sábado, 14 de marzo de 2015

El tiempo es relativo



Cinco horas, ¿son muchas o pocas? Que se lo pregunten a Carmen.
Catorce horas, ¿son muchas o pocas? Depende para qué o para quién.
¿Una semana? Siete días… ciento sesenta y ocho horas… diez mil ochenta minutos… seiscientos cuatro mil ochocientos segundos…
Bueno… el sitio es perfecto y siempre está la excusa de que hay muchas cosas que ver; eso o colgarse de las manijas de un reloj, como Harold Lloyd, pretendiendo que el tiempo pase más deprisa. Paciencia, por algo la llaman ‘Semana de Pasión’.
Pero seré respetuoso y no me reiré, aunque una ligera sonrisa pueda delatar mis pensamientos. (¿Os habéis fijado lo que engancha comer pipas? ¡Es increíble!).

martes, 10 de marzo de 2015

Agustina de Aragón



El pasado fin de semana me entró un ataque de curiosidad y me puse a ver una película histórica, Agustina de Aragón; aunque la había visto de pequeño, creo que con siete u ocho años, no la recordaba, salvo la típica imagen de Agustina, interpretada por Aurora Bautista, con una antorcha en la mano para prender la mecha de un cañón gritando a los franceses eso de “no tomaréis Zaragoza”.
Es una película que no se puede tomar como ejemplo fidedigno de lo que fueron los sitios de Zaragoza y, ni mucho menos, del papel desempeñado por la heroína nacida en Barcelona. Hay que tener en cuenta que estamos en una película del año 1950, en el cenit del franquismo más oscuro, y todo el cine patrio de la época tenía un exaltado sentimiento nacionalista español.
Dejando de un lado la calidad cinematográfica de la cinta, me sorprendió la imagen es la que se da del pueblo español que, quizá, no distase mucho de la realidad: un pueblo torpe, paleto e inculto pero muy defensor de lo suyo.
Si nos metemos en el espacio histórico, los finales del siglo XVIII y principios del XIX fueron muy convulsos en el país, pero tampoco se trata de profundizar demasiado en la época.
Lo que me hizo pensar, y aquí viene mi reflexión, cómo es posible que los franceses no consiguieran su objetivo en este país. Supongo que algo de culpa (nótese la ironía) tendrá este bendito pueblo español.
Lo francés tenían grandes simpatías entre lo que podríamos llamar progresistas, aunque ese término no existía aún, y lo que en la época se llamaba ‘afrancesado’. El absolutismo que reinaba en España había intentado poner barreras a las influencias de la Revolución Francesa, pero las nuevas ideas de libertad se habían contagiado a este lado de los Pirineos. José I, antes incluso de entrar en España, dio la primera Constitución limitando los poderes regios, la llamada de Bayona, que abolía la Inquisición y la tortura legal. Para los afrancesados, llegaban las libertades a España. Las ideas de Rousseau, Voltare y Diderot habían contagiado a la clase intelectual de este país. Hay un cuadro que refleja muy bien lo que era la España de aquel país… ‘Duelo a garrotazos’ pintado por Francisco de Goya; su nombre no deja lugar a dudas. Eso era España, eso era la sociedad… eso es lo que se encontraron los franceses. Un pueblo retrasado, servil y religioso.


¿Cómo es posible que se impusiera el oscurantismo y el servilismo frente a los aires de libertad que llegaban de Francia? Habría mucho que hablar sobre ello.
Los franceses se retiraron y con ellos las grandes ideas ilustradas, para volver al absolutismo más acérrimo personalizado en la figura de Fernando VII.
Pero, como he dicho antes, no se trata de hablar de historia, más bien hacer una reflexión sobre la idiosincrasia del pueblo español.
Ha habido más oportunidades para cambiar este país y, quizá, las vuelva a haber… pero en España ‘habemos gente pa tó’. Una pena.

martes, 3 de marzo de 2015

Incógnita resuelta



Nunca he sabido si un refrán referido a la enseñanza dice que ‘no hay malos alumnos, hay malos profesores’ o ‘no hay malos profesores, hay malos alumnos’. Sea como sea, tengo que poner en la balanza de mi debe que no tengo paciencia para enseñar… es algo que ya me han dicho en alguna ocasión. Quizá sea debido a que entiendo que hay cosas que se tendrían que saber, de la misma forma que se saben los días de la semana o los meses del año y me encrespa un poco que la gente, en general, no las sepa.
Esa falta de paciencia se acentúa más cuando explico alguna cosa y el receptor no lo entiende. Reconozco que llega un momento en el que interiormente ‘estallo’. Creo que para explicar ciertas cosas se tiene que tener una base, por ejemplo, un alumno no puede calcular un pórtico si antes no tiene nociones de física. Es decir, puedo enseñarle a calcular ese pórtico, ahora bien, partiendo de la base de que ya conoce la Tercera Ley de Newton, porque es algo fundamental; es como si cualquiera de nosotros quisiera aprender a conducir sin haber visto jamás un coche ¡sería imposible!
Dicho lo cual… a ciertos niveles se tiene que tener una base. Ahora bien, ¿qué ocurre en otros niveles? Por ejemplo para enseñar ecuaciones. Si se ha explicado la regla de los signos, se explica cómo actuar cuando hay un paréntesis (si delante hay un signo negativo o un número que lo multiplica, ya sea positivo o negativo), cómo actuar si hay fracciones… una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez… durante meses… haciendo docenas de ecuaciones… y el alumno no lo asimila… ¿qué ocurre? ¿Qué falla? Porque llega un momento que es tal la impotencia, que sabes que, por mucho que lo vuelvas a explicar… sea de la forma que sea… empezando por el principio… con otros ejemplos… para tu frustración, el alumno no lo va a entender.
Llegado a este punto creo que he resuelto la X de mi ecuación: ‘no hay malos alumnos, hay malos profesores’. No todos servimos para ello.

sábado, 21 de febrero de 2015

Las bodas de Isabel


Durante el mes de febrero la ciudad de Teruel revive la tragedia de Los Amantes. En sus calles se recrea el ambiente medieval de la época, así como las distintas escenas de la historia de Los Amantes convirtiendo a la ciudad en una fiesta que sumerge al visitante en el Siglo XIII.
Un acontecimiento que hace años que conozco, pero que solamente he podido disfrutarlo en una ocasión hace tres años… Pero este año, si pasáis por Teruel, nos veremos. 



sábado, 14 de febrero de 2015

Micro V


A veces la libertad muestra la cara oculta de la soledad.

sábado, 7 de febrero de 2015

Rajoy llama a su puerta


A estas alturas, creo que todo el mundo habrá visto ese vídeo en el que el Presidente del Gobierno Mariano Rajoy va de puerta en puerta dando las gracias a los ciudadanos. Bueno, en realidad no son ciudadanos en el más estricto sentido de la palabra, son actores y, la verdad, muy buenos, ya que hay saber interpretar muy, muy bien y estar metido en el papel para tener delante a Rajoy y no soltare una grosería, por no decir otra cosa.
En el vídeo aparece una biblioteca, que tiene toda la pinta de ser privada, y unos supuestos estudiantes vestiditos como lo harían unos niños de papá.
En la farmacia solamente un cliente… quizá el único que puede pagar los medicamentos.
Y la tienda no es un bar de pueblo, ni un supermercado de barrio, no; se trata de una tienda gourmet… un establecimiento al que un sector de la población no puede acceder.
Ahora bien, lo que ya es de traca es la vivienda a la que llama el Presidente. No un piso como el que vive la mayoría de la gente. Tiene toda la pinta de ser un adosado habitado con una familia muy tradicional, la típica que nos encontraríamos en una manifestación contra el aborto o llevando banderitas nacionales a manifestaciones por la unidad de España. En resumen, de ese tipo de gente que la crisis le ha afectado en que antes se iban un mes de vacaciones y ahora solamente pueden hacerlo quince días.
¿Esa es la auténtica realidad de lo que pasaría en todas las casas de España? Para los del PP sí, ya sabemos que ellos viven en ese maravilloso mundo de golosinas y piruletas. Probablemente en la mayoría de las casas de este país la recepción sería muy diferente.
Pero que quede clara una cosa… este vídeo no es populismo, populismo es lo que hacen otros.
¿Y si Rajoy llama a la puerta de un hogar con todos los miembros de esa familia en paro? ¿Habría sonrisas y afecto? O si llama a una casa en la que vive un enfermo de Hepatitis C que no puede recibir tratamiento, ¿le abrirían la puerta? O, por ejemplo, a un piso donde les abre una madre viuda a la que sólo le queda la pensión y sus dos hijos han tenido que emigrar a Alemania para poder trabajar, ¿ahí qué pasaría?
Rajoy no nos debe un agradecimiento a los españoles. Son otras cosas las que adeuda. Para empezar, una explicación coherente y que no insulte a la inteligencia sobre la contabilidad en negro del partido que preside. Y añado más… explicaciones y perdón por tantas mentiras durante su mandato.
Está claro que algo está cambiando en este país… y no me refiero a la economía. Rajoy ha abandonado el plasma y parece ser que cualquier día puede llamar a la puerta de cualquiera; habrá que estar preparado, por si acaso, con un cubo de agua sucia a mano (no tendré esa suerte).


martes, 3 de febrero de 2015

Decepciones



Nunca he entendido la frase esa de ‘perdonar pero no olvidar’, creo que no tiene sentido… ¿significa que a la mínima ocasión se reprocharán las cosas?
Por otra parte, sí que creo que no hay nada peor que la decepción. Para mí es una mezcla de sorpresa y de pena, irremediablemente tienen que ir unidas a partes iguales.
También creo que cualquiera no puede decepcionarte… es un poder en manos de aquellos a los que quieres, sea de la forma que sea… y luego viene el no entender… el no entender porqué se ha producido eso…
Duele… sentirse decepcionado es el peor sentimiento que se puede albergar hacia alguien, porque esa persona ha sido algo que no han sido las demás: parte de ti en algún momento en que necesitabas que estuviera a tu lado. (V.)

sábado, 31 de enero de 2015

El tiempo va pasando



¿Me estaré haciendo viejo? Últimamente me emociono y me salta la lágrima con cosas que antes no lo hacían. Mi mano izquierda me lo ha advertido.

martes, 27 de enero de 2015

ΣΥΡΙΖΑ | SYRYZA



Η αλλαγή έχει αρχίσει. Και πάλι, και πάλι, Ελλάδα, λίκνο της ελπίδας. 

El cambio ya ha comenzado. Grecia, otra vez, de nuevo, cuna de la esperanza.

sábado, 24 de enero de 2015

Ser ardilla en la península Ibérica



He escuchado a Rajoy, en ese aquelarre que está llevando a cabo este fin de semana el Partido Popular en Madrid, preguntar a sus acólitos “¿Qué sistema quieren cambiar?”, refiriéndose, por supuesto, a Podemos.
Ante esa pregunta… ¿qué respuesta cabe? Los peperos, sin saber que contestar, aplaudirían en clara aprobación. El resto tenemos dos opciones: a) ponernos a rajar y acordarnos de la primera papilla que tomó y b) pasar del tema, igual de indiferentes como si viéramos una mierda de perro en la calle y la esquiváramos. La mía queda clara.
Dicen que en los tiempos de los romanos, una ardilla podía cruzar la península Ibérica de norte a sur saltando de árbol en árbol sin tocar el suelo. Hoy en día, esa ardilla podría cruzar la península de norte a sur saltando de corrupto en corrupto sin tocar el suelo… ¿y todavía pregunta este XXXXXXX (pongo X para simplificar todo lo que pienso de él) qué sistema queremos cambiar?