martes, 11 de octubre de 2016

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sábado, 8 de octubre de 2016

¿Es pecado votar al PP?



El voto no es obligatorio en el Reino de España, de modo que, en principio, es un acto libre. Votar es un acto muy consciente, una elección entre varias posibilidades meditada con tiempo. Los votantes podemos decir posteriormente ‘me equivoqué’, pero no estaría mal que lo hiciésemos delante de un espejo.
Nuestro voto es un acto consciente y somos responsables de él, a cada diputado y a cada Gobierno lo pusieron ahí personas concretas con su voto secreto. Pero que sea secreto para los demás no quiere decir que no debamos asumir cada uno sus responsabilidades ante nosotros mismos. La política es un esfuerzo por racionalizar la compleja vida social, por ello todos tenemos en cuenta los intereses particulares de cada uno y, también, que la máquina del país funcione. La moral sólo condiciona vagamente nuestras decisiones políticas, pero España como Estado y la sociedad española en conjunto afrontan una crisis moral, por ello es más pertinente que nunca preguntarse si no es inmoral dar el voto a ese partido llamado Partido Popular.
A pesar de que la democracia española sea un sistema del que ha desaparecido en gran parte la libertad de prensa, sometida y controlada por el Gobierno, a estas alturas toda la población sabe que está probado que el PP lleva casi dos décadas financiándose con dinero negro. Toda la población sabe que todos sus dirigentes llevan años cobrando sobres de dinero negro del que desconocen su procedencia, igual podría ser del narcotráfico que del tráfico de armas o de la corrupción inmobiliaria. A estas alturas todos sabemos que mientras muchos pagábamos impuestos y éramos vigilados ellos, en la oposición y luego en el Gobierno, se reían de nosotros. Un partido corrupto con unos dirigentes y gobernantes corruptos. Esto está denunciado y probado y lo sabemos todos.
Y todos los posibles votantes conocen que el presidente del Gobierno divide a los súbditos de este Reino en ‘seres humanos normales’, quienes son como él, y los demás, quienes no somos como él. Y conocen que su punto de vista demencial es lo que está realmente detrás de las políticas de este Gobierno en relación con los ‘seres humanos anormales’: no los recortes, sino el robo de la sanidad pública, de la educación, de los servicios sociales, del derecho a la justicia... De la libertad de expresión. Puede que muchos de esos posibles votantes no lo sepan, pero aprobaron una ‘ley mordaza’ y pretenden censurar gubernativamente la información precisamente para que no lo sepan.
Ese partido nació financiado con dinero del contrabando y siguió alimentándose de dinero negro de procedencia incierta. Y eran franquistas y lo siguen siendo. ¿Es inmoral ser franquista? No sé contestar, conocí a personas que eran franquistas y, sin embargo, se las arreglaban con su moral católica y se comportaban en su vida personal con dignidad ética. La vida es muy rara y variada. Es razonable que, además de los delincuentes que participan en los negocios de corrupción, haya personas de ideología puramente franquista o simplemente derechista que piensen en votar al PP por su ideología, pero en esta ocasión es claramente inmoral.
¿Y no es pecado acaso? Los obispos nacional católicos españoles declararon pecado muchas cosas, pero hoy debieran decir públicamente que quien celebra éxitos económicos a costa de la pobreza de tantas personas, quien maltrata sin compasión a los más débiles para dárselo a buitres ahítos de caviar falta a varios mandamientos y a lo más elemental del mensaje de Cristo, la caridad. Al menos eso fue lo que nos enseñaron en las clases de religión de la EGB. Creo que votar al PP, además de inmoral, también es pecado.
La Justicia no ilegalizó este partido, a pesar del peligro que representa para la democracia una organización así, pero las personas tenemos poder para actuar. La política es antes de nada la conquista del poder y su gestión, pero tiene una dimensión moral en último término. No hay un único partido de derechas y hay otras opciones políticas que aseguran una gestión razonable de la administración, se puede escoger. Y votar no es obligatorio en el Reino de España, es un derecho, el derecho a ser ciudadanos responsables de nuestro voto.
Si un partido es corrupto por su propia historia y naturaleza, si su práctica misma es corromper a la sociedad no es excusa para que nos comportemos como adultos. Si en España hay corrupción no es ‘corrupción de menores’, aquí todos somos adultos y hacemos las cosas con nuestro consentimiento. No creamos en los falsos inocentes. Pensarlo bien... porque quizá os espere, en lugar de un aura sobre la cabeza, una buena caldera en el infierno.

sábado, 1 de octubre de 2016

Greystoke, la leyenda de Tarzán


Hace unos días acabé de ver una de las películas que, para mí, es un canto a la libertad individual del ser humano. Me estoy refiriendo a ‘Greystoke, la leyenda de Tarzán’, protagonizada por Christopher Lambert en 1984. Hacía años que la había visto, pero me apetecía recordarla.
La escena que más me ha impresionado es en la que el protagonista grita ante un mono abatido: “¡C’est mon père! ¡Era mi padre!”. Para mí, esa escena resume claramente lo que es el personaje y su fracaso por tratar de convertirlo en lo que no es: un hombre de la decadente Inglaterra victoriana.
Las personas que le rodean, incluida su prometida, se percatan de que jamás será capaz de adaptarse a su nueva vida ni a las normas que suponen vivir en sociedad; por ello deciden acompañarle a la jungla africana, donde desaparece entre los árboles, volviendo a lo que siempre había conocido.
Se podría decir que John (nombre de Lambert en la película) hace un esfuerzo por intentar adaptarse a un entorno, a unas circunstancias y a unas normas que no son las suyas; pero siempre había algo que le hacía recordar de donde venía y lo que era y es ese sentimiento el que acaba imponiéndose por encima de cualquier otro. 


martes, 27 de septiembre de 2016

Molinos de viento


Siempre me han fascinado los molinos de viento… no sé porqué. Ese interés se agudizó, como no, después de leer por primera vez el Quijote. Tengo que confesar que uno de los mayores placeres que he tenido ha sido leer apoyado en un molino… el capítulo (entre otros) es obvio.
Pero, ¿cómo funciona un molino? Una obra de ingeniería digna de admiración.



martes, 20 de septiembre de 2016

Micro XI


Algo falló… yo tendría que haber sido aprendiz de todo y maestro de nada en algún pueblo de Teruel… para la próxima sin falta.

sábado, 17 de septiembre de 2016

‘Sálvame’ de algunas obras



Recuerdo que en la carrera, creo que era en segundo, tenía una asignatura optativa que se llamaba ‘Interiorismo y decoración’. Como su nombre indica, consistía en hacer distribuciones de una vivienda y decorarla… poner un tipo u otro de suelo, de pintura, de mobiliario, etc. Era una asignatura que la mayoría de gente que se la cogían eran chicas, había pocos chicos. Por otra parte, estaba ‘Ampliación de instalaciones’ (que fue la que yo elegí), también optativa, que era elegida mayoritariamente por chicos.
No sé porqué, pero flotaba en el ambiente que la primera era más dirigida a mujeres y la segunda a hombres… será por eso del supuesto gusto que tienen las mujeres para la decoración. Incluso algunos, los que iban más allá, decían que “era una asignatura que sólo servía para poner jarrones, colgar cortinas y elegir tapicerías de muebles”.
Después de lo que acabo de contar, quiero referir que en las obras hay mujeres que son muy buenas profesionales. Me estoy refiriendo, naturalmente, a las que forman parte de alguna dirección facultativa, ya que hasta la fecha no he visto a ninguna mujer manejando una hormigonera, poniendo ladrillos o haciendo cualquier otro trabajo que se haga en la construcción propiamente dicha.
Excepto en la dirección facultativa, cuando he visto mujeres visitando obras es al ir a ver el resultado final, a pocos días de entregarse la obra. Me maravilla el ojo avizor que tienen, ya que son capaces de no poner un pie durante los meses que dura el trabajo, pero una vez puesto el primero tienen un sexto, séptimo y hasta octavo sentido para ver el más mínimo error. Es increíble. Recuerdo un caso en concreto. El marido iba casi todos los días a ver como avanzaban los trabajos y salía satisfecho; dos días antes de entregarse la obra, fue con la mujer y no había dado dos pasos ya había visto ‘cosas’ que no había visto ni su marido, ni la dirección facultativa, ni los trabajadores que estaban allí todos los días… Daría lo que fuera por haber visto la antigua vivienda de ese matrimonio.

martes, 13 de septiembre de 2016

Mirage


¿Topicazos? Es posible…


sábado, 10 de septiembre de 2016

El País del Quijote



Porque España no es solamente flamenco, toros y playa…
Alcázar de San Juan, Argamasilla de Alba, Campo de Criptana y El Toboso conforman el País del Quijote, el alma de La Mancha.
Un viaje donde la ficción y la historia serpentean por el mismo camino, conocido como El País del Quijote’ es un espacio para vivir la experiencia de la aventura quijotesca.
El protagonista no es sólo el territorio, los paisajes, ni los escenarios o los objetos. Tampoco se trata únicamente de la figura literaria de don Quijote, también cobra gran importancia el autor de la obra, Cervantes, puesto que tiene gran vinculación con este territorio. Volveré.



Y era verdad que por él caminaba”. (Capítulo II)

martes, 6 de septiembre de 2016

Las canciones del verano


Creo que hace años estaba más extendido eso que se conocía como ‘canción del verano’. Un ritmo que era himno obligado en cualquier fiesta de pueblo, pub o discoteca que se preciara. Sinceramente, desde hace algunos años creo que cuesta más elegir esa letra por la que puede ser recordado un verano. Sin embargo, este año yo tengo no una sino dos ‘canciones del verano’.
La primera, y fue porque es la que primero escuché, es ‘Cómo te atreves’, de Morat. Recuerdo que la escuché un día que volvía a Andalucía. En el coche, la emisora que más me ha gustado escuchar ha sido RNE Radio 5, cuya programación es mayoritariamente de noticias. Pero era época electoral y estaba harto de tanto politiqueo, así que puse Cadena Dial y en la provincia de Albacete, a la altura de Robledo, comenzó a sonar…


La segunda es ‘La bicicleta’, de Carlos Vives y Shakira. La escuché pocas fechas después de la primera. Creo que fue en un viaje en el que iba a Sevilla. Esta me recuerda a tortellinis después de una mañana de playa y a manguerazos de agua con gel de ducha caliente por el sol en un patio de la calle Sierpes… en El Puerto de Santa María.


sábado, 3 de septiembre de 2016

Vergüenza valenciana


En primera parte de la más grande obra de la literatura universal, don Quijote y Sancho se encuentran con unos cabreros que los agasajan con comida y les invitan a que pasen la noche con ellos. Es en ese instante, cuando el ingenioso hidalgo, suelta un discurso sobre ‘la edad de oro’, refiriéndose a mejores tiempos pasados.
Esto, que no tiene nada que ver con lo que voy a tratar, bien me sirve de introducción. No hace falta explicar lo que puede significar esa terminología, ya que su propio nombre indica esplendor, riqueza… Pues bien, particularizando en la Comunidad Valenciana, o, por concretar más, en Valencia, también hubo tiempos esplendorosos. Ponerme a nombrar los grandes personajes en cualquier disciplina que ha habido en la terreta sería algo muy largo a la par que injusto, ya que siempre me dejaría a alguno. No cabe duda que la época actual no puede definirse como de oro.
Mi tierra de nacimiento (que no de sentimiento) comenzó a degenerar hace 20 años, cuando el PP ganó las elecciones y los sinvergüenzas se instalaron las instituciones legitimados por las urnas. En dos décadas, les ha dado para mucho: se han encargado de enfrentar a los valencianos con cuestiones absurdas del idioma; han arruinado la seña de identidad valenciana: la agricultura; han especulado urbanísticamente todo lo que han podido; han saqueado las arcas públicas hasta no dejar ni las telarañas… resumiendo: han convertido a la Comunidad Valenciana en la región más corrupta de Europa occidental y han conseguido que algunos nos avergoncemos de decir que somos valencianos.
Pero el pueblo valenciano, que ha degenerado en lo vergonzoso, también lo ha hecho a la par en lo ridículo. Este verano, paseando por Valencia capital me encontré en las tiendas que venden recuerdos lo que muestro en las fotografías: trajes de gitana para las féminas y figuritas ataviadas con la misma vestimenta, es decir, el típico traje andaluz como si fuera valenciano y hasta un espectáculo flamenco… ¡cabe mayor vergüenza! En lugar de promocionar lo auténtico valenciano, es decir, las mismas tonterías de siempre -paella y fallas- se promocionan tradiciones de otra tierra que nada tienen que ver con Valencia. Lo peor es que los turistas extranjeros lo compraban. ¿Alguien se imagina que en Galicia o en Andalucía vendiesen muñecas y trajes de fallera? Pues eso.
Los valencianos, entre los que me incluyo por la parte que me toca y no puedo renunciar aunque quiera, hemos perdido el sentido del ridículo, de la dignidad, de la decencia, de la vergüenza y cualquier otro que me deje. ¿Qué se puede esperar de una región que, como he dicho al principio, lleve 20 años votando al PP? Si defendías lo auténtico valenciano te tachaban de separatista. Había que ser español: toros y flamenco. Alguna vez me ha pasado (hace años) estar en la capital, hablar valenciano y alguien decirme que hable castellano, que eso es ‘de pueblerino’. Casualmente, quien me lo dijo era de padres de Albacete que emigraron con los suyos siendo muy niños; lo que llamamos ‘churros’ y en Cataluña ‘charnegos’. Si don Vicente levantase la cabeza...