martes, 28 de febrero de 2017

600 años sin descanso. El Papa Luna


No es la primera vez que he escrito sobre Pedro Martínez de Luna, Benedicto XIII, el Papa Luna, y, quizá, tampoco sea la última. Este verano se estrenó en Zaragoza un documental sobre el robo de su cráneo en el año 2000, la investigación para su recuperación y los posteriores estudios para verificar que, efectivamente, se trata del cráneo del Papa aragonés. Era un documental que quería haber visto en su tiempo, pero me fue imposible. Lo emitieron en televisión a finales de diciembre (en aquella ocasión no me enteré) y buscando acerca del mismo, por fin, lo he encontrado y visto.
Pedro Martínez de Luna, el único Antipapa español de la historia, Benedicto XIII, el Papa del Cisma de Aviñón; un hombre poderoso y culto que formó parte de los momentos más turbulentos de la historia de la Iglesia. Un personaje cuya historia, más que olvidada, está mal contada, porque todo lo que ha llegado sobre este Papa o ‘antipapa’ es ‘malo’. Fue un hombre bien formado, un adelantado a su tiempo.
Con este robo parece que se cumplió la profecía de San Vicente Ferrer acerca de Luna:

Para castigo de su orgullo, algún día jugarán los niños con su cabeza, a guisa de pelota

S
eis siglos después, ¿podrá, por fin, descansar en paz?


http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/documental-papa-luna/3850147/

Pinchar sobre la imagen para ir al vídeo.

sábado, 25 de febrero de 2017

Yo quiero ser... niño



Cuando era pequeño era inevitable la pregunta de los adultos: “¿qué quieres ser de mayor?” Nunca tenía una respuesta definida, salvo un rápido encogimiento de hombros; ante la insistencia en la interrogación respondía lo primero que se me ocurría, incluso a la misma pregunta de la misma persona en espacios de tiempo muy separados podía decir profesiones que nada tenían que ver entre ellas.
Ahora me resulta extraño haber dicho médico… ¡Yo médico! ¡Cuando soy el más aprensivo del planeta!
Otra que dije, y que no me hubiera importado, es abogado. Dada mi facilidad para ‘meterme en líos’ reconozco que hubiera sido algo muy práctico… y si le añadimos mi adoración por el Quijote ya sería la mezcla perfecta.
Entre medias también dije, alguna vez, pintor de cuadros.
Después, cuando llegué a 7º de EGB y en clase de historia nos explicaron la España de los Reyes Católicos, el imperio español, Carlos I, Felipe II… fue como ver por primera vez al primer amor de tu vida. Ahí me enamoré de la historia y decidí que quería ser historiador… pero, claro, ¿qué practicidad tenía eso? Difícil vivir de la historia. Sería el amor platónico que me acompañaría toda la vida.
Por cierto, también tuve una época en la que quería ser cartero. Viviría en mi pueblo, trabajaría medio día y no tendría que estudiar mucho, porque conocía todas las calles, ¿qué podía haber más sencillo?
Y así (rodando, rodando), como sentía cierta atracción por la física, pero no la suficiente como para dedicarme a ella en cuerpo y alma, y me encantaba dibujar, pero tampoco lo suficiente como para estar todo el día con el lápiz en la mano, me decanté por algo que aunara ambas disciplinas: la arquitectura; algo que jamás se me había ocurrido.
Hubo una respuesta que nunca dije y que seguro que ahora sería la más acertada. Si ahora me preguntasen “¿qué quieres ser de mayor?” tengo claro lo que respondería: cuando sea mayor quiero volver a ser un niño.


PD. Sí, soy yo, con dos años y tres meses.

martes, 21 de febrero de 2017

La construcción de un columpio



Las cosas son más sencillas de lo que parece… o más complicadas de lo que se cree... según se mire.

sábado, 18 de febrero de 2017

Lurte


Lurte es un grupo aragonés de folk metal. En su música utilizan instrumentos tradicionales de Aragón que, unido a un violín, hacen que sea una banda referente en este tipo de música en el panorama musical español.
Otro rasgo a destacar es su vestimenta, propia de los almogávares, ejército de mercenarios al servicio del Rey de Aragón y que fueron fundamentales entre los siglos XI y XIV. Estos guerreros mezclaban su fuerza con las tradiciones celtíberas.
La primera vez que los escuché fue en Las bodas de Isabel de 2015, cuando cantaron ‘La luz del alba’ en la representación del funeral de Diego. Son unos habituales en estas fiestas turolenses, participando en conciertos y en distintos actos de la leyenda.
Este año han publicado, en homenaje al octavo centenario de la leyenda de los amantes, un tema que no tiene desperdicio, ‘Para siempre’.



Por cierto, no hay nada como estar allí y verlo en directo… pero el que no pueda y quiera puede ver la representación de los amantes en directo pinchando en este enlace (yo seguro que lo veré).

martes, 14 de febrero de 2017

Teruel, 800 años después...



Hay una leyenda que dice que Teruel nació sobre el monte en el que se divisó a un toro que buscaba alcanzar la primera estrella del anochecer. Todo esto sucedió en el siglo XIII, cuando aún el linaje y la nobleza determinaban el destino de los turolenses. Caprichoso y hostil destino, a menudo.
Y ahí, bajo los inviernos fríos de la villa del toro y el repicar de las campanas de la Iglesia de San Pedro, se esconde una verdadera historia de amor, la de los amantes de Teruel, Isabel de Segura y Juan (aunque por culpa de Lope de Vega es más conocido como Diego) Martínez de Marcilla, dos adolescentes enamorados pero condenados al desamor. Cinco años de espera, un beso rechazado, una muerte de tristeza y otra de culpa.
Y de eso ya hace 800 años… Y allí están, para toda la eternidad, pero sin llegar a tocarse… un amor imposible… o quizá no tanto, porque 8 siglos después siguen juntos.
Siempre he pensado que el mausoleo en el que descansan Diego e Isabel es el mejor escenario para declarar mi amor … no hay mejor escenario… no hay espacio más puro... símbolo de amor imperecedero.



sábado, 11 de febrero de 2017

Ibiza


Hay lugares que están tan estigmatizados que no ofrecen alternativa a conocer nada más. Uno de esos lugares es la isla de Ibiza. La primera imagen que a uno se le puede venir a la cabeza al pronunciar esas cinco sílabas es un sitio de exageración y desfase, la segunda unas playas con yates y millonarios. En cierto modo es un universo al alcance de muy pocos.
Hace pocas fechas tuve la ocasión de estar por primera vez en esa isla, concretamente en Nochevieja. Una amiga argentina, propietaria de una inmobiliaria, que reside en la isla desde hace casi veinte años, me invitó a recibir allí el nuevo año. Tengo que reconocer que la mezcla era de lo más variopinta: un lugar que simboliza todo tipo de excesos; una atractiva argentina rubia, con un acento hipnótico que no ha perdido a pesar de casi dos décadas en España, y yo, una persona amante de la soledad y de los lugares tranquilos. Como diría un creyente, ‘los caminos del Señor son inescrutables’ y es que, con todos esos ingredientes, cualquier esquema previamente desarrollado podría ser erróneo.
De Ibiza solamente sé lo que puede saber cualquiera que no la haya visitado y sí visto por televisión. En base a ese prejuicio podría afirmar que hay dos Ibiza: la de verano y la de invierno. La primera bulliciosa y caótica y la segunda tranquila y aletargada.
Lo que es la propia ciudad, perfectamente podría pasar por un tranquilo pueblo de pescadores si no fuera por una decoración excesivamente ‘barroca’, muy recargada, casi de forma artificial, que no deja lugar a dudas de que estamos en un sitio que no es más que una impostura aguardando la llegada de turistas que invadan sus calles. Por ello, tengo la sensación de que los nativos, aunque en los meses carentes de visitantes tengan una vida tranquila, no tienen vida propia, su vida no les pertenece, sino que están sometidos al capricho del calendario. Ibiza es negocio y eso es así.


La arquitectura de sus calles y fachadas no me resultaron creíbles, al menos no lo hicieron en el binomio que pretenden recrear de aunar lo autóctono con lo moderno, algo que, en ocasiones, puede resultar peligroso. En Ibiza cualquiera puede ir vestido como le dé la gana y pasar desapercibido; eso mismo se transmite a los edificios en los que se puede ver una vivienda del casco antiguo con cierta pulcritud en su restauración y que de su balcón cuelgue una bandera gay… ¿alguien se imagina la bandera gay colgada de la Giralda? No todo vale.


El castillo me pareció bien restaurado. Lo que podía ser una fortaleza del siglo XV, XVI que se ha sabido mantener. Aunque, sinceramente, me parece un gran contraste en lo que se refiere a la arquitectura del propio castillo con la ciudad; son dos elementos inadaptados que no crean una sinergia agradable, por separado sí, pero unidos no acabo de verlos.


Pero Ibiza tiene más cosas que descubrir. Me estoy refiriendo a sus playas… ¿descubrir las playas de Ibiza? Sí, descubrirlas fuera de esa imagen que se exporta. Hasta a mí me parecieron hermosas. No me gusta la playa y, por ese motivo, no conozco demasiadas… pero reconozco que son las más maravillosas que he visto en mi vida. Si tuviera que elegir una isla en medio del océano para olvidarme del mundo me gustaría que tuviera las playas ibicencas.


He conocido la Ibiza que poca gente conoce y, en general, me ha gustado. No creo que sea un lugar en el que viviese… el ‘ico’ corre por mis venas y, al igual que Ulises tardó diez años en llegar a Ítaca, yo también llegaré a mi destino, cuestión de tiempo. Cuando vuelva (si lo hago) desconozco que sensación podría tener si lo hiciera en pleno ajetreo veraniego, probablemente no me gustaría. Creo que Ibiza es para vivir una parte del año y el resto huir de ella, pero, sobre todo, es una isla que hay que descubrir para ver cosas que están pero que nadie enseña.

PD. ¿Alguien imagina cómo serían estas mismas fotografías tomadas en verano?

sábado, 4 de febrero de 2017

Yo no tengo dudas



Lo tengo claro: Pablo Iglesias. Últimamente es inevitable, en cualquier conversación política que tenga, que me pregunten mi opinión sobre el ‘enfrentamiento’ entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Esa es una pregunta que, en cierto modo, me incomoda; pero no porque no sepa que contestar, si no porque no acabo de entenderla, ¿qué se supone que tengo que pensar? Lo que más curioso me parece es que aquellos que preguntan lo tienen claro: Íñigo Errejón.
Para ser sincero diré que no tengo ni la más remota idea de lo que ocurre, sólo sé lo poco que escucho en televisión y, de la misma forma, tampoco me importa. Quizá sea un síntoma de que en mí ha cambiado la forma de ver las cosas y, por ese motivo, no hago tanto caso a ciertas situaciones. ¿Despreocupado? No lo sé, pero quizá he perdido la impulsividad que tenía hace algunos años, cuando no me importaba recorrer con mi coche 600 km (Zaragoza - Madrid, ida y vuelta) para ir a una reunión de Izquierda Republicana que duraba 30 minutos, asistir el 6 de diciembre a una manifestación republicana o recoger firmas contra la monarquía (otra persona y yo) un domingo en la Puerta del Sol. Sí, ahora echo la vista atrás y, la verdad, no sé si sería capaz de volver a hacerlo; la pasión y el ímpetu de aquellos tiempos han quedado en aquellas acciones.
Es por esa consecuencia que no puedo dar una opinión documentada sobre lo que ocurre en Podemos. Ahora bien, como he dicho al principio, no tengo dudas: Pablo Iglesias. La gente que lo critica usa argumentos como que es soberbio y radical o que Errejón es más dialogante, más templado, menos radical… Bien, vale, perfecto, cada uno puede pensar lo que quiera. Yo sólo tengo un motivo y que para mí es suficiente para apoyar a Pablo: ilusión.
Entiendo y respeto que la gente esté contenta con la deriva que ha llevado el país en las últimas décadas. Que haya gente que piense que nada tiene que cambiar porque la situación a la que nos han llevado el PP y el PSOE es idílica y, cómo no, también están los chaqueteros y tibios instalados en las buenas formas y el entendimiento con los anteriores… Pero yo no lo comparto y quiero que las cosas cambien. Para mí el desastre de este país viene causado por una clase política corrupta e ineficaz que han convertido a España en la vergüenza de la Europa occidental. A grandes males hay que tomar grandes remedios. Cuando una parte del cuerpo está gangrenada no vale con poner mercromina y tiritas, no, hay que amputar. Y esa es la opinión que yo tengo de la situación del país, está con gangrena y hay que amputar (entiéndase la metáfora). Es aquí donde entra en papel Pablo Iglesias, un político que dice las cosas como son, sin medias tintas… ¿o acaso alguien tiene la desfachatez de decir que es falso que Felipe González tenga ‘manchadas las manos de cal viva’? Otra cosa es que vivamos instaurados en lo jodidamente políticamente correcto; pero al pan, pan y al vino, vino. Y el único que se ha atrevido a decirlo ha sido Pablo Iglesias.
Por cosas como estas es por las que yo apoyo al líder de Podemos. Lo que ocurre con Errejón no lo sé y, probablemente, no sea una simple discrepancia que los medios venden como un gran cisma. Lo desconozco.
Por otra parte, hay cosas que no me sorprenden. Rafael de Riego fue ajusticiado por luchar contra el absolutismo de Fernando VII e implantar en la España del siglo XIX un periodo conocido como el trienio liberal, el periodo de mayor libertad hasta la llegada de la II República. Galán y García Hernández, mártires republicanos, fueron fusilados por su levantamiento contra el reinado corrupto y desastroso de Alfonso XIII. Ahora cualquier motivo es suficiente y todo vale contra el que ha devuelto la ilusión a millones de personas de este país. Y, repito, entiendo que la gente no quiera cambiar porque vive muy bien y su realidad sea magnífica; yo no opino así. Pero vistos los antecedentes de este país, por naturaleza cainita con los que quieren dar esperanza, voz e ilusión, empiezo a creer que tampoco somos merecedores de algunos personajes que en suerte nos han tocado. Si algún día tengo que rectificar lo haré, no se me caerán los anillos por hacerlo y al hablar de política es muy fácil empeñar la palabra y muy caras sus consecuencias, pero, hoy por hoy, lo tengo claro. Sin ningún tipo de dudas: Pablo Iglesias.


Quien es capaz de decir lo que he escuchado en este vídeo no puede más que tener mi admiración, respeto y, si me apuran, hasta mi lealtad.

martes, 31 de enero de 2017

Inma del Moral


Hace unos días, viendo la televisión, tuve un sentimiento de alegría y nostalgia compartido. Allí estaba la que había sido mi amor platónico en los tiempos en que yo era un estudiante. Me estoy refiriendo a Inma del Moral.
A finales de los 90, ¿qué chico de veintitantos no sentía un palpitar en el corazón cuando aparecía ella, micrófono en mano, en El Informal? Sí, Inma del Moral fue mi amor platónico, lo era mío y el de todos mis compañeros. Más de una vez se nos quemó la cena porque alguien daba la señal de aviso desde el comedor “¡Que sale Inma!”… y allí estábamos los cuatro (mis tres compañeros y yo) sentados delante del televisor con ojitos de cordero mientras ella aparecía. De repente, alguien se levantaba porque desde la cocina llegaba un olor de longaniza quemada. ¡Cuántas veces ha sido culpable de que a alguno de nosotros se le quemase la cena!
Ella era como la compañera de clase que todos hubiéramos querido tener, conscientes de que era inalcanzable, pero por la que hubiéramos hecho cualquier tontería para que nos mirase con una sonrisa e, inmediatamente, caer derretidos como cubitos de hielo.
Tanta admiración tuvo su recompensa. Anunciaron un reportaje suyo en la revista Man. No cabía duda, ese número había que comprarlo sí o sí… y así fue. Era abril del 99. Ha sido la única vez que la he comprado. Cuando llegué al piso todos querían leerla. Recuerdo que me senté a la mesa, rodeado de mis compañeros e iba pasando las hojas lentamente mientras mirábamos las fotos y leíamos el reportaje. Parecíamos niños abriendo los regalos de Navidad. Tuvimos una subida de platonismo incontrolable.
Pero…
Tanta perfección no podía caber en una mujer. Nos llevamos una gran decepción cuando salió a la luz pública que era pareja de Pedro Ruiz, ¡ese enano que podría ser su padre! Inma nos rompió el corazón. Los veíamos juntos en televisión y alguno pronunciaba una frase dudando de su honorabilidad. Ya no se volvieron a quemar más cenas.
Como he dicho al principio, después de muchos años, la he vuelto a ver. Sí, el tiempo pasa para todos. Ya le he perdonado esa ‘infidelidad’ con Ruiz. Si alguno de mis antiguos compañeros de piso también la vieron estoy convencido que habrán recordado a aquella que fue nuestro amor platónico.
He encontrado la portada de la revista Man y algunas fotografías que aparecían en aquel reportaje.
 ¡Ay, Inma! Lo nuestro fue imposible, pero tú te lo perdiste.






martes, 24 de enero de 2017

Ellos Borbones y nosotros bobones



No es nada nuevo decir que la historia de los Borbones, como la de casi todas las casas reales de Europa, está repleta de hijos bastardos, escarceos amorosos extramatrimoniales, gusto por visitar lupanares en barrios bajos y excesiva predilección por la pornografía y la promiscuidad.
Comenzamos con Felipe V, del que cuentan que mientras su esposa agonizaba él seguía manteniendo relaciones sexuales con ella; seguimos con Isabel II, conocedora a la perfeción de toda la guardia real y de cuya relación con el capitán Enrique Puigmoltó se dice que nació Alfonso XII, otro aficionado a las faldas y gran conocedor de los burdeles madrileños (totalmente falsa la imagen de abnegado esposo que se da en ‘¿Dónde vas Alfonso XII?’ y triste viudo en ‘¿Dónde vas triste de ti?’, ambas protagonizadas por el galán de la época Vicente Parra). Tampoco podemos olvidar a Alfonso XIII, pionero de la industria pornográfica en España. Con todos esos antecedentes no era de extrañar que la tradición no continuase. Juan Carlos I (al que algunos llaman Campechano I) es un digno sucesor de todos esos golfos regios que desde el año 1700 están en el trono.
Todo el mundo habrá escuchado lo que era un secreto a voces. La relación de Bárbara Rey con el antiguo monarca. Al parecer, esta vedette es una más de la interminable lista de amantes que han pasado por las sábanas del bonachón exmonarca. Ya lo dijo Jiménez Losantos, “la Reina no pasaría por debajo de la Puerta de Alcalá”, ¡casi nada! Pero Madrid bien vale unos cuernos.
Hasta aquí, cada uno/a sabrá. Ahora bien, una cosa es no hablar de la vida privada y otra muy distinta es que esa vida privada haya sido pagada a costa del erario público, por muy monarca que uno sea. Eso es de no tener ninguna vergüenza y pasarse por los cojones, además de a sus amantes, todo lo que simbolizan las gentes de este país que diariamente luchan para vivir de una forma medianamente digna. No se puede ser un monarca católico, apostólico y romano y, al mismo tiempo, tener la doble moral de pulcritud en la vida pública y libertino en la privada.
Y me pregunto, ¿cuánto dinero nos han costado las juergas y golferías del antiguo Rey? Supongo, porque no lo sé, que será mucho. Se rumorea que incluso tiene hijos secretos, con lo que imagino que ahí habrá bastante más dinero del que se dice que se le ha pagado a Bárbara Rey. ¿Y quién responde por todo esto? ¿Quién es el responsable de que el dinero de mis impuestos haya sido para pagar las correrias de un golfo? ¿Nadie? ¿No hay nadie que se responsabilice de ello ni dé explicaciones a la opinión pública? Sería más probable que me denunciaran por hacer este escrito expresando mi opinión que por dilapidar dinero de las arcas públicas para pagar las juergas de un sinvergüenza.
Los medios tienen la desfachatez de tildarlos como ‘una familia normal’… salvo que a una familia normal no le pagan el tren de vida que llevan estos tíos y, ni mucho menos, sus golferías y escándalos.
Soy de la opinión que Felipe no acabará su reinado, es una creencia que tengo desde antes que fuera coronado, ya que algún día el pueblo se tendrá que dar cuenta que una monarquía es lo más antidemocrático que existe. Pero Felipe ya va aprendiendo del padre, no sé si en lo referente al puterío, pero sí en lo referente a eso que llaman ‘embajador de empresas’. Se ha reunido con el Rey de Arabia Saudí para ‘facilitar la entrada en aquel país a empresas españolas’, entre otras cosas, para venderles 5 fragatas de guerra a un país que está mascarando a la población del Yemen; parece ser que los Derechos Humanos solamente importan a veces. Esta clase de ‘trabajitos’ los hacía Campechano I y hay rumores que se llevaba sus buenas comisiones por ello. Pero esto tampoco es nuevo entre los Borbones. Fernando VII compraba a la flota rusa barcos con la madera podrida a cambio de comisiones. Una familia muy, muy completita. Vistos los antecedentes habría que preguntarse, ¿será Felipe un digno sucesor de la estirpe Borbón?

martes, 17 de enero de 2017

No puedo vivir sin ti


Según Wikipedia, una adicción es “[…] una incapacidad de controlar la conducta, dificultad para la abstinencia permanente, deseo imperioso de consumo, disminución del reconocimiento de los problemas significativos causados por la propia conducta y en las relaciones interpersonal […]”.
Por lo tanto, podemos entender que no es algo beneficioso. Pero yendo un poco más allá, no solamente podría emplearse la definición en el sentido referido a estupefacientes que es, quizá, la definición en la que la mayoría podría estar pensando. Adicción es cuando se han alcanzado las más altas cotas de satisfacción incomparable con lo anteriormente vivido y con la certeza que lo posterior no será mejor y casi seguramente, mínimamente, inigualable. Las adicciones son muy subjetivas, lo que para mí lo son para otros podrían llegar a lo normal.
Esta es la sensación que tengo, por ejemplo, en la literatura. Me leí por primera vez el Quijote a los 20 años. Al terminar era consciente que era el mejor libro que había leído en mi vida, pero, al mismo tiempo, la absoluta certeza que nada de lo que leyese en el futuro sería igual. Me convertí en adicto al Quijote. Tengo la certeza que he alcanzado mi cenit como lector, pero el precio que he pagado es que ninguna lectura, por buena que sea, por muy buena que sea no se podrá comparar… aunque yo no lo quiera, así será.
Eso se podría extrapolar a otros aspectos. Cuando se ha probado lo sublime uno lo sabe… y lo sabe porque nada ha sido igual hasta ese momento y, tampoco, nada lo ha sido desde entonces… nada lo será, porque la comparación es inevitable, incontrolable y hasta dolorosa.
Llegados a este punto, podemos decir que las adicciones son negativas. Te trasladan al nirvana cinco minutos, pero te hunden en el infierno el resto de tu vida. Aunque, ¿quién puede decir que ha conocido el nirvana?
Nadie como Los Ronaldos como para definirlo

Llevas años enredada en mis manos,
en mi pelo, en mi cabeza
y no puedo más, no puedo más.
Debería estar cansado de tus manos,
de tu pelo, de tus rarezas.
Pero quiero más, yo quiero más”.

Eso es adicción. No se puede expresar de forma más absoluta.

Has cambiado tu bandera,
traspasado la frontera,
eres la reina.
Siempre reinarás, siempre reinarás”.

Resignación. El nirvana tiene un precio… merece la pena pagarlo... puedo asegurarlo.


sábado, 14 de enero de 2017

Feminismo estúpido


Dicen que Einstein no estaba seguro de que el universo fuera infinito, sin embargo, no tenía dudas de que la estupidez humana lo era. Para hacer tal afirmación tienen que ocurrir dos cosas: 1) que se estudie perfectamente el universo y 2) que se haya tratado con muchas personas estúpidas. En mi caso soy un profano en materia astronómica y universal, por lo tanto no puedo definirme; pero, en lo que se refiere a estupidez, he tratado con algunas personas que me hacen ser proclive al pensamiento de Einstein.
¿Por qué digo esto? El otro se me ocurrió preguntarle a una conocida si sabía cocinar. Su contestación fue: “¡Tú eres un machista!”… ¿Machista? ¿Por preguntarle si sabía cocinar? En la misma conversación le pregunté si sabía planchar (reconozco que, quizá, hubo un poco de malicia por mi parte). Entonces, ella, casi sacando humo por las orejas, me soltó un discurso igualitario que para sí lo hubiera querido Lincoln en Gettysburg… ¡Y yo sólo le había preguntado si sabía cocinar y planchar…! Menos mal que no me puse a tararear la canción de ‘Los payasos de la tele’, esa que dice: “Lunes antes de almorzar, una niña fue a jugar, pero no puedo jugar porque tenía que planchar…” ¡me lapida seguro! Como harían con Gaby, Miliki y compañía si se les hubiera ocurrido y pudieran cantarla en la actualidad. 
Tengo que confesar que en la cocina no me desenvuelvo muy bien y con la plancha solamente tuve una experiencia (en mis tiempos de estudiante) y no he vuelto a repetir. Pues bien, el hecho de que yo no sepa cocinar o planchar, para ella, era una prueba de mi machismo.
Seamos sinceros, a nadie le gustan las labores de la casa… pero es algo que hay que hacer. Yo lo he hecho cuando lo he tenido que hacer y no he tenido ningún problema en hacerlo. Vale, no sé cocinar ni planchar pero, por otra parte, me gusta barrer, pasar la fregona, poner la lavadora, tender la ropa y plegarla, fregar y hasta limpiar los baños y la cocina.
A lo largo de la historia, antropológicamente hablando, el hombre ha tenido un rol y la mujer otro. El hombre era el que salía a cazar y a procurar que en la cueva no faltase nada, mientras que la mujer era la encargada de criar a los hijos y encargarse de otras labores más sencillas; eso pasaba en la prehistoria y, en cierta forma, pasa en la actualidad. ¿Por qué? No lo sé. ¿Por qué la mujer no iba de caza y el hombre se quedaba en la cueva? Tampoco lo sé. Pues bien… por haber defendido este último párrafo, también me han tachado de machista… ¿acaso miento? Y no, no estoy diciendo que esto tenga que ser así en la actualidad, pero yo reconozco que para ciertas labores caseras no soy muy apto y cuando esto lo he dicho y me han soltado el típico “pues aprende, que yo no soy tu criada”… tengo que reconocer que esa contestación o algunas por el estilo me han tocado bastante la entrepierna cuando yo, a la inversa, hubiera contestado con un “no te preocupes, lo haremos juntos”.
Lo dicho, vivimos en tiempos en los que la estupidez ante ciertos temas ha alcanzado sus más altas cotas (espero que no vaya a más). Creo que entre el ‘hombre Soberano’ o el de la ‘cocina Corcho’ y el ‘hombre calzonazos’, que trabaja y cuando va a casa tiene que hacerse la comida o la cena porque su mujer, supuesta ama de casa, ha estado en el gimnasio o tomando un café de tres horas con sus amigas, hay un punto intermedio. 



martes, 10 de enero de 2017

Micro XII


Todo cambia para seguir igual, todo sigue igual para cambiar.

sábado, 7 de enero de 2017

Los ladrones de ‘Mi carro’


Es curioso lo que voy a contar, tan curioso como cierto. Teruel es la provincia más despoblada de España, poco más 136.000 habitantes para una zona de poco menos de 15.000 km2. Sus poblaciones tienen pocos habitantes destacando Teruel (la capital), con menos de 36.000, y Alcañiz, con unos 16.000. El resto de municipios no alcanzan ni de lejos la cifra de 10.000 y es destacable un elevado número de ellos con poblaciones por debajo de los 500. Toda esta introducción sirve para hacernos una idea de lo que es esa provincia: casi deshabitada y con núcleos reducidos de gente, en su mayor parte gente mayor.
Todas estas circunstancias hacen que sus pueblos sean un edén para los amigos de lo ajeno. Debido a que es una zona sin demasiada presencia policial, en algunos pueblos han tomado cartas en el asunto para defenderse de los ladrones y han tenido una curiosa idea: cada vez que se ve a alguien sospechoso merodeando por el pueblo, suena por megafonía la canción ‘Mi carro’, de Manolo Escobar; entonces, los vecinos ya saben que tienen que estar alerta… por si las moscas.
Esta peculiar alarma, se viene usando desde hace años en pueblos del sur de la provincia, como La Puebla de Valverde y Manzanera; Cella, al norte de la capital, la adoptó hace un par de años. Parece ser que tan buen resultado ha dado que un pueblo de Huesca, Gurrea de Gállego, también se ha decantado por tan peculiar método. Teruel tiene mucho que enseñar.