sábado, 22 de agosto de 2015

Sigue siendo



Vivimos en una sociedad que aplaude sobremanera a dioses efímeros, el éxito profesional y económico, el poder, el reconocimiento social, el hedonismo… sin tener en cuenta otros aspectos inherentes al ser humano como son la libertad, la verdad, la honestidad, la honradez, la altura de miras y, en definitiva, el desapego a la vanidad más exacerbada y exultante que premia a quien más tiene, avaricia y ambiciona y penaliza a quien, por el contrario, parece no ansiar de esos placeres.
Cuántos famosos, notables, distinguidos, dirigentes, grandes profesionales o eruditos han dejado algún tipo de poso en nosotros… creo que más bien escasos, un número muy limitado de ellos.
Pero hay otro tipo de personas que jamás serán noticia, nunca veremos que se hable de ellas. Forman parte de una legión silenciosa cuyo paso por el mundo sea efímero, pero el legado que dejan es tan grande que los hace inmortales. Así lo transmiten y así se siente. No hace falta nada más, por mínimo que haya podido ser el trato, simplemente se percibe.
Ya no tienen voz, porque es la nuestra.
Ya no tienen ser, porque somos nosotros.
De una u otra manera somos lo que ellos fueron.
Ellos serán lo que nosotros queramos que sigan siendo.
Sentir, percibir… no hace falta más… probablemente ni apenas haberlas conocido. Transmiten sin saber por qué.

Podría resultar extraño… pero tú, Chiqui, siempre tendrás mi admiración y respeto.

3 comentarios:

Leo dijo...

Siempre pensé, que ni el mejor de los músicos, famosos o personas de interés y reconocido prestigio podrían superar la mejor de las vibraciones ante cualquier percepción que transmite la belleza de la sencillez.
Hay palabras, que enganchan a no perder la pista.

Un abrazo.

Maikel Urrutia dijo...

Pues tienes toda la razón.

Marino Baler dijo...

Existen personas excepcionales que no hace falta conocerlas, simplemente transmiten esa fuerza y energía.