paro no para de aumentar, ya son seis millones, ¿no?
En los países nórdicos el dinero público es sagrado y se han dado casos de políticos que han dimitido por coger un taxi pagado de arcas públicas… en España no, ¿y eso por qué? Supongo que será porque en aquellos países están muy mal acostumbrados y lo normal será lo que pasa en España.
La indecencia de la clase política en España es tal que, personalmente, como políticos, no me merecen ningún respeto. No se puede respetar a aquellos que no saben ejercer con honradez el cargo para el que han sido elegidos y se aprovechan de esa confianza transformándola en privilegio, del mismo modo que tampoco se puede respetar a aquellos que los apoyan.
Cuando se dice que en este país no todos los políticos son iguales yo me pregunto: ¿En qué no son todos iguales? ¿En que no todos son corruptos o en que no todos son honrados? Porque abrir los periódicos y ver las noticias da verdadero asco. A estas alturas, que no vengan defendiendo la honradez de la clase política porque, parece ser, que en este país el político que no se corrompe es porque no puede o porque es tonto.
¿Cómo se soluciona todo esto? Según la Biblia, Dios destruyó Sodoma y Gomorra lanzando azufre y fuego. Siendo más terrenales habría que hacer una catarsis de toda la clase política y regenerarla; no podemos confiar en que los mismos que nos han llevado a este desastre nos saquen de él; demasiadas oportunidades han tenido y no han hecho ni puñetero caso. Pero claro… no creo que se vayan, tampoco tienen dignidad, ni honradez, ni vergüenza para ello. El 15M, que parecía algo esperanzador, tampoco ha hecho nada.
Me pregunto el tiempo que tardará en que todo explote; el momento en que la gente vea a un político y le muestre su desprecio, simplemente por serlo; como si fuera un apestado.
Quizá llegue el día en que cuando la gente vea a un político por la calle no se le ocurra otra cosa que soltarle cuatro improperios o tirarle pedradas; al fin y al cabo ellos se lo están buscando. Las palabras no siempre sirven.


sábado, 19 de enero de 2013

Ladrones en el Ayuntamiento


Hace unos días, la alcaldesa Alzira (del PP), mi pueblo, porque aunque tenga el título de ciudad la mentalidad es de pueblo, anunciaba un plan social de viviendas basado en tres puntos fundamentales:
1) La expropiación de viviendas, propiedad de las entidades financieras, calificadas por los técnicos municipales como inhabitables. Con necesidad de rehabilitar, procedimiento de ruina o ruina inminente.
2) Un Plan de Empleo para su rehabilitación y adecuación.
3) Ofrecer alquileres simbólicos (previo informe del departamento de servicios sociales).

La edil, en la presentación de la idea, decía cosas como estas: “en cierto modo y de forma coloquial, para que se entienda mejor, el Ayuntamiento de Alzira, gracias a este Plan, expropiará propiedades a los bancos para que vuelvan a los ciudadanos y fomentará el empleo. La administración más cercana hará de este modo de Robin de los bosques”. De ahí el título de esta entrada, Robin Hood era un ladrón actuaba en los bosques y, en este caso, los ladrones actúan en el Ayuntamiento. No soy yo el que lo dice. “Desde el gobierno municipal entendemos que las entidades financieras, en muchas ocasiones ‘sin piedad’, dejan fuera de sus casas a familias que no pueden hacer frente a sus pagos temporalmente. No es justo que obtengan la más mínima contemplación por parte de la administración para, dentro de la legalidad, incorporar sus bienes al Registro Municipal de Solares y Edificios a rehabilitar”.
La noticia de este plan puso a mi pueblo en el mapa y la noticia salió en televisión, quizá algunos lo hayáis podido ver. Este es el enlace de la noticia en La Sexta, por citar una televisión, y aquí dejo el vídeo de la misma noticia.

 

Muchos son los que han aplaudido la actitud de la alcaldesa por esta medida, quizá movidos por el desconocimiento de cómo son realmente las cosas.
Vamos a ver. Para empezar, este plan se pagará con 400.000 euros extrapresupuestarios y aquí es donde viene la primera pregunta. Si son extrapresupuestarios, es decir, no contabilizados en los presupuestos municipales, ¿de dónde van a salir? ¿Cómo lo hará si apenas llega para pagar a los empleados municipales? Hace un mes se aprobaron los presupuestos y la oposición no sabía nada de nada. Bueno, es lo que tiene gobernar con mayoría absoluta, que puedes actuar despóticamente sin contar con nadie.
Por otra parte, se trata de viviendas en ruinas pertenecientes a los bancos. El principal motivo para expropiarlas es que no pagan el IBI. La cosa es bastante sencilla ¿no? Los bancos no pagan y el Ayuntamiento expropia; pero hasta el más zote puede llegar a entender lo que es una expropiación y esto, por mucho que quieran llamarlo así, NO es una EXPROPIACIÓN; simplemente son los llamados ‘activos tóxicos’ que los bancos, posiblemente, no saben cómo deshacerse de ellos y esto les viene que ni pintado. A lo que surge otra pregunta, por quedarse el Ayuntamiento con esas ruinas, ¿se les perdona a los bancos la deuda del IBI? Porque a cualquiera de nosotros si nos expropian la vivienda la deuda la seguimos teniendo, es decir, no se condona la deuda por dación.
Pero bueno, ya sabemos cómo se las gasta la derecha, la poca vergüenza que tienen porque uno continua pensando que si la alcaldesa dice que “no es justo que los bancos, en muchas ocasiones ‘sin piedad’, dejen fuera de sus casas a familias que no pueden hacer frente a sus pagos y por ello no se pueden tener contemplaciones con las entidades financieras”. Si dice que “el Ayuntamiento será una especie de Robin de los Bosques”… mi pregunta es, ¿por qué no hace lo mismo con todos los bancos del pueblo que tienen viviendas en perfecto estado y, de esta forma, que las familias desahuciadas a día de hoy entren mañana mismo a vivir? ¿Por qué solamente son casas en ruinas y no casas habitables? Porque, hasta dónde yo sé, la leyenda de Robin Hood dice que robaba a los ricos para dárselo a los pobres, sin mirar si los primeros eran marqueses, condes o duques, y robaba tanto monedas de oro o comida para repartirlo entre el pueblo necesitado.

Moraleja: todo esto es una pantomima, un bluf para salir en los medios, puro marketing. Al final, quien lo pagará todo será el pueblo y, la verdad, no me extrañaría nada que hubieran sido los bancos los que le hubieran sugerido esta medida a la alcaldesa con tal de quitarse ellos ese lastre. La medida solamente dará cincuenta puestos de trabajo… para una ciudad de 45.000 habitantes y 5.000 en paro.
Pero lo más gracioso es que se las dé de ‘Robin de los bosques’. Que yo sepa Robin Hood no tenía coche oficial ni chófer pagado por sus compinches; como sí tiene esta alcaldesa a cargo de los presupuestos y pagado por todos los alzireños. Desconozco cuál sería el sueldo del famoso justiciero inglés; lo que sí que sé es que esta alcaldesa cobra 62.273’68 euros brutos anuales… no está mal en estos tiempos en que los políticos nos piden tantos sacrificios, ¿eh? La verdad que compararse con el ladrón de los bosques de Sherwood no ha sido muy apropiado, ¿o sí?
En fin, que ya está bien que los políticos nos tomen por imbéciles.

martes, 15 de enero de 2013

El nuevo coche de Mike


Este corto lo descubrí hace años, cuando esto del Youtube todavía no existía. Recuerdo que lo descargue con el Emule, que no sé si a día de hoy todavía se seguirá utilizando.
El otro día, no sé por qué, me vino a la memoria y me puse a buscarlo.
Después de tantos años todavía consigue hacerme reír como antes.


martes, 8 de enero de 2013

Juan Ramón es algo más que Platero.



Es muy difícil recrear la biografía de un personaje para plasmarlo en teatro o cine. Hace unos años tuve la oportunidad de ver en San Sebastián de los Reyes, Madrid, la obra de teatro ‘Collioure, el último viaje de Antonio Machado’. Allí se escenificaba lo que se supone que serían los últimos días del poeta. Posiblemente no fueran así, quién sabe, pero sirve para hacerse una idea de lo que podrían haber sido. Para mí fue algo indescriptible y emocionante; reconozco que me pasé toda la obra llorando (la mano de quien me acompañaba puede dar testimonio de ello) desde que se levantó el telón hasta que los actores, al final, salieron todos al escenario para recibir el aplauso del público. Había leído la biografía del poeta, escrita por Ian Gibson, y, sí, podía tener una ligera idea de que lo que allí se representaba podría haber sido real. De la misma forma que si aquello no hubiera tenido un mínimo de rigor literario e histórico no hubiese tenido inconveniente en abandonar mi asiento y marcharme.
Al ver el vídeo que acompaña esta entrada he recordado aquella obra de teatro que me emocionó.
Apenas conozco nada de Juan Ramón Jiménez y su obra. Lo poco que sé y he leído al respecto fue hace mucho tiempo, cuando todavía tenía Alma. Motivo más que suficiente para leer y descubrir a alguien que, bajo mi punto de vista, es injustamente recordado por la mayoría solamente por haber escrito Platero y yo.
Viendo el vídeo me ha parecido que soy capaz de entender un poco más a Juan Ramón. Quizá, algún entendido en la obra del Nobel de Literatura puede decir que el vídeo no representa para nada su sentir, pensamiento u obra. Es posible, pero no lo miremos de forma estricta, disfrutémoslo como algo que hay que descubrir. Quizá el poeta jamás hubiera actuado o dicho nada tal y como se representa en el vídeo; al fin y al cabo se supone que es un episodio ucrónico. Pero, simplemente, por pensar que así hubiera sucedido ya merece la pena verlo.
Advierto que es para verlo sin prisa… para deleite durante una hora.

“Platero no es un libro sobre un burro. Platero es un interlocutor que no habla, que no me discute, que no me contradice. Al que yo le puedo contar todo lo que siento, divagar sin necesidad de entablar un diálogo con él”.

“Platero es en realidad un libro sobre mi soledad en Moguer, sobre Moguer… mi pueblo, mi pueblo blanco”.


sábado, 5 de enero de 2013

Mi niño cumple cinco años



Hace cinco años, tal día como hoy, también era sábado. Hace cinco años, tal día como hoy, 5 de enero de 2.008, no sabría decir si nació o creé este blog.
La verdad que lo hice de una forma totalmente aventurada, ya que no sabía nada de blogs ni de su funcionamiento por dentro. Desde entonces, hasta ahora, ha sufrido varios cambios de imagen y tal y como está ahora creo que se quedará salvo algún cambio que pueda hacer de tamaño, estilo y color de letra o alguna cosa que añada o quite.
Siempre había tenido ganas de tener una web propia, algo donde pudiera poner lo que me apeteciese que fuese solamente mío. La verdad que antes de tener un blog no sabía cómo hacerlo; preguntaba a amigos informáticos y me decían que una web, tal cual, era algo muy caro pero no me comentaban la posibilidad de un blog.
Como casi todo lo bueno en la vida, es decir, por casualidad, navegando por la red me topé con un blog y me pareció algo maravilloso; eso era lo que yo quería, ahora, simplemente tenía que darle forma, pensar cómo hacerlo, qué iba a contar y, algo muy importante, ponerle título.
En principio pensaba que hablaría de cosas políticas; eran unos tiempos en los que yo, en ese sentido, era más activo… hoy me he desengañado un poco. Pero, al mismo tiempo, pensaba que no siempre me apetecería escribir sobre lo mismo. Es más, no me considero politólogo y para hablar mucho sobre algo hay que ser experto en la materia, ya que, de una forma u otra, llega un momento en que las ideas se agotan y todo pierde interés.
Así pues, pensando, pensado decidí llamarlo ‘Pensamientos y más cosas’, porque no solamente contaría mis pensamientos e ideas, también otras cosas. El título me daba libertad para poder escribir lo que me apeteciese sin tener que acotarlo a un campo en concreto.
El subtítulo, ‘Siempre hay algo que contar’, va un poco enlazado con el título porque creo que todos tenemos algo que decir alguna vez, sea de lo que sea.
Cuando estaba creando la plantilla tenía claro que había dos cosas que estarían en mi blog mientras este existiese. Me estoy refiriendo al homenaje que le hago a mi admirado poeta Antonio Machado y el recuerdo a mi siempre añorada Soria. El resto de elementos han ido apareciendo a lo largo del tiempo.
La primera entrada la escribí con motivo del cumpleaños del rey, para un republicano convencido como yo era una buena forma de empezar en este nuevo mundo bloguero ‘rajando’; aunque hoy empezaría de otra forma, por ejemplo presentándome en condiciones. Reconozco que en raras ocasiones he vuelto a releer antiguas entradas, insisto, salvo algunas excepciones. Entonces me doy cuenta de la evolución de cosas. Hay algunas entradas en las que reconozco errores gramaticales en la colocación de signos, sobre todo comas y punto y coma. También en algunas, muy pocas, quizá una o dos, la letra es distinta a la habitual e imagino que será por el html, pero no lo cambiaré, todo eso forma parte de la historia de este blog.
También mis escritos han ido cambiando. Si bien al principio eran más de corte político desde hace más o menos tres años son, quizá, un poco más personales. Es fácil conocerme a través de mis letras, posiblemente mejor que a través de mis palabras.
Recuerdo que el primero comentario me lo hizo Luis Lópec, del blog Escritos en la cresta de una ola; en alguna entrada ya he explicado como di con su blog.
La verdad que el blog me ha servido en muchas ocasiones para desnudar mi alma, para contar, para expresarme y liberar lo que tenía dentro. Jamás me ha importado que me leyese mucha o poca gente; escribo porque me gusta y lo que me gusta y siento. Para alguien de ciencias como yo, que estudió números, siempre he dicho que desde que tengo un blog he salido del armario y he descubierto que me gustan las letras y escribir. Quizá, por ello, siempre he animado a gente a que tenga un blog; creo que se pueden más libres. Algunos lo han hecho y otros no.
Hay entradas que recuerdo cuando las escribí como si las estuviera escribiendo ahora… otras no y cuando tiro de hemeroteca me sorprendo; como he dicho anteriormente no suelo mirar antiguos escritos. En este lustro he escrito 285 entradas divididas en: 73 entradas en 2.008, 88 entradas en 2.009, 65 entradas en 2.010, 31 entradas en 2.011 y, por último, 28 entradas en 2.012. Reconozco que cada año he ido a menos, pero no por falta de ideas, sino por falta de tiempo. De todas formas, también considero que el poner cosas por poner puede llegar a cansar a la gente que suela entrar; por ello, casi al principio, decidí publicar solamente los martes y los sábados (salvo algún día distinto muy especial) porque creo que se disfruta más de una lectura, ya que no se tiene la obligación de leer muchas cosas si hace tiempo que no se entra. De la misma forma he recibido 1.901 comentarios. Pero todo esto entra dentro de las estadísticas en las que no merece la pena profundizar demasiado, simplemente son datos.
Por todo ello, por como he ido modelando mi blog a lo largo de estos cinco años, en ocasiones me he referido a él, en broma, como ‘mi hijo’ o ‘mi niño’. Yo no tengo hijos (al menos que yo sepa; todo es que pegue un pelotazo en el Euromillón y me salgan hasta por debajo de las piedras) y, por eso, la forma de ver este espacio como ha ido cambiando a lo largo de los años, como empezó y como está ahora hace que me salga una vena un tanto paternalista… supongo que si algún día soy padre (espero) creo que habrá un paralelismo. Este blog lo he creado, he estado pendiente de él, he procurado que tenga una presencia decente y hacer escritos medianamente, al menos así lo considero yo, atractivos huyendo de lo que podría ser la moda ‘feisbuquera’.
Y si yo soy el padre… creo que también tiene una madre, aunque, claro, decirle a alguien cinco años después que tiene un hijo pues no es plan. Fue mi primera lectora, con la que compartía los escritos antes de ponerlos y quien me daba consejos sobre lo que tenía que poner y lo que no... En ocasiones me decía que era demasiado radical y me daba ideas que, por supuesto, eran mucho mejores que la forma original. Si ella lee esta entrada estoy seguro que se reconocerá en aquel lejano 2.008... aunque en ocasiones me ha reconocido que es muy mala para las fechas.
De todas formas creo que el mundo bloguero acabará extinguiéndose y ya son menos los que escriben. Las redes sociales como facebook, twitter y alguna más han hecho mucho daño a los blogs. Supongo, en parte, por la mediocridad de la sociedad. Un blog creo que es distinto. El hecho de poder escribir textos largos hace que procures que estos sean dignos para la gente que los vaya a leer; que te expreses de otra forma. En los otros sitios es más sencillo poner una foto y decir “de borraxera el savado por la noxe”. Una pena.
En alguna ocasión he pensado qué pasaría si por causas de fuerza mayor ya no pudiese volver a entrar; sinceramente, eso, en cierta forma me angustia, quizá por ello he confiado en personas cercanas a las que les he dado la contraseña por si acaso (aunque no tengo ninguna intención). Pero no tengo intención de abandonar el blog y si por alguna casualidad tuviera que hacerlo jamás lo cerraría; creo que la gente que ha pasado por aquí y me ha hecho el honor de leer una sola palabra mía merece, si en algún momento le apetece, volver a hacerlo y yo no tengo el derecho de quitar esa posibilidad a nadie por mucho que el blog sea mío.
En fin, podría seguir escribiendo pero tampoco quiero seguir enrollándome y hacer este artículo eterno. Cuando sople las velas de este quinto aniversario pediré que todos los que habitualmente pasáis por aquí, que todos los habituales blogs que visito sigáis estando, por lo menos cinco años más.

Gracias a todos.

sábado, 29 de diciembre de 2012

¿Qué más da 12 que 13?


Después del Día de Navidad todo son felicitaciones sobre el nuevo año. “Feliz Año Nuevo” es lo que más se escucha. En ocasiones me sorprende la simplicidad de la gente como se aferra a un cambio de fecha para llenarse de esperanza y pensar que la porquería en la que está sumido este país pueda cambiar del 31 de diciembre al 1 de enero.
Será porque no tengo el optimismo de Pangloss, ese personaje que moldeó Voltaire en su novela Cándido. No, dejémonos de tonterías porque, como decía Julio Iglesias, “La vida sigue igual”. Vamos a estar, cuanto menos, igual o peor que este año que termina. Es como una espiral, siempre girando sobre sí misma en un recorrido cíclico.
Decía Rajoy que llegando al otoño la cosa iba a mejorar. Este tío ya miente a largo plazo, ¿quién en su sano juicio va a creerse las palabras de Mariano teniendo en cuenta todo lo que ha mentido hasta la fecha? No diré sus innumerables embustes porque son sobradamente conocidos. Además, según la OCDE, este próximo año nada hace pensar que la cosa vaya a mejorar.
No se pude confiar en los políticos por mucho que digan. No podemos confiar en unos políticos que son el tercer problema para la gente, según las encuestas, y no podemos confiar en unos políticos que son los más corruptos de la Europa occidental, con unos niveles de corrupción comparables a Botswana, ese país que el Borbón ha hecho tan famoso.
Los únicos que pueden cambiar esto son las gentes de a pie, pero tampoco tengo demasiada fe. Para que aquí cambiara la situación, de verdad, solamente haría falta una cosa: que la gente pase hambre, hambre de verdad. Sí, cualquiera me podría decir que ya hay gente que lo pasa mal y yo soy consciente de ello, detrás de cada puerta de cada casa se esconde un drama y todos conocemos, por desgracia, este tipo de situaciones. Ahora bien, si en este país de 45.000.000 de habitantes, la situación de miseria la pasaran 30.000.000 ó 35.000.000 de personas… algo cambiaría.
Todos nos hemos apretado el cinturón y si antes te tomabas un café todos los días ahora te lo tomas cada tres o cuatro y la familia que no llega tiene a padres o abuelos que les echan una mano. Yo no me refiero a eso. Me estoy refiriendo a no tener comida, a ir a un supermercado y no poder comprar o a que el panadero o el carnicero ya no te fíen porque le debes la compra de tres días atrás. Luego ir a casa y no poder alimentar a los tuyos; entonces sí que cambiarían las cosas porque cuando alguien ya no tiene nada más que perder que la libertad, porque ya lo ha perdido todo, incluso la esperanza, en ese momento da lo mismo.
Pero mientras eso no se dé yo no veo solución. Quizá el ímpetu que tenía en años interiores por hacer algo ahora se ha desvanecido. Las ansias y las ganas por cambiar cosas se me han esfumado poco a poco. He perdido la ilusión. Tengo muchos compañeros que se han ido al extranjero, gente preparada, posiblemente la mejor que generación que ha tenido este país. Otros se van después de fiestas y algunos ya tenemos el pasaporte en la mano. Ahí os quedáis; para mí la vida pronto dejará de seguir igual. Pero, a pesar de todo, ser todo lo felices que podáis. Os lo deseo de corazón.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Una noche distinta


Esta es la misma entrada que puse hace un año y, también, la misma de hace dos, tres… y cuatro. El día es el mismo, por eso creo que sirve. Un año más y los motivos son los mismos, como lo serán al año que viene y al siguiente, y al siguiente, y al siguiente… Sólo eso, al fin y al cabo, aunque no participe del folclore navideño, sí que creo que es una noche distinta.
Desde hace quince años, el Día de Nochebuena, suelo hacer siempre lo mismo; a las 8 de la tarde subo a la terraza de mi casa y enciendo una vela. No soy muy amante de la Navidad, pero sí que creo que esa es una noche especial. Tengo la suerte de haberla celebrado siempre en compañía de mi familia por ello me siento afortunado, por poder estar con la gente que quiero. Pero también surgen otros sentimientos inevitables, como son el acordarme de mis seres queridos que ya no están. Es duro, muy duro y por ello necesito un momento para acordarme de ellos en soledad. Justo es el momento en que enciendo la vela. Me acuerdo, especialmente, de los familiares que no están y no puedo evitar soltar unas lágrimas y es que algunas cosas nunca cambiarán.
En esos momentos, después del primer recuerdo, dedico mi luz a más gente. Gente que no conozco pero que existen. Y pienso en todos los que están lejos de casa por motivos de trabajo y esta noche no estarán con sus familiares, en aquellos que tienen que pasar la noche en un hospital, que tienen que dormir en un cajero, en un banco o en cualquier contenedor. En esas madres que desde sus países pensarán en sus hijos, lejos de casa, en aquellos lejos de sus países por motivos políticos, en los que están de viaje, en aquellos que esta noche cenarán solos en casa porque no tienen familia, u otros que sencillamente no podrán cenar, en todos aquellos que acabaron sus días lejos del hogar… como mi admirado poeta, y en tantos más que se nos podrían ocurrir y que no por no nombrarlos están ausentes. Por todos ellos también enciendo la vela para que su luz, al menos esta noche, no les haga sentirse tan solos. Que sepan que alguien, desde la distancia, se acuerda de ellos. Nunca se sabe, quizá al año que viene, tal noche como esta, yo pueda estar en alguna de esas situaciones
Este año, como los anteriores, también les dedico esta canción; un canto a la paz y a la libertad nunca igualado, igual que os la dedico a todos los que pasáis por aquí.

Que paséis una buena noche.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Que seas feliz Infinito


Siempre supe que algún día escribiría esta entrada, cuando llegase el momento lo haría y ahora creo que ha llegado. Alguna vez he estado tentado de hacerlo, de escribir sobre esta canción y sobre lo que me transmite; aunque no sabría decir si es sobre una canción, sobre una chica o las dos unidas. Sí, posiblemente sea eso, en este caso canción y mujer van unidas.
Todos tenemos canciones que nos recuerdan episodios de nuestra vida, canciones que en un momento, para bien o para mal, nos marcan y al escucharlas no podemos dejar de asociarlas con aquel momento vivido. En mi caso hay muchas canciones que podría recordar y que servirían para evocar; mi banda sonora tiene un buen repertorio. Pero hay una canción que, no sé por qué es la que más me hace recordar y vivir otros días, la que más me ha marcado. Quizá porque fue la primera vez que perdí la cabeza por alguien, la primera vez que sentía cosquillas en el estómago, que lloré por ausencias, de felicidad, de rabia… quizá porque fue la primera vez que de verdad me enamoré; la canción es Infinito, de Enrique Bunbury.
Aquello fue, lo que puedo suponer, una historia que recordar cuando llegue el invierno de mi vida y los fantasmas del pasado me aborden: un chico va a la universidad y conoce a una chica y… el resto ahí queda. Una historia que ahora no creo que deba contar; hay historias que mejor dejar guardadas para uno mismo.
Ahora la recuerdo como el que mira al pasado y sonríe por haber vivido aquello. Mientras escribo estas líneas rememoro toda aquellos años desde el primer hasta el último día, lo he desempolvado de algún cajón de mi memoria. Frases, palabras, conversaciones, momentos, he vuelto a recordar que París no está lejos y que merece la pena coger el coche e ir y volver solamente por tomar un café viendo la Torre Eiffel, que se puede pasar toda una noche en el coche escuchando música sin necesidad de decir una palabra, que pasarte toda la noche estudiando es genial, que es posible perderse sin rumbo fijo para que no te encuentren, que pesaba más la tristeza de un suspenso suyo que la alegría de mi aprobado, que… hay muchos ‘ques’ que aprendí y que sentí. Por todo ello y por más cosas, ella me dijo una vez: “Sé que algún día escribirás un libro y contarás nuestra historia”. De momento, esa historia la tengo guardada.
Infinito… “Y decían que bonito era vernos pasear, queriéndonos infinito, pensaban siempre será igual”. Cada vez que nos alejábamos del mundo la escuchábamos; había otras canciones pero esta, por muchos motivos, era especial. Era un tiempo en el que creía que la vida era otra cosa a lo que es hoy y que muchas cosas serían para siempre. Un tiempo que quería atrapar en una botella cristal y poner un corcho para que no escapase ni un solo instante.
Infinito… “¿Cómo lo permitimos? ¿Qué es lo que hicimos tan mal? Fue este orgullo desgraciado que no supimos tragar”. Llegando al final, cuando de verdad tienes que tomar una dirección y sabes que una etapa se va a cerrar le propuse que hiciéramos juntos el camino y al igual que Meryl Streep en ‘Los puentes de Madison’ tampoco se bajó del coche mientras Clint Eastwood la esperaba en el suyo. En el fondo siempre lo supe, no me equivoqué, no hay que darle más vueltas.
Me caló hondo, sí, volvió mi mundo del revés.
Durante mucho tiempo tuve “una herida en mi alma que tardó en cicatrizar”. Después de eso aprendí que un clavo no quita otro clavo y que la soledad es la mejor cura.
A pesar de todo no me arrepiento de lo vivido; ambos quedamos en paz, como le dije pocos días antes: “Yo he vivido un amor imposible y tú un amor prohibido pero, al fin y al cabo, amor; estamos en paz”.
Desde aquél día, hace ya más de una década, no hemos vuelto a hablar, ni a vernos; ninguno de los dos hemos hecho nada por mantener el contacto directo; yo sabía de ella por antiguos compañeros, de la misma forma que ella, quizá, sabría de mí, no lo sé.
Ahora, con el paso del tiempo, la recuerdo como el que puede recordar diez años después la primera vez que se enamoró; no como la que más he amado; después he vuelto a amar y ha sido distinto, cada vez distinto, ni mejor ni peor, ni más ni menos. No creo que haya un amor más grande que otro, simplemente distinto, de lo contrario no tendría mucho sentido aferrarse a algo que no puede ser.
Hace un par de semanas recibí un correo electrónico de esos que se mandan a todos los contactos. Era de ella. Decía que se casaba el 12 de diciembre en una ceremonia íntima.
No sabía que contestar, ni cómo hacerlo, aunque sabía que tenía que decirle algo. Le respondí cortésmente deseándole mucha suerte y toda la felicidad del mundo.
“Muchas gracias”, es lo único que me contestó.
Yo sonreí al leerlo. He vuelto a cerrar el cajón y a guardarlo en mi memoria.


enrique bunbury - infinito por franzua

sábado, 8 de diciembre de 2012

¿Cómo se construye un iglú?



Una construcción habitable no tiene porque ser ladrillos unidos con hormigón. Alrededor del mundo hay muchos ejemplos de viviendas que no utilizan esos elementos y son perfectamente habitables.
Hace años, cuando estudiaba, hice un trabajo sobre este tipo de construcciones y me decanté por el iglú. Siempre me había parecido algo raro y extraordinario que en condiciones climatológicas adversas el hombre se adaptase al medio para construír algo habitable
La verdad es que un iglú es más complicado de construir de lo que a priori puede parecer. De hecho la calificaría como una construcción artesanal; supongo que no todos sabríamos hacer uno si nos pusiéramos a ello, aunque la teoría está clara.
Este tipo de construcción se suele dar en zonas heladas pudiendo servir de refugio temporal o de vivienda; todo depende del tamaño que se construya. Evidentemente también hay constructores que se dedican a ellos y el tiempo en construirlo puede ser muy variable dependiendo de su experiencia, pero supongamos que se tarda una mañana o un día como mucho (para que salga algo digno).
Las herramientas a usar son muy rudimentarias. Basta con un cuchillo dentado, propio de los esquimales y que podría hacer la función de una sierra, y una pala.
Lo fundamental es que la nieve esté compacta, ya que de lo contrario los bloques de hielo no tendrían ninguna cohesión y la construcción se nos vendría abajo. Para ello, habría que escarbar un poco hasta encontrar la nieve más dura. Ese mismo hueco dejado podría servir para la base de la construcción, unos 50 centímetros, a modo de cimentación; además es importante que haya una pequeña variación de nivel entre la superficie exterior y la interior, ya que eso impedirá que se formen puentes térmicos que alteren la temperatura interior siendo esta, de normal, entre 15 y 20 grados centígrados respecto al exterior.
La forma de construcción de un iglú es en espiral, con bloques de creciente tamaño. Es importante que la primera pieza tenga hecha en una de sus caras un rebaje en forma de cuña; el resto de piezas se van recortando con el cuchillo y dándole la forma adecuada para que vayan encajando unas con otras de una forma casi perfecta. El diámetro de la construcción depende del constructor. De esa forma, se van colocando las piezas, una encima de otra, hasta terminar en la cúpula.
Es normal que entre los bloques queden huecos abiertos que no han podido cerrarse. La forma de sellarlos es con trozos de nieve que el frío exterior se encargará de compactar.
La puerta es un proceso bastante delicado; es preferible hacerlo en la zona donde menos viento sople y en el que previsiblemente se gozará de más horas de sol. Ésta no se construye al nivel del suelo, como pueda dar la impresión, sino que se construirá un pequeño túnel desde dentro del iglú hasta afuera por debajo de su pared.
Es importante hacer un pequeño agujero en la parte superior que puede servir de chimenea en caso de que en el interior se preparen alimentos, ya que el calor podría derretir el hielo, así como colocar aislamientos térmicos para evitar que el frío penetre más todavía.
Un iglú puede ser perfectamente habitable, no deja de ser una obra constructiva hecha por y para el hombre y como tal es perfectamente válida por raro que pueda parecernos.

sábado, 1 de diciembre de 2012

¿Quién me acompaña?


En estos fríos días las mejores conversaciones surgen delante de una buena chimenea.