martes, 17 de abril de 2018

Y era la verdad que por él caminaba


—¿Quién duda sino que en los venideros tiempos, cuando salga a luz la verdadera historia de mis famosos hechos, que el sabio que los escribiere no ponga, cuando llegue a contar esta mi primera salida tan de mañana, desta manera?: «Apenas había el rubicundo Apolo tendido por la faz de la ancha y espaciosa tierra las doradas hebras de sus hermosos cabellos, y apenas los pequeños y pintados pajarillos con sus harpadas lenguas habían saludado con dulce y meliflua armonía la venida de la rosada aurora, que, dejando la blanda cama del celoso marido, por las puertas y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba, cuando el famoso caballero don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel».
Y era la verdad que por él caminaba.

Capítulo II. Que trata de la primera salida que de su tierra hizo el ingenioso don Quijote.



sábado, 14 de abril de 2018

Dos verbos


Saber.
(Del lat. Sapĕre)
Conjug. modelo.
1. tr. Tener noticia o conocimiento de algo.
2. tr. Estar instruido en algo.
3. tr. Tener habilidad o capacidad para hacer algo.
4. tr. Estar seguro o convencido de un hecho futuro.
5. intr. Tener noticias o información sobre alguien o algo.
6. intr. Ser muy astuto.
7. intr. Dicho de una cosa, especialmente de algo comestible: tener un determinado sabor.
8. intr. Dicho de una cosa: producir en el ánimo el efecto expresado.

Esperar.
(Del lat. Sperāre)
1. tr. Tener esperanza de conseguir lo que se desea.
2. tr. Creer que ha de suceder algo, especialmente si es favorable.
3. tr. Permanecer en sitio adonde se cree que ha de ir alguien o en donde se presume que ha de ocurrir algo.
4. intr. No comenzar a actuar hasta que suceda algo.
5. intr. Dicho de una cosa: Ser inminente o inmediata.
6. intr. Poner en alguien la confianza de que hará algún bien.


Saber esperar

martes, 10 de abril de 2018

El ‘Run run’


El ‘run run’… ¿qué es el ‘run run’? Podría ser eso que aparece de repente, sin esperarlo, con una serie de casualidades…
Quizá un viernes previo a Semana Santa, por ejemplo, en un pueblo de Sevilla…
Esa misma noche en una cafetería…
Un par de cervezas…
Dos o tres copas de licor con hielo, quizá licor de avellana…
Comienza a llover…
La cafetería cierra…
Minutos más tarde en el interior de un coche, mientras fuera sigue lloviendo…
Suena música por la radio…
Y suena esta canción…
Y Vulcano se hace latente…
Y...
Y...
Y hay que trepar para llegar al cielo…
El sonido de un despertador,  a las 11:00 de la mañana, avisa que hay que volver a la Tierra ...
¿Será eso el ‘run run’? Quizá… quizá…


sábado, 7 de abril de 2018

Un rincón de Jerez de la Frontera


Durante mi estancia hace unos días por tierras gaditanas, quise quitarme una espinita que tenía clavada visitando la tumba de Miguel Primo de Rivera. Un personaje importante de la historia de este país (que es por lo que me interesa) a la par que olvidado. No se trata en esta entrada de explicar quién fue… siempre hay que dejar una ventana por donde entre la curiosidad al que le pueda interesar.

Iglesia de La Merced

El finado está enterrado en Jerez de la Frontera, su tierra natal, concretamente en la Iglesia de la Merced. Al ser Semana Santa supuse que estaría abierta, por lo que me dirigí una mañana hacia allí. Cuando llegué, sorprendentemente, estaba cerrada. Ya que me había desplazado, para no volver frustrado, me puse a caminar por la calle de La Merced que enlaza con la plaza Santiago y… esto fue lo que pasó.
La calzada está empedrada, un empedrado bien cuidado y limpio, apenas perceptible para los vehículos que circulaban. Las aceras seguían una perfecta uniformidad, nada habitual, que permite un cómodo caminar; probablemente, lo más reprochable y que rompe el trayecto del viandante son unos setos que no tienen sentido, están colocados ahí por poner algo o porque alguien creía que tenían una función que no se adivina cuál puede ser.
Las fachadas de las casas sorprenden por su acabado y los relieves que sobresalen de ella dando una sensación de ostentación que hace reminiscencia a un pasado más esplendoroso y de lo que la cerrajería es un fiel notario.
Pero la mayor sorpresa fue cuando llegando a la plaza de Santiago me encontré con la iglesia del mismo nombre. Cuando alguien va caminando por un sitio desconocido tiene que estar preparado para encontrarse con cualquier cosa, pero confieso que yo no lo estaba. Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que hacía años que no veía un edificio religioso tan atrayente. Un magnífico templo gótico que rompe con toda la armonía del lugar, pero, sin embargo, se funde con el entorno de una manera natural, nada impostada. Uno no espera encontrarse con arbotantes, pináculos, arquivoltas, bóveda de crucería y nervadura ojival… Eso es lo magnífico: la sorpresa, lo inesperado… una arquitectura perfecta. Se produce una amable transición entre la calle y la plaza, un espacio que sigue con la misma continuidad pavimentada. Me senté en la terraza de una taberna con ambiente flamenco que hay en la plaza para tomar, mientras miraba el entorno, un cortado con hielo bebido de manera lenta.

Lateral de la iglesia de Santiago

No recuerdo el tiempo que estuve allí… simplemente miraba y observaba, fue en esos instantes cuando lamenté no llevar un cuaderno para dibujar lo que estaba viendo. Esa misma tarde había quedado con una amiga y todavía tenía que comer, por lo que no tuve más remedio que ir pensando en dirigirme al coche e irme.

Detalle plaza de Santiago

Es evidente que una pequeña parte de una ciudad no es representativa, pero sí que puede ser un indicio. Tengo la sensación de que Jerez es una ciudad decadente o en decadencia que mantiene intacto su orgullo de cuando fue grande, tierra de grandes terratenientes que hicieron de la ciudad uno de los mayores centros económicos de Andalucía. Cabría apuntar que es más grande en población que la capital de la provincia, Cádiz; junto a Vigo respecto a Pontevedra, son las únicas ciudades que sin ser capital de la provincia están más pobladas que la propia capital.
Había estado en otras ocasiones en Jerez, pero, por el motivo que fuese, no había visto la ciudad con los ojos que la veía ahora; si tuviera que vivir permanente en una ciudad andaluza creo que sería esta. Aquí no he tratado de explicar nada (el mismo caso que con Miguel Primo de Rivera), simplemente quiero transmitir percepciones apoyadas con mi formación; es probable que eso sea una ventaja respecto a otros visitantes en las mismas condiciones; lo importante no es ver, es saber lo que se está viendo. Cualquiera puede encontrar información sobre la iglesia de Santiago o la plaza del mismo nombre buscando por internet. Yo soy un desconocedor de la historia del lugar del que estoy contando, sólo quiero plasmar parte de las sensaciones de lo que ve alguien que va por primera vez a un lugar desconocido, estoy convencido que sobre Jerez se han escrito cientos de libros repletos de información y, lógicamente, yo no soy el más indicado para explicar nada sobre este sitio.
Debido al karma del que ya he hablado, en pocas semanas tengo que volver a Cádiz… y volveré… volveré a Jerez para perderme y descubrir nuevos lugares. 

martes, 3 de abril de 2018

Micro XVII


Es sencillo decir lo que sabes que quieren oír. El secreto está en que suene convincente.

sábado, 31 de marzo de 2018

¡Karma!



Sí, es karma. Tal y como comentaba hace un par de entradas, tenía la posibilidad de trabajar en Cádiz y esa posibilidad se ha materializado en realidad. Tendré una estrecha colaboración con una empresa de Chiclana de la Frontera que trabaja, principalmente, en la zona de la Bahía de Cádiz, aunque actualmente tiene obras en Madrid y Cuenca. 
En la reunión mantenida, de aproximadamente un par de horas, me proponían estar durante un tiempo a prueba y si encajaba en lo que ellos buscaban contratarme en plantilla. Me negué, principalmente, por dos motivos: el primero es que yo no tengo que demostrar nada a nadie, como si fuera un becario que está acabando su carrera o un recién egresado,  y el segundo es que habiendo vuelto al sitio que quería volver (Zaragoza) no iba a dejarlo así como así y por algo sin garantías. Finalmente acordamos trabajar de una manera colaborativa, sin riesgos para unos ni para otros. ¿Eso qué supone? Que con cierta regularidad deberé ir a Cádiz y estar allí unos días (dependiendo de la complejidad del trabajo), aunque, habitualmente, podremos trabajar desde la distancia. 
‘Nunca digas nunca jamás’ es el título irónico de la película de James Bond. Los productores lo eligieron ante la negativa de Sean Connery por interpretar al famoso espía (como había dicho unos años antes), pero un jugoso cheque le hizo cambiar de opinión. En este caso, no hay cifra mareante, lo mío es, tal y como dice el título de esta entrada, karma.

martes, 27 de marzo de 2018

La Saeta (Machado, Serrat y... Camarón)


Podría haber puesto otra cosa, pero supongo que mi estancia durante estos días en la tierra del fervor llevado hasta lo grotesco hace que sea algo cómplice, aun sin quererlo.
Camarón, Serrat y Machado.
Machado, Camarón y Serrat.
Serrat, Machado y Camarón.
Que se junten los tres -da lo mismo el orden- y tenemos esta obra de arte que nos acerca al éxtasis. 


sábado, 24 de marzo de 2018

¿Karma?



Hay distintas versiones sobre lo que es el karma. Unos dicen que son cuentas de vidas pasadas que tenemos que pagar en esta, algo que queda pendiente y tenemos que solucionar. Otros no, lo ven como un aprendizaje para que el espíritu siga evolucionando. Quizá no tenga que ser algo que se arrastre de supuestas vidas pasadas (no nos pongamos místicos), tiene que ser algo de esta misma; algo que hemos hecho o dicho y que, como suele decirse, tengamos que tragarnos nuestras palabras y nuestro orgullo. Sea lo que sea, no me cabe duda que, de una u otra forma, es un aprendizaje o una clara señal indicativa para cambiar conceptos y ver las cosas desde distintas perspectivas. Asumir que las cosas son así, por mucho que uno se empeñe en negar la evidencia. Lo resumiría en una frase que me encanta: todo tiene un porqué, pero nada es porque sí.
Esta entrada es atemporal. Hoy, miércoles, he recibido la llamada de una empresa con la que me puse en contacto hace tiempo, tanto que no lo recordaba, probablemente un par de años. Cabe la posibilidad de que surja una hipotética colaboración que podría ser muy beneficiosa para ambas partes. Por ello, mañana jueves tengo un largo y casi milenario (kilométricamente hablando) viaje y el viernes por la mañana tengo la reunión. Tiene pinta, por la conversación mantenida, que llegaremos a un buen entendimiento, ya que hay buena predisposición. Podría haber escrito esta entrada hoy, contando cómo ha ido todo, pero quizá no tenga tiempo para ello... ya lo pondré el martes. Pero puedo adelantar que si llegamos a un acuerdo tendré que vivir durante largas temporadas de manera nómada entre Zaragoza y... Cádiz. ¿Karma?

martes, 20 de marzo de 2018

Laetitia



Hace más de un mes recibí un correo de una empresa francesa que se dedica a la fabricación y colocación de suelo permeable. Es un pavimento que en España, por lo que sea, no se comercializa; siempre he pensado que los franceses nos llevan de adelanto más de dos siglos, concretamente desde 1789 hasta la actualidad.
Como el producto me pareció interesante contesté al correo pidiendo información. Los correos eran enviados por Laetitia. El nombre no deja lugar a dudas, nombre francés y, supongo, que francesa, sin embargo, su escritura era más que aceptable.
Semanas atrás llamé al teléfono que adjuntaba en el correo, ya que necesitaba cierta información que no venía reflejada sobre los rendimientos del material en la obra. Cuando respondieron… era Laetitia. Y llegados a este punto me pregunto, ¿cómo he podido pasar toda mi vida sin escuchar a una francesa hablar español? Estuvimos hablando durante media hora… parecía que ella susurraba… las s alargardas… las r parecían j… y el tono… bajito… sin interrumpir… 
Hace un par de semanas me envío un correo informándome sobre que iban a hacer, colocarían ese pavimento y si estaba interesado podría asistir. No tuve que pensar nada. Durante el viaje sonaba Aute...
Cuando la vi… su voz fue lo que menos me gustó. Rubia, con mechas y el pelo recogido. Estatura poco más alta de la media y un peso acorde a su altura. Vestía unas mallas negras que remarcaban más su figura y una cazadora color azul marino. 
Allí estaba yo, rodeado de franceses sin entender nada. Pero Laetitia estaba siempre cerca traduciendo cada paso que se daba en la obra. Escucharla hablar ya era una delicia, pero, encima, que hablase de construcción… ¡así no se puede trabajar!
Acabó la jornada y volví a Zaragoza. Volvió a sonar Aute… y en el viaje de vuelta el estribillo de la canción era: J'aime, j'aime, j'aime, faire l'amour avec toi.
Hemos quedado para después de Semana Santa. Tengo que desempolvar los apuntes de suelos y ... ¡hormigón! Años después volvemos a encontrarnos, pero en diferentes situaciones. Todavía quedan muchas cosas que pulir y, ¿por qué no? Collioure... Avignon... París... 

PD. Tuve la osadía de poner la radio y, casualmente, hablaba Susana Díaz…
PD. II ¡Cómo no iba a haber afrancesados!

martes, 13 de marzo de 2018

Siglo XXI


Esta tarde he salido de viaje por motivos de trabajo… más de cuatro horas de coche tenía por delante. Después de casi una hora escuchando la radio he puesto un CD que hacía años que no escuchaba. Un CD en el que hay más de cien canciones. Han sonado unas cuantas, pero me ha venido al pensamiento la de esta entrada… no sé porqué… la he buscado y ya no he podido dejar de escucharla hasta que he llegado a mi destino. Durante casi tres horas no sé cuántas veces habrá sonado.
Una vez he bajado el equipaje, he cenado y he ido a la habitación me he puesto a escribir esta entrada y, como no, escuchando la canción.
Bonne nuit.