sábado 25 de febrero de 2012

Hasta aquí.

Permite que te invite a la despedida.
Alguien habrá que sepa reconocer el valor de las cosas, de las verdaderamente importantes; esas que están destinadas solamente para alguien en concreto porque las merece.
Ya.


sábado 4 de febrero de 2012

¿Qué quieren las mujeres?


Hace unos días, tomando un café con una amiga me hablaba de las relaciones que había tenido y como sería su hombre ideal. Yo, movido por la curiosidad, le pregunté qué es lo que buscaba ella, que me lo definiera y, más o menos, me dijo lo siguiente:

El físico no es importante. Yo quiero un hombre inteligente, culto, que me quiera, me respete, sea comprensivo, me cuide, pueda hablar con él, sepa escucharme, me apoye en mis cosas, tenerlo a mi lado cuando lo necesite, esté pendiente de mí, sepa aconsejarme, que en la cama me haga sentir, que me sorprenda, cariñoso, me dé seguridad, podamos hablar, hablemos en silencio, que me erice la piel al tocarme, saber que puedo contar con él en cada instante, tengamos gustos parecidos, me lo pase bien con él, que complemente mis carencias y yo complementar las suyas, que me enseñe cosas, que disfrute con lo que hago, que sin venir a cuento me dé un beso, que me diga que me quiere en cualquier momento, que sea sincero, que sea fiel, que compartamos cosas y momentos…

Hubo un momento en que ya no sé muy bien cuantas más cualidades, adejetivos y epítetos dijo. Yo, simplemente la miraba. Cuando vi que se callaba, sin decirle nada, pensé: “¿Os habéis puesto todas mujeres de acuerdo para decir lo mismo? ¿Quién no ha escuchado algo parecido cientos de veces? A ver, fulanita, ¿por qué mientes?

sábado 28 de enero de 2012

Caballo de Troya.


Escribo en esta mañana helada, desde el sentimiento y la obsesión; buenos componentes de soledad. Extraña circunstancia que te derriba, te ocupa, sienta plaza en tu cuerpo, te alumbra y te interroga. Y entonces te das cuenta que las palabras se oprimen, los renglones se estrechan, las letras se amontonan y descubres el hueco imposible que nunca compartimos.
Destino que se fundirá pero que mientras no separa, no distingue y piensas, ¿cuál es la fina línea que separa el frío del calor? ¿El hambre del empacho? ¿El estar feliz por vivir o rabioso por no haber muerto? Cegado por el caballo de Troya es imposible imaginar.

martes 24 de enero de 2012

De nuevo Martica.


No es la primera vez que digo esto y posiblemente no será la última pero siempre es complicado sin caer en un exceso de peloteo.
Hace tiempo que escribí dedicada a mi amiga Marta, o Martica como la llaman sus amigos, y de nuevo quiero hacerlo, me apetece hacerlo.
Es una de esas personas con las que no hace falta hablar a diario o verla de vez en cuando para saber que en cualquier momento que eso ocurra, por mucho tiempo que pase, no te lo echará en falta.
La última vez que la vi fue hace casi dos años, una noche que me invitó a cenar. Desde entonces hemos hablado un par de veces. La última vez que trate de comunicarme con ella fue en el mes de junio y prometió llamarme pero no lo hizo.
Hace una semana la llamé, después de tanto tiempo y estuvimos hablando de una forma tan natural que no caben reproches ni malas palabras.
Estuvimos hablando durante mucho tiempo y logramos condensar todo este tiempo de silencio en una hora.
A Marta, si la tuviera que definir, podría ser como la hermana mayor que no tengo. Es alguien que transmite seguridad, alegría. No lo definiría como aquello que necesitas escuchar; ella no adula el oído ni juzga, simplemente da su opinión y te hace ver su punto de vista. Así es ella.
Me imagino que tardearemos en hablar, quizá unos meses. De la misma forma supongo que tardaremos en vernos, eso ya es más difícil. Pero sé que la próxima vez que hablemos o nos veamos no harán falta excusas ni explicaciones. Por una de esas de esas extrañas razones hay personas con las que conectas de una forma que es difícil de entender.
Por todo ello y esperando no haber sido demasiado adulador… Muchas gracias Martica, muchas gracias mi navarrica preferida por tu amistad.

sábado 14 de enero de 2012

Donde dije digo...

¿Aquí qué pasa? ¿Por qué mienten? Pero bueno, este es el PP. No contentos con haber hecho de la Comunidad Valenciana el paraíso de la corrupción acabarán haciéndolo en toda España.
La verdad es que esta gente no engaña a nadie; a nadie que no se deje engañar, claro está o, ¿acaso alguien creía que un partido que en Valencia ha despilfarrado lo que no está en los escritos, que ha hecho que los valencianos nos avergoncemos de abrir un periódico allende de nuestras fronteras iba a ser el paradigma de la gestión, de la austeridad y de la dignidad?
En fin, esto es lo que ha votado el país… El problema es que no lo pagan solamente quienes les han votado, sino que lo pagamos todos.

sábado 31 de diciembre de 2011

Un año más.


Ya está, el último día del año. No suelo hacer balance porque creo que de nada sirve; lo pasado, pasado está. Tampoco soy de los que piensan que “año nuevo, vida nueva”; mis problemas, preocupaciones, tristezas, alegrías y satisfacciones serán las mismas mañana, a la semana que viene y al mes que viene.
No tengo el optimismo de Pangloss y 2.012, con seguridad, será lo mismo que este año que hoy termina a nivel general; a nivel particular… quien sabe en qué lugar estaré, pero lejos, seguro.
Sólo esto. Por ser algo muy recurrente voy a evitar los típicos tópicos de estos días así que simplemente deciros.

¡Que seáis todos muy felices!

sábado 24 de diciembre de 2011

Una noche distinta.


Esta es la misma entrada que puse hace un año y, también, la misma de hace dos… y tres. El día es el mismo, por eso creo que sirve. Un año más y los motivos son los mismos, como lo serán al año que viene y al siguiente, y al siguiente, y al siguiente… Solo eso, al fin y al cabo, aunque no participe del folclore navideño, si que creo que es una noche distinta.

Desde hace más de diez años, el día de Nochebuena, suelo hacer siempre lo mismo; a las 8 de la tarde subo a la terraza de mi casa y enciendo una vela. No soy muy amante de la Navidad, pero sí que creo que esa es una noche especial. Tengo la suerte de haberla celebrado siempre en compañía de mi familia por ello me siento afortunado, por poder estar con la gente que quiero. Pero también surgen otros sentimientos inevitables, como son el acordarme de mis seres queridos que ya no están. Es duro, muy duro y por ello necesito un momento para acordarme de ellos en soledad. Justo es el momento en que enciendo la vela. Me acuerdo, especialmente, de los familiares que no están y no puedo evitar soltar unas lágrimas y es que algunas cosas nunca cambiarán.

En esos momentos, después del primer recuerdo, dedico mi luz a más gente. Gente que no conozco pero que existen. Y pienso en todos los que están lejos de casa por motivos de trabajo y esta noche no estarán con sus familiares, en aquellos que tienen que pasar la noche en un hospital, que tienen que dormir en un cajero, en un banco o en cualquier contenedor. En esas madres que desde sus países pensarán en sus hijos, lejos de casa, en aquellos lejos de sus países por motivos políticos, en los que están de viaje, en aquellos que esta noche cenarán solos en casa porque no tienen familia, u otros que sencillamente no podrán cenar, en todos aquellos que acabaron sus días lejos del hogar… como mi admirado poeta, y en tantos más que se nos podrían ocurrir y que no por no nombrarlos están ausentes. Por todos ellos también enciendo la vela para que su luz, al menos esta noche, no les haga sentirse tan solos. Que sepan que alguien, desde la distancia, se acuerda de ellos.

Este año, no solamente quiero dedicarles una vela, también les dedico esta canción, un canto a la paz y a la libertad nunca igualado, igual que os la dedico a todos los que pasáis por aquí.

Que paséis una buena noche.


sábado 17 de diciembre de 2011

Virginia


Es difícil hablar de alguien y más cuando va a hacerse públicamente. Claro, en esos casos se puede caer en la adulación excesiva y en el peloteo barato. Estas dudas me han entrado para querer hablar de mi amiga Virginia. Así que lo haré de la mejor manera que pueda y supongo que ella sabrá ver la diferencia entre una cosa y otra.
Si la tuviera que definir interiormente diría que es tímida, con una inocencia inusual para una mujer de 36 años. Es posible que esa timidez haya hecho que viva en su mundo que tienda a callarse lo que siente, lo que piensa, lo que quiere y se refugie en un mundo de letras donde puede parir todo lo que lleva dentro. Quizá, esa inseguridad que transmite hace que se sienta reprimida, pero cuando alguien le transmite confianza es capaz de estar horas y horas hablando, se siente libre y sabiendo que no será juzgada.
Creo que es alguien que merece la pena, que si puede echarte una mano te la echará. A mí me ha prometido que me ayudará. Me tiene reservado un rinconcito en el armario de su casa para cuando “vengan a buscarme” poder esconderme; seguro que lo haría.
Le gusta correr, aunque no creo que lo haga por el hecho de sentirse bien. Corre en busca de algo, persiguiendo algo que estoy seguro que algún día encontrará y, entonces, una de sus metas se habrá cumplido.
Como he dicho al principio, es complicado hablar bien de alguien a quien aprecias; en ocasiones no salen las palabras. Podría decir más pero creo que no hace falta. Esta entrada es suficiente y creo que Virginia lo sabe.
Virginia, por favor, no cambies nunca.

sábado 26 de noviembre de 2011

Amigo sonríe.



Quizá te hubiera hablado de otra forma. Sé lo que sientes pero, después de haberte escuchado, Plácido, amigo, solamente puedo decirte que puedes estar feliz, no debes preocuparte por nada. En la vida, cada cual sabe lo que coge y lo que deja y en el momento de tomar una decisión es porque compensa.
Sí, hermano, todos, aunque no lo creas, estamos sometidos a juicio. Nadie se libra de la balanza de las acciones, de los hechos y cuando esta se decanta de la forma que no deseas es por algo. Es, en esos momentos, cuando tienes que reflexionar, retroceder y revivir desde el primer al último día y pensar… algo habrás hecho mal. Es por esto, sólo por esto, por lo que debes sentirte feliz, ya que solamente algo bueno puede deparar la vida a quien toma la decisión esa. Porque, de lo contrario, sería del género tonto dejarlo perder por el canto de sirenas, por palabras halagadoras en la distancia, por realidades ficticias, por…
Piensa, amigo, que has hecho lo que debías, la conciencia la puedes tener tranquila, lo que estaba dentro de tus posibilidades respetando tiempos y pensando en lo mejor para ella; aunque a veces, lo mejor, no sea suficiente. Sé que tú no has cambiado y sigues siendo el mismo.
Ahora ya está. Sigue caminando al igual que hizo el poeta y… quién sabe. Todo pasa amigo, todo pasa.
Quizá, algún día, quiera decirte algo y la canción que te dedico martillee en su corazón cuando, pasado el tiempo, el futuro se torne en pasado.
Podría decírtelo de otra forma y explicarte que no es justo, que quien realmente siente no olvida y que las cosas no pueden cambiar en tan poco tiempo. Que aceptar una disculpa o pedirla, ser perdonado y perdonar, solamente está destinado para aquellos que sienten con pureza, para aquellos que les late con fuerza el corazón y se le eriza la piel. Que las cosas puras no desaparecen nunca.
Pero no, no redundaré en ello, supongo que tú ya lo sabes, que ya has pensado en ello.
Insisto, amigo, en la vida cada cual sabe lo que tiene, lo que deja y lo que coge. Casi siempre son decisiones para bien, así que estate feliz y sonríe.


martes 15 de noviembre de 2011

Próximo estreno en toda España.


Próximamente estreno en todo el país y durante los próximos cuatro años.

lunes 7 de noviembre de 2011

Botas de terciopelo.


¡Oh, igual que te he visto perderte en un sueño,
así vi la noche muy cerca de ti, hálito en cristal!

U
n momento estuviste recogida en mis brazos,
como un huevo de otoño, como agua en la hoja.

¿
No fuiste mi amada, al revolverte en mis brazos,
oponiendo a mi deseo tu intención de dormir?

Déjame, deja que me ahogue”,
me dijiste tú dejándome sin habla.
Quisiste alejarme, sólo tú sabes por qué.
¿Pero qué es la muerte si no un deseo de aprisionar silencio?

Así te deje escapar a la eternidad,
tu rostro entre las olas,
mundo de esperanza,
resplandeciente de amor,
mirando a los cielos,
donde desapareciste,
en busca de ilusión
tranquila como la oración,
pálida cual valle bajo la luna.

Yo me quedé con mis pensamientos llenos de etcéteras,
¿es posible que nada haya sido real?
Observando desde mi atalaya, con sonrisa de Gioconda
pero mirada triste al ver cómo te marchas.

S
eguiré siendo el mismo,
quizá esperando volver
a oler el tabaco y chanel.



sábado 29 de octubre de 2011

Sábado mañana lluvioso


Llueve. Lo hace de una forma fuerte y agresiva; la oigo encima de mi cabeza desde el altillo en el que estoy en esta mañana de sábado, desde casi las nueve, todavía con el pijama puesto y delante del ordenador peleándome con una de las últimas versiones de Autocad.
La música no falla, la tengo bajita, apenas perceptible para mezclarse con la lluvia; es como si ésta fuera una canción. Estoy escuchando ‘El Tiempo de las cerezas’, un álbum cantado a dúo por Enrique Bunbury y Nacho Vegas (otro día hablaré de este disco). Posiblemente el mejor dúo que yo haya escuchado. Hay una canción que me parece identificativa con este momento titulada ‘Va a empezar a llover’. Me gusta, es el momento genial para que suene.
Voy a seguir. A ver si hoy paso de la línea (afortunadamente uso la versión en castellano). Eso sí, a las doce de la mañana, aunque diluvie, me voy a una cafetería a tomar mi bombón con hielo y a leer el periódico; esta tradición es de lo poco sagrado que hay en mi vida.



sábado 22 de octubre de 2011

...


A menudo, un adiós no es garantía de nada. Es muy fácil volver sobre los pasos al mismo punto; corregir, arrepentirse, prometer y jurar. Es tan fácil y por ello es tan poco eterno. Por eso prefiero un hasta pronto. No está limitado al tiempo, simplemente deja algo en el aire que no sabes cuándo volverá, aumenta las distancias. Un adiós alberga esperanzas, un hasta pronto las arranca todas. Así es.
La sinceridad encierra estas cosas y más. Es un arma de doble filo. En ocasiones agradecida y en otras dolorosa. Lo demás… llega a un punto que no es importante. Nada se tiene y, por lo tanto, nada se pierde. Los sueños e ilusiones son simplemente eso, en ocasiones no se materializan y no pasa nada; simplemente esperanzas. Pero quizá, esos sueños e ilusiones son la excusa perfecta para no aceptar una sinceridad hiriente y dolorosa.
Mi cuerpo encontró la guarida favorita en aquella Marina… Aunque siempre habrá una estela de ausencia de coincidencia, en todo; con nadie más. Pero mejor así, si no se sabe no se sufre. No tengo un corazón tan espartano como creía; si no me doliera nada tendría sentido, ¿verdad?, y hoy duele; me revienta pensar… el corazón se me hace un nudo.
Al final nos hemos perdido, no tú ni yo, sino el uno al otro, ambos.