sábado, 22 de marzo de 2014

22-M, una fecha más en el calendario



Hoy, 22 de marzo, es el día elegido, las “Marchas por la Dignidad” llegan a Madrid para protestar. La verdad que no puedo decir sobre qué protestan (aunque tengo una idea) ni quién lo organiza; hace tiempo que perdí la fe en este tipo de actividades que solamente sirven para hacer ruido y en proporción inversa para la efectividad.
Esta marcha, la del día de hoy, conocida como la del 22-M, es una más… nada nuevo bajo el sol. Al año podrían haber 365 marchas a las que solamente habría que cambiarle el número del día y la inicial del mes, sólo eso, insisto, el resultado es el mismo. ¿Y por qué digo esto? Muy sencillo, hace tiempo que dejé de creer en este tipo de actos.
Todos recordamos el 15-M, una fecha en la que muchos vimos esperanza y que algo podría cambiar… el tiempo se ha encargado de demostrar que nada ha cambiado; ¿qué queda de aquellos días? ¿En qué ha quedado todo?
Después, creo recordar, que hubo algo así como “Rodea el Congreso”, ¿para qué sirvió? Sin olvidar no sé cuántas mareas de no sé cuántos colores...
El último gran movimiento fue lo del barrio del Gamonal, en Burgos. Muchos creían que se había encendido la mecha que haría explotar, por enésima vez, la indignación de las gentes contra las clases dirigentes, ¿alguien recuerda el Gamonal? ¿Alguien podría decir cómo está la situación actualmente?
Lo de hoy es una pataleta más, como un niño pequeño al que dejan llorar y le dicen “ya te cansarás”.
Lo siento, soy pesimista y no creo que nada cambie con pancartas y marchas. Llega un momento en que hay que tomar soluciones mucho más drásticas para que las cosas cambien; ningún cambio en una sociedad corrupta que marcha a la deriva se hizo pacíficamente. Para que esto cambie, el precio a pagar debería ser muy alto. La cuestión sería, ¿estamos dispuestos a pagarlo? El refranero popular dice que ‘a grandes males grandes remedios’. Quizá es que todavía debemos estar peor para poner remedio efectivo a la situación.

2 comentarios:

Nube dijo...

Señorito Marino, sé que tienes un poquito de razón, bueno... a decir verdad, un muchito. La verdad no sé que decirte, vamos a ser serios, estoy contigo en que se necesita una revolución sin pamplinas; si estamos dispuestos a enfrentarnos ó no es cuestión de no tener nada que perder(en la gran parte de las ocasiones), pero el que se salva se vende, sin dejar un rayo de sol a la unión. Sinceramente me duele ver la hipocresía que se genera por unas monedas momentaneas que al final van a la deriva, cuándo me dicen que el mundo es así de raro, no lo comprendo bien, ¿no pueden entender qué algún día a todos nos tocará estar abajo?,¿qué sin el de abajo los de arriba no son nadie?. En verdad, nunca me he asombrado del poder, porque, a veces tienen menos cerebro que un mosquito, y si lo tienen es para hacerte sufrir, en definitiva, muchas veces no se trata más que de jorobar(con esto de que hay que ser una señorita... no se pueden decir tacos) pero algún día los señoritismos se me van terminar... En fin, la vida son dos días y yo quiero que todo el mundo la disfrute con salud, felicidad y trabajo digno, pero, repito, la vida, es un teatro, un circo, y sí puedes vivirlo bien ayudando a los demás, mejor (eso si tienes un corazón bueno)... Lo que quiero decirte es que luchemos por conquistar nuestra dignidad (yo ya no tengo miedo).

Benja dijo...

Esta es una sociedad dividida y nadie lucha por el otro “si no por sí mismo”. Se habla de dignidad y no entiendo que es lo que significa, esta sociedad la podemos cambiar sin sangre y solamente con no votar a PS o PP. Yo os preguntaría si estaríais dispuestos a morir por cambiar el sistema”como ha pasado en Ucrania” creo que no “yo como Gandhi creo en la no violencia”. Ha servido para algo los muertos de Ucrania”no” solamente para perder Crimea. Estas marchas para lo único que sirven es para ponerse moreno y poco más.