sábado, 3 de diciembre de 2016

Los cipreses de Córdoba



Recientemente he leído ‘Los cipreses de Córdoba’, de la escritora neozelandesa Yael Guiladi. Es un libro que pertenece a una colección de novela histórica de la Edad Media y, después de muchos años, he decidido leer. Parece ser, que su autor se inspiró para el personaje principal en Hasday ibn Shaprut, un médico y diplomático judío del siglo X.
Esta novela en cuestión trata sobre una saga familiar que nos traslada al califato de Córdoba del siglo X. Un joven judío médico llamado Da’ud, por influencia de su padre, entra al servicio de Abderramán III para hallar los componentes de una pócima que anule los efectos mortales de la picadura de víbora, lo que le convertirse en un personaje muy influyente en la corte y cuya labor e influencia tendrá continuidad en sus hijos y nietos.
Es una trama que engancha, sobre todo al principio, pero luego se va desinflando hasta desear que llegue el final. Especialmente se me hicieron pesadas las últimas 75 páginas, donde, más o menos, toman protagonismo los nietos del protagonismo. Asimismo, me parece exagerado que se magnifique tanto la importancia de estos personajes, ya que parece que el esplendor andalusí dependiera de ellos.
Me pareció un libro novedoso, ya que no había leído novelas inspiradas en el periodo de los califas. Mezcla acontecimientos y personajes reales con la ficción, cosa que siempre es peligrosa desde el punto de vista del rigor histórico. Creo que es una novela a la que se le podría haber sacado mucho más partido si, en lugar de contar la vida de tres generaciones, se hubiera centrado en un solo protagonista.
En la colección de novelas que cito al principio hay un par más de esta autora, espero que no me vuelva a dejar indiferente.

Argumento: 5
Ambientación: 6
Personajes: 5
Capacidad para seducir al lector: 4

martes, 29 de noviembre de 2016

Santa Rita mártir



El respeto que tenemos que tener a la muerte de Rita Barberá no es justificante para el panegírico a su figura política ni para todos los honores que le están rindiendo. No viene a qué. Lo que merecía es un juicio que ya no se celebrará para que explicase su implicación en la trama de blanqueo y financiación del PP, pero no se merece ningún elogio ni respeto institucional quien ha dirigido una alcaldía en la que todos sus miembros han sido imputados. La muerte no hace mejor a nadie, simplemente mata.
Y en su partido, como siempre, con cinismo. Fueron sus propios compañeros los que la obligaron a que se apartara del PP y la habían convertido en una apestada; tanto que ni siquiera se atrevían a acercarse a ella el día del comienzo de la legislatura. Ahora la convierten en poco menos que Isabel la Católica. Algo bueno puede tener la muerte de Rita, no servirá para blanquearla a ella, pero servirá para que algunos blanqueen su mala conciencia. Aunque algunos son tan zotes que ni siquiera saben lo que es la vergüenza, con un diccionario en las manos comenzarían por la primera palabra hasta encontrar esa palabra. Hace falta ser muy sinvergüenza para acusar del fallecimiento de Barberá a los periodistas que han publicado sus presuntas corruptelas y probados despilfarros.
Ha sido su propio partido el que la ha abandonado y ahora buscan culpabilizarnos a todos; pero la única responsable de su situación ha sido la propia Rita.
Fue ella quien despilfarraba el dinero público y cargaba gastos de partido a las arcas de la alcaldía, quien aceptaba bolsos de Louis Vuitton, quien abandonó su coche en el garaje del ayuntamiento durante años como si fuera su casa, quien gastó una millonada en coches oficiales, quien se pasó 54 días sin pisar el Senado (pero cobrando como si fuera) donde la aforó Rajoy o quien dirigía el PP de Valencia mientras se ‘pitufeaba’ para financiar el partido en B. Piden respeto para quien no lo tuvo con los ciudadanos. El respeto no lo da la muerte, se gana en vida.
Por eso ha sido improcedente dedicarle un minuto de silencio en el Congreso. En el Parlamento, donde se les ha negado a otros, como a Labordeta, y es muy poco habitual. El minuto de silencio a Barberá era un homenaje que no merecía, no necesitaba e interesado. El problema no es que Unidos Podemos se haya ausentado, el problema es utilizar las instituciones de este país para distinguir a políticos que las han deshonrado. España debe dejar de dignificar a quienes representan el despilfarro y la corrupción.
Hay que reconocer que ha llevado el aforamiento hasta sus últimas consecuencias. Por ese privilegio de no poder ser juzgada por un tribunal ordinario, ahora solamente Dios podrá juzgarla sometiéndola al juicio divino… paradojas de la vida. El PP ha empezado su canonización. La han hecho mártir, la han ascendido a los cielos y acabarán subiéndola a los altares: Santa Rita mártir, patrona de la corrupción. No seré yo quien le quite en su muerte nada de lo que fue en su vida, un ejemplo de lo que no debiera ser nunca la política.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Gracias



Recuerdo un anuncio de Coca-Cola que decía algo así como… “Para los gordos. Para los flacos. Para los altos. Para los bajos. Para los que ríen. Para los optimistas. Para los pesimistas. Para los que juegan…” y acababa diciendo “Para todos”. Pues eso… para todos los que os habéis interesado por la salud de mi madre muchas gracias.
Todo ha salido bien, gracias a los médicos. Ahora queda la recuperación. Ha sido una semana rara, rara para mí en muchos sentidos, pero ya ha pasado. Tiempo habrá de pensar en ella, lo importante es que, al final, todo ha ido muy bien. Repito, muchas gracias. 

sábado, 19 de noviembre de 2016

Noviembre



Tengo la sensación de que el mes de noviembre es, por llamarlo de alguna manera, especial. Desconozco la razón por la que en este mes siempre me han ocurrido cosas importantes que han influido de manera notable y vital en mi existencia. Prácticamente las recuerdo todas. Unas comenzaron, se desarrollaron y desaparecieron; otras comenzaron, se desarrollaron y -en mayor o menor medida- continúan y otras comenzaron, acabaron… pero continuarán para siempre.
Quizá porque suene menos violento, pero al cáncer le suelen llamar tumor maligno. Al fin y al cabo, son lo mismo. Este lunes, mi madre entra en el quirófano para operarse de un cáncer de útero, lo que se llama un vaciado; a su edad no tiene intención de parir más, además, habiéndome tenido a mí (momento narcisista) …
Desde que supe la noticia, no he pensado demasiado en ello, quizá porque percibía que mi madre tenía buen ánimo. A medida que se acerca el lunes sí que he pensado más y una cierta angustia o nerviosismo me iba dominando. Ayer recordaba la relación con mi madre, desde que tengo uso de razón hasta ahora: momentos vividos, conversaciones…
Lo que yo sienta o deje de sentir es algo que, en esta ocasión, no viene al caso. Estamos en noviembre y, al menos para mí, siempre ha sido un mes de acontecimientos positivos importantes en mi vida; el lunes habrá otro más. En noviembre siempre pasan cosas buenas.

martes, 15 de noviembre de 2016

Sin papeles


Luco de Jiloca

Ahora mismo soy un indocumentado, un sin papeles. Ayer perdí (o quizá fui víctima de algún carterista habilidoso) el tarjetero en el que llevaba el DNI, carnet de conducir, tarjetas del banco, tarjetas varias… ¡todo! Me parece mentira que toda mi identidad se haya esfumado sin saber dónde ni en qué momento.
Lo primero que hice fue anular la tarjeta del banco; me mandarán otra en una semana a un módico precio de 4 € (bancos…). En la comisaría de policía me dijeron que esperase unos días por si aparecía. Así que ahora mismo no tengo identidad, menos mal que no hay elecciones a la vista, ya que además de la evidencia de no tener voz, tampoco tendría voto.
¡Ay! Seguro que a mi alter ego aldeano, ese que vive en el Teruel profundo, le importarán muy poco este tipo de problemas. Algo falló… en mi próxima reencarnación espero nacer en el lugar apropiado… aunque, quizá, pronto pueda prologarlo en esta vida.

sábado, 12 de noviembre de 2016

La conversión de Pedro Saulo Sánchez



Pero acaeció que, yendo mi camino, cerca ya de Damasco, hacia el mediodía, de repente me envolvió una gran luz del cielo. Caí al suelo y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Yo respondí: ¿Quién eres, Señor? Y me dijo: Yo soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues. Los que estaban conmigo vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. Yo dije: ¿Qué he de hacer, Señor?”. (Hechos de los Apóstoles 21: 6-10)

Así es como se cuenta la conversión de Saulo, el que perseguía a los cristianos, en Pablo, apóstol de Jesús. Eso es lo mismo que le ha pasado a Pedro Saulo Sánchez, que se ha caído (o lo han tirado) del caballo y ahora va proclamando la buena nueva de que todo el sistema está manejado por intereses económicos. Que la democracia es sólo eso, una palabra que si se transformara en mujer sería, como dice Sabina, “la más señora de todas las putas, la más puta de todas las señoras”. Una palabra tan sumamente prostituida que ya no produce ni placer pronunciarla. Es lo que nos han vendido: una Transición ejemplar y una democracia que ha costado muchos años conseguir… y con eso nos quedamos.
Pero en eso llegó la crisis. Todo cambia, la gente se cabrea y empieza a pedir cambios. La misma gente a la que incluyen cada vez que dicen que ‘el pueblo es soberano’. Entonces algunos salen a las calles y de ahí nace un partido político que llega al Congreso con posibilidades de formar Gobierno y con intenciones de que la prostituida democracia, que durante cuatro décadas han maltratado, pase a ser una mujer decente. La réplica a eso ya la sabemos… populismo, Irán, Venezuela, chavismo, Cuba, Corea del Norte, miedo, terror, nos van a quitar nuestras casas... ya me entienden…
Pero volviendo con Sánchez… parece ser que ha visto la luz y en un programa de televisión denunció presiones de grupos mediáticos y económicos para que la democracia no abandone su mala vida. Llega un poco tarde la confesión, pero bienvenida sea. Nada nuevo bajo el sol. Espero que haya muchos más que, al igual que Pedro Saulo Sánchez, también caigan del caballo… y otros que se rompan la crisma.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Felicidades


Hay una canción cantada por Julio Iglesias y el mejicano Pedro Vargas titulada ‘Felicidades’. Cambiando un poco la letra es lo que le podría cantar al PSOE por su abstención en la investidura de Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno.
Probablemente, mis tiempos de ‘socialisteo’ me impiden sentir el mismo desprecio político hacia el PSOE que el que siento por el PP… pero no por ello tengo una opinión favorable de este partido que se dice de izquierdas mientras se llena el bolsillo con y por la derecha.
Gabriel Rufián, de ERC, lo dijo bien clarito en el debate, como diría Unamuno “no es preciso que digamos esto con un tono más bajo”.


A mí me daría vergüenza haber votado al PSOE en las pasadas elecciones para que hicieran lo que han hecho. Alguna vez, en otras entradas, he explicado porqué deje de votar al PSOE; de haber seguido haciéndolo no me lo hubiera perdonado y, sin duda, esta felonía hubiera sido más que suficiente para dejar de votarlos y repudiarlos hasta el fin de mis días. ¿Qué íbamos a terceras elecciones? ¿Y qué? ¿Cuál es el problema? ¿No dicen que las elecciones son ‘la fiesta de la democracia’? ¿Cuál es el problema en asistir a una fiesta? De haberse celebrado unas terceras elecciones, el PSOE, probablemente, se hubiera hundido más, pero hubiera caído con la cabeza bien alta. No me cabe duda de que muchos que han votado al PSOE en las pasadas elecciones lo hubieran seguido votando en el futuro. Lo que no tengo claro es si muchos de los que han votado al PSOE estas pasadas elecciones lo volverán a votar en unas próximas... aunque no sé yo...
Estos días, hablado con gente que ha votado al PSOE, me he encontrado de todo… unos dicen que están desengañados… otros que es un desastre… ¿qué van a decir? Pero es curioso, ninguno me ha dicho que no les va a volver a votar. Por lo visto, el ‘socialisteo’ va unido a la estupidez.

Felicidades...
por haberles roto el corazón en mil pedazos.
Felicidades...
por jugar al juego de la política y hacerles daño.
Felicidades...
por jugar su orgullo con tanta frialdad.
Felicidades...
por hacer de tu votante el triste rey de los payasos.
Felicidades...
por robarles la palabra, la razón y traicionarlos”.

martes, 1 de noviembre de 2016

Amor eterno con tu corazón. La dama de corazones (y II)


Siguiendo con el relato del día anterior, hoy pongo la segunda parte.


Una tos de una boca afrutada escupe tierra negra, buena como mantillo para las macetas de cualquier patio, macetas preñadas de flores rojas. Otra tos que saca más tierra de la garganta de la novia de Carlos, la damita que esa mañana había muerto ahogada en un pozo y que resucita cuando Lucio García mastica la última parte del corazón del enamorado que descansa con un hueco sangrado en su pecho, junto a ella, en la tierra negra que sigue escupiendo para recuperar la respiración.
El doctor no cavó muy superficialmente y los dejó a ras de tierra para que ella pudiera salir sola, sin ayuda, con un esfuerzo pequeño para arrancar raices y empujar terrones y piedras livianas.
La damita, la novia enamorada, caminó a trompicones entre lápidas en medio de la noche para llegar a la cancela del cementerio y sacudió sus hojas hasta que se abrieron para dejar al descubierto un camino trillado hasta el pueblo.
Lucio García la esperaba en la cama en la que estaba tendido. La tibia vela nocturna en la habitación temblaba nerviosa a cada golpe de viento que escapaba por las rendijas del ventanuco de madera.
Toc toc toc. Llama. Es ella. Lucio sabe que es la damita de la boca afrutada, que ha vuelto a la vida.
Toc toc toc. Ahora toca más fuerte. Está hambrienta. Lucio lo sabe y no le abre la puerta.
Un grito parecido al aullido de un lobo, se desliza hasta sus oídos. Luego más golpes y arañazos.
El doctor abre a la condenada que se le acerca olfateando su boca con aroma de corazón recién tragado. La damita le empieza a arrancar la ropa y muerde al doctor en el estómago, que palpita de indigestión. Escupe los trozos de carne de Lucio y busca como salvaje el corazón de Carlos entre sus tripas hasta que llega a devorarle medio cuerpo.
Satisfecha, atraviesa de nuevo el umbral de vuelta al cementerio.
Uno de los tres tipos que jugaron con el doctor esa noche la ve horrorizado. La reconoce y se da la vuelta con espanto, para buscar a los demás.
La novia llega al agujero llena de amor y se cobija en el cuerpo muerto de su prometido para descansar pegada a él por los siglos de los siglos.

sábado, 29 de octubre de 2016

Amor eterno con tu corazón (I)


La víspera invita a ello. Un relato de terror o de misterio. Esta es la primera parte de ‘Amor eterno con tu corazón’, de la escritora sevillana Eva Borondo.
Conocí a Eva virtualmente hace ya algunos años, gracias al magnífico mundo de los blog. Ella tenía uno (que cerró) en el que ponía magníficos relatos.
Después de algunos años la he conocido personalmente, a ella, a su marido y a su pequeño hijo. Son gente con la que me gustaría compartir más tiempo si las circunstancias lo permitiesen.
Este es uno de los muchos y magníficos relatos que ha escrito. De momento hay que conformarse con joyas como esta… mientras el mundo espera su novela.


En una taberna oscura en la que fermentaba un olor a vino agrio y a comida rancia, llena de personajes nocturnos que buscan alcohol, juego y problemas, estaba sentado Lucio García, al que todos llamaban doctor, terminando una partida de dominó con tres tipos del pueblo, vestidos con ropas cómodas, pero algo sucias debido al trasiego inacabado de una noche agitada.
Uno de ellos era el sepulturero, Marcos Pont, que trataba de ganarse la partida mientras les contaba a todos la triste historia de una damita joven que había enterrado esa mañana. Decía que, incluso muerta, su rostro parecía el de un ángel con cabellos negros y señalaba a un joven en una esquina, de quien afirmó era su prometido.
El novio de la chica muerta bebía en un rincón de la taberna fétida tratando de olvidar el dolor de su alma. La chica había muerto tras caer, mientras paseaban, en un pozo profundísimo, en medio del campo, sin que él hubiera podido hacer nada por ella.
Mientras las fichas se deslizaban en la mesa, Pont seguía contando que en el funeral el prometido, que se llamaba Carlos, gemía de rodillas en la tumba abierta lamentando su pérdida.
Un jugador con barba espesa dijo que lo había visto por la cabaña del brujo Malaquías tratando de que el diablo le comprara su alma para resucitar a su amada.
Se inició una partida nueva y Lucio García, el doctor, colocó un seis doble en el centro de la mesa. Mientras colocaba la ficha con mucha parsimonia, haciéndose notar, les dijo a los hombres con los que compartía juego que él sabía la manera de engañar a la muerte y que la ciencia tenía más poder que las supercherías de magos.
Les pidió, hablándoles en un tono más bajo, que confiaran en él y que esa misma noche se llevaran al novio de la chica a su casa para que pudiera practicarle una ciencia de resucitación mental con la que el recuerdo obsesivo de la mujer cobraría vida en forma física una vez le hubiera inyectado unas gotas de un compuesto químico secreto.
El doctor, hombre que habitualmente llevaba las manos sucias, se las frotaba en ese momento con apasionamiento infantil, degustando la idea de poner en práctica su equipo quirúrgico, que sólo usaba con los perros abandonados en callejuelas y con gatos enfermos.
Los jugadores invitaron a Carlos a beber y, ya casi inconsciente, se lo llevaron a casa de Lucio y lo colocaron en una mesa larga. El doctor los despidió y les dijo que al día siguiente les avisaría de los resultados. Así que esos tres hombres bebidos se fueron con ánimo desconcertado de vuelta a la taberna. El doctor abrió la camisa de Carlos y le dibujo con una tiza de color rojo un círculo en el pecho. Luego le inyectó un líquido que lo durmió en un estado parecido al de la muerte para después cortar, con un artilugio afilado y aparentemente oxidado, la zona señalada. A continuación le extrajo el corazón y lo guardó en un plato con agua, cerró el pecho de Carlos con hilo viejo y se fue al cementerio a enterrar su cadáver junto al de su prometida difunta.
Lucio García volvió a su casa emocionado, con los dientes brillantes y avariciosos. Entró en su estudio y se puso a observar con la luz tibia de una vela los rasgos de ese corazón enamorado que flotaba en agua. Lo colocó en una madera y empezó a picarlo. En crudo lo masticó con apetito mientras sonreía imaginando que había engañado a la muerte.

martes, 25 de octubre de 2016

sábado, 22 de octubre de 2016

Como un barquito



A veces he escuchado que dos personas se llevan bien porque son iguales, en otras que al ser diferentes se complementan y por eso se entienden. Mi duda es que para que dos personas se lleven bien, ¿deben ser iguales o deben ser diferentes? Supongo que habrá razones favorables y contradictorias tanto en un sentido como en otro.
¿Qué es lo que hace que dos personas se lleven bien o mal? ¿Que son iguales… que son diferentes?
No espero encontrar las respuestas, ya que esas, supongo, que llevarían a otras preguntas. Me dejo llevar, ya encontraré la respuesta cuando tenga que hacerlo.

sábado, 15 de octubre de 2016

Podría decir


Con la llegada del otoño siempre me invade un estado melancólico... no sé porqué. Me quedo mirando un punto fijo y sin darme cuenta, alguna vez, es posible que alguna lágrima se deslice por mi mejilla.
Rebuscando en mi ordenador he encontrado cosas que escribí hace muchos años, de esas cosas que sabes que tienes, pero no recuerdas el lugar; de esas cosas que sabes que has escrito, pero no sabías lo que habías escrito.
Ahora, después de muchos otoños, me apetece poner algo de aquello. Esta es una poesía de las muchas que tengo escritas. Todas tienen un motivo, todas tienen dedicatoria. He escogido esta por… porque sí, porque ya ha pasado mucho tiempo y poner otras no tendría demasiado sentido… así y todo. Esto es como el borracho que no puede dejar de beber, aún sabiendo que no puede mantenerse en pie.

“Podría decir que dejé de quererte,
que no siento nada navegando en recuerdos,
que el daño arrancó el cariño del alma,
que el llanto fue tanto que agotó las lágrimas
y que ya no me duele pensarte con otro.
Podría decir que dejé de quererte,
que ya no me oprime tu ausencia,
que olvidé la pasión de tus besos,
el calor de tu piel al contacto de mis dedos,
que mi cuerpo no guarda ninguno de tus abrazos,
ni el olor de la esencia del uno en el otro.
Podría decir que dejé de quererte,
pero…
Podría decir que dejé de sentirte,
pero…
Mi piel sigue cubierta por las huellas de tu piel
y mis labios se sellaron para quedarse en tus besos.
Que sólo fui siendo tuyo,
que no existía en el antes
y que morí en el después.
Podría decir que dejé de quererte,
pero no puedo mentirme.
Porque tanto te amé y te amo…
Iré dejando que el tiempo se suicide en mi presencia
y dejaré que mi vida sólo habite en el pasado,
porque el pasado eras tú,
porque el pasado es contigo”.

martes, 11 de octubre de 2016

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