sábado, 21 de septiembre de 2013

Noche de otoño



Acompañado de un buen libro, o mis pensamientos, y una cerveza… poco más puedo pedir en esta noche de otoño.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Allende, Jara y Neruda. El mes en que Chile lloró



Hay fechas que quedan olvidadas y no debería ser así.
Estos días se cumplen cuatro décadas del golpe de estado perpetrado por el genocida chileno Pinochet, concretamente el 11-S. Sin duda una fecha que la mayoría recuerda por otros motivos.
Ese día, el ejército chileno bombardeo el Palacio de la Moneda con el presidente Allende en su interior. Instantes más tarde, un grupo de militares entró con la intención de detener al presidente. Antes de ser detenido, Allende se suicidó pegándose dos tiros en la barbilla.
Durante los días siguientes la represión fue brutal y se produjeron detenciones, torturas y asesinatos por millares. Entre ellos la que, posiblemente, pone cara al sufrimiento del pueblo durante aquellas fechas, la de Víctor Jara. El poeta y cantautor, que pertenecía al partido comunista, fue detenido y encarcelado durante unos días en los que fue torturado varias veces hasta que fue fusilado.
Pocos días después Chile perdía a otro gran intelectual: Pablo Neruda. Víctima de un cáncer, el Nobel de Literatura, de ideología comunista, moría bajo la sospecha de haber sido envenenado por partidarios del régimen regido por Augusto Pinochet.
Septiembre de 1973, sin duda Chile quedó huérfano de muchas cosas pero, sobre todo, de letras, música y democracia.

Último discurso de Salvador Allende, 11 de septiembre de 1973


Víctor Jara - Manifiesto


martes, 10 de septiembre de 2013

Gracias señores del COI



Parece ser que se ha impuesto el sentido común que, según dicen, es el menos común de los sentidos. El Estado debía invertir, todavía, 1.500 millones de euros para acabar las infraestructuras deportivas… sin comentarios.
Pero, ¿dónde iban estos? ¿Cómo le iban a dar las olimpiadas al país más corrupto de Europa (no hace falta extenderme en esto, ya que es conocido por todos)?
Encima Felipe, ese que vivirá a cargo del erario público toda su vida por ser quien es, dijo que: “Hemos puesto todo nuestro corazón ahí”. Por lo visto la filosofía de vida de este tío es que él pone el corazón y el resto de españoles la pasta.
Podría extenderme más pero solamente serviría para cabrearme y, la verdad, no tengo ganas. Espero que esta gente tenga dignidad y no vuelvan a presentarse… al menos hasta el año 2200.
Por cierto, la próxima vez que vaya a Madrid me tomaré un ‘relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor’.
Pero, ¿se puede ser más ridículo? Solamente faltaba Manolo Escobar cantando eso de “que viva España”; la nota folclórica la pongo yo.


PD. Y pensar que hemos tenido un Siglo de Oro de literatura y dos grandes generaciones de escritores, como son la del 98 y la del 27.

sábado, 7 de septiembre de 2013

No a Madrid 2020



Hoy es el día. Yo no quiero que le otorguen a Madrid los Juegos Olímpicos de 2020. No, no se trata de antipatriotismo ni nada por el estilo; pensaría lo mismo de cualquier otra ciudad española, además, como alguien dijo: “el patriotismo es el refugio de los canallas y cobardes”.
Sinceramente, ver a todo una comitiva que se ha desplazado al otro lado del hemisferio, con todos los gastos pagados a cargo del erario público me toca bastante los cojones (hablemos claro).
Estos días he escuchado en los medios de comunicación a los políticos que decían que “España necesita ilusión”. No, España lo que necesita es terminar con esta crisis, que todos los corruptos devuelvan lo robado y rindan cuentas con la justicia por sus delitos, que los más de seis millones de parados tengan trabajo, que los jóvenes que emigran para desarrollar su talento en otros países no tengan necesidad de hacerlo, que… no hace falta que siga, ¿verdad?
Que un Ayuntamiento como Madrid con más de 7.000 millones de euros de deuda, con un proyecto para privatizar la sanidad, pretendiendo llevar a cabo un proyecto dudoso como Eurovegas, quiera organizar unos juegos olímpicos es una mala broma en estos tiempos que corren.
Esta juerga la pagaremos todos a costa de recortes en la Sanidad, Educación y Políticas Sociales.
Encima, para los valencianos será especialmente ruinoso, ya que aspira a ser la sede en vela para aprovechar el ruinoso campo de regatas que se construyo en tiempos del deleznable Camps con motivo de la America’s Cup.
Si recordamos las últimas sedes olímpicas comprobaremos que para Atenas supuso el inicio de su desastre actual y para Londres no ha supuesto una mejora efectiva.
Aunque mi discurso sea simplista pero, ¿hace falta que España, en nuestra actual situación, se plantee organizar unos juegos olímpicos? Mi respuesta es clara: ¡No a Madrid 2020!

martes, 27 de agosto de 2013

Brandabarbarán de Boliche



Pues no sabría cómo calificar esta lectura. La leí hace tiempo y después de unos años, no sé por qué, he vuelto a releerla.
El título, Brandabarbarán de Boliche, es uno de los caballeros que don Quijote nombra desde lo alto de una loma mientras ve en una explanada acercarse entre ellos dos enormes rebaños de ovejas que para él son dos ejércitos que se van a enfrentar en una batalla.
Lo que ha hecho el autor ha sido coger los principales protagonistas del Quijote y trasladarlos a la niñez, es decir, el propio don Quijote, Sancho Panza, Ginés de Pasamonte, el cura, el barbero, Maritornes, etc. vistos desde su infancia.
Está claro que semejante experimento no podía ser bueno. Es una lectura que yo no recomendaría a nadie, ni siquiera a los peperos y mucho menos a los niños, a los que se supone que dirigida. Creo que los personajes de una obra pertenecen al propio autor que los crea y el resto es falsear la novela y una falta de respeto al novelista y a la novela. Lo mismo me pasó cuando empecé a leer “Al morir don Quijote”, de Andrés Trapiello. Novela en la que el autor pretende suponer lo que habría ocurrido al morir el hidalgo manchego.
A todos aquellos que han perpetrado semejantes anacolutos habría que preguntarles, “¿qué crees que pensaría Cervantes si leyera esto?”.

Argumento: 0
Ambientación: 1
Personajes: 1
Capacidad para seducir al lector: 0

sábado, 10 de agosto de 2013

La tortura del ‘guasap’



No me gusta el WhatsApp. Me parece algo sumamente aburrido, simple y que corta toda comunicación; más que facilitar el contacto creo que lo aleja; no entiendo cómo es posible que haya gente continuamente enganchado a él.
Me saca de quicio tener que mandar más de cuatro o cinco mensajes hablando del mismo tema, por eso, cuando veo que la cosa va para largo prefiero llamar por teléfono y tener una conversación oral antes que estar mensajito va y mensajito viene. Cuando lo uso soy más de, por ejemplo:

Yo: Hola, ¿quedamos a tomar un café?
Él: No, no puedo, en estos momentos estoy ocupado.
Yo: Ah, vale, no te preocupes. Pues nada, otra vez será.
Él: Sí, ya te digo algo y quedamos mañana.
Yo: Vale, cuando quieras. Hasta pronto.
Él: Adiós.

Ya está. Para cosas así, rápidas, quedar con alguien, un recordatorio, etc. y no para que me cuenten su vida con 200 mensajitos. Hace unos días un amigo me contó sus vacaciones letra a letra. Al quinto o sexto lo llamé y me colgó el móvil diciendo que no podía hablar ¡y me tuvo casi media hora diciéndome como se había tostado al sol!
Un ejemplo de conversación que me cabrea es la que voy a escribir a continuación y que prometo que es real:

Él: ¿Cómo estás?
Yo: Bien, estudiando.
Él: Joer macho, ¿no vas a salir a tomar una cerveza?
Él: Simbolito de la jarra de cerveza.
Yo: Sí, más tarde, en una hora o así. Ahora estoy acabando unas cosas.
Él: ¿Dónde vas a ir?

Llegados a este punto ya me estaba saturando, así que decido llamarlo y me cuelga la llamada.

Él: Tío, que no puedo hablar. Estoy en el curro.
Yo: Pues nada, vamos a dejarlo no sea cosa que te pillen con el móvil y tengas problemas.
Aclaración 1: Realmente lo que quiero decirle es: Pues deja de dar por el culo, ponte a currar y cuando salgas me llamas.
Él: No tranqui, el jefe está en otro sitio.
Él: Simbolito con ojos cerrados y sacando la lengua.
Yo: Bueno, pues entonces cuando salgas me das un toque y quedamos, ¿vale?
Él: Ok.
Yo: Venga, hasta luego.

A los dos minutos.

Él: Oye, hazme un favor y ve al estanco y cómprame tabaco.
Él: Simbolito del cigarrito.
Yo: De acuerdo.
Él: Nobel.
Yo: Sí.
Él: Gracias
Él: Simbolito con el dedo levantado.
Él: Díselo a Fernando por si le apetece venir.
Yo: Vale se lo diré.
Aclaración 2: Realmente lo que quiero decirle es: Todo esto se lo podrías haber dicho a él y no darme la tabarra a mí.
Él: Venga tío. Luego te llamo. Voy a currar a ver si acabo.
Yo: Hasta luego.
Él: Ya no te entretengo más.
Yo: Chao.
Aclaración 3: Esto era por educación, ya que mi paciencia estaba al límite. Realmente lo que quiero decirle es: Paso de quedar hoy contigo. Que te den ‘¡pesao!’.

Inmediatamente apago el móvil durante un buen rato no sea cosa que a mi amigo se le haya olvidado decirme algo o haya alguien que se acuerde de mí.
Pues sí. Hay ‘guasap’ y ‘guasaperos’ que se ponen muy pesados. ¡Y ya no digo nada cuando hay dos o tres que te ven ‘en línea’ y te bombardean con mensajitos y simbolitos! A veces la tecnología no siempre es para facilitar la vida.

martes, 23 de julio de 2013

Pepiño ha vuelto



Si se dice que los tontos tienen suerte es fácil entender porqué ‘Pepiño’ Blanco ha sido absuelto (‘asuelto’ diría él) en el caso Campeón. Yo creo, sinceramente, que no hay nadie con tanta suerte en el espectro político actual como este personaje. Un tío que empezó a estudiar Derecho y que solamente aprobó dos asignaturas de primero, es decir, no acabó la carrera, llegue a ministro de Fomento; el ministerio que más dinero invierte dirigido por alguien al que su coeficiente intelectual no le llega siquiera para aprobar primero de carrera, un analfabeto para el cargo que desempeñaba y que le tocó la lotería el día que se afilió a las tropas sociatas y fue trepando hasta llegar donde llegó. Viendo este ejemplo uno se pregunta para qué sirve estudiar; con quince años ya está el futuro asegurado si te afilias a un partido político de primera fila y te conviertes en un trepa.
Pues sí, como decía antes, el ínclito Pepiño es inocente. Los hechos son los siguientes: en diciembre de 2010, un empresario amigo de Blanco, José Antonio Orozco, le pidió al entonces ministro de Fomento que influyera ante el alcalde de Sant Boi, Jaume Bosch, del PSC, para conseguir que le concedieran una licencia para construir una nave, ya que anteriormente a este empresario le habían denegado el permiso.
En ese momento, Pepiño puso en marcha la maquinaria y movió los hilos necesarios para que el alcalde se reuniera con el empresario y, de paso, subsanara unos errores en el expediente que anteriormente había sido desfavorable a su amigo.
Resumiendo… el alcalde acabó reuniéndose con este empresario amigo de Pepiño y acabaron concediéndole la licencia de construcción.
La sentencia del caso dice, entre otras cosas, que “mediar para convenir una entrevista entre un alcalde y un particular que actúa en interés propio de una empresa, sin sugerir no ofrecer una alteración de la resolución, no cubre la tipicidad del delito de tráfico de influencias” y que “la causalidad entre la gestión de la entrevista y la modificación” que se obró después en los informes municipales para la concesión de la licencia “carece de soporte probatorio”. Es decir, que no se puede probar que todo un ministro haga saber a un alcalde de su partido que quiere que éste se reúna con un amigo suyo, por segunda vez, para ver si le podrían conceder una licencia para construir unas naves industriales, ya que la primera vez se la denegaron.
A principios de mes me pusieron una multa por hablar con el móvil mientras conducía. Me planteé recurrir y decir que el policía no me vio, que yo iba con el brazo apoyado o rascándome la oreja, incluso decir que no tengo móvil… quién sabe, tal y como está la justicia en este país a lo mejor cuela… ¿no ha colado lo de Pepiño, lo de la infanta o lo de Mato, por poner algunos ejemplos? Cosas veredes, amigo Sancho.

sábado, 20 de julio de 2013

Mi opinión sobre la derecha



Hace unas semanas, Benja, del blog Patria Valenciana, hacía una entrada en lo que para él es la izquierda. Entré en diálogo con él en los comentarios, pero llegados a un punto le dije que prefería contestarle mediante una entrada y darle mi visión de lo que es la derecha, ya que en los comentarios la respuesta hubiera sido excesivamente larga. Antes que nada, quiero matizar que él, a pesar de ser derechas, es una persona con la que se puede mantener una conversación de política sin llegar nunca a la falta de respeto. Lo conozco virtualmente hace algunos años, por haber coincidido en algunos foros de internet (hoy, por desgracia, casi desparecidos), y aunque haya divergencias políticas es, probablemente, la única persona de derechas con la que me sentaría a charlar del tema sabiendo que al levantarme habría disfrutado de una buena charla.
Probablemente, si alguien de derechas lee esta entrada lo más seguro es que diga que no se ve identificado (ya aseguro que en su interior es lo que pensará); por lo tanto, la primera pista para adivinar que estamos ante uno de derechas es la hipocresía y el cinismo.
Una persona de derechas, aunque abiertamente no lo digan, siente vergüenza de sus ideas y de su pasado político. Probablemente esta vergüenza se pueda traducir en una falta de argumentos para defender sus ideas. En España tenemos un claro ejemplo de ello. Cuando se habla de la Guerra Civil y la dictadura franquista siempre esgrimen el mismo argumento: “no hay que mirar atrás…”, “hay que dejar el pasado…” o, incluso los que se atrevan a discutir sobre el tema lo justificarán satanizando a la II República tirando de manual hablando de la quema de iglesias; asesinatos de católicos, curas y monjas; el comunismo; Paracuellos y demás cantinelas que no demuestran más que su ignorancia. Sí, en este país, la derecha no ha condenado el alzamiento nacional del 18 de julio que, por otra parte, me parece normal en ellos, ya que sería condenar su propia historia… aunque tampoco se atreven a justificarlo excusándose en lo que anteriormente he citado. Este podría ser el ejemplo más claro de hipocresía y cinismo.
Por otra parte, en lo referente a lo social también se aprecian diferencias notables. La derecha prefiere la caridad frente a la justicia y la igualdad. Es impensable movilizaciones de gente de derechas contra la corrupción, los privilegios políticos o a favor de la sanidad y educación públicas. Ellos, conservadores, que se creen que su estatus les viene por ser una especie de elegidos por alguien (de esto hablaré más adelante), procurarán afianzar, todavía más, su posición y luego ya veremos. Solamente tenemos que ver cómo está el país, ¿alguien se imagina a los de Nuevas Generaciones (o Degeneraciones) del PP saliendo en la calle manifestándose contra la corrupción o contra la nueva subida de tasas universitarias para el próximo curso? Yo, sinceramente, no lo imagino.
En cuanto a creencias religiosas, ¿qué decir? Este podría ser, junto al tema de la Guerra Civil, el mayor ejemplo de hipocresía y cinismo del que hacen gala. Muchos aspiran en ir al cielo y estar con Dios… pero cuanto más tarde mejor, mientras tanto los paraísos que más les gustan son los fiscales, por supuesto. Supongo que les tiene que dar un ‘gustirrinín’ especial salir en procesiones al lado del eclesiástico de turno luciendo su sonrisa y dando muestras de su fervor, así como asistir a cuantos actos religiosos sean necesarios; por desgracia Jesús solamente expulsó a los mercaderes del templo una sola vez. Si tuvieran vergüenza, dignidad o un mínimo sentido religioso no participarían de eso saraos. Esto daría para otro artículo sobre aquellos que se autoproclaman creyentes pero hacen la religión a la carta. La Iglesia, por poner un ejemplo, es clara respecto a la homosexualidad y, ¿cuántos hay de derechas que son gays y lesbianas y le besan la mano al obispo? Incluso políticos… pero claro, el salir del armario es algo que no está bien visto entre esta gente, ¿cuántos de derechas usan métodos anticonceptivos o abortan? Como he dicho anteriormente, cinismo e hipocresía.
La derecha tradicional siempre ha gozado de una buena posición económica que le ha permitido vivir sin tener que preocuparse del día a día. Mientras que otros salían al extranjero a ganarse la vida, ellos lo hacían para tumbarse en alguna playa caribeña.
Por supuesto, la educación y la sanidad no son problemas. Lo tienen claro: el que pueda que se la pague y el que no que se joda. Lo que estamos padeciendo en España desde que están en el poder el PP no tiene precedentes. Un ataque brutal a las clases medias y bajas. Aparte de amnistías fiscales para amiguetes, eso sí, el pobre currante que no piense en engañar a hacienda (que se supone que somos todos).
En fin, más o menos esto es lo que pienso, en líneas generales de lo que es la derecha. Podría profundizar y poner más ejemplos, pero creo que sería redundar.
La segunda parte de este post sería “¿Por qué soy de izquierdas?”, pero es algo que dejo para otro día. Esta entrada estaría inconclusa si doy una opinión sobre unas ideas contrarias a las mías sin justificar las mías propias.

martes, 16 de julio de 2013

Camarón de la Isla


Hace unos días vi la película ‘Camarón’, en la que se cuenta la vida del cantante José Monge Cruz, más conocido como Camarón de la Isla.
No entiendo nada de flamenco. Cuando me han hablado sobre el tema no entendía nada; soy un auténtico profano. No distingo que son bulerías, fandangos, fandanguillos, alegrías o cualquiera de los distintos ‘palos del flamenco’ que existen.
Sin embargo, sí que sé quien fue Camarón. A pesar de no haberlo escuchado ni visto demasiado (por no decir nada) lo represento sentado en una silla, acompañado por Tomatito a la guitarra. Camarón toca las palmas lentamente mientras canta inclinándose un poco hacia un micrófono, en ocasiones con un pañuelo en el cuello, traje, una melena rizada que le llega a los hombros y barba. Esto es lo que me viene a la cabeza cuando pienso en él.
Según me han contado, es muy difícil decir si ha sido el más grande del cante, pero lo que no se puede discutir es que tenía un don, era un genio, un innovador, un revolucionario del flamenco al que su temprana muerte por cáncer de pulmón, a los 42 años, lo elevó a la categoría de mito.
Haya sido o no el más grande, lo que parece claro es que todavía no ha surgido una figura que llene su hueco en el cante flamenco.

sábado, 13 de julio de 2013

Puentes y carreteras


 

-¿Qué hay, Sancho amigo? ¿Podré señalar este día con piedra blanca, o con negra?
-Mejor será -respondió Sancho- que vuesa merced le señale con almagre, como rétulos de cátedras, porque le echen bien de ver los que le vieren.

Ya está, ya pasó, se acabó todo. Se acabaron las noches en vela y los madrugones. Se nota la capacidad de estudiar a medida que pasan los años. Me metí en ITOP (Ingeniería Técnica de Obras Públicas) porque siempre me había llamado la atención la edificación civil; la construcción y el diseño desde un punto de vista distinto al de un arquitecto; me picaba la curiosidad y me parecía una carrera bonita; de hecho, lo estudiado, me parece muy interesante y no estoy nada arrepentido de haber tomado en su día la decisión de intentarlo. Además se unía la ventaja de que me convalidaban algunas asignaturas. Ahora, que todo ha terminado, la frase que más me repito a mí mismo es: “se acabó. Ya no vuelvo a estudiar en mi vida”. No sé si lo cumpliré, lo que tengo claro es que pasará mucho tiempo hasta que vuelva a tener que someterme al juicio inexorable de un juez que juzgue si tengo unos conocimientos suficientes dependiendo de unas preguntas elegidas al azar. No, me niego; cierro un ciclo a largo plazo.
La primera vez, en la veintena, era una forma de vida, era lo que tenía que hacer. Mis tiempos en la universidad han sido los mejores; creo que todo aquel que haya pasado por la universidad sabrá a lo que me estoy refiriendo.
Esta vez ha sido, supongo, por probarme a mí mismo; por saciar una curiosidad y por quitarme esa espina que me pinchaba preguntando, “¿serás capaz de hacerlo? Inténtalo porque es atractiva”.
Estos días he estado haciendo limpieza. Tenía la costumbre de cada vez que aprobaba una asignatura guardarme los apuntes que me compraba en reprografía o bien todos aquellos que me parecían interesantes. El resto, tal como ejercicios en folios, resúmenes, esquemas, etc. todo iba a la basura. Reconozco que no soy/era muy bueno haciendo esquemas. No me entretenía en hacerlo con mil colores y subrayando con regla; opino que un esquema o resumen se hace para ganar tiempo y no es posible entretenerse en ciertas cosas.
Ahora tengo otra buena colección de ficheros sumados a los que ya tenía. Los anteriores no me han hecho falta y estos nuevos no creo que tampoco los utilice.
¿Lo que viene? Se acerca un futuro de grandes expectativas; hacia él me dirijo.