sábado, 1 de diciembre de 2018

Cosas del sábado


Los sábados ya no los marca sólo el bombón con hielo y el periódico a las 12:00.


sábado, 24 de noviembre de 2018

El Quijote según Gustave Doré


Si a cualquiera de nosotros nos pidiesen que hiciésemos un retrato robot físico de cómo era don Quijote y Sancho Panza, supongo que habría una coincidencia de un 85 % en las descripciones. De don Quijote no hay duda, “frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años. Era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro”, pero de Sancho Panza sólo se dice, al final de la primera parte, que era “de cuerpo chico”, nada más, el aspecto horondo con que se le representa viene del subconsciente por ser “gran comilón”.
A la imagen del amo y escudero no cabe duda que contribuyó Gustave Doré. Yo, por mi parte, de la misma forma que el caballero andante imaginaba su mundo, también prefiero imaginarlos tal y como yo los veo, no como otros lo hagan. “Porque has de saber, amigo Sancho, que todas las cosas de este castillo son como de encantamiento”. 



martes, 20 de noviembre de 2018

El entierro de Durruti


Hoy es 20 N. No cabe duda que es una fecha en la que han muerto figuras de la historia de España, ya sea por una u otra razón Quizá, la mayor parte de la gente lo relacione con la muerte del hispanicida Franco o del fascista José Antonio. Creo que poca gente sabrá que el 20 N, este mismo día, de 1936, moría Buenaventura Durruti. ¿Quién fue? Un hombre. 



“Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones”

sábado, 17 de noviembre de 2018

Santiago de Compostela


Es Santiago de Compostela una ciudad que uno piensa que tiene mucho que ofrecer. Al ascender por esas escaleras modernistas que dan acceso a la alameda se puede sospechar que al final habrá algo que merezca la pena ese esfuerzo. Nada más llegar arriba hay un vergel de distintas especies arbóreas, pero, por encima de todo, hay una estatua de Rosalía de Castro. Cuando en cinco minutos ya se ha dado con una estatua de la gran literata gallega da indicios de pensar que lo que vamos a encontrar va a ser todo del mismo nivel.


Caminando por la alameda, por nuestra izquierda, podemos ver el símbolo universal de Santiago, la catedral. Pero no es eso lo que me llama la atención, tiempo habrá para verla de cerca; lo más llamativo es una estatua de bronce de Valle Inclán, sentado en un banco, como si fuera alguien que está allí esperando una conversación. Rosalía y Valle en menos de diez minutos. Salvo Soria, en la que puedes encontrarte a Antonio y a Gerardo, no recuerdo encontrarme con dos grandes de nuestra literatura en tan poco espacio de tiempo en ninguna ciudad. No cabe duda que Santiago tiene algo más que la catedral.


Para llegar a la famosa plaza del Obradoiro, hay que caminar por calles peatonales, imagino que son resquicios del antiguo trazado medieval. No obstante, no se aprecia una relación entre el urbanismo medieval y la arquitectura de los edificios. Es difícil percibir un entorno medieval acorde al lugar histórico en el que se está. Se llega a la plaza de la catedral y…
Y aquí creo que merecería capítulo aparte. Uno de los principales lugares de la cristiandad y meta de un camino milenario merecería libros y libros; no obstante, no se trata de explicar nada, simplemente contar sensaciones desde un punto de vista arquitectónico.


Me da la sensación que Santiago de Compostela es una ciudad que tiene una arquitectura impuesta por, sobre todo, la importancia religiosa que tuvo durante la edad media. No ha hecho falta nada más, el apóstol ya era suficiente reclamo para que se construyeran alrededor iglesias y universidades. Es ese el motivo por el que hay tanto patrimonio y, quizá, sea esa exageración de patrimonio la causa por la que no se le presta la atención suficiente ni el cuidado, limpieza y mantenimiento que merecen; estoy convencido que, en cualquier otra ciudad, cualquier edificio alrededor de la catedral sería seña del lugar, pero aquí es uno más. Sí, estoy diciendo que el exceso de patrimonio de Santiago de Compostela es el responsable del mal estado y poca preocupación, por parte de quien sea, de que los edificios no se mantengan como deberían. Haciendo un paralelismo sería como alguien que es rico de cuna, ¿qué necesidad tiene de preocuparse por el dinero si lo ha tenido, tiene y tendrá sin necesidad de trabajarlo? Algo así le ocurre a esta ciudad, no ha tenido que preocuparse de ‘generar’ patrimonio y le da lo mismo. El reclamo es el apóstol y es suficiente para atraer a miles de turistas al año sin preocuparse del entorno.
No obstante, hay excepciones en las que sí que se aprecia el cuidado que merecen los edificios; no todo es esa dejadez que escapa a los ojos de aquellos que se quedan en “que bonito” o “me gusta”, sin poder explicar el motivo, como si de darle al botoncito de Facebook se tratase.
Dicen que la primera impresión es la más importante. Yo no estoy de acuerdo. Una primera impresión sirve para hacerse una idea muy general y en sucesivas perfilar las sensaciones más concretas. Con la visita a Santiago me ha ocurrido eso, mi primera sensación ha sido contradictoria, quizá porque tenía la idea de una ciudad rica en patrimonio y, por extensión, bien conservado. No obstante, sabiendo lo que he visto, necesitaré otras visitas para dar una opinión más particular de los edificios, por ejemplo, de la catedral. En esta entrada no puedo escribir lo que vi en su interior y, tampoco, se trata de particularizar en un edificio habiendo tantos. No obstante, va en consonancia con la idea general que tengo del patrimonio santiagués. Aun así, es una ciudad que merece ser visitada sin ninguna prisa. La decadencia arquitectónica, como decía Ruskin, también es hermosa.

sábado, 10 de noviembre de 2018

Filosofía pura


Ni Tales de Mileto,
ni Sócrates,
ni Platón,
ni Aristóteles,
ni Averroes,
ni Tomás de Aquino,
ni Descartes,
ni Locke,
ni Hegel,
ni Nietzsche,
ni Heidegger,
ni Sartre,
ni Bauman,
…
¡El Fary!
…
Nombre científico: hombre blandengue
Nombre propio: calzonazos


martes, 30 de octubre de 2018

La leyenda del jinete sin cabeza


Recuerdo haber visto estos dibujos hace mucho tiempo, cuando todavía era un niño. Se quedó en algún rincón en mi memoria un jinete sin cabeza que lanzaba calabazas a alguien que huía en caballo. Eran otros tiempos y los dibujos eran tal cual, en versión latina.
Muchos años más tarde, Tim Burton me hizo recordar y me enseñó la historia.

sábado, 27 de octubre de 2018

Soy albañil


Así, tal cual, soy albañil. Esta semana me he sacado el curso de 20 horas de albañilería y tengo un diploma que me acredita como tal. Pero todo tiene una explicación. Teóricamente, a una obra solamente puede entrar la gente que esté autorizada, es decir, la empresa constructora tiene que facilitar los datos de los albañiles que van a trabajar en esa obra en cuestión. Entre los muchos papeles que piden a la empresa (estar al día con Hacienda, con la Seguridad Social, que los trabajadores estén dados de alta, seguros y recibo de justificante de pago de un seguro de responsabilidad civil, seguro y recibo de justificante de pago de un seguro de convenio de la construcción y alguno más que no recuerdo) hay que presentar uno como que el trabajador tiene un curso de seguridad de 20 horas en albañilería y un justificante médico. Una forma de sacar dinero y, en cierta forma, provocar que la gente trabaje en B. Pues bien, para una obra presenté toda la documentación de los trabajadores que iban a estar y me recalcaron que eran los únicos que podían entrar. Los trabajos consisten en pintar una comunidad, demoler unos tabiques de unos trasteros y volverlos a levantar y sustituir el solado de una cubierta. En urbanismo, al ser obra menor, sólo pedían una declaración responsable y un estudio básico de seguridad y salud.
Por resumir. A pesar de yo haber sido el redactor del estudio básico no tenía acceso a la obra por no ser trabajador y no tener el curso de albañilería. Es por eso que llamé al prevencionista que lleva el tema de seguridad y me dijo que lo tenía que hacer. Por la confianza que nos tenemos, me dijo lo que yo pensaba, que es una forma de sacar dinero. Me puso en ejemplo muy claro: “es como si a ti, que eres piloto de avión, te piden 1.000 horas de vuelo para darte la licencia de ciclomotor”. Pero nada, hay que pasar por ahí y eso se llama 150 euros. De 8:00 a 15:00 horas dos días y de 8:00 a 14:00 horas un día. Total para que me digan que tengo que ponerme casco, llevar botas de seguridad, gafas de protección en según qué trabajos y que pongan vídeos en YouTube. En el aula seríamos unos 15 a 150 euros cada uno 2.250 euros. Había tres o cuatro rumanos que no hablaban ni entendían español, al igual que 4 ó 5 africanos que tampoco. Al final todos aptos. Tengo el título de albañil sin saber levantar una pared o hacer un alicatado.
Me parece una sinvergonzonería que a gente que no conozca el castellano los consideren aptos cuando estamos hablando de seguridad y que a mí, con mi titulación, tenga que sacarme el título si quiero entrar en una obra. Pero todavía queda la revisión médica, otros 90 euros.
Pero no acaba ahí la cosa. Si en una obra se tiene que realizar un estudio de seguridad y salud (no confundir con el estudio básico de seguridad y salud) se tiene que nombrar un recurso preventivo, es decir, delegar en un trabajador de la obra que haya hecho un curso de seguridad de 60 horas y si no hay nadie que lo tenga pueden poner los problemas que les dé la gana. Así que me tocará hacer el curso de 60 horas (unos 250 euros) y nombrarme a mí mismo recurso preventivo en un futuro, ya que, de lo contrario, yo, que digo lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo, no puedo estar en la obra. Por lo tanto, me tendré que nombrar a mí mismo, ¿cabe mayor estupidez?
Y luego dicen que ayudan a las pequeñas y medianas empresas ¡y una mierda! Si es que ya está todo inventado, ¿a quién van a exprimir? A los pobres desgraciados que quieren hacer las cosas bien. A base de impuestos, seguros y cosas como estas.
No voy a seguir escribiendo, porque tengo un cabreo como una mona... quizá, otro día, con calma, escriba sobre ello; ahora, mejor, tomarlo con humor.


sábado, 20 de octubre de 2018

Cuatro versiones


Cuatro versiones (no 20 poemas de amor) y una canción (desesperada).
¿Con cuál me quedo? Con ella, no hay otra... como dice la canción: “Yo me quedo para siempre con mi reina y su bandera”. Cierro los ojos y escucho…








martes, 16 de octubre de 2018

Micro XVIII


Siempre hay cosas más importantes que hacer… por eso no hacemos lo que toca cuando toca.

sábado, 6 de octubre de 2018

Semana de papeleo



Una semana más como la actual y, como se dice coloquialmente, me tienen que llevar al desguace. A la conclusión que llego es que no he parado, pero, al mismo tiempo, no he hecho nada.
En un par de semanas darán comienzo unas obras sobre las que se empezó a trabajar el mes de febrero y por unas y otras razones se han ido retrasando. Ahora que, por fin, van a arrancar toca la parte más desagradable, la parte administrativa: el papeleo.
Ha sido papeleo, papeleo y más papeleo. En contacto con el asesor para que me envíe justificantes de hacienda y de la seguridad social justificando que no soy un delincuente, papeles sin parar… con los de prevención para que me envíen todo lo de seguridad… imprimir… firmar… escanear… así durante toda la semana, no he podido hacer nada de lo que tenía previsto, ya que de no tenerlo todo en reglar no se puede comenzar. Toda una burocracia innecesaria que hace que se quiten las ganas de hacer cosas.
Hoy y mañana tengo que recuperar el tiempo perdido y adelantar cosas que no he podido hacer. Lo que se dice trabajar los siete días de la semana. Hoy es el pregón de comienzo de fiestas que durarán hasta el 14 y, afortunadamente, la semana será mucho más tranquila. La Virgencica del Pilar me ha echado un cable.