sábado, 14 de abril de 2012

¿Un guiño del destino?


Siempre he dicho que no sé lo que será de mi vida, dónde podré estar mañana o pasado; solamente hay algo que sí que me gustaría que ocurriese, una ilusión un deseo: dentro de muchos años, cuando sea anciano, estar en un mirador de Soria, sentado en una mecedora al lado de una viejecita que también se balancea, ambos cogidos de la mano y viendo nevar a través de la ventana.
¿Por qué Soria? Tengo un cariño especial por esa ciudad; dejémoslo ahí.
Supongo que todos tenemos ilusiones de cómo nos gustaría que fuera nuestra vejez, o raro que, por lo menos, no lo hayamos pensado alguna vez.
Pienso que es algo así como un paréntesis en la vida que te transporta al instante anteriormente descrito, al menos en mi caso.
Esta foto de hoy me hace pensar mucho en ese momento, en ese futuro. Descubrí estas figuras hace unos días en una plaza de Burgos, ciudad que no conocía, y de la que en alguna ocasión hablaré, en la que vive una amiga a la que fui a visitar.
Fue un impacto muy grande el encontrarme con esta bella estampa y al instante imaginé todo lo que he descrito al principio; todo pasó por delante de mí como un ‘dejavú’ futuro. Yo soy el que sostiene el bastón y mi mujer es quien está a mi lado tejiendo, parece ser, una bufanda. ¿Qué más puedo pedir para el final de mis días?
Hoy vivo en ese paréntesis. La futura ancianita también.
En alguna ocasión le he puesto cara, hoy no la tiene. Supongo que forma parte del destino, casualidad, causalidad, premonición, día a día… o como quieran llamarlo que descubriese esas figuras. ¿Una señal? Mmmm no sé… causa efecto o Segunda Ley de Newton, como quieran llamarlo. Sin saber por qué me han hecho ilusionarme, pensar, sonreír. Llegará, llegaremos; nos encontraremos en ese futuro los dos.

“¿Me das la mano?... Gracias por haberme hecho tan feliz… Mira, ya empieza a nevar… Te amo”.

sábado, 24 de marzo de 2012

Inocencia

Inocencia, pureza, delicadeza, bondad… ¿es eso la niñez? Recuerdo la mía, tengo pinceladas de hechos muy concretos y otros que me costaría hacerlo.
En ocasiones cuando veo a un niño pienso: “¿Qué preocupaciones podrá tener esa criatura?” Supongo que las propias de su edad, es decir: que su madre le ponga en el bocadillo del colegio lo que le gusta, que sus amigo no le obliguen a jugar de portero, que le salga x personaje en los cromos, hacer el deber del colegio… en fin, todas esas cosas que si leemos esto podemos recordar… Y ¿ahora? A mí nadie me dijo que el ser una persona adulta era lo que es.
He intentado reclamar para que me devuelvan mi niñez pero no sé dónde hacerlo ni a quién, así que tendré que aprender a vivir como un adulto.


sábado, 25 de febrero de 2012

Hasta aquí

Permite que te invite a la despedida.
Alguien habrá que sepa reconocer el valor de las cosas, de las verdaderamente importantes; esas que están destinadas solamente para alguien en concreto porque las merece.
Ya.


sábado, 4 de febrero de 2012

¿Qué quieren las mujeres?


Hace unos días, tomando un café con una amiga me hablaba de las relaciones que había tenido y como sería su hombre ideal. Yo, movido por la curiosidad, le pregunté qué es lo que buscaba ella, que me lo definiera y, más o menos, me dijo lo siguiente:

“El físico no es importante. Yo quiero un hombre inteligente, culto, que me quiera, me respete, sea comprensivo, me cuide, pueda hablar con él, sepa escucharme, me apoye en mis cosas, tenerlo a mi lado cuando lo necesite, esté pendiente de mí, sepa aconsejarme, que en la cama me haga sentir, que me sorprenda, cariñoso, me dé seguridad, podamos hablar, hablemos en silencio, que me erice la piel al tocarme, saber que puedo contar con él en cada instante, tengamos gustos parecidos, me lo pase bien con él, que complemente mis carencias y yo complementar las suyas, que me enseñe cosas, que disfrute con lo que hago, que sin venir a cuento me dé un beso, que me diga que me quiere en cualquier momento, que sea sincero, que sea fiel, que compartamos cosas y momentos…”

Hubo un momento en que ya no sé muy bien cuantas más cualidades, adejetivos y epítetos dijo. Yo, simplemente la miraba. Cuando vi que se callaba, sin decirle nada, pensé: “¿Os habéis puesto todas las mujeres de acuerdo para decir lo mismo? ¿Quién no ha escuchado algo parecido cientos de veces? A ver, fulanita, ¿por qué mientes?”

sábado, 28 de enero de 2012

Caballo de Troya


Escribo en esta mañana helada, desde el sentimiento y la obsesión; buenos componentes de soledad. Extraña circunstancia que te derriba, te ocupa, sienta plaza en tu cuerpo, te alumbra y te interroga. Y entonces te das cuenta que las palabras se oprimen, los renglones se estrechan, las letras se amontonan y descubres el hueco imposible que nunca compartimos.
Destino que se fundirá pero que mientras no separa, no distingue y piensas, ¿cuál es la fina línea que separa el frío del calor? ¿El hambre del empacho? ¿El estar feliz por vivir o rabioso por no haber muerto? Cegado por el caballo de Troya es imposible imaginar.

martes, 24 de enero de 2012

De nuevo Martica


No es la primera vez que digo esto y posiblemente no será la última pero siempre es complicado sin caer en un exceso de peloteo.
Hace tiempo que escribí dedicada a mi amiga Marta, o Martica como la llaman sus amigos, y de nuevo quiero hacerlo, me apetece hacerlo.
Es una de esas personas con las que no hace falta hablar a diario o verla de vez en cuando para saber que en cualquier momento que eso ocurra, por mucho tiempo que pase, no te lo echará en falta.
La última vez que la vi fue hace casi dos años, una noche que me invitó a cenar. Desde entonces hemos hablado un par de veces. La última vez que trate de comunicarme con ella fue en el mes de junio y prometió llamarme pero no lo hizo.
Hace una semana la llamé, después de tanto tiempo y estuvimos hablando de una forma tan natural que no caben reproches ni malas palabras.
Estuvimos hablando durante mucho tiempo y logramos condensar todo este tiempo de silencio en una hora.
A Marta, si la tuviera que definir, podría ser como la hermana mayor que no tengo. Es alguien que transmite seguridad, alegría. No lo definiría como aquello que necesitas escuchar; ella no adula el oído ni juzga, simplemente da su opinión y te hace ver su punto de vista. Así es ella.
Me imagino que tardearemos en hablar, quizá unos meses. De la misma forma supongo que tardaremos en vernos, eso ya es más difícil. Pero sé que la próxima vez que hablemos o nos veamos no harán falta excusas ni explicaciones. Por una de esas de esas extrañas razones hay personas con las que conectas de una forma que es difícil de entender.
Por todo ello y esperando no haber sido demasiado adulador… Muchas gracias Martica, muchas gracias mi navarrica preferida por tu amistad.

sábado, 14 de enero de 2012

Donde dije digo...

¿Aquí qué pasa? ¿Por qué mienten? Pero bueno, este es el PP. No contentos con haber hecho de la Comunidad Valenciana el paraíso de la corrupción acabarán haciéndolo en toda España.
La verdad es que esta gente no engaña a nadie; a nadie que no se deje engañar, claro está o, ¿acaso alguien creía que un partido que en Valencia ha despilfarrado lo que no está en los escritos, que ha hecho que los valencianos nos avergoncemos de abrir un periódico allende de nuestras fronteras iba a ser el paradigma de la gestión, de la austeridad y de la dignidad?
En fin, esto es lo que ha votado el país… El problema es que no lo pagan solamente quienes les han votado, sino que lo pagamos todos.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Un año más


Ya está, el último día del año. No suelo hacer balance porque creo que de nada sirve; lo pasado, pasado está. Tampoco soy de los que piensan que “año nuevo, vida nueva”; mis problemas, preocupaciones, tristezas, alegrías y satisfacciones serán las mismas mañana, a la semana que viene y al mes que viene.
No tengo el optimismo de Pangloss y 2.012, con seguridad, será lo mismo que este año que hoy termina a nivel general; a nivel particular… quien sabe en qué lugar estaré, pero lejos, seguro.
Sólo esto. Por ser algo muy recurrente voy a evitar los típicos tópicos de estos días así que simplemente deciros.

¡Que seáis todos muy felices!

sábado, 24 de diciembre de 2011

Una noche distinta


Esta es la misma entrada que puse hace un año y, también, la misma de hace dos… y tres. El día es el mismo, por eso creo que sirve. Un año más y los motivos son los mismos, como lo serán al año que viene y al siguiente, y al siguiente, y al siguiente… Solo eso, al fin y al cabo, aunque no participe del folclore navideño, si que creo que es una noche distinta.

Desde hace más de diez años, el día de Nochebuena, suelo hacer siempre lo mismo; a las 8 de la tarde subo a la terraza de mi casa y enciendo una vela. No soy muy amante de la Navidad, pero sí que creo que esa es una noche especial. Tengo la suerte de haberla celebrado siempre en compañía de mi familia por ello me siento afortunado, por poder estar con la gente que quiero. Pero también surgen otros sentimientos inevitables, como son el acordarme de mis seres queridos que ya no están. Es duro, muy duro y por ello necesito un momento para acordarme de ellos en soledad. Justo es el momento en que enciendo la vela. Me acuerdo, especialmente, de los familiares que no están y no puedo evitar soltar unas lágrimas y es que algunas cosas nunca cambiarán.

En esos momentos, después del primer recuerdo, dedico mi luz a más gente. Gente que no conozco pero que existen. Y pienso en todos los que están lejos de casa por motivos de trabajo y esta noche no estarán con sus familiares, en aquellos que tienen que pasar la noche en un hospital, que tienen que dormir en un cajero, en un banco o en cualquier contenedor. En esas madres que desde sus países pensarán en sus hijos, lejos de casa, en aquellos lejos de sus países por motivos políticos, en los que están de viaje, en aquellos que esta noche cenarán solos en casa porque no tienen familia, u otros que sencillamente no podrán cenar, en todos aquellos que acabaron sus días lejos del hogar… como mi admirado poeta, y en tantos más que se nos podrían ocurrir y que no por no nombrarlos están ausentes. Por todos ellos también enciendo la vela para que su luz, al menos esta noche, no les haga sentirse tan solos. Que sepan que alguien, desde la distancia, se acuerda de ellos.

Este año, no solamente quiero dedicarles una vela, también les dedico esta canción, un canto a la paz y a la libertad nunca igualado, igual que os la dedico a todos los que pasáis por aquí.

Que paséis una buena noche.



sábado, 17 de diciembre de 2011

Virginia


Es difícil hablar de alguien y más cuando va a hacerse públicamente. Claro, en esos casos se puede caer en la adulación excesiva y en el peloteo barato. Estas dudas me han entrado para querer hablar de mi amiga Virginia. Así que lo haré de la mejor manera que pueda y supongo que ella sabrá ver la diferencia entre una cosa y otra.
Si la tuviera que definir interiormente diría que es tímida, con una inocencia inusual para una mujer de 36 años. Es posible que esa timidez haya hecho que viva en su mundo que tienda a callarse lo que siente, lo que piensa, lo que quiere y se refugie en un mundo de letras donde puede parir todo lo que lleva dentro. Quizá, esa inseguridad que transmite hace que se sienta reprimida, pero cuando alguien le transmite confianza es capaz de estar horas y horas hablando, se siente libre y sabiendo que no será juzgada.
Creo que es alguien que merece la pena, que si puede echarte una mano te la echará. A mí me ha prometido que me ayudará. Me tiene reservado un rinconcito en el armario de su casa para cuando “vengan a buscarme” poder esconderme; seguro que lo haría.
Le gusta correr, aunque no creo que lo haga por el hecho de sentirse bien. Corre en busca de algo, persiguiendo algo que estoy seguro que algún día encontrará y, entonces, una de sus metas se habrá cumplido.
Como he dicho al principio, es complicado hablar bien de alguien a quien aprecias; en ocasiones no salen las palabras. Podría decir más pero creo que no hace falta. Esta entrada es suficiente y creo que Virginia lo sabe.
Virginia, por favor, no cambies nunca.