sábado, 21 de junio de 2014

Cerrando círculos


Con un Felipe (el V) empezaron los Borbones.


Con otro Felipe (el VI) espero que se acaben.


sábado, 14 de junio de 2014

PSOE, al servicio de la Monarquía



Esta semana, además de pasar a la historia como bochornosa por permitir la continuidad de un régimen ilegítimo en España, como es la Monarquía, pasará a la historia como la reafirmación de la traición que el PSOE ha hecho a todo lo que significa ser republicano y ser de izquierdas.
Con esto no digo que el ser republicano sea exclusivo de esta ideología, no; también hay republicanos de derechas al igual que también hay católicos de izquierdas. Lo que quiero decir es que se ha visto que el PSOE es el partido más oportunista y rastrero de la historia de este país desde que existen los partidos políticos, para muestra lo que ha dicho su secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba: “El PSOE es republicano, compatible con la monarquía parlamentaria”.
Ante esta frase lapidaria de semejante sujeto, los votantes y afiliados del PSOE que se sientan republicanos deberían dejar de votar y romper el carnet de ese partido, del mismo modo, los votantes y afiliados del PSOE que se sientan monárquicos deberían dejar de votar y romper el carnet de ese partido; dicho de otro modo, el PSOE debería quedar para gente sin principios. No se puede, no, no se puede ir a misa y repicar campanas o, por ejemplo, decir que eres heterosexual pero te gusta que te sodomicen (por decirlo finamente).
En alguna ocasión ya he dado mi opinión sobre este partido y cuál ha sido su trayectoria a lo largo de la historia, pero no está de más recordarlo. El PSOE nunca ha tomado una decisión de gran envergadura si no ha sido por oportunismo y beneficio propio. Durante la dictadura de Primo de Rivera fue el único partido legal, junto con su sindicato UGT. Durante la II República ponían todas las trabas habidas y por haber con tal de estar en el poder. En la dictadura franquista era un partido prácticamente inexistente y todo atisbo antifranquista era por parte del PCE. Eso sí, al morir Franco empezaron a proliferar los socialistas (que Marx me perdone por llamarlos así) como si fuesen champiñones. Y esto ni es invención propia ni es ofender a nadie, como he dicho antes es historia. Esto es el PSOE, un partido de oportunismo y traición.
Estos días, hablando del tema con votantes socialistas me decían que el PSOE necesita una regeneración y que las bases sí que son republicanas; entonces mi sorpresa fue mayúscula al pensar, ¿qué pensarían esas bases, supuestamente republicanas, que algún día, se supone, que llevarán las riendas del partido si su jefe se arrodilla ante la Monarquía?
Yo, por suerte, ya estoy vacunado contra la hipocresía del PSOE y la inocencia que tuve en otros tiempos cuando les voté se ha tornado en sentido común; la frase de Rubalcaba me confirma cada vez más lo acertado de mi decisión.
De todo esto lamento una cosa. Viendo lo oportunista y rastrero que ha sido el partido socialista (perdón por llamarlo socialista) a lo largo de su historia sacarán la bandera republicana cuando eso les supongo un rédito electoral y entonces harán uso de su demagogia para hacerse un hueco entre la clase política del momento… mientras tanto toca lamerle las botas al Borbón. Y digo que lo lamento porque, por desgracia, llegado el momento habrá que contar con ellos, ya que no tendremos la suerte de que ese partido pase a ser una mancha en la historia política española.
Al menos Rubalcaba se va, pero antes se ha encargado de humillar (más si cabe) a los que se denominan socialistas del PSOE. Como he dicho antes, cuestión de dignidad.

martes, 10 de junio de 2014

Cumbres Borrascosas



Cumbres Borrascosas es la única novela de Emily Brontë y está considerada como un clásico de la literatura inglesa, llevado al cine en varias ocasiones.
Esta novela la conocía en versión cinematográfica y es una de esas obras que siempre había querido leer. No me ha defraudado.
Cumbres borrascosas tiene todos los elementos que una novela tiene que tener para ser amada u odiada. Es una novela de desamor, desgarradora y triste.
Los personajes que forman parte de la novela parecen ser escritos para ésta en concreto, no cabrían en ninguna otra obra, sólo en esta. No te dejan indiferente y eres capaz de enamorarte de su sufrimiento, de su forma de estropear sus propias vidas y la de los demás y de que su propia existencia se convierta en un infierno.
Sobre todo, por encima del resto, destacaría a un personaje: Heatcliff, cuyo amor por Catherine hace que la novela sea lo que es.
Quien la lea, o la haya leído, es posible que coincida conmigo al pensar que la maldad de Cathy (Catherine) es mucho mayor que la de Heatcliff. Éste tiene un motivo para hacer lo que hace y actuar como actúa, sin embargo, los motivos de la protagonista femenina no puedo justificarlos si no es que actúa movida por ambición y maldad.
Quizá, por eso, Heatcliff es el personaje que me ha cautivado, es un personaje sencillamente extraordinario; difícilmente se puede encontrar a uno similar a él en la literatura universal, aun estando ésta poblada de tantos antihéroes. Heathcliff no muestra ninguna de las características de sus sucesores, como ligeros rasgos de gratitud, bondad o arrepentimiento.
Durante toda la novela, Heathcliff jamás demuestra apreciar ligeramente a alguien aparte de a su amada Cathy. Al patriarca de la familia Earnshaw jamás le agradece en su niñez por haberlo adoptado, ni tampoco le corresponde con afecto, y a su hijo, Linton, lo odia por muchos motivos y jamás tiene para con él alguna palabra de afecto.
Heathcliff es un hombre que se mueve por amor, por amor hacia Cathy, sólo eso y por ella es capaz de cualquier cosa. Pero ella parece no darse cuenta de que también lo ama hasta la noche en la que él huye después de escuchar como su amada le dice lo siguiente a su criada:

“Todos mis dolores en este mundo han consistido en dolores que ha sufrido Heathcliff y los he seguido paso a paso desde que empezaron. El pensar en él llena toda mi vida. Si el mundo desapareciera y él se salvara, yo seguiría viviendo; pero si desapareciera él y lo demás continuara igual, yo no podría vivir. Mi amor a Linton es como las hojas de los árboles y bien sé que cambiará con el tiempo; pero mi cariño a Heathcliff es como son las rocas de debajo de la tierra, que permanecen eternamente iguales sin cambiar jamás. Es un afecto del que no puedo prescindir. ¡
Elena, yo soy Heathcliff! Le tengo constantemente en mi pensamiento, aunque no siempre como una cosa agradable.
Tampoco yo me agrado siempre a mí misma. No hables más de separarnos, porque es imposible...”

Uno de los mejores fragmentos del libro. Sin embargo, yo me quedo con otro mucho más desgarrador: la muerte de Cathy. En esa escena se ve a un Heathcliff vulnerable, quizá el único momento en que se muestra humano, porque el resto de la novela se muestra como algo insaciable sin saber cuándo podrá llenar su vacío de algo.

“Ahora me demuestras lo cruel y falsa que has sido conmigo. ¿Por qué me desdeñaste? ¿Por qué hiciste traición a tu propia alma? No sé decirte ni una palabra de consuelo, no te la mereces... Bésame y llora todo lo que quieras, arráncame besos y lágrimas, que ellas te abrasarán y serán tu condenación. Tú misma te has matado. Si me querías, ¿con qué derecho me abandonaste? ¡Y por un mezquino capricho que sentiste hacia Linton! Ni la miseria, ni la bajeza, ni aun la muerte nos hubiera separado y tú, sin embargo, nos separaste por tu propia voluntad. No soy yo quien ha desgarrado tu corazón. Has sido tú y al desgarrártelo has destrozado el mío. Y si yo soy más fuerte, ¡peor para mí! ¿Para qué quiero vivir cuando tú...? ¡Oh Dios, quisiera estar contigo en la tumba!”

No es difícil adivinar que Heathcliff reventó de amor por Catherine. Que la ama con su cuerpo, con su alma, con su mente y con su espíritu… pero quizá a la mujer equivocada y que no lo merecía; esa es su destrucción.

Argumento: 8
Ambientación: 8
Personajes: 8
Capacidad para seducir al lector: 8



martes, 3 de junio de 2014

Campechano a la fuga



Parece que fue ayer cuando cree el blog… y ya han pasado más de seis años. Casualmente era un 5 de enero y coincidía con el 70 aniversario del Rey. No sé por qué decidí dedicarle mi primera entrada; probablemente hoy no lo haría, pero lo bueno del pasado es que nos permite ponernos en situación si algo nos lo marca y a mí me apetecía escribir sobre Campechano I.
En aquella primera entrada, que se puede leer aquí, decía lo siguiente: “Podría comparársele con Moisés, que llevó a su pueblo a la tierra prometida, y don Juan Carlos, cual personaje bíblico, nos lleva a la democracia prometida. Cuarenta años duró el peregrinaje de los judíos desde tierras egipcias, nosotros ya llevamos 32 y en 8 años su Majestad ya habrá cumplido su misión, la de que España sea una verdadera democracia; lo que realmente le corresponde por historia y por legitimidad: una república, la III República Española. Entonces ya podremos andar solitos sin necesidad que nadie guíe nuestros pasos ni nos diga por donde tenemos que ir, puesto que ya habremos aprendido a pensar, pero hasta entonces, Majestad, le necesitamos. ¡Qué usted cumpla, al menos, 8 años más!”
Por poco me equivoqué. Juancar llevaba poco más de 32 años de apacible reinado y ha durado algo más de 6, en total no llega a 39.
Hacía el símil de los cuarenta años del pueblo judío por el desierto, con los cuarenta años de dictadura del hispanicida y los posibles cuarenta años del que decían que salvó al país de no sé qué.
Quien me conozca o me haya seguido en este humilde site ya sabrá que soy republicano, pero no, ahora no voy a tratar (por enésima vez) de justificarlo, demasiado lo he hecho ya en artículos a lo largo de estos años; tampoco voy a defender a la República versus Monarquía, sería demasiado fácil y tampoco es el objetivo de esta entrada.
Sin duda alguna, la abdicación del Rey puede que sea la noticia del año en España. Si eso hubiera ocurrido años atrás, no me cabe la más mínima duda que una ilusión desbordante, parecida a la seguridad de un quinceañero de perder la virginidad en una noche loca, hubiera recorrido todo mi cuerpo. Pero no, ahora no. No sé por qué extraña razón no lo he celebrado o lo he hecho con cautela, quizá sabiendo que a día de hoy es prácticamente imposible que la legítima III República se proclame. No cabe duda que hay más conciencia que otros años, sí, pero las mismas dificultades. Quizá esa sea la diferencia, que antes yo no lo sabía y ahora sí.
Actualmente, con el PP y el PSOE teniendo mayoría es IMPOSIBLE que ésta llegue, solamente hay que escuchar a sus dirigentes hablar durante estos días. La verdad es que no me extraña; del PP ni fu ni fa y del PSOE… simplemente unos traidores a todo lo que simboliza la izquierda y sus valores. Así pues… no queda otra que esperar.
Yo, sinceramente, deseo que ahora con el nuevo sátrapa, el futuro Felipe VI (no os podéis imaginar lo que me duele y cuesta escribir esto) no pongamos el marcador a cero y comencemos, por tercera vez, otro periodo de cuarenta años. Siempre he dicho que Juan Carlos acabaría su reinado y que Felipe sería entronizado, pero que no acabaría sus días con su testa coronada porque el pueblo echaría, una vez más, a los Borbones… y que yo lo vería, aunque fuese un anciano que lo último que escuchase es: “¡El Rey se ha marchado. Viva la III República!”.
Como dijo don Manuel Azaña: “La libertad no hace felices a los hombres, los hace sencillamente hombres”.

sábado, 31 de mayo de 2014

Ahora


Silencio, todo está oscuro solamente iluminado por la luz de la luna que apenas está llena. Aparece una silueta entre la penumbra que lentamente acercándose me rodea con sus brazos y lentamente comenzamos a bailar, flotando en la oscuridad.
Infinito instante en el que la música suena al compás del corazón cuyos latidos escucho, cuyos latidos me escucha.
Lentamente, con la parte exterior de la palma de mi mano, le acaricio la cara y con la misma lentitud ladea su cabeza para besar mis dedos.
Volamos envueltos en caricias.
Imposible imaginar un escenario distinto en esa noche en la que el tiempo esperado se ha condensado entre sus brazos… tanto tiempo.
Ahora, desde la lejanía, en modo acróstico he vuelto a recordar el momento, su nombre… todo eso y más rodea esta canción, ahora sigue siendo siempre. Yo no tengo duda... es un ángel.

 

martes, 27 de mayo de 2014

Ojalá Pudiéramos



Dice el refranero español que “es bueno que hablen de uno aunque sea mal”. Si esto es cierto, sin duda alguna hay un nombre que estos días está en boca de todos y no es otro que Pablo Iglesias, el líder de Podemos. Para bien o para mal todo el país está hablando de él.
Los que hablan bien de él puedo entenderlos y los que hablan mal también. Pero viendo quienes son unos y otros llego a la conclusión que entre todos lo único que hacen es darle una importancia que posiblemente no necesita. Sinceramente, si yo fuera Iglesias estaría feliz.
Parece ser que la derecha se ha puesto un poquito nerviosa con algo que no esperaba, que este partido sacase cinco eurodiputados. Sinceramente estoy disfrutando; disfrutando de ver como gente como Floriano (de rima fácil) dice cosas como: “Me preocupa el auge de esos a los que la ley les importa poco” o que el éxito de Podemos es “el resurgimiento de la extrema izquierda”… por no mencionar a los Marhuenda, Rojo, Tomás, etc. es decir, la voz mediática de la ultra derecha, que ya ha puesto la maquinaria en marcha para demonizar a este partido aventurando que España será como Cuba, Venezuela y no sé cuántas profecías más.
Esto ya lo hemos vivido antes. Recuerdo hace años, que ese rapsoda de la política que fue Felipe González ganaba las elecciones al grito de “¡que viene la derechaaaaa!”; eran otros tiempos. Ahora sucede lo mismo, pero al revés, y la derecha nos advierte a todos voceando “¡que viene la izquierdaaaaaaa!”.
Todo esto me hace plantearme una cuestión. Si tan acojonados están, si tanto miedo tienen, ¿por qué no se largan del país? Evidentemente que no lo harían como lo hicieron en otros tiempos tantos y tantos miles de españoles, es decir, por la frontera, a pie y con una maleta de madera donde cabían todas sus pertenencias porque el hispanicida, al que la actual derecha respeta, los hubiera masacrado. No, si la derecha se fuera del país, asustada por esta izquierda de la que tratan de advertirnos, lo haría en vuelos de primera clase o en coches de lujo… probablemente camino de Suiza o de cualquier otro paraíso fiscal para ver cómo están sus cuentas y poder vivir de rentas el resto de sus días gracias a todo lo que han robado durante todos estos años atrás.
Pero no, no soy tan optimista para que eso ocurra y creo que no tendrán la dignidad ni la decencia de irse… en otros países, si hicieran lo mismo que aquí, acabarían en una mazmorra, por lo tanto, ¿dónde iban a estar mejor que aquí?
Y es que nunca llueve a gusto de todos. Lo único que lamento es que las preocupaciones de Floriano, y por ende de la ultra derecha, no se hagan realidad. Lástima. 

sábado, 17 de mayo de 2014

Los tres cerditos


Nunca he sabido qué pasaba con el lobo.


martes, 13 de mayo de 2014

Mi opción, Alternativa Republicana


Yo lo tengo claro… es probable que no ganemos, pero quiero acostarme por las noches teniendo la conciencia tranquila.


Hace años que conozco a Ramiro, coincidimos en un congreso de Izquierda Republicana celebrado Madrid en 2007. Volvimos a coincidir hace menos de un año en Segorbe, Castellón, probablemente el último bastión republicano de España. Es de los pocos políticos por los que pondría la mano en el fuego.

sábado, 10 de mayo de 2014

Y más cositas del 'guasap'...



Ya escribí hace un tiempo sobre ello en esta entrada. Me reafirmo: NO ME GUSTA EL WASSAP.
No lo entiendo, no entiendo como hay gente siempre pegada a esa aplicación para, cuando te ven en línea, bombardearte con mensajitos estúpidos e insulsos.
No lo entiendo, no entiendo como hay gente que sea capaz de contar cualquier cosa ante la que, después de leer, piensas: ¿y a mí qué me importa? ¿Y qué se supone que tengo que contestar?
No lo entiendo, no entiendo como hay gente que te obligue a mantener una conversación y si no le contestas, por cualquier motivo, se molesta diciendo cosas como: “ya veo que no te interesa” o “quizá no te apetezca hablar”.
No lo entiendo, no entiendo como hay gente que es capaz de contar su vida obra y milagros, estar una hora con mensajitos y no pueda hablar cinco minutos.
No lo entiendo, no entiendo como hay gente que no sabe que a cierta hora no se pueden mandar mensajes.
Ya he tenido que cambiar el sonido de los mensajitos cuatro veces porque era algo insoportable. El otro día me llegaron ¡17 mensajes a la vez! Cuatro personas coincidieron… ¡ni una alineación astral!
Desde luego que este mundo es injusto, muy injusto. Pagamos por medicinas y educación, que se supone que son imprescindibles, sin embargo los wassap los tenemos gratis… si no lo fueran sería una hecatombe para algunos ¡Hay que joderse!
“¿Y por qué no te lo quitas?” Podría decir alguien; porque para lo que yo lo uso me sirve, para mandar dos, tres o cuatro mensajes, como mucho, cada vez… ¡pero no una docena!
Bueno, a lo mejor, el raro y el que no sabe usar el wassap soy yo. Con lo bien que viviría en una cueva…

sábado, 3 de mayo de 2014

Shigeru Ban, otra forma de entender la arquitectura




Entrevista a Shigeru Ban, ganador del Premio Pritzker 2014, publicada en arq.com.mx.
Otra forma de entender la arquitectura.


Shigeru Ban entiende a la arquitectura como un recurso para solucionar problemas sociales. Utilizando tubos de cartón, el arquitecto japonés ha revolucionado la idea de temporalidad en la disciplina: “Cuando la gente ama un edificio, y se siente identificada con él, se convierte en permanente”.


Me parece interesante tu postura respecto a la arquitectura del poder dirigida por el dinero. Por ello quiero comenzar esta entrevista preguntándote sobre estas prácticas comunes, pero no exclusivas de la arquitectura contemporánea.
No soy partidario de trabajar solamente en proyectos lucrativos y de negocios; mi principal deseo es hacerlo para la gente, incluso para las personas que han sido afectadas por desastres naturales y que inesperadamente pierden sus casas. La arquitectura no es una práctica destinada exclusivamente a los ricos, es también una herramienta para apoyar a los menos favorecidos. Trabajar para corporativos, por ejemplo, es relativamente fácil porque te proporcionan los recursos necesarios -tanto humanos como económicos- para la construcción. Por el contrario, los proyectos de emergencia representan un reto mayor: hay que ingeniárselas para conseguir el capital.

Un tema común pero inevitable son los materiales de tu arquitectura, especialmente en relación a los refugios, ¿cómo surgió la idea de trabajar con tubos de cartón?
Suelo utilizar y combinar diferentes materiales de acuerdo a las particularidades de cada proyecto. Prefiero los tubos de cartón porque son muy baratos y se pueden conseguir prácticamente en cualquier parte del mundo, sin embargo, son difíciles de usar. No utilizo la totalidad de su estructura; además, a diferencia de otros materiales que te permiten conseguir cualquier forma, los tubos de cartón son mucho menos flexible; tienes que ser más creativo para lograr la composición ideal.
La primera vez que trabajé con cartón fue en 1986, cuando diseñé una instalación para una exposición de Alvar Aalto, uno de mis arquitectos favoritos. Quería hacer algo espectacular, pero no tenía los recursos suficientes para utilizar tanta madera como él solía hacerlo. No sabía cómo resolver ese problema, así que visité algunas fábricas para inspirarme, pero fue en mi estudio donde encontré el cartón y se me ocurrió utilizarlo. Después me di cuenta que es muy barato. La gente suele pensar que comencé a usarlo por una postura ambientalista, no obstante, también tiene que ver con una cuestión económica. 

En tu trabajo la noción de permanencia está relacionada con la temporalidad de las construcciones, ¿cómo se vinculan los edificios de cartón con esta idea?
La permanencia o temporalidad de la arquitectura no depende de los materiales. Si los edificios son construidos para hacer dinero, como sucede en la mayoría de los casos, pueden ser efímeros aunque estén hechos de concreto. Por el contrario, los edificios construidos con tubos de papel pueden ser permanentes.
El papel es muy resistente. Cuando la gente ama un edificio y se siente identificada con él se convierte en permanente, independientemente de sus materiales, incluso si se trata de un refugio temporal. Un edificio de concreto puede considerarse efímero en tanto desperdicia sus materiales. Los tubos de cartón, en cambio, pueden reciclarse.

¿Cuáles son los principales retos a los que te has enfrentado al trabajar con un material poco convencional, incluso considerado poco fiable?
El verdadero reto tiene que ver con las ideas que la gente tiene. Independientemente de su posición económica o de su cultura, la gente suele pensar que las casas de papel o los materiales con los que usualmente trabajo son muy débiles. Cuando diseñé los refugios para una exposición en Hanover las personas no tenían idea de las posibilidades del material. Lo más difícil no es lidiar con las cuestiones técnicas, sino con los prejuicios y la desconfianza que las personas suelen tener de algo que no han visto antes.

¿Cómo surgió el interés por realizar proyectos que reconstruyeran zonas devastadas por desastres naturales?
En 1984, cuando visité las oficinas del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ellos me invitaron a mejorar el diseño y el funcionamiento de sus refugios. Así me convertí en consultor de esta organización y, posteriormente, surgió la idea de trabajar en arquitectura de emergencia.
No soy el tipo de arquitecto al que le gusta trabajar para la gente privilegiada. Me gusta hacerlo para la gente en general. Ésa es la razón principal por la que decidí diseñar estructuras que fueran útiles para personas afectadas por desastres naturales. 

Has trabajado en diferentes ciudades afectadas seriamente por desastres naturales como Ruanda, Byumba, Kobe, Puerto Príncipe y, recientemente, Christchurch, ¿a qué retos te has enfrentado al trabajar en contextos sociales y culturales tan diferentes?
Cada región tiene sus propias características y como arquitecto no puedo diseñar una estructura sin tomar en cuenta las particularidades del contexto. Es importante respetar y tomar en cuenta las condiciones climáticas, por ejemplo, pero también las económicas.
Generalmente yo trabajo en pequeñas comunidades que se involucran con el desarrollo de sus propias ciudades, como sucedió recientemente en Christchurch, con una catedral que era muy importante para la vida cotidiana de los locatarios. Por otro lado, en las grandes sociedades es común que la mayoría de las personas estén protegidas por el gobierno. Pero lo que realmente me interesa es ayudar a los grupos pequeños que tienen problemas especiales. 

Además de idear refugios, también has diseñado proyectos de vivienda, como los sistemas de casas prefabricadas, o culturales, como el Centre Pompidou Metz, ¿cuáles son las diferencias al trabajar en este tipo de proyectos?
Disfruto diseñar casas, museos, pabellones o edificios. Los arquitectos experimentamos con distintos proyectos. Las diferencias tienen que ver con las necesidades específicas de cada trabajo y sus soluciones arquitectónicas.
En las casas prefabricadas inventé un sistema al que llamé Casas Mueble, que consistía en recuperar muebles producidos en serie para soportar la estructura central. El concepto nació como una alternativa a las estrechas calles de Japón, por donde es muy complicado transportar materiales.
Respecto al Centre Pompidou Metz, lo más difícil fue trabajar con una compañía constructora; quedé muy satisfecho porque yo estuve a cargo del diseño del edificio. Pero no fui muy feliz respecto a la pureza de la construcción. En general, los proyectos que selecciono deben ser muy significativos. La elección del cliente es muy importante, pero no en relación al financiamiento. 

En algunas ocasiones has mencionado la arquitectura de Alvar Aalto como una referencia.
Estoy muy conectado con su obra. Me impresiona la forma en que su arquitectura respeta el contexto y los materiales locales. Trato de retomar estos elementos, siempre busco estar al tanto de las condiciones y las necesidades del lugar donde voy a trabajar. 

En tus obras colaboras con estudiantes y voluntarios, ¿cuál es tu experiencia al trabajar con jóvenes en formación?
Es una estrategia. Por un lado, los voluntarios son convocados en su propia localidad, conocen su espacio y trabajan por él; por el otro, los estudiantes ofrecen mano de obra gratuita a cambio de aprender. En ambos casos se ahorran recursos. 

Algunos arquitectos encuentran en la tecnología la oportunidad de crear edificios espectaculares e ‘inteligentes’ que, sin embargo, terminan por ser obsoletos, ¿qué piensas al respecto?
No me interesa la innovación en lo absoluto, de lo contrario tendría que seguir los elementos que están de moda y que cambian constantemente. La tecnología, reciente o tradicional, es algo que no puedes evitar, pero no quiero determinar mi trabajo por ella. Por eso me identifico con Alvar Aalto: si encuentras tus propios materiales y tu propio sistema de construcción entonces no tienes por qué responder a las modas.
Se pueden crear arquitecturas innovadoras, aun cuando propongan estructuras opuestas a las predominantes. Estoy interesado en crear usando materiales diferentes a los que se utilizan típicamente para la construcción.