sábado, 22 de febrero de 2020

Noche con ella




Quiero huir de la tristeza que me produce un día como hoy, en los que todos preguntan qué te ocurre y sólo puedes decir que no ocurre nada, que todo está bien y teniendo el comodín perfecto de las preocupaciones del trabajo para no fingir una sonrisa...
Pero esta noche me espera… sí… quiero estar con ella después de mucho tiempo… ya no recuerdo cuanto hace desde la última vez…
Que me dé su fuego… saborearla, que me haga perder todas las nociones y me acerque al lugar al que quisiera estar…
Cometer con ella la más grande locura, desafiando a todo y a todos…
Esta noche quiero que me escuche, como siempre hace… sin decir nada… que me deje hablar… ella siempre calla cuando le hablo.
Esta noche me espera… ya le he dicho que será sólo para mí…
En días como los de hoy… mi fiel confidente… mi confesora…
Sí, esta noche… una botella de Cardhu será mi compañera.

martes, 18 de febrero de 2020

Teruel vuelve al siglo XIII





Hay una leyenda que dice que Teruel nació sobre el monte en el que se divisó a un toro que buscaba alcanzar la primera estrella del anochecer. Todo esto sucedió en el siglo XIII, cuando aún el linaje y la nobleza determinaban el destino de los turolenses. Caprichoso y hostil destino, a menudo.
Y ahí, bajo los inviernos fríos de la villa del toro y el repicar de las campanas de la Iglesia de San Pedro, se esconde una verdadera historia de amor, la de los amantes de Teruel, Isabel de Segura y Juan (aunque por culpa de Lope de Vega es más conocido como Diego) Martínez de Marcilla, dos adolescentes enamorados pero condenados al desamor. Cinco años de espera, un beso rechazado, una muerte de tristeza y otra de culpa.
Durante el mes de febrero la ciudad de Teruel revive la tragedia de Los Amantes. En sus calles se recrea el ambiente medieval de la época, así como las distintas escenas de la historia de Los Amantes convirtiendo a la ciudad en una fiesta que sumerge al visitante en el Siglo XIII.
Y de eso ya hace más 800 años… Y allí están, para toda la eternidad, pero sin llegar a tocarse… un amor imposible… o quizá no tanto, porque más de 8 siglos después siguen juntos.


Siempre he pensado que el mausoleo en el que descansan los dos amantes es el mejor escenario para declarar mi amor… no hay mejor escenario… no hay espacio más puro... símbolo de amor imperecedero.


sábado, 15 de febrero de 2020

Nazismo, fascismo y socialismo: las raíces en el comunismo




A veces, uno se encuentra por la red pequeñas joyas en forma de artículos que no puede dejar que se pierdan en el limbo del ciberespacio. Un excelente escrito de Joshua Philipp en el que se analiza como el nazismo, fascismo y socialismo comparten algo más que el sufijo y derivan de una ideología política que desde finales del siglo XIX ha cambiado la historia del mundo y la vida de cientos de millones de personas: el comunismo.

***

El concepto de una “extrema izquierda” en contraposición a una “extrema derecha” es falso. Los sistemas que se ubican en los dos extremos del espectro, incluido el socialismo y el nazismo, tienen todos su raíz en el comunismo. Y todos ellos creen en los mismos conceptos comunistas clave, como el colectivismo de Estado, la economía planificada y la lucha de clases. Todos ellos fueron simplemente interpretaciones diferentes del marxismo, formado justo antes de la Primera Guerra Mundial, en un tiempo en el que la materialización de las ideas de Karl Marx fracasó y los comunistas tuvieron que comenzar de cero.
Antes de introducirnos en la historia de estos sistemas divergentes, primero necesitamos entender la ruptura entre el socialismo y el comunismo.
El socialismo se describe en la teoría de Marx de las cinco etapas de la civilización. Luego de ayudar a encuadrar el concepto de “capitalismo” como una sociedad donde la gente puede comerciar libremente, Marx profetizó que luego del capitalismo, vendría una etapa de “socialismo”, seguida de “comunismo”.
El socialismo fue la etapa que Vladimir Lenin describió como el “monopolio estatal-capitalista”, en el cual una dictadura se adueña de todos los medios de producción.
La idea es que un régimen comunista usa el poder absoluto de la “dictadura del proletariado” socialista, para destruir todos los valores, todas las religiones, todas las instituciones y todas las tradiciones; lo cual teóricamente conduciría a la “utopía” comunista.
En otras palabras, el socialismo es el sistema político, y el comunismo es el objetivo ideológico. Por esta razón los seguidores del comunismo argumentan que nunca se alcanzó el “verdadero comunismo”. El sistema ha fracasado en destruir completamente la moral y la creencia humana, aunque se haya cobrado las vidas de más de 100 millones de personas en los últimos 100 años.
“Antes de la Revolución Rusa de 1917, ‘socialismo’ y ‘comunismo’ eran sinónimos”, dice Bryan Caplan, en el capítulo sobre comunismo de la “Enciclopedia Concisa de Economía”. Caplan es profesor asociado en economía en la Universidad George Mason.
“Ambos se referían a los sistemas económicos en los cuales el gobierno se adueña de los medios de producción”, sigue Caplan. “Los dos términos divergen en significado en gran medida como resultado de la teoría y práctica política de Vladimir Lenin”.
Por supuesto, el fracaso de las predicciones de Marx fue también lo que hizo surgir las muchas interpretaciones del comunismo que emergieron después de la Primera Guerra Mundial; entre ellos el leninismo, el fascismo y el nazismo.
Mientras el mundo hervía en el tumulto que condujo a la Primera Guerra Mundial entre 1914 y 1918, muchos comunistas se refugiaron en las palabras de Marx, quien en el “Manifiesto Comunista” de 1848 dijo: “Trabajadores del mundo, uníos”.
Así todo, los trabajadores del mundo no se unieron, al menos no como lo envisionó Marx. En vez de marchar con el comunismo, en gran parte marcharon detrás de sus respectivos reyes y países.
Además, la vida de los trabajadores mejoró bajo el capitalismo, contradiciendo las predicciones de Marx que vaticinaban que serían peores. Entonces, cuando surgió la revolución comunista, no sucedió en las sociedades “capitalistas en su última etapa”, que en ese tiempo eran Gran Bretaña y Alemania, sino que sucedió en Rusia. Y en vez de que la Revolución Bolchevique fuera del “proletariado” contra la “burguesía”, como predijo Marx, fue el ejército y el espionaje contra el sistema feudal ruso de los zares.
Esta serie de eventos refutó en gran parte las predicciones de Marx y obligó a los comunistas de la época a repensar todo de cero, como lo nota el autor bestseller Dinesh D’Souza en su libro: “La gran mentira: Exponiendo las raíces nazis de la izquierda americana”.
Luego de Lenin, la siguiente revisión comunista en pisar el escenario mundial nació de la mano de Benito Mussolini, quien aprendió de la Primera Guerra Mundial la lección de que el nacionalismo es más unificador que la idea de una revolución de los trabajadores. Él entonces reacondicionó al marxismo en su nuevo sistema de fascismo, usando el principio colectivista “fasci”, que se refiere a un manojo de palitos que refuerzan el mango de un hacha.
Mussolini explicó el concepto en su autobiografía de 1928, en la cual dice: “El ciudadano en el Estado fascista ya no es más un individuo egoísta que tiene el derecho antisocial de rebelarse contra alguna ley de la Colectividad”.
Según “Rusia bajo el régimen bolchevique” de Richard Pipes, “No hubo socialista europeo prominente antes de la Primera Guerra Mundial que se haya parecido más a Lenin que Benito Mussolini. Como Lenin, él lideró el ala antirevisionista del Partido Socialista del país; como él, creía que el trabajador no era por naturaleza revolucionario y tenía que ser empujado a la acción radical por la elite intelectual”.
Luego, poco después, Adolf Hitler emergió con su nuevo sistema socialista bajo el eslogan “nacional socialismo”.
Aprovechando que el pueblo alemán había quedado dividido en nuevas fronteras nacionales establecidas por el armisticio, Hitler usó políticas de identidad para agrupar a sus seguidores.
D’Souza hace notar que las políticas del partido Nazi seguían el modelo comunista. El programa de 25 puntos incluía educación y salud gratuitas, nacionalización de grandes corporaciones y fondos, control estatal de los bancos y el crédito, la división de grandes propiedades de tierras en unidades más pequeñas, y otras políticas similares.
Además, D’Souza dice que “Mussolini y Hitler identificaban ambos al socialismo como el núcleo del Weltanschauung [estilo de vida] nazi y fascista. Mussolini era la figura líder del socialismo revolucionario italiano y nunca dejó de ser leal al socialismo. El partido de Hitler se definía como el defensor del “socialismo nacional”.
Como todas las otras ideologías comunistas, Hitler se oponía agresivamente al sistema capitalista tradicional. Tal como Lenin culpaba a los ricos dueños de campos y Mao Zedong culpaba a los propietarios de tierras, Hitler transfirió la culpa a un único grupo de personas: los judíos.
Como dice D’Souza: “el antisemitismo nazi nació del odio de Hitler al capitalismo. Hitler hace una distinción crucial entre el capitalismo productivo, al cual él puede aceptar, y el capitalismo de finanzas, al cual él asocia a los judíos”.
El conflicto que tomó lugar más tarde entre los varios sistemas durante la Segunda Guerra Mundial no fue una batalla de ideologías opuestas, sino una pelea sobre cuál interpretación del comunismo prevalecería.
Según “Camino de servidumbre” de F.A. Hayek, “El conflicto entre el partido fascista o nacional socialista y el viejo partido socialista se puede pensar, en gran parte, como la inevitable clase de conflicto entre facciones socialistas rivales”.
El actual relato de que el socialismo está de algún modo separado del nazismo y el fascismo, y aún mas, creer que estos conceptos están divorciados de sus orígenes comunistas, se debe al revisionismo histórico y a mucha acrobacia mental.
D’Souza atribuye este cambio de relato a lo que Sigmund Freud llama “transferencia”. La idea es que la gente que comete actos terribles suele transferir la culpa a otros, acusando incluso a sus víctimas, de ser lo que ellos mismos son.

sábado, 8 de febrero de 2020

Marieta Violante



‘Soneto de repente’. Así se titula el famoso soneto que escribió Lope de Vega y que comienza de la siguiente manera:

“Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tanto aprieto”

Ni se llama Violante ni para mí es tal aprieto, pero fue lo primero que me vino a la memoria cuando mi amiga María (a veces crítica literaria de lo que escribo y cuya opinión tengo en gran consideración) me sugirió que escribiese algo para ella.
Tengo que confesar que no tenía pensado hacerlo (en estos momentos mis pensamientos están en otras cosas) y me pongo delante de la pantalla, con los dedos en el teclado… leo lo que voy escribiendo y miro el teclado y… ¡pues quizá pueda entender a Lope!
Bueno, voy a ser correcto y a decir lo que cualquier persona de su entorno. Marieta (es como yo la llamo) es una buena amiga, es la mejor, siempre está ahí cuando se la necesita, ella puedo con todo, con todo y con más, luchadora, nunca se rinde… Las anteriores descripciones serían hipérboles que ella al leer este escrito va a entender, un juego de palabras entre ambos a modo jocoso.
Bien. La anterior descripción sería la que yo podría definir la de ‘para quedar bien’, ser correcto. En este caso, y sin ser irreverente, daré la mía… aunque ya lo hice aquí, y, desde entonces, mi opinión no solamente no ha cambiado, si no que ha ido a mejor.
Nosotros nos vemos muy de tarde en tarde, vive en un pueblo de Sevilla y yo no suelo ir por allí; tiene que ser hacerlo ex profeso o cuando vaya a visitar a mi hermana, que vive a 50 km de ella. No obstante, a pesar de los largos espacios de tiempo sin vernos, son lo suficientemente agradables y aprovechados como para cuando tenga que hacer balance en el invierno de mi vida, pueda decir, sin miedo a equivocarme, que soy afortunado por tenerla a ella de amiga.
Tenemos pendiente, desde hace mucho tiempo, una botella crema catalana para una noche de confidencias… aunque a veces no ha hecho falta estar juntos para hacerla cómplice de mi estado… una botella de vino y un teléfono estando ella al otro lado son suficientes para confesar (algunas horas de sueño le debo).
Al final, no ha sido tan gran aprieto, Lope exageraba.

sábado, 25 de enero de 2020

Piezas de puzle



- ¿Pero quieres dejar el móvil y atender? Vamos a ver si terminamos pronto que tengo más cosas que hacer.
- Sí, perdona, contesto y ya estoy contigo.

Había quedado con Plácido para ver unas cosas de trabajo, pero él, como si no estuviera demasiado interesado en lo que estábamos haciendo, no dejaba de mirar el móvil.

- ¿Qué es más importante que esto? - dije con cierto tono de protesta.
- Tú no lo entiendes Marino. Tampoco es ahora el momento para contarte nada. Centrémonos en esto y acabemos cuanto antes.

Seguimos los dos, en su oficina, uno al lado del otro, mirando folios y la pantalla del ordenador, pero el móvil no dejaba de recibir mensajes y Plácido, aunque no lo miraba, se notaba que estaba intranquilo por no responder.

- Dejémoslo, ya seguiremos otro día- respondí.

Como si se hubiera quitado un peso de encima, Plácido asintió y a los pocos segundos cogió el móvil, mientras yo estaba recogiendo la mesa. Observaba como sonreía mientras contestaba los mensajes.
Conozco a Plácido desde los tiempos del instituto, compartimos el mismo piso y pupitre en la universidad. Podría decir que hemos compartido tantas cosas que, a veces, podemos intuir las cosas el uno del otro.

- Cualquiera diría que estás enamorado - dije yo para ver por dónde podía salir.

Plácido cayó y mirándome de soslayo sonrió. ¡Era eso! El travieso Cupido le había atravesado el corazón y no podía ocultarlo.

- ¿Cómo lo sabes Plácido? ¿Cómo sabes que te has enamorado?
- ¿Tú cómo sabes que tienes sed? - me respondió.
- No me has respondido. Eso no es una respuesta.
- Tú tampoco lo has hecho. Yo te he respondido a tu pregunta, otra cosa es que no fuera la respuesta que esperabas.
- Es evidente que todo el mundo sabe cuando tiene sed. Es un instinto natural - es lo que respondí a su absurda pregunta.
- Pues entonces con tu respuesta tú mismo te has respondido. Es un instinto natural, se siente. Hay algo dentro de ti que te hace sentirlo, ¿qué es? No lo sé, no creo que haya una respuesta científica, ¿o sí? No soy médico para saberlo.
- Ya Plácido, pero quizá eso que sientes no es la primera vez, ¿recuerdas?
- Sí, recuerdo. Pero son sólo eso, ‘recuerdos’. Los ‘recuerdos’ te hacen fuerte y con el tiempo te vuelves tan exigente que crees que hay cotas a las que nadie llega; como llevar puesta una coraza que no permite que nadie entra, hasta que un día, el menos pensado, aparece una fisura que se convierte en grieta y esa grieta crea pedazos que se van desprendiendo poco a poco y no sabes qué ocurre, porque no sabes pararlo o porque es algo nuevo. Y es entonces cuando te vienen a la mente esos ‘recuerdos’ y entonces te das cuenta que, quizá, no eran lo que pensabas, porque recordar es volver a vivir, pero nacer es no haber vivido nunca y, en mi caso, he nacido.
Tú lo sabes Marino, tú lo sabes todo. Ahora, con la perspectiva del tiempo puedo pensar si merecía la pena. Quizá sí, porque no había con qué comparar… Ahora, pudiéndolo hacer, tengo más que serias dudas. Y no, no digo que aquello no fuera real, simplemente digo que esto es desconocido para mí. Si esto es amor aquello, probablemente, era la ilusión de lo que yo creía amor Es como sentir que eres una pieza de puzle y encuentras otra en la que encajas perfectamente después de haber estado en una con caja con cientos de ellas.

Yo lo miraba incrédulo. Jamás hubiera pensado que dijera esas palabras sabiendo lo que sé y de la forma en que vivió sus historias.

- ¿Sabes una cosa Marino? - prosiguió - me siento vivo.
Entonces - le dije yo - sigue viviendo y, lo más importante, siente y espero que no te haga daño…
- No - me interrumpió - el amor que hace daño no es amor, por muchas vueltas que le que quieras dar. El amor verdadero es el que duele… porque te hace sentir… y visto así, el amor va acompañado de dolor, de lo contrario nada te importaría, no te importarían tristezas ni malos días, te daría todo igual, en cierta manera, forma parte del sentimiento.
-Bueno - dije yo - eso me lo tendrás que explicar, pero otro día. Te estás poniendo, como dicen en Colombia, muy cansón y ahora no tengo la cabeza para pensar demasiado, necesito tomar una cerveza.

Me despedí de Plácido y mientras lo hacía puso la siguiente canción sin importarle que yo estuviera allí.
Conociéndolo como lo conozco, confieso que me tiene muy sorprendido.



martes, 21 de enero de 2020

¿Teruel?



¿Ahora nadie se acuerda de Teruel?

sábado, 18 de enero de 2020

Refranero español



Si en algo vamos sobrados los españoles es en ingenio y buena parte de ello es el rico refranero español del que Sancho Panza, máximo exponente, hacía gala. Algunas de las referencias hay en el Quijote al respecto podrían ser las siguientes.

“—¡Oh, maldito seas de Dios, Sancho! —dijo a esta sazón don Quijote—. ¡Sesenta mil satanases te lleven a ti y a tus refranes! Una hora ha que los estás ensartando y dándome con cada uno tragos de tormento”.

“- ¡Eso sí, Sancho! -dijo don Quijote-. ¡Encaja, ensarta, enhila refranes; que nadie te va a la mano!”

“Oyendo lo cual el cura, dijo:—Yo no puedo creer sino que todos los deste linaje de los Panzas nacieron cada uno con un costal de refranes en el cuerpo: ninguno dellos he visto que no los derrame a todas horas y en todas las pláticas que tienen”.

Vemos que ‘la política es un acto de equilibrio entre aquellos que quieren entrar y los que no quieren salir’ y para ello emplean todo tipo de artimañas e insultos. ‘Votar al político que menos prometa, es el que menos decepcionará’, aunque también se podría decir ese de ‘so capa de letrado hay mucho burro disfrazado’.
Durante el proceso de investidura he podido ver con estupor y vergüenza ajena el nivel moral e intelectual de los que ocupan los escaños en el Congreso, a pesar de que la gran mayoría tengan título universitario.
¿Cuál es la consecuencia de todo ello? Pues que ‘cuando los que mandan pierden la vergüenza, lo que obedecen pierden el respeto’… y yo añadiría que la confianza.
Decía mi admirado poeta Antonio Machado “Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. En mi caso me lo han helado las dos, la España ultranacionalista y retrógrada y la España ultratodovale y megaguay.
Como dijo el inolvidable Labordeta “a la mierda”.

martes, 14 de enero de 2020

39



Te amo, ¿sabes? Así, sin pensar, sin reflexionar, inconscientemente, espontáneamente, irresponsablemente... En contra de mi voluntad, de forma natural, por instinto, por impulso… En realidad, me sobrarían razones, pero me faltan argumentos para no amarte, ¿sabes? Solo sé que te amo.
Y si te digo la verdad, nunca pensé que fueras a ser tú… y sin embargo lo eres. Eres tú y tu manera de hacer las cosas. Tu forma de mirarme, tu risa, tus gestos, tu pelo, tus manos... Porque contigo ya no puedo decir eso de “si tú supieras...” … porque ya lo sabes.
Tengo tantísimas cosas que decirte que no sé por dónde empezar, que me cuesta encontrar un punto de partida y al mismo tiempo que si empezase a escribirlas una a una, cuando llegara la segunda palabra, me quedaría en blanco.
Así pues, tal vez es el momento de darte las gracias por… simplemente gracias, sin más, por eso y por los días que vendrán.
Es posible que sea este el momento adecuado, estando a kilómetros de distancia, para asegurarte que en esta vida ya no quiero otros besos, ni otros abrazos, ni otra voz al otro lado del teléfono, ni otro olor en mis sábanas... quiero tus besos, tus abrazos, tu voz al otro lado del teléfono y tu olor en mis sábanas. Todo.

Feliz cumpleaños mi cansona.

sábado, 11 de enero de 2020

D. Manuel, perdónelos porque no saben lo que dicen...




“¡A fee que agora que no hay pariente pobre! ¡Gobiernito tenemos!”
Esto es lo que dijo Teresa Panza, mujer de Sancho Panza, cuando recibió noticias del correo de los duques informándole que su marido era gobernador de la ínsula Barataria.
Pues sí… ya tenemos ‘Gobiernito’ y algunos, ahora, ya no tendrán pariente pobre. El pasado martes fue la investidura de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno… el miércoles yo fui a trabajar de la misma forma que he hecho hasta ahora.
Escuchar hablar a los políticos es un ejercicio brutal de impotencia; más que nada porque no existe la posibilidad de decirles lo que uno piensa. Si ese caso se diera con unos amigos tomando un café perfectamente se les podría comparar con asnos… pero hablarle a un televisor es un ejercicio absurdo.
Sánchez, por enésima vez, hizo gala de su ignorancia citando al último Jefe de Estado elegido democráticamente, el Presidente de la II República Española D. Manuel Azaña. El nuevo Presidente atribuyó a Azaña la siguiente frase: “Todos somos hijos del mismo sol y tributarios del mismo río”. Falso. Mentira… ¿pero que se puede esperar de un tío que miente incluso estando dormido? Lo que realmente dijo Azaña fue: “Todos somos hijos del mismo sol y tributarios del mismo arroyo”. ¡Arroyo, no río! Esa frase la pronunció en Barcelona dentro del discurso con motivo del segundo aniversario de la Guerra Civil, el 18 de julio de 1938, en el conocido como ‘Discurso de las 3 P’ (Paz, piedad y perdón). Es decir, tenemos a un perfecto analfabeto de la historia política de España como Presidente, ¡empezamos bien!
Después siguió Pablo Casado. El tío que bajo el paraguas del PP se sacó media carrera de derecho en seis meses. Pero sí, otro ignorante. Este también se las quería dar de erudito y, también, citando a Azaña, dejó patente su ignorancia. Para Casado, el expresidente dijo lo siguiente: “Yo les tolero que ataquen a la República, pero nunca les toleraré que ataquen a España”. Falso. Mentira. Lo que realmente dijo España fue: “Os permito, tolero, admito, que no os importe la República, pero no que no os importe España. El sentido de la Patria no es un mito”. Y eso que este, supuestamente, ha ido a colegios privados. Lástima de dinero tirado.
Después Santiago Abascal, como no, también nombrando a Azaña. Que la derecha y la extrema derecha tenga la poca vergüenza y dignidad de utilizar a Azaña demuestra la clase política que tenemos. Que a estos herederos del franquismo no se les caiga la cara de vergüenza demuestra dos cosas, o que no tienen cara o que no tienen vergüenza. ¿Alguien se imagina a alguien de izquierdas citando a José Antonio, a Mola o a Queipo de Llano? Pues eso.
Y, finalmente, Pablo Iglesias… A mí un sinvergüenza no me defrauda, porque ya sé como es y por eso no deposito confianza en lo que diga o haga. Pero que lo haga alguien en quien puedes confiar, sinceramente, me repatea. Lo que más defraudó es que no dijera nada de esos autónomos y pymes a los que hinchan a impuestos; pero eso sí, tuvo para el colectivo LGTBI y los inmigrantes diciendo que: “el próximo Gobierno va a defender los derechos humanos y la dignidad de todas las personas”. Pues nada… habrá que hacerse gay, transexual (lesbiana creo que no puedo, aunque la ciencia avanza bastante) o inmigrante en mi propio país para tener derechos.
Y así estamos… entre ignorantes, cínicos y los que viven en el arco iris.
Y llegados a este punto, alguien podría preguntarse porque admiro tanto a Manuel Azaña. Mi abuelo me hablaba de él con singular admiración, lo que me llevó a interesarme en su figura y a afiliarme al partido que él fundó, Izquierda Republicana. Por razones políticas y sentimentales considero a Azaña ‘algo mío’ y me revuelven las tripas ver como su figura es manchada por arribistas sanchezcos, derechones retrógrados y fascistoides cavernarios.
Ver en Montauban una placa en el hotel en el que pasó sus días o estar delante de su tumba son emociones que difícilmente se pueden sentir si se desconoce la magnitud de la persona que se tiene delante.
Y sí, la siguiente frase es de Azaña. Seguramente es la que él les hubiera dicho a todos los que estaban en el Congreso si hubiera podido subir al estrado.

“No me importa que un político no sepa hablar,
lo que me preocupa es que no sepa de lo que habla”

sábado, 4 de enero de 2020

Hablemos, escribamos



Suelo ser dialogante si a quien tengo enfrente tiene la misma disposición. Me gusta debatir con gente que, aunque tenga opiniones opuestas a mí, siempre tenga argumentos sostenibles; sería algo así como no estar de acuerdo, pero viendo el convencimiento argumentario de mi interlocutor lo aplaudo sin dudar. Pero algo comienza a desbarajustarse en mi subconsciente si la otra persona no tiene respeto a la hora de transmitir.
Más importante que lo que se dice es cómo se dice. La forma de expresarse es primordial. El lenguaje es fundamental.
Escribió el filólogo Fernando Lázaro Carreter:

“Con todo, ¡qué más da, si nos entendemos! Pues da. Primero, porque el idioma no es nuestro: lo compartimos con muchas naciones, y romperlo a gusto propio es quebrar lo único firme de nuestro futuro. Segundo, porque pensamos con el idioma; si se usa mal, pensamos mal; y si lo cambiamos, pensaremos como aquellos con quienes no nos gustaría pensar”.

Sintetizando… alguien puede tener el mejor discurso, pero si no sabe estructurarlo, si no sabe transmitirlo maltratando el único vehículo existente -el lenguaje, ya sea oral o escrito-, ¿cómo se puede dialogar con alguien que, dentro de un contexto, no sabe hablar correctamente? ¿Cómo se puede tomar en serio a alguien con un argumentario lleno de faltas de ortografía?
Somos como nos expresamos, somos como escribirnos, de ello depende que nos puedan tomar en serio.
Y no, no se trata solamente de querer ganar una batalla dialéctica. Escribir y hablar con correctamente también es una muestra de respeto y educación hacia aquellos con los que nos comunicamos.
Entiendo y puedo justificar que no se sepan resolver ecuaciones; pero lo que jamás entenderé ni justificaré es que no se sepa hablar ni escribir correctamente. Cualquiera puede tener acceso a libros, a folios y bolígrafo, todo ello herramientas suficientes para conocer nuestro idioma y podernos comunicar de forma correcta… pero, ¿cuál es el problema? Que hay que tener ganas e interés por aprender y eso ya depende de lo uno mismo. Inquietudes.