martes, 29 de diciembre de 2015

Otro más...


Dada mi costumbre de publicar los martes y los sábados, por lógica, esta será la última entrada de este año.
Suele ser habitual durante las últimas horas del año que la gente haga balance o decir eso de ‘año nuevo, vida nueva’. No creo que sea necesario ni una cosa ni otra. Mi vida será la misma cuando llegue el 1 de enero, el 2, 3, 4… Puede que cambie a lo largo del año porque tenga que hacerlo, pero no será ni el 1 de enero ni por ser otro año distinto. Y, del mismo modo, hacer balance de lo que he hecho o he dejado de hacer sería una especie de discurso borbónico durante la Nochebuena y, sinceramente, no le veo ningún sentido. ¿Por qué aparece la testa coronada delante de las cámaras durante un cuarto de hora solamente esa noche? ¿Por qué no el resto del año? Por eso digo que de nada sirve ver en un instante o día determinado lo que se ha hecho bien y mal, ya que cualquier momento del año es bueno para hacer una retrospección.
Pero supongo que es inevitable no acordarse de cosas y mientras escribo estas líneas retrocedo con la memoria y pienso en todo lo ocurrido durante este año. Ha sido un año ‘raro’ en el que alguna gente, por distintos motivos, ha desparecido de mi vida para siempre… otra ha aparecido… y otra ha reaparecido. Quizá quedó algo por pensar, decir o hacer… ahora ya no importa; como decían los berserkers antes de entrar en batalla.

Por todo lo que debimos pensar y no pensamos.
Por todo lo que debimos decir y no dijimos.
Por todo lo que debimos hacer y no hicimos”. 

Nos leemos en unos días.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Una noche distinta



Esta es la misma entrada que puse hace un año y, también, la misma de hace dos, tres, cuatro, cinco, seis… y siete. El día es el mismo, por eso creo que sirve. Un año más y los motivos son los mismos, como lo serán al año que viene y al siguiente, y al siguiente, y al siguiente… Sólo eso, al fin y al cabo, aunque no participe del folclore navideño, sí que creo que es una noche distinta.
Desde el año 97, el Día de Nochebuena, suelo hacer siempre lo mismo; a las 8 de la tarde subo a la terraza de la casa de mis padres y enciendo una vela. No soy muy amante de la Navidad, pero sí que creo que esa es una noche especial. Tengo la suerte de haberla celebrado siempre en compañía de mi familia, por ello me siento afortunado, por poder estar con la gente que quiero. Pero también surgen otros sentimientos inevitables, como son el acordarme de mis seres queridos que ya no están. Por eso necesito un momento para acordarme de ellos en soledad. Justo es el momento en el que enciendo la vela. Me acuerdo, especialmente, de ellos y no puedo evitar la melancolía, esa que solamente se puede sentir en privado... y es que algunas cosas nunca cambiarán.
Después del primer recuerdo, dedico mi luz a más gente; primero a personas que conozco y que comparten culaquier tipo de relación conmigo y después, muy especialmente, a gente que no conozco pero que existen. Y pienso en todos los que están lejos de casa por motivos de trabajo y esta noche no estarán con sus familiares, en aquellos que tienen que pasar la noche en un hospital, que tienen que dormir en un cajero, en un banco o en cualquier contenedor. En esas madres que desde sus países pensarán en sus hijos, lejos de casa; en aquellos lejos de sus países por cualquier motivo; en los que están de viaje; en aquellos que esta noche cenarán solos en casa porque no tienen familia u otros que, sencillamente, no podrán cenar; en todos aquellos que acabaron sus días lejos del hogar… como mi admirado poeta y en tantos más que se nos podrían ocurrir y que no por no nombrarlos están ausentes. Por todos ellos también enciendo la vela, para que su luz, al menos esta noche, no les haga sentirse tan solos. Que sepan que alguien, desde la distancia, se acuerda de ellos y sabe que existen. Nunca se sabe, quizá, al año que viene, tal noche como esta, yo pueda estar en alguna de esas situaciones.
Este año, como los anteriores, también les dedico esta canción. Un canto a la paz y a la libertad nunca igualado, igual que os la dedico a todos los que pasáis por aquí.

Que paséis una buena noche.



martes, 22 de diciembre de 2015

Resaca electoral


Nunca he entendido eso de que cuando le preguntas a alguien a quién ha votado responda con la gilipollez de “el voto es secreto”. Yo entiendo que la gente quiera esconder sus vergüenzas y se puedan sonrojar por decirlo, pero prometo que esa no es mi intención, ya que yo no voy preguntando eso a cualquiera, simplemente a gente con la que considero que tengo un grado de afinidad para hacerlo. Pero vamos, allá cada cual. Por cierto, yo no me avergüenzo de decir que he votado a Podemos.
Parece ser que al peperío, ciudadanerío y facherío en toda su extensión, no les ha sentado demasiado bien que la formación de Pablo Iglesias sacase 69 diputados; no sé si será por el número, pero yo desde el domingo estoy en un continuo ‘orgasmo de satisfacción’ (como decía mi profesor de autoescuela). Pero volviendo al tema del resultado electoral, unos dicen que Podemos no puede llevar a cabo su programa, tendrán una bola de cristal para saberlo; otros dicen que España será un desastre, teniendo en cuenta que en los últimos cuarenta años quienes más han gobernado han sido el PP-PSOE y nos han llevado a la situación en la que estamos, a lo mejor es que los que esgrimen este argumento les ha ido bien, van tirando billetes y tienen miedo de perder su excepcional estatus; los hay que aluden a Venezuela, pero curiosamente no saben decir el nombre de tres ciudades de aquel país, algún río, montaña o contar algo de su historia general… en fin, los hay de todos los gustos y colores, aunque mayoritariamente sean azules y naranjas. Es más, cuando se ponen a decir lo primero que se les ocurre para a atacar a Podemos o a la izquierda, haciendo un paralelismo temporal, me recuerdan a esta vieja del vídeo.


Pero lo curioso es que, en ocasiones, cuando he defendido mi postura me han llamado, entre otras cosas, por poner una, intransigente. No sé… un servidor no es que sea una lumbrera, pero cuando discuto sobre ciertas cosas me gusta saber de lo que hablo, más que nada para que mi interlocutor no me dé la razón por aburrimiento o que pueda empeorar la opinión que tenga de mí.
A pesar del resultado de las elecciones, que me perece bueno (lástima que no hubiera durado una semana más la campaña, porque podría haber sido mejor), tengo una sensación agridulce y no puedo más que preguntarme, tal y como hizo en su día Pedro Castro, “¿por qué hay tanto tonto de los cojones que todavía vota a la derecha?”

sábado, 19 de diciembre de 2015

Alea iacta est



Frente a las políticas reaccionarias de un Mariano Rajoy caduco y manchado por la corrupción, frente a la sonrisa artificial de una Albert Rivera que propugna más de lo mismo, frente a la mediocridad de un Pedro Sánchez que nada nuevo puede aportar a nuestro futuro, surge la figura de un Pablo Iglesias muy cercano, pletórico y con ganas de dar un giro profundo a nuestro futuro inmediato. Muchos llevamos años votando al menos malo y ahora tenemos la posibilidad de recuperar de nuevo la ilusión y apoyar a alguien que nos inspira confianza, no debemos perder esta oportunidad.

Alea iacta est

martes, 15 de diciembre de 2015

En un lugar de la galaxia de cuyo nombre no quiero acordarme…


Hace meses que me enteré de esta iniciativa y desde entonces estaba bastante pendiente de las votaciones, aunque tengo que confesar que he votado varias veces.
Por algo el Quijote es más que un libro… cualquiera no está en el firmamento.


sábado, 12 de diciembre de 2015

La duda de los cínicos



Ya en el origen de la palabra son cínicos. Derecha, del latín dextra, es decir, diestra, recta y correcta; izquierda del latín sinistra, es decir, siniestra, aviesa y malintencionada. Ya en la Biblia se habla de un Dios que en el Juicio Final coloca a los justos a su derecha y a los pecadores a su izquierda. Por ello, en las portadas románicas, a la derecha del Pantocrátor están los salvados y a la izquierda los condenados. La influencia cristiana en nuestra cultura explica que, hasta hace poco, el que un niño escribiera con la izquierda se consideraba malo per se, por lo que el maestro con castigos trataba de corregirlo, afortunadamente esta circunstancia hoy ya no se tiene en cuenta. Por otra parte, la denominación derecha e izquierda, desde el punto de vista político, surge en la Revolución Francesa de acuerdo con el lugar que ocupaban las diferentes fuerzas políticas en la Asamblea Nacional Constituyente. Hechas estas disquisiciones introductorias, quiero ahondar en mi visión sobre la derecha española, algo que ya he hecho en algunas ocasiones, pero que por mi última entrada parece ser que he herido alguna sensibilidad… y es que la derecha tiene la piel muy fina.
La derecha es egoísta, quiere privilegios, cree que su manera de comportarse debe ser seguida por los demás y carente de empatía e insolidaria hacia los débiles. Es prepotente, se cree superior, en la misma proporción que su ignorancia. Es cínica, no duda en criticar la bolsa o la banca a pesar de que se beneficia de ellas y en despotricar de las subvenciones públicas, pero no de las que recibe su propia empresa. Es partidaria del sálvese quien pueda, por lo que está en contra del Estado de bienestar. Demoniza la alternativa, por ello habla de ‘experimentos con gaseosa’. Tiene una concepción antropológica pesimista, por lo que considera al hombre como un lobo para el hombre.
Siendo la que se beneficia de la crisis monopoliza el descontento popular con rebuscados argumentos, lo que menos importa es que sean verdad. No tolera que gobiernen los otros, cuando es así, para desalojarlos y lleguen los suyos, se sirve del ‘todo vale’. Necesita siempre un enemigo, que es la izquierda aviesa y canalla. La corrupción solo la ve en el ojo ajeno, pero cuando la propia es incuestionable la tolera sin grandes problemas. Y por encima de todo, es patriota hasta la médula, aunque es un patriotismo de cartón piedra, de envolverse en la bandera y besarla con pasión, de entonar el Himno Nacional, de festejar la fiesta del 12 de octubre -sin saber qué se celebra, si es la Fiesta de la Hispanidad, la de la Raza, de España, de la Virgen del Pilar-, de presenciar desfiles militares -cuando lo hace la Legión con el macho cabrío es ya el éxtasis--, o descorchar botellas de champán con el triunfo de ‘la Roja’. El verdadero patriotismo es querer los mejores hospitales, colegios, asilos y autopistas para tus conciudadanos, lo que se consigue pagando los impuestos y no depositando el capital en los paraísos fiscales.
Lo anterior son calificaciones generales. Es decir, el manual del buen facha. Ahora bien, dentro de las derechas hay varios especímenes. La derecha comodona, la que se considera de rancio abolengo, esa que dice que ‘nadie le ha regalado nada’. La que defiende a machaca martillo a la familia, a la Iglesia y a la Nación; aunque pasan de la familia, lo que diga la Iglesia se lo pasan por el forro y la Nación se la sopla. Otra derecha sería la capitalista, la oportunista, la que está porque en algún sitio tendría que estar, la que tuvo antes el carné del partido que el DNI, la que dependiendo de la intención de votos puede, o no, defender el aborto y la homosexualidad, consumir drogas y cree que la competitividad es la medida de la justicia social.
Finalmente está la derecha que reza. Aquí abunda la hipocresía. Esta derecha, de misa, comunión, Jornadas Mundiales de Juventud, misas multitudinarias, de lujosos trajes en las procesiones, envía sus hijas a abortar a Londres, admite en sus medios de comunicación los anuncios de contactos sexuales, visita burdeles, tiene negocios de preservativos y, por supuesto, monopoliza el discurso de la moral auténtica.
Por todo ello, no es difícil entender porqué nadie dice que es de derechas; alguien de izquierdas nunca se esconderá por definirse así, mientras que la derecha siempre dirá que ‘es de centro’ para esconder sus vergüenzas, insisto, cínicos. Aquí es donde entra Ciudadanos… y al que le pique que se rasque. Yo soy de izquierdas y no me avergüenzo por decirlo.

martes, 8 de diciembre de 2015

Yo tampoco olvido


Anoche, cuando terminó el debate entre los tres candidatos a la Presidencia del Gobierno y la escudera de Rajoy, hubo gente que me mandó ‘whatsapps’, podría decirse que algo indignadas, extrañadas porque yo vaya a votar a Podemos, hablando de la chulería y criticando el poco estilo de Pablo Iglesias, esto parecía especialmente importante.
Parece ser que las canas que ya pueblan mi barba han conseguido que gane la templanza y la serenidad de la que en otros tiempos carecía para que no les conteste lo que me hubiera gustado. No, no voy a negar que no me hubiera gustado enzarzarme en una lid dialéctica pero, ¿para qué? Ni me hubieran convencido ni lo hubiera hecho yo. Además, ¿qué se puede dialogar con aquellos que quieren votar al PP, PSOE o Ciudadanos? ¿Con aquellos cuyo máximo argumento para no votar a Podemos es excusarse en Venezuela, a pesar de haber sido toda la vida unos ignorantes que no sabrían colocar ese país en el mapa, ni decir tres ciudades, ríos, montañas y, ni mucho menos, contar algo de su historia antes de la llegada del comandante Chávez? Insisto, ¿qué dialogar con ellos?
Decir, a estas alturas, porque no voy a votar al PP resulta casi ridículo; así que no perderé el tiempo, basta decir que desprecio a las derechas y todo lo que venga de ellas. Lo mismo podría ocurrir con el PSOE; yo, que he sido votante de ese partido, ya lo he explicado en varias ocasiones en este blog. No voy a votar a Ciudadanos porque me parecen una nueva derecha, no tan facha como el PP pero fachas al fin y al cabo. Yo (tal y como pongo en el perfil de este blog) soy de izquierdas hasta para escribir y está claro que no puedo votarlos. Para mí no existe el centro político… o se es de derechas o se es de izquierdas y Ciudadanos, para mí, está en la derecha. Además, ¿alguien con dos dedos de frente se puede fiar de un partido que pacta con el PSOE de los ERES en Andalucía y el PP de la Púnica y Gürtel en Madrid? Ya lo dijo mi admirado poeta: “-Nuestro español bosteza. ¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío? Doctor, ¿tendrá el estómago vacío? -El vacío es más bien en la cabeza”. Pues eso, nada más que añadir.
Podría decir los motivos por los que votaré a Podemos, para ello necesitaría, como mínimo, otro artículo y, además, creo que en anteriores entradas ya lo he explicado. Pero a todas las razones voy a añadirle otra: yo no olvido.


sábado, 5 de diciembre de 2015

Micro VIII


Todo tiene un porqué… pero nada es porque sí.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Maestros ciruelas



Conozco algún que otro docente y la mayoría coinciden en que los alumnos de hoy en día no tienen interés por aprender; es posible. También he escuchado que antes, hace años, los alumnos no eran como los de hoy en día; también es posible. Tengo la firme convicción, de que el hecho que antes no ocurriera lo que he dicho en la primera frase no es debido a que hubiese mejores profesores, ni se le diese importancia al método de enseñanza; lo que ocurre es que el alumno se convertía en un privilegiado por poder recibir una educación, cuando, lo más probable, es que ese mismo alumno tuviera que trabajar desde temprana edad sin ninguna posibilidad de aprender algo más que leer, escribir y las tablas de multiplicar. Este mismo estudiante apreciaba el valor que significaba tener una enseñanza y una cultura.
Sin embargo, en los últimos años esto ha dado un giro radical centrando más la atención en la figura del docente. Desconozco que tipo de preparación habría que tener hace cien o doscientos años para poder dedicarse a la enseñanza, pero actualmente no hay profesor que no tenga que hacer no sé cuantos cursillos y, preferiblemente, tener conocimientos de sicología, pedagogía, sicopedagogía, sicosiconoséquégogía.
Resumiendo, una serie de conocimientos que, se supone, lo capacitan para tener unas cualidades que debería cumplir durante la educación con los estudiantes: metodología, comprensión, educación y, por supuesto, un nivel para ello.
Pero, ¿esto se cumple? Voy a contestar con rotundidad: ¡no! El sistema educativo está lleno de profesores que difícilmente aprobarían las materias del curso que imparten si alguien cualificado les examinase. ¿Qué es lo más sencillo? Decir que el sistema no funciona. Nunca, jamás, he escuchado a un profesor quejarse de la labor que hacen, no hacen autocrítica.
Recuerdo, entre otras cosas referentes al tema, un profesor que se quejaba de las faltas de ortografía de un alumno en 4º de ESO. Indignado decía que ese alumno no sabía escribir; yo creo que más que indignarse era una justificación en plan, ¿cómo podemos hacer algo con alumnos así? Supongo que era lo fácil, ¿verdad? Echarle la culpa a la falta de interés y pasotismo del alumno. Ahora bien, ¿por qué ese profesor no se preguntó cómo había llegado ese alumno a 4º de ESO sin saber escribir? ¿Por qué ese profesor no arremetía contra otro colega suyo que había permitido que ese alumno pasase de curso con faltas de ortografía? No, eso no… la culpa el alumno.
Por desgracia, la enseñanza, que debería ser algo destinado a unos pocos privilegiados con verdadera vocación, está plagada de incompetentes a los que habría que cogerles su título para poder dar clase y rompérselo delante de las narices y, con las mismas, prohibirles acercarse a menos de 100 metros de un colegio, a no ser que sea para ir como alumnos. No se pueden permitir más profesores ineptos en los centros escolares, ya que esos a los que enseñan son el futuro y ese futuro necesita motivación y una enseñanza de calidad. De nada sirve estar escuchando a un profesor que no sabe ni por dónde empezar y cuya máxima preocupación es cobrar el sueldo a fin de mes sin importarle que el alumno aprenda o no. Otro gallo cantaría si a los profesores, para poder clase, se les examinase, por ejemplo cada dos años, para comprobar sus capacidades. Estoy seguro que las cosas cambiarían a mejor.
Hace tiempo tenía una duda… ahora ya la tengo resuelta: no hay malos alumnos, hay pésimos profesores; como el maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela. Pues eso, la mayoría de nuestros profesores son ciruelas… así nos va y así les va (a los alumnos me refiero).

sábado, 21 de noviembre de 2015

El valor que uno se da



Creo que el respeto no es algo que uno se merezca por el simple hecho de existir. El respeto es algo que uno se tiene que ganar y demostrar que lo merece; para ello hay que demostrar dignidad; conceptos ambiguos que si bien todos sabemos lo que significan no sabríamos explicarlos.
Si alguien no se valora, no se da a sí mismo la dignidad que merece, no seré yo el que se la dé.
Todo eso no se gana con minutos, horas o días. El respeto uno se lo tiene que ganar cada día, con lo que dice y con lo que hace. A veces eso es un simple maquillaje, ya que ‘la cabra siempre tira al monte’.
Una vez escuché una frase que me encantó: “No quisiera que mis hijos se avergonzasen de mí”. Pues eso, yo, que no los tengo, sigo esa máxima… si los tuviera…

martes, 17 de noviembre de 2015

Diseñando...



Una casita con Alma.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Ya está dormida



Antes del verano me dijo que su hermana había ido al hospital para hacerse unas pruebas, ya que desde hacía tiempo tenía unos dolores en la barriga que le molestaban muchísimo. A los pocos días me dijo que ya tenían el resultado: su hermana, su única hermana, de 41 años, tenía cáncer de estómago y era preciso comenzar el tratamiento con rapidez.
Y ante eso, ¿qué decir? ¿Cómo reaccionar cuando te dan una noticia así? Decir lo que es evidente creo que suena ridículo. ¿Dar ánimos? ¿Decir que saldrá bien? ¿Que se curará? Lo siento, pero creo que no hay palabras para según qué cosas… al menos yo no las conozco.
Cuando hablaba con mi amiga siempre le preguntaba por su hermana, “va mejor”, solía responderme. Otras veces la llamaba yo, me cortaba la llamada y me escribía un wassap diciéndome que estaba en el hospital acompañándola.
A mediados de septiembre me dijo que el cáncer se le había extendido por otras partes del cuerpo… tenía metástasis. Silencio largo.
Las últimas semanas las ha pasado en el hospital.
El jueves, a media mañana, me llamó… estaba llorando, no decía nada, sólo lloraba. Yo, sin hablar, comencé a acompañarla con lágrimas silenciosas. Lo único que me dijo fue: “Mi hermana ya duerme”.
Descansa. Felices sueños Laura.

martes, 10 de noviembre de 2015

martes, 3 de noviembre de 2015

Camino a la prevención



Hace tiempo que quería hacer un máster de Prevención de Riesgos Laborales. Era una cosa que me llamaba la atención, me parecía interesante, me seducía la idea y me gustaba.
Después de buscar información en varias universidades que lo impartían online, me encuentro con la desagradable sorpresa que no había ninguno que bajase de los 3.000 euros, concretamente oscilaban entre los 3.000 y los casi 6.000. La verdad que no entiendo muy bien esa diferencia de precios, ya que las materias -Especialidad en Seguridad en el Trabajo, Especialidad en Higiene Industrial y Especialidad en Ergonomía y Psicosociología Aplicada- son las mismas para todos. Además del precio, otra diferencia es la duración -entre 6 meses y un año-, pero la duración no iba ligada al precio; algo tendrían que tener.
Otro de los problemas era el tipo de estudios. Unos eran de estudios propios de la universidad x, otros los daba un centro de estudios en colaboración con x universidad y otros eran oficiales.
Como no me aclaraba con esto, me parecía excesivo tener un capricho de, como mínimo, 3.000 euros; así que desistí de mi idea hasta que averigüé que haciendo el Ciclo de Grado Superior de Prevención de Riesgos Profesionales equivalía al Técnico Intermedio de Riesgos Laborales y yo, como lo que quería era ‘matar’ el mono del estudio, pues me decidí por esa opción.
La verdad que no entiendo muy bien cómo funciona esto de los ciclos, porque hay ciclos de Grado Medio y ciclos de Grado Superior; antes estaba la FP, que eran cinco años, pero ahora no sé lo que significa lo de los ciclos. Pero para el caso es lo mismo. Me imagino que si me saco el título de Técnico Superior en Prevención de Riesgos Profesionales (que así se llama) podría optar, de manera más económica, al de Técnico Superior de Prevención de Riesgos Laborales y, de ese modo, tener plena satisfacción y ego henchido.
La verdad es que me gusta. Aunque no puedo asistir a clase tanto como quisiera, estoy en contacto directo con los profesores que, a través de la plataforma virtual ponen el temario, ejercicios y trabajos que voy entregando. Las asignaturas son muy interesantes: riesgos derivados de las condiciones de seguridad, riesgos físicos ambientales, riesgos químicos y biológicos ambientales, prevención de riesgos derivados de la organización y la carga de trabajo y tecnologías de la información y la comunicación en la empresa.
De momento, en los trabajos he sacado muy buenas notas. Próximamente tendré exámenes, concretamente esta semana y la que viene. A ver cómo salen. No hay mucho temario. Veinte o treinta folios comparado con lo que estoy acostumbrado no es nada. Y si tenemos en cuenta que quitan materia y tengo que hacer resúmenes se pueden quedar en unos diez. En fin… estoy ilusionado. Dicen que el que ha sido fumador, jugador o ludópata lo será toda su vida y siempre tendrá la tentación de caer en sus vicios; creo que ocurre lo mismo con el que ha sido estudiante.

martes, 27 de octubre de 2015

sábado, 24 de octubre de 2015

Soria


“Por donde traza el Duero su curva de ballesta en torno a Soria”

En la anterior entrada relataba la coincidencia de la misma fotografía doce años después en Soria. Soria… Soria… Soria… Mi relación con esta ciudad castellana vieja se remonta a años atrás. Tendría que bucear mucho en mi memoria para recordar algún sitio en el que haya estado por primera vez y tener la sensación que ya lo conocía… eso me ocurrió con Soria.
Nunca he escrito de ella, tampoco creo que lo haga al igual que he hecho con otras ciudades, eso lo dejo para cuando me decida a escribir ese libro que alguien me dijo que algún día escribiría; o quizá porque mi historia con Soria todavía está incompleta… Siempre he pensado que la mujer con la que quiero compartir mi vida tengo que pedírselo en el Paseo de los Enamorados, entre San Polo y San Saturio, en la curva de ballesta, al margen izquierdo del Duero, por donde paseaba Antonio con Leonor… así, como si nada, ambos caminando y yo preguntándole: “¿Tienes algo mejor que hacer el resto de tu vida que compartirla conmigo?”
Hacía más de tres años que no paseaba por sus calles, tres… demasiado tiempo en la piel de Ulises queriendo regresar a Ítaca. Pero, a pesar de todo, siento que ha sido única. No tengo sensaciones porque cada vez es única… ¿cómo definirlas? Para mí sería como ‘hacer el amor por primera vez con la mujer que amas’ y esa primera vez se convierte en única y, por extensión, convierten las siguientes en primeras y también únicas. No hay una primera, segunda, tercera… siempre es una única vez; muchas veces que son una única vez.
Que todo vuelva a ser cada vez único. Para ello, como dijo el poeta: “Dame tu mano y paseemos”.


Campos de Soria (Campos de Castilla, Antonio Machado)

VIII
He vuelto a ver los álamos dorados,
álamos del camino en la ribera del Duero,
entre San Polo y San Saturio,
tras las murallas viejas
de Soria -barbacana
hacia Aragón, en castellana tierra-.
Estos chopos del río, que acompañan
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua, cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas.
¡Álamos del amor que ayer tuvisteis
de ruiseñores vuestras ramas llenas;
álamos que seréis mañana liras
del viento perfumado en primavera;
álamos del amor cerca del agua
que corre y pasa y sueña,
álamos de las márgenes del Duero,
conmigo vais, mi corazón os lleva!

IX
¡Oh, sí! Conmigo vais, campos de Soria,
tardes tranquilas, montes de violeta,
alamedas del río, verde sueño del suelo
gris y de la parda tierra,
agria melancolía
de la ciudad decrépita.
Me habéis llegado al alma,
¿o acaso estabais en el fondo de ella?
¡Gentes del alto llano numantino
que a Dios guardáis como cristianas viejas,
que el sol de España os llene
de alegría, de luz y de riqueza!

martes, 20 de octubre de 2015

Donde el tiempo pasa cadencioso y sin pensar




Estas fotografías están tomadas desde el puente sobre el río Duero que hay en la calle San Agustín, una de las entradas a Soria. Salvo unos metros de diferencia podría decirse que están tomadas desde el mismo punto; es el mismo tiempo, llueve; es el mismo mes, octubre, y es la misma estación, otoño. La única diferencia entre ambas son los años, doce. La primera es de un fin de semana de octubre de 2003, la segunda de un fin de semana de octubre de 2015. La casualidad del destino ha querido que en éste, como en aquél, también lloviera.
Ya lo conté en esta entrada. ¿Qué queda de aquello? En mí nada… solamente recuerdos… recuerdos que ahora mismo se hacen presentes mientras que escribo estas líneas.
Por un momento me veo en 2003 haciendo la fotografía. Giro la cabeza y a mi izquierda estoy yo, ahora, en 2015, haciendo lo mismo; ¿qué podría haberme preguntado hace doce años si se hubiera dado esta circunstancia? Creo que la respuesta es obvia; cualquier cosa que preguntaríais vosotros si tuvierais la posibilidad de que alguien os hablase a ciencia cierta sobre vuestro futuro. Resulta demasiado evidente.
Creo que lo más sensato hubiera sido decirle al de 2003 que se mantuviera silente y sería yo, el de 2015, quien hablaría dándole algunos consejos, al igual que don Quijote a Sancho Panza cuando iba a tomar posesión de su gobierno en la ínsula de Barataria. No le contaría nada, no le diría que ocurriría, ya que, de lo contrario, probablemente, nada de esto podría ser real, quien sabe si ni siquiera este blog. Por lo tanto, ¿qué podría decirle?... se me ocurre, por ejemplo… que pasara más tiempo con ciertas personas dándoles más besos y abrazos… que fuera más cerebral y no tan sentimental… que viviese el momento que poco a poco se va haciendo futuro… que algunas cosas solamente pasan una vez y ya no vuelven… que alguna que otra vez dijera ‘lo siento’… o gritase ‘te amo’… que arriesgase más… que no tuviera miedo… que… que… que…
Cuando hice la fotografía me asaltó el mismo pensamiento que he reflejado en esta entrada y giré la cabeza... pero no vi a nadie. ¿Significa eso que no estaré en Soria un fin de semana de octubre de 2027? No puedo decirlo. La primera fotografía corresponde a los días del 24 al 27 de octubre de 2003, concretamente la tomé la tarde del domingo… la segunda me he adelantado por unos días… es posible que mi yo, dentro de doce años, vaya a Soria un fin de semana de octubre que llueva… y puede que nos encontremos allí los tres.

martes, 6 de octubre de 2015

La soledad



Dice Ricardo Arjona que:

La soledad es una ingrata a la que se la va agarrando el gusto, con un alto riesgo de caer profundamente enamorados de ella.
La soledad es un hotel que no es de nadie… una cama que no es mía.
Despertarme a las tres de la mañana y no saber dónde está el baño.
La soledad es la gota de agua en el interruptor del baño que dejaste encendido y que no quieres apagar para no sentirte sola.
La soledad es como un suplicio ingenioso de la naturaleza que hace que nos encontremos a nosotros mismos para aprender a valorar a los demás.
La soledad es un espejo que no miente, ese montón de sonidos que hacen mucho ruido pero que nadie escucha.
L
a soledad es uno acompañado de los recuerdos del pasado, un beso que se desperdicia en la almohada, el ver la sombra y la silueta de alguien que ya no está.
Es malvada, insoportable, maravillosa, que me gusta, no sé muy bien por qué.
La soledad es entender, por fin, que no hay mejor compañía que la soledad.
Es el velatorio de un día que se fue. Es dejar de estar haciendo nada, prepararte, vestirte, abrir la puerta, salir para seguir haciendo lo mismo.
La soledad, tu compañera, la del miedo, la de los futuros inciertos, la del camino, la búsqueda”.

Virginia, espérame, compartamos juntos nuestra soledad y volvamos a vivir aquella noche... tú sentada en la banqueta de la ventana y yo en la silla de la mesa apoyando la espalda en la pared. Pon las cervezas a enfriar, el whisky y el hielo tenlo preparado… las lágrimas ya las pondré yo.

martes, 29 de septiembre de 2015

Micro (VII)


Tampoco mucho más, aunque también mucho menos.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Autopista hacia el cielo


Esta tarde he recordado una serie de los años 80 que, seguro, mucha gente habrá visto: ‘Autopista hacia el cielo’, protagonizada por el inolvidable Michael Landon, que interpretaba a un ángel que bajaba del cielo para ayudar a los humanos y una vez había cumplido su misión desaparecía y nunca más volvían a saber de él.
Quizá era lo mejor, ¿quién querría tener siempre un ángel en su vida? Pero visto desde el punto de vista del ángel seguro que no sería fácil para él decir adiós, aunque el argumento obligase a ello. Sin duda debe doler, los ángeles, a veces, son más terrenales de lo que creemos.



martes, 22 de septiembre de 2015

Syriza... ¡otra vez!



Supongo que a no pocas personas les habrá sorprendido el resultado de las elecciones en Grecia. ¿Cómo puede ser que vuelva a ganar Syriza? ¿Cómo es posible que los conservadores de Nueva Democracia o los socialdemócratas del Pasok no levanten cabeza? Ni las brutales condiciones del tercer rescate, ni la forzada capitulación de Tsipras, ni la crisis de los refugiados (que ha llegado con tremenda intensidad a las fronteras helenas) han alterado el resultado electoral... ¿Están locos los griegos, al igual que Astérix veía a los romanos?
Sin embargo, la respuesta a tales interrogantes es sencilla. Los griegos, en realidad, parecen estar lo suficientemente cuerdos como para mantener su apuesta, porque entienden o intuyen que Syriza no es la culpable de la situación del país (consecuencia de la nefasta gestión de gobiernos anteriores), que dicha formación no tuvo tiempo de nada antes de ser atacada con todas las armas financieras por el Eurogrupo, el Banco Central Europeo y las derechas de todo el continente (las cuales veían en la derrota de Tsipras y Varoufakis la mejor forma de contener a las izquierdas de sus respectivos países) y que la rendición fue la única salida táctica cuando ese ataque desbordó la capacidad de respuesta de Grecia, que es un estado pequeño, débil y muy dependiente en lo económico.
Además, existía una cuarta y definitiva razón para que Syriza ganara de nuevo las elecciones, a pesar de los pesares: era la única alternativa razonable. Volver a los viejos partidos que arruinaron el país, alinearse con los nazis de Amanecer Dorado o refugiarse en el comunismo ortodoxo habían dejado de tener sentido para muchos votantes. Unidad Popular, la desgajada ala radical de Syriza, no se ha comido una rosca; lo cual, por cierto, resulta significativo. No se trata de cabezonería, simplemente de sentido común e instinto de supervivencia.
Por cierto… no he escuchado a la derecha política y mediática de este país hablar nada sobre el tema. Supongo que será porque no tienen nada que decir y estarán escondidos temiendo lo que se les puede venir encima. Si hubiera ganado Amanecer Dorado estarían alabando la inteligencia griega y dirían una y mil veces que ‘el populismo ha fracasado’. Aunque habría que definir qué es eso de ‘populismo’, ¿se trata de prometer cosas que luego no se pueden cumplir? No creo, para eso está el PP. 

Si los griegos pueden nosotros también Podemos.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Pinochet, ejemplo para González



Felipe González, ese exfalangista creador del grupo terrorista GAL y uno de los hombres más corruptos de España, y no el que más porque en nuestro país hay muchos donde elegir, afirma que “Pinochet respetaba mucho más los derechos humanos que Maduro”.
Asegura, y no está borracho sino que con la vejez se ha vuelto cada día más sincero, rezumando por sus poros el fascista que lleva dentro, que después de haber visitado las cárceles en Chile durante el Gobierno del Presidente Pinochet y haber visitado también las prisiones en Venezuela, el golpista Pinochet respetó mucho más los Derechos Humanos que el actual gobernante de Venezuela Nicolás Maduro. 


¿Y por qué ha dicho esto? Porque pretende defender a Leopoldo López, golpista confeso y peón principal de los intentos de organizar una revolución ‘made in USA’ en Venezuela para poder cambiar el resultado electoral.
Los miles de asesinados del régimen de Pinochet, los incontables torturados y los innumerables desaparecidos parece que para el que fue el líder de los sociatas españoles son poca cosa.
Este impostor, ideólogo de la organización terrorista GAL, primero en recortar derechos en España y primero en comenzar con la privatización de empresas públicas, entre otras muchas fechorías, debería estar en la cárcel en lugar de hacer apología del fascismo cada vez que tiene la ocasión.
Lo peor de todo, es que estas declaraciones no son más que una parte del pensamiento político actual. Un conglomerado de sátrapas al servicio del mejor postor y dispuestos a todo para satisfacer a su bienhechor a costa del empobrecimiento continuo de la clase trabajadora; pero todo ello con el infame descaro de llenarse la boca hablando de ‘democracia’, ‘libertad’ y ‘derechos humanos’.
No merece semejante personaje mayor comentario por mi parte, porque sus afirmaciones ya lo dicen todo. Pero seguro que los familiares de los cientos de miles de asesinados por torturas, pelotones de fusilamiento o lanzamientos desde aviones habrán dicho mucho al escucharle que pierde en la comparación una democracia imperfecta (pero en la que no hay pena de muerte ni cadena perpetua) con dos de las dictaduras más sanguinarias que se han conocido. Y todo por defender a un golpista de ultraderecha que sirve, presuntamente, a los mismos intereses que él mismo.
Ypensar que alguna vez algunos creímos que este tipo era de izquierdas…
Aprovecho esta entrada, en la que muestro mi mayor desprecio a un apologeta de una de las peores dictaduras fascistas, para recordar a todos los que sufrieron la dictadura de Pinochet y, ¿quién mejor que Víctor Jara, el ‘Lorca chileno’? Poeta, cantautor y militante de izquierdas al que torturaron rompiéndole la cabeza con la culata de una pistola y le rompieron todos los dedos de las manos para que no volviera a tocar las cuerdas de la guitarra para acompañar sus canciones de protesta y esperanza. Lo encontraron acribillado con 45 balas en su cuerpo.


martes, 15 de septiembre de 2015

Lo que se avecina...


Tengo la sensación que me esperan unos meses muy, muy duros…

martes, 8 de septiembre de 2015

Aquellas noches de septiembre



Aquellas noches de septiembre…
de ceniceros llenos de colillas… de mosquitos entrando por la ventana… de calor… de flexos ardiendo… de cafeteras… de “¡hasta los cojones!”… de baños ocupados… de “ni puta idea”… de “ya son las tres”… de ganas de que sea la una de la tarde… de ganas de que el tiempo no pase… de “donde me lo guardo”… de “qué nos pondrá”… de “esto ya lo puso”… … de “no tengo ni puta idea”… de “no puedo más”… de “ya no nos queda tabaco”… de “ya son las seis”… de “se me ha formateado el cerebro”… del último repaso… de colas en el baño… de “¿ya lo tenéis todo?”… de nudos en el estómago… de salir de casa a las ocho y diez… de… de estar a la una de la tarde en Chupitos tomando una cerveza recordando lo jodida que ha sido la noche…

Así podrían resumirse algunas de las primeras noches de septiembre de hace algunos años, noches como esta. A pesar de todo, hoy, las he echado de menos.

sábado, 5 de septiembre de 2015

El hilo rojo



Existen ancestrales leyendas orientales que dicen que las personas que están destinadas a conocerse tienen un hilo rojo invisible atado a sus dedos. Este cordón los une por toda la eternidad a pesar del tiempo y la distancia.
No importa lo que dos personas que están predestinadas tarden en conocerse, ni siquiera importa que hoy vivan cada uno en una punta del mundo o estén con otras personas, el hilo se estirará y se encogerá todo lo que sea necesario. Pero nunca, nunca, se romperá. No podemos escapar de la persona que nació para amarnos. Almas gemelas se llaman, corazones entrelazados con una o varias eternidades por vivir…
Un hilo rojo al que no podremos imponer nuestros caprichos ni nuestra ignorancia, un hilo rojo que no podremos romper ni deshilachar. Un hilo rojo directo al corazón que conecta a los amores eternos, a los profundos, esos que simbolizan el antes y por los que no hay después.
Esta creencia surge cuando se descubre que la arteria ulnar conecta el corazón con el dedo meñique. Al estar unidos por esta arteria se comenzó a decir que los hilos rojos del destino unían meñiques con los corazones, es decir, simbolizaban el interés compartido y la unión de sentimientos; por eso, en algunas culturas, se hacen promesas cruzando estos dedos con la otra persona.
Una de estas leyendas hace referencia a un anciano que vive en la luna, el abuelo de la luna, que sale cada noche y busca entre las almas aquellas que están predestinadas a unirse en la tierra y, cuando las encuentra, las ata con un hilo rojo para que no se pierdan.
La otra leyenda, quizá la más popular, es la que se recita en casi todos los hogares japoneses a los niños.

Hace muchos siglos, un joven príncipe supo que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa que tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo. Intrigado por ello, la mandó llevar hasta su presencia.
Cuando la bruja llegó, el príncipe le ordenó que buscara el otro extremo de su hilo rojo, para que lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta el mercado de un pequeño y lejano pueblo en el que una pobre campesina, con un bebé en los brazos, ofrecía sus productos.
Al llegar hasta donde estaba esta campesina se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie e hizo que el príncipe se acercara y le dijo: “Aquí termina tu hilo”.
Este enfureció creyendo que era una burla de la bruja, empujó a la campesina, que aún llevaba al pequeño bebé en los brazos, y la hizo caer con tan mala suerte que el bebé se hizo una gran herida en la frente. Acto seguido ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.
Años después, llegó el momento en que el príncipe, ya convertido en emperador, debía casarse y sus consejeros le recomendaron que lo mejor era que desposara a la hija de un poderoso general. Él aceptó y el día de la boda era el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente. Al levantarle el velo se encontró con la mujer más hermosa que jamás había visto, pero se fijó en un detalle… tenía un cicatriz muy peculiar en la frente. Una cicatriz que él mismo había provocado años atrás al no ver el destino que había pasado frente a él.

Y tú, ¿crees que tienes tu hilo rojo?

sábado, 29 de agosto de 2015

Derecho a una muerte digna



De lo que único que somos dueños es de lo que hay en el interior del paréntesis entre el momento de nuestro nacimiento y en el de nuestra muerte. Somos protagonistas, sin pretenderlo, de dos instantes fundamentales: el principio y el fin de nuestra existencia. Insisto, lo que ocurra en medio, de una u otra forma, lo podremos decidir, pero sólo eso.
Dicho lo anterior, soy partidario de ser protagonista de nuestro último momento. La vida es como un tren en el que nos subimos sin que nadie nos haya preguntado si queremos hacerlo, ¿por qué no podemos elegir el momento en el que queremos bajarnos?
El bien más apreciado que tiene una persona es su vida, pero si alguien está padeciendo un gran sufrimiento físico o sicológico, creo que tiene todo el derecho a decidir que no quiere continuar haciéndolo. Nuestra vida nos pertenece, somos dueños de ella y nosotros deberíamos tener el derecho a elegir si queremos que nos siga perteneciendo.
Una muerte digna, para quien lo desee, es un derecho que nadie debería privarnos. Simplemente cuestión de elección… de libertad… de dignidad.

martes, 25 de agosto de 2015

Sólo cinco.. de momento



A veces me pregunto… ¿cuántas veces es capaz la gente de tener sexo en su vida?... ¿Por qué puede sorprender que me esté leyendo el Quijote por quinta vez?
Ante estas preguntas solamente se me ocurre una respuesta: que la gente folla en la misma proporción que lee.
Pero me refiero a leer en general. Si hablase de leer el Quijote, la virginidad acompañaría a muchos a la tumba.

sábado, 22 de agosto de 2015

Sigue siendo



Vivimos en una sociedad que aplaude sobremanera a dioses efímeros, el éxito profesional y económico, el poder, el reconocimiento social, el hedonismo… sin tener en cuenta otros aspectos inherentes al ser humano como son la libertad, la verdad, la honestidad, la honradez, la altura de miras y, en definitiva, el desapego a la vanidad más exacerbada y exultante que premia a quien más tiene, avaricia y ambiciona y penaliza a quien, por el contrario, parece no ansiar de esos placeres.
Cuántos famosos, notables, distinguidos, dirigentes, grandes profesionales o eruditos han dejado algún tipo de poso en nosotros… creo que más bien escasos, un número muy limitado de ellos.
Pero hay otro tipo de personas que jamás serán noticia, nunca veremos que se hable de ellas. Forman parte de una legión silenciosa cuyo paso por el mundo sea efímero, pero el legado que dejan es tan grande que los hace inmortales. Así lo transmiten y así se siente. No hace falta nada más, por mínimo que haya podido ser el trato, simplemente se percibe.
Ya no tienen voz, porque es la nuestra.
Ya no tienen ser, porque somos nosotros.
De una u otra manera somos lo que ellos fueron.
Ellos serán lo que nosotros queramos que sigan siendo.
Sentir, percibir… no hace falta más… probablemente ni apenas haberlas conocido. Transmiten sin saber por qué.

Podría resultar extraño… pero tú, Chiqui, siempre tendrás mi admiración y respeto.

martes, 18 de agosto de 2015

sábado, 15 de agosto de 2015

Decepciones innecesarias



Todos en la vida hemos sufrido alguna decepción. Sí, ese sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas sobre un deseo o una persona.
Yo reconozco que es de lo peor que me puede ocurrir. Que alguien me decepcione es algo que duele; primero por mí, ya que me siento raro, extraño y sin entender el motivo de por qué se ha producido ese hecho, y, segundo, por el motivo de mi decepción, sea circunstancia o persona, para mí erosiona mi forma de actuar a partir de ese hecho.
Pero es probable, que el principal motivo de una decepción sea uno mismo. Es decir, ¿por qué hay que esperar que si alguien actúa de una manera ante unas circunstancias, esas circunstancias se tornen favorables? ¿Por qué esperar que si alguien actúa de una manera positiva y fiable con una persona se tiene la más mínima esperanza que esa otra persona actúe igual?
No, simplemente son ilusiones que nos creamos en nuestro mundo de colores. Por algún motivo u otro, el azar hará que acabemos siendo víctimas de la decepción y que, al final, siempre acabemos preguntando sin obtener respuesta: ¿por qué?
Probablemente, el mejor antídoto contra las decepciones sea el egocentrismo. Sí, el pensar en uno mismo sin preocupaciones ajenas; de ese modo, no tendremos ese sentimiento que nos lleva a esa sensación tan amarga. Eso, o el pensar que nadie va a hacer nada por ti; hacer las cosas sin esperar una reciprocidad y no, no me refiero a un tipo de recompensa... va más allá; me estoy refiriendo a que si, por ejemplo (uno de los muchos que podríamos imaginar), alguien está mal de salud y te preocupas por esa persona, no esperar que cuando tú lo estés vaya a actuar igual. Para que eso ocurra tienen que existir otro tipo de sentimientos (de amistad, cariño, amor…) que no siempre son recíprocos ¿Quién no ha dicho o ha pensado alguna vez ‘no entiendo por qué actúa así conmigo’ o ‘no me lo hubiera esperado’? Esa es la puerta de las decepciones.
Simplemente pensaba en ello y, afortunadamente, no se trata de una entrada aludiendo a mi estado. Hace tiempo que he aprendido que lo mejor es aplicarse ese refrán marinero de ‘cada palo que aguante su vela’... ¿Egoísta, egocéntrico? No lo sé. Dicen que la experiencia es la suma de los fracasos y llega un momento en que los éxitos afloran.

martes, 11 de agosto de 2015

Argamasilla de Alba


Hace unos días estuve en Argamasilla de Alba (Ciudad Real). Era la segunda vez, ya había pasado por allí hace unos años y me había quedado con la sensación de que tenía que volver. Argamasilla (nombre por el que se la suele nombrar), se encuentra en el centro de la región natural de La Mancha; no puedo decir que es una región que conozca demasiado, solamente de pasada, por lo tanto no podría ser muy fidedigno en la descripción que pudiera hacer. No obstante, me da la sensación que es una zona seca con veranos muy calurosos e inviernos muy fríos. Lo del calor lo puedo atestiguar, ya que las dos veces que he estado ha sido en verano y lo del frío me da la sensación por el tipo de construcciones que se pueden ver en las que predominado mucho la piedra.
Pero, centrándonos en Argamasilla, mi paso por esta población se debe a que allí, según la tradición, estuvo encarcelado Miguel de Cervantes, por unas irregularidades que, supuestamente, había cometido siendo recaudador de impuestos. La supuesta cárcel es una cueva subterránea, que se puede visitar, y que se encuentra en la conocida como Casa de Medrano, en lo que podría ser el casco antiguo de la ciudad. Hasta aquí, más o menos, todo podría decirse que son acontecimientos históricos que ocurrieron y que no tenemos porqué discutir.

Ahora bien, el sentido de esta entrada viene motivado porque, según dicen algunos antiguos eruditos, Argamasilla es ese lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiere acordarse Cervantes en la novela más grande de la literatura universal, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.


Como era lógico, asistí a visitar la cueva de Medrano y al salir estuve hablando acerca del tema quijotesco con la muchacha encargada de la venta de entradas . Ella estaba convencida de que sí y me dio algunas razones que, según ella, no dejan lugar a dudas (permitirme que no las copie, ya que se pueden encontrar fácilmente por internet). Yo, sin querer entrar en mucho debate y tras una interesante charla de diez minutos acerca de la novela del Quijote en general y, en particular, de los posibles personajes en los que se inspiró Cervantes que, por supuesto, la muchacha decía que eran del pueblo y que están en un cuadro que existe en una iglesia del pueblo, me ceñí al libro: “En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…”. Para mí está claro. Si Cervantes, el autor, no puso el nombre del lugar, ¿quién se puede otorgar el suficiente derecho como para decir que se refería a Argamasilla de Alba? Esto no es algo científico que se pueda comprobar mediante medios empíricos. Las llamadas ‘teorías de la conspiración’ han existido y existirán y si los lugareños quieren creerlo que lo crean, yo me ciño a la primera frase de la novela y, para mí, lo que escribió Cervantes no admite lugar a la duda. Cuando estudiaba en la universidad, conocí a un chico que era de Quintanar de la Orden, cerca de Argamasilla, y él presumía de ser de la patria auténtica de don Quijote. Serán cosas de encantamiento. Por cierto, hablando de encantamientos… es paradójico que en lo que se supone que es la antigua aldea de don Alonso Quijano el Bueno, yo me comprase el Quijote apócrifo de Avellaneda. Hace tiempo que iba detrás de ese libro y para mí fue una gran sorpresa encontrarme con él.


Sea o no, la verdad es que la ciudad no acaba de transmitirme ese espíritu quijotesco que supongo que se debería respirar. Es fácil encontrar estatuas de personajes del Quijote que más bien parecen colocados forzosamente que de forma natural. Pero a mí no me transmitió ese universo cervantino del que debería estar contaminado el lugar. Quizá sea porque en este caso sea algo racional y la cabeza me reafirmaba en mi idea mientras que mi corazón palpitaba mientras paseaba por un parque y me encontraba con estatuas de la novela .






También es posible que, como he dicho al principio, sea una tierra que no conozco y deba volver más veces, quizá en otras estaciones, para percibir ese sentimiento que otras veces no he sentido. Sea lo que sea, estoy seguro que volveré. Caminar y mezclarme en el universo quijotesco y entablar una conversación con el mismo Cervantes bien merecen la pena, quién sabe... quizá algún secreto pueda contar.


martes, 4 de agosto de 2015

Será...



Será que el calor me quema por dentro
y me ha llevado a esos lugares donde nació mi nostalgia,
a recordar lugares que el tiempo convirtió en distantes
y navego hacia mis olvidos,
para intentar no olvidarlos.
Será que el tiempo me renace cuando me trae tu recuerdo,
ese tiempo que se paró en aquel día,
y aletargó en el después de tu ausencia mis sentimientos.
No recuerdo lo siguiente porque no ha habido un siguiente,
sigues proyectada en el siempre.
Será que he roto todas aquellas promesas que me hice para olvidarte.
Como el fénix ave he renacido al verte,
al sentir tu piel y el olor que emana tu cuerpo… tu voz.. tu risa… tu…
Será que durante todos estos años no he sido,
será que siempre has sido tú,
será que para mí siempre serás… mi Alma.

domingo, 26 de julio de 2015

Hoy, 140 aniversario del nacimiento de Antonio Machado, poeta



Pinchar sobre la imagen para ver el vídeo.

martes, 21 de julio de 2015

Cuando zarpa el barco


Me sorprendo a mí mismo cuando paro un momento y me pongo a pensar. Haciendo una auto retrospección llego a la nada desdeñable conclusión en que me he convertido en un cedazo cuya apertura de tamiz es cada vez más grande, y van cayendo áridos que si bien antes no hubieran pasado ahora han ido a la papelera de reciclaje lista para vaciar. Sin embargo, hay otros que no, que por mucho que pase el tiempo no caen, no lo harán nunca.
Algunas rocas se han convertido en fino e inservible polvo. Otras han se modelado en hermosas cariátides griegas
Quizá tenga que ver con la extraña sensación que tengo y que ya expliqué en esta entrada. De una u otra forma estoy aprendiendo a priorizar unas cosas sobre otras. No por nada, simplemente porque aquellas que un día me importaron y hoy, con el paso del tiempo y las circunstancias, me son indiferentes pasan a un plano que no me molesto ni en clasificar.
Es curiosa la metamorfosis que estoy sufriendo. Una catarsis en toda regla que me hace sentir mucho mejor. Yo no lo he buscado, ha sido algo que ha ido apareciendo poco a poco. Una especie de sacudida que más que hacerme valorar lo importante, me hace olvidar lo prescindible, lo innecesario; antes de entrar hay que dejar salir. 
No es egoísmo, simplemente que he llegado a la conclusión que la persona más importante soy yo y a partir de ese razonamiento elijo quién lo es para mí.
Creo que Pereza define muy bien lo que quiero decir. Mi barco ya ha zarpado. Ahora, a empezar otra vez de cero.



sábado, 18 de julio de 2015

Numancia traicionada


En el año 460 a. de C., una alianza de polis griegas lideradas por Leónidas, rey de Esparta, se enfrentaron al grandísimo ejército persa del rey Jerjes I, en la batalla de las Termópilas.
La leyenda dice que fueron 300 espartanos contra un ejército de 1.000.000 de persas; las fuentes historiográficas dicen que las tropas griegas eran unos 5.000 soldados y los persas unos 200.000.
Muchos conocerán el resultado; las polis griegas cayeron derrotadas y los persas avanzaron, aunque supuso una victoria con altos costes logísticos y humanos. La batalla en sí no fue decisiva en el desarrollo de las Guerras Médicas, pero ha sido tomada como ejemplo de heroicidad y resistencia de un pueblo frente al invasor que lo multiplicaba en número, a pesar de saber que era un desenlace fatal.
Grecia, otra vez, ha revivido la misma situación de las Termópilas durante sus negociaciones en Europa en los últimos cinco meses. Ahora, muchos dirán que el referéndum convocado por el Presidente Alexis Tsipras no servía para nada o que estaba claro lo que iba a pasar y que los griegos se bajarían los pantalones ante Europa. Nada más lejos de la realidad. Grecia ha luchado hasta el final contra un enemigo muy poderoso, en este caso el Consejo Europeo. Sus dirigentes han negociado hasta el último minuto por su pueblo, hasta que no han podido hacer más. ¿Qué Grecia ha hecho el ridículo? ¡Cinco meses! Cinco meses hemos estado escuchando noticias de Grecia, ¿no es eso luchar y caer con dignidad y respeto?
Yo hubiera querido que cuando desde Alemania mandaban órdenes a Zapatero y a Rajoy para  que hicieran, por ejemplo, la reforma constitucional, subieran los impuestos, bajaran las pensiones o recortaran en servicios públicos, éstos hubieran tenido el mismo valor y dignidad que ha tenido Tsirpras para defender a su pueblo. Pero no, los nuestros se bajaron los pantalones y no ofrecieron ninguna resistencia. Esa es la diferencia…
Los griegos pueden presumir de haber honrado a los espartanos, mientras que los españoles traicionamos sin respeto a los numantinos… ¿o no?


sábado, 11 de julio de 2015

Geometría desde el Alma



Recuerdo que cuando estudiaba había una asignatura que me gustaba especialmente: geometría descriptiva. En ella, se representan gráficamente figuras a través de la proyección ortogonal de un plano. Para ello, únicamente se utiliza el punto, la línea y el plano.
Es lo único que de vez en cuando practico para no olvidar, aunque hayan pasado algunos años; no sé, sería difícil explicarlo, pero me encanta y apasiona; me parece magnífico. Las líneas se cruzan, aparecen, desaparecen, se cortan y el resultado es fantástico. Al principio puede parecer un galimatías irresoluble y dan ganas de dejarlo, pero con paciencia y tiempo merece la pena todo el esfuerzo dedicado. Lo que al principio es complicado, luego no lo es tanto. Simplemente hay que analizarlo.
Todo en la vida es geometría y nosotros formamos parte de ella. A veces, una línea recta no es el camino más recto entre dos puntos.

Alma, me alegra mucho que hayas vuelto.

martes, 7 de julio de 2015

7 de julio, ¡gora San Fermín!



Sin darnos cuenta ya nos hemos plantado en el 7 de julio.
Esta mañana, antes de salir de casa, me ha dado tiempo a ver el encierro de Pamplona y he recordado otros 7 de julio ya alejados en el tiempo.
Nunca he estado en un encierro, pero he estado en Pamplona varias veces; como dirían los de la Generación del 98, yo visitaba a una mocita que vivía en esa ciudad.
Pero no me recuerda el 7 de julio mis vistas a Pamplona, no. Me recuerda porque eran fechas en las que en mis tiempos de estudiante, el curso daba los últimos coletazos en forma de examen y ya no importaba cuál iba a ser el resultado; lo importante era que acabasen ya, que fuera lo que Dios (en este caso el profesor) quiera y en septiembre más, que por delante estaba el verano para reponer fuerzas, una forma de autoengaño, ya que estudiar en verano es casi misión imposible, a no ser que uno se haga cartujo y se aísle del mundo.
Sí que recuerdo algún año haber hecho exámenes durante estos días. Recuerdo una vez que salía de uno y me fui a una cafetería que había (continúa estando) al lado de la universidad. Aquello era el cuartel general donde nos solíamos reunir. En la tele estaban retransmitiendo el ‘chupinazo’ y un par de amigos de Pamplona maldecían su suerte por no poder estar allí y tener que pasar todavía horas de insomnio delante de los libros.
Sí, cuando veo un encierro de San Fermín me acuerdo de ellos (Pedro y Patxi) y también de Bea, una excelente compañera de clase, también de esa ciudad.
Patxi se dejó los estudios, creo que en tercero, y de los demás lo último que sé es de hace algunos años. Bea, a los pocos años de terminar la carrera se casó con Carlos, su novio de toda la vida, y Pedro, que también terminó, iba a casarse con no sé quién.
Espero que a todos les vaya bien. ¡Gora San Fermín!

sábado, 4 de julio de 2015

Mi gran ola



Desde hace un tiempo tengo la extraña sensación de que algo bueno me va a ocurrir, algo que puede cambiar mi vida de manera positiva. No sé lo que es, pero es como si lo presintiera a corto plazo.
No suelo ser una persona optimista; quien me conoce sabe que no soy un fuente que desborda positivismo, más bien todo lo contrario… diría que me muevo entre el pesimismo y el realismo visto desde el punto de vista desfavorable. No creo que el ser positivo haga que cambien las cosas y es posible que de ese modo los fracasos o las decepciones afecten menos.
Pero llevo un tiempo que presiento algo a mi alrededor; no sé a qué se refiere, pero lo intuyo bueno. En cierta manera me inquieta por lo raro de la situación. A lo mejor no pasa nada y sólo son sensaciones, pero al ser la primera vez en mi vida que me sucede estoy expectante esperando acontecimientos.
Al igual que Patrick Swayze en ‘Le llaman Bodhi’, es posible que yo también me esté acercando a mi gran ola. Tendré que estar atento.

martes, 30 de junio de 2015

Micro (VI)


Inventando el adjetivo.

sábado, 27 de junio de 2015

El abuelo


Anoche tuve la ocasión de ver ‘El abuelo’, de Garci… ¿qué decir de esa película? No quiero divagar en pajas mentales de fotografía, guión, interpretación y cualquier otro análisis de aficionado.
De toda la película, me quedo con el siguiente fragmento. Sólo por esta escena ya merece la pena.


Con el anterior vídeo y con la siguiente frase: “¿…A mí me va a hablar usted de soledad, que llevo tres perros enterrados?”
Insuperable.

martes, 23 de junio de 2015

Hacia lo salvaje


Hacia lo salvaje’ es un disco que el grupo Amaral sacó a finales de 2011. Yo supe de su existencia en abril de 2012.
La Semana Santa de ese año fui a Burgos invitado por mi amiga Virginia. Recuerdo que llegué sobre las 2 de la mañana.
Una vez en su piso, nos sentamos en el sofá de su comedor y a los cinco minutos le pregunté: “¿No tomamos nada para beber?”. Nos fuimos a la cocina y sacó un par de cervezas, pero me sorprendió cuando vi que era Ambar, mi favorita. Pero lo curioso eran las etiquetas. Se trataba de una edición especial en cuyas etiquetas aparecían fragmentos de canciones del disco ‘Hacia lo salvaje’.



Recuerdo que yo estaba sentado en una silla con el respaldo en la pared y podía apoyar un codo en una mesa. Ella estaba en un taburete, a mi izquierda, cerca de una ventana para abrir de vez en cuando para fumar un cigarro. Fuera hacía un frío impresionante; Burgos es Burgos aunque sea primavera... y recuerdo que al día siguiente o a los dos días nevó.
No podría decir de qué hablamos, es imposible recordarlo. Cuando se acabaron las cervezas pasamos al whisky con limón para mí y ron Cacique con cola para ella. Aproximadamente a las 8:00 de la mañana, el alcohol ya hacía mella en aquellos que no estamos acostumbrados a beber y no recuerdo cómo ni de qué manera nos fuimos a dormir.
Sin ningún motivo, sin ser una celebración especial, efeméride o acontecimiento, esa ha sido una de las mejores noches que he pasado.
He recordado esto porque mañana Virginia defiende una tesis ante el tribunal de la Universidad de Burgos. No hace falta decir lo que le deseo.



martes, 16 de junio de 2015

Con la soga al cuello



Yo tenía un profesor que decía que a los exámenes fuéramos “meaditos y cagaditos de casa”, es decir, que una vez dentro no habría ninguna excusa para salir y luego volver a entrar. Pues en política sucede lo mismo: hay que ir bien pulcros y sin ninguna mácula, porque cualquier cosa te la acaban descubriendo.
Dicho lo anterior, me parecen repugnantes los ‘tuits’ de Guillermo Zapata y por ese motivo debería desaparecer de la vida política inmediatamente. No ya por pensar o no o estar de acuerdo o no con lo que dice, sino por ser tan gilipollas de ponerlo en un lugar en el que todo el mundo lo pueda leer.
Todos hemos escuchado o quizá dicho chistes y cosas que tendrían la misma condena que la de esos ‘tuits’; pero una cosa es decirlo en un ámbito privado y otra exponerlo públicamente. A la hora de escribir, por ejemplo en un blog, hay que pensar lo que se va a poner y no poner lo que se piensa, de lo contrario se podría traer algunos problemas.
Repito, no me ha gustado lo del tal Zapata y cuanto antes pase a mejor vida, políticamente hablando, mucho mejor. Espero y deseo que este tipo de cosas no vuelvan a repetirse, ya que eso es ponerse uno mismo la soga al cuello. Ya tiene bastante bilis que tragar la derecha política y mediática como para todavía darles más carnaza. Esos merecen un artículo aparte.
Ahora bien… me imagino que el rasero ya está marcado. Cuando Zapata escribió eso no tenía ningún cargo político. Cuando Esperanza Aguirre dijo que “habría que matar a los arquitectos”, por una obra que no le gustaba, o “poner la pena de muerte” porque “me caen mal los arquitectos” era presidenta de la Comunidad de Madrid. Cuando Rafael Alonso dijo que “algunas víctimas del franquismo sólo se acuerdan de sus padres cuando hay subvenciones”, era diputado en el Congreso… Y con esto no quiero justificar nada ni usar el ‘y tú más’… pero hay una gran diferencia, a los hecho me remito.