sábado, 22 de agosto de 2015

Sigue siendo



Vivimos en una sociedad que aplaude sobremanera a dioses efímeros, el éxito profesional y económico, el poder, el reconocimiento social, el hedonismo… sin tener en cuenta otros aspectos inherentes al ser humano como son la libertad, la verdad, la honestidad, la honradez, la altura de miras y, en definitiva, el desapego a la vanidad más exacerbada y exultante que premia a quien más tiene, avaricia y ambiciona y penaliza a quien, por el contrario, parece no ansiar de esos placeres.
Cuántos famosos, notables, distinguidos, dirigentes, grandes profesionales o eruditos han dejado algún tipo de poso en nosotros… creo que más bien escasos, un número muy limitado de ellos.
Pero hay otro tipo de personas que jamás serán noticia, nunca veremos que se hable de ellas. Forman parte de una legión silenciosa cuyo paso por el mundo sea efímero, pero el legado que dejan es tan grande que los hace inmortales. Así lo transmiten y así se siente. No hace falta nada más, por mínimo que haya podido ser el trato, simplemente se percibe.
Ya no tienen voz, porque es la nuestra.
Ya no tienen ser, porque somos nosotros.
De una u otra manera somos lo que ellos fueron.
Ellos serán lo que nosotros queramos que sigan siendo.
Sentir, percibir… no hace falta más… probablemente ni apenas haberlas conocido. Transmiten sin saber por qué.

Podría resultar extraño… pero tú, Chiqui, siempre tendrás mi admiración y respeto.

martes, 18 de agosto de 2015

sábado, 15 de agosto de 2015

Decepciones innecesarias



Todos en la vida hemos sufrido alguna decepción. Sí, ese sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas sobre un deseo o una persona.
Yo reconozco que es de lo peor que me puede ocurrir. Que alguien me decepcione es algo que duele; primero por mí, ya que me siento raro, extraño y sin entender el motivo de por qué se ha producido ese hecho, y, segundo, por el motivo de mi decepción, sea circunstancia o persona, para mí erosiona mi forma de actuar a partir de ese hecho.
Pero es probable, que el principal motivo de una decepción sea uno mismo. Es decir, ¿por qué hay que esperar que si alguien actúa de una manera ante unas circunstancias, esas circunstancias se tornen favorables? ¿Por qué esperar que si alguien actúa de una manera positiva y fiable con una persona se tiene la más mínima esperanza que esa otra persona actúe igual?
No, simplemente son ilusiones que nos creamos en nuestro mundo de colores. Por algún motivo u otro, el azar hará que acabemos siendo víctimas de la decepción y que, al final, siempre acabemos preguntando sin obtener respuesta: ¿por qué?
Probablemente, el mejor antídoto contra las decepciones sea el egocentrismo. Sí, el pensar en uno mismo sin preocupaciones ajenas; de ese modo, no tendremos ese sentimiento que nos lleva a esa sensación tan amarga. Eso, o el pensar que nadie va a hacer nada por ti; hacer las cosas sin esperar una reciprocidad y no, no me refiero a un tipo de recompensa... va más allá; me estoy refiriendo a que si, por ejemplo (uno de los muchos que podríamos imaginar), alguien está mal de salud y te preocupas por esa persona, no esperar que cuando tú lo estés vaya a actuar igual. Para que eso ocurra tienen que existir otro tipo de sentimientos (de amistad, cariño, amor…) que no siempre son recíprocos ¿Quién no ha dicho o ha pensado alguna vez ‘no entiendo por qué actúa así conmigo’ o ‘no me lo hubiera esperado’? Esa es la puerta de las decepciones.
Simplemente pensaba en ello y, afortunadamente, no se trata de una entrada aludiendo a mi estado. Hace tiempo que he aprendido que lo mejor es aplicarse ese refrán marinero de ‘cada palo que aguante su vela’... ¿Egoísta, egocéntrico? No lo sé. Dicen que la experiencia es la suma de los fracasos y llega un momento en que los éxitos afloran.

martes, 11 de agosto de 2015

Argamasilla de Alba


Hace unos días estuve en Argamasilla de Alba (Ciudad Real). Era la segunda vez, ya había pasado por allí hace unos años y me había quedado con la sensación de que tenía que volver. Argamasilla (nombre por el que se la suele nombrar), se encuentra en el centro de la región natural de La Mancha; no puedo decir que es una región que conozca demasiado, solamente de pasada, por lo tanto no podría ser muy fidedigno en la descripción que pudiera hacer. No obstante, me da la sensación que es una zona seca con veranos muy calurosos e inviernos muy fríos. Lo del calor lo puedo atestiguar, ya que las dos veces que he estado ha sido en verano y lo del frío me da la sensación por el tipo de construcciones que se pueden ver en las que predominado mucho la piedra.
Pero, centrándonos en Argamasilla, mi paso por esta población se debe a que allí, según la tradición, estuvo encarcelado Miguel de Cervantes, por unas irregularidades que, supuestamente, había cometido siendo recaudador de impuestos. La supuesta cárcel es una cueva subterránea, que se puede visitar, y que se encuentra en la conocida como Casa de Medrano, en lo que podría ser el casco antiguo de la ciudad. Hasta aquí, más o menos, todo podría decirse que son acontecimientos históricos que ocurrieron y que no tenemos porqué discutir.

Ahora bien, el sentido de esta entrada viene motivado porque, según dicen algunos antiguos eruditos, Argamasilla es ese lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiere acordarse Cervantes en la novela más grande de la literatura universal, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.


Como era lógico, asistí a visitar la cueva de Medrano y al salir estuve hablando acerca del tema quijotesco con la muchacha encargada de la venta de entradas . Ella estaba convencida de que sí y me dio algunas razones que, según ella, no dejan lugar a dudas (permitirme que no las copie, ya que se pueden encontrar fácilmente por internet). Yo, sin querer entrar en mucho debate y tras una interesante charla de diez minutos acerca de la novela del Quijote en general y, en particular, de los posibles personajes en los que se inspiró Cervantes que, por supuesto, la muchacha decía que eran del pueblo y que están en un cuadro que existe en una iglesia del pueblo, me ceñí al libro: “En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…”. Para mí está claro. Si Cervantes, el autor, no puso el nombre del lugar, ¿quién se puede otorgar el suficiente derecho como para decir que se refería a Argamasilla de Alba? Esto no es algo científico que se pueda comprobar mediante medios empíricos. Las llamadas ‘teorías de la conspiración’ han existido y existirán y si los lugareños quieren creerlo que lo crean, yo me ciño a la primera frase de la novela y, para mí, lo que escribió Cervantes no admite lugar a la duda. Cuando estudiaba en la universidad, conocí a un chico que era de Quintanar de la Orden, cerca de Argamasilla, y él presumía de ser de la patria auténtica de don Quijote. Serán cosas de encantamiento. Por cierto, hablando de encantamientos… es paradójico que en lo que se supone que es la antigua aldea de don Alonso Quijano el Bueno, yo me comprase el Quijote apócrifo de Avellaneda. Hace tiempo que iba detrás de ese libro y para mí fue una gran sorpresa encontrarme con él.


Sea o no, la verdad es que la ciudad no acaba de transmitirme ese espíritu quijotesco que supongo que se debería respirar. Es fácil encontrar estatuas de personajes del Quijote que más bien parecen colocados forzosamente que de forma natural. Pero a mí no me transmitió ese universo cervantino del que debería estar contaminado el lugar. Quizá sea porque en este caso sea algo racional y la cabeza me reafirmaba en mi idea mientras que mi corazón palpitaba mientras paseaba por un parque y me encontraba con estatuas de la novela .






También es posible que, como he dicho al principio, sea una tierra que no conozco y deba volver más veces, quizá en otras estaciones, para percibir ese sentimiento que otras veces no he sentido. Sea lo que sea, estoy seguro que volveré. Caminar y mezclarme en el universo quijotesco y entablar una conversación con el mismo Cervantes bien merecen la pena, quién sabe... quizá algún secreto pueda contar.


martes, 4 de agosto de 2015

Será...



Será que el calor me quema por dentro
y me ha llevado a esos lugares donde nació mi nostalgia,
a recordar lugares que el tiempo convirtió en distantes
y navego hacia mis olvidos,
para intentar no olvidarlos.
Será que el tiempo me renace cuando me trae tu recuerdo,
ese tiempo que se paró en aquel día,
y aletargó en el después de tu ausencia mis sentimientos.
No recuerdo lo siguiente porque no ha habido un siguiente,
sigues proyectada en el siempre.
Será que he roto todas aquellas promesas que me hice para olvidarte.
Como el fénix ave he renacido al verte,
al sentir tu piel y el olor que emana tu cuerpo… tu voz.. tu risa… tu…
Será que durante todos estos años no he sido,
será que siempre has sido tú,
será que para mí siempre serás… mi Alma.

domingo, 26 de julio de 2015

Hoy, 140 aniversario del nacimiento de Antonio Machado, poeta



Pinchar sobre la imagen para ver el vídeo.

martes, 21 de julio de 2015

Cuando zarpa el barco


Me sorprendo a mí mismo cuando paro un momento y me pongo a pensar. Haciendo una auto retrospección llego a la nada desdeñable conclusión en que me he convertido en un cedazo cuya apertura de tamiz es cada vez más grande, y van cayendo áridos que si bien antes no hubieran pasado ahora han ido a la papelera de reciclaje lista para vaciar. Sin embargo, hay otros que no, que por mucho que pase el tiempo no caen, no lo harán nunca.
Algunas rocas se han convertido en fino e inservible polvo. Otras han se modelado en hermosas cariátides griegas
Quizá tenga que ver con la extraña sensación que tengo y que ya expliqué en esta entrada. De una u otra forma estoy aprendiendo a priorizar unas cosas sobre otras. No por nada, simplemente porque aquellas que un día me importaron y hoy, con el paso del tiempo y las circunstancias, me son indiferentes pasan a un plano que no me molesto ni en clasificar.
Es curiosa la metamorfosis que estoy sufriendo. Una catarsis en toda regla que me hace sentir mucho mejor. Yo no lo he buscado, ha sido algo que ha ido apareciendo poco a poco. Una especie de sacudida que más que hacerme valorar lo importante, me hace olvidar lo prescindible, lo innecesario; antes de entrar hay que dejar salir. 
No es egoísmo, simplemente que he llegado a la conclusión que la persona más importante soy yo y a partir de ese razonamiento elijo quién lo es para mí.
Creo que Pereza define muy bien lo que quiero decir. Mi barco ya ha zarpado. Ahora, a empezar otra vez de cero.



sábado, 18 de julio de 2015

Numancia traicionada


En el año 460 a. de C., una alianza de polis griegas lideradas por Leónidas, rey de Esparta, se enfrentaron al grandísimo ejército persa del rey Jerjes I, en la batalla de las Termópilas.
La leyenda dice que fueron 300 espartanos contra un ejército de 1.000.000 de persas; las fuentes historiográficas dicen que las tropas griegas eran unos 5.000 soldados y los persas unos 200.000.
Muchos conocerán el resultado; las polis griegas cayeron derrotadas y los persas avanzaron, aunque supuso una victoria con altos costes logísticos y humanos. La batalla en sí no fue decisiva en el desarrollo de las Guerras Médicas, pero ha sido tomada como ejemplo de heroicidad y resistencia de un pueblo frente al invasor que lo multiplicaba en número, a pesar de saber que era un desenlace fatal.
Grecia, otra vez, ha revivido la misma situación de las Termópilas durante sus negociaciones en Europa en los últimos cinco meses. Ahora, muchos dirán que el referéndum convocado por el Presidente Alexis Tsipras no servía para nada o que estaba claro lo que iba a pasar y que los griegos se bajarían los pantalones ante Europa. Nada más lejos de la realidad. Grecia ha luchado hasta el final contra un enemigo muy poderoso, en este caso el Consejo Europeo. Sus dirigentes han negociado hasta el último minuto por su pueblo, hasta que no han podido hacer más. ¿Qué Grecia ha hecho el ridículo? ¡Cinco meses! Cinco meses hemos estado escuchando noticias de Grecia, ¿no es eso luchar y caer con dignidad y respeto?
Yo hubiera querido que cuando desde Alemania mandaban órdenes a Zapatero y a Rajoy para  que hicieran, por ejemplo, la reforma constitucional, subieran los impuestos, bajaran las pensiones o recortaran en servicios públicos, éstos hubieran tenido el mismo valor y dignidad que ha tenido Tsirpras para defender a su pueblo. Pero no, los nuestros se bajaron los pantalones y no ofrecieron ninguna resistencia. Esa es la diferencia…
Los griegos pueden presumir de haber honrado a los espartanos, mientras que los españoles traicionamos sin respeto a los numantinos… ¿o no?


sábado, 11 de julio de 2015

Geometría desde el Alma



Recuerdo que cuando estudiaba había una asignatura que me gustaba especialmente: geometría descriptiva. En ella, se representan gráficamente figuras a través de la proyección ortogonal de un plano. Para ello, únicamente se utiliza el punto, la línea y el plano.
Es lo único que de vez en cuando practico para no olvidar, aunque hayan pasado algunos años; no sé, sería difícil explicarlo, pero me encanta y apasiona; me parece magnífico. Las líneas se cruzan, aparecen, desaparecen, se cortan y el resultado es fantástico. Al principio puede parecer un galimatías irresoluble y dan ganas de dejarlo, pero con paciencia y tiempo merece la pena todo el esfuerzo dedicado. Lo que al principio es complicado, luego no lo es tanto. Simplemente hay que analizarlo.
Todo en la vida es geometría y nosotros formamos parte de ella. A veces, una línea recta no es el camino más recto entre dos puntos.

Alma, me alegra mucho que hayas vuelto.

martes, 7 de julio de 2015

7 de julio, ¡gora San Fermín!



Sin darnos cuenta ya nos hemos plantado en el 7 de julio.
Esta mañana, antes de salir de casa, me ha dado tiempo a ver el encierro de Pamplona y he recordado otros 7 de julio ya alejados en el tiempo.
Nunca he estado en un encierro, pero he estado en Pamplona varias veces; como dirían los de la Generación del 98, yo visitaba a una mocita que vivía en esa ciudad.
Pero no me recuerda el 7 de julio mis vistas a Pamplona, no. Me recuerda porque eran fechas en las que en mis tiempos de estudiante, el curso daba los últimos coletazos en forma de examen y ya no importaba cuál iba a ser el resultado; lo importante era que acabasen ya, que fuera lo que Dios (en este caso el profesor) quiera y en septiembre más, que por delante estaba el verano para reponer fuerzas, una forma de autoengaño, ya que estudiar en verano es casi misión imposible, a no ser que uno se haga cartujo y se aísle del mundo.
Sí que recuerdo algún año haber hecho exámenes durante estos días. Recuerdo una vez que salía de uno y me fui a una cafetería que había (continúa estando) al lado de la universidad. Aquello era el cuartel general donde nos solíamos reunir. En la tele estaban retransmitiendo el ‘chupinazo’ y un par de amigos de Pamplona maldecían su suerte por no poder estar allí y tener que pasar todavía horas de insomnio delante de los libros.
Sí, cuando veo un encierro de San Fermín me acuerdo de ellos (Pedro y Patxi) y también de Bea, una excelente compañera de clase, también de esa ciudad.
Patxi se dejó los estudios, creo que en tercero, y de los demás lo último que sé es de hace algunos años. Bea, a los pocos años de terminar la carrera se casó con Carlos, su novio de toda la vida, y Pedro, que también terminó, iba a casarse con no sé quién.
Espero que a todos les vaya bien. ¡Gora San Fermín!