sábado, 9 de abril de 2016

Leyes con embudos



Todos sabemos que es la ‘Ley del embudo’. Sí, esa que dice que ‘la parte ancha para mí y la estrecha para los demás’. En cierta forma es cinismo en estado puro.
Hace un tiempo defendía en una conversación que todo el mundo tiene derecho a tener calefacción y electricidad y que si no puede pagarlo el Estado tiene la obligación de facilitárselo. Es inconcebible, por poner un ejemplo, que una familia del norte de España no encienda la calefacción en su casa en pleno invierno por no poder pagarlo y es, en esos casos, en los que tendrían que haber mecanismos para que eso no suceda. Estoy convencido que el 99 % de la gente que no paga sus facturas no lo hace porque no puede y no porque no quiere. Hay cientos de dramas familiares de ese tipo: gente que ha estado trabajando toda su vida, pero que se ha quedado en el paro hace años y casi no le llega para comer; abuelos que tienen que ayudar a sus hijos; madres solteras o viudas jóvenes con cargas familiares… y todos los casos que se nos puedan ocurrir y que seguro que todos somos conocedores en primera persona de alguno de ellos. Yo quiero que mis impuestos vayan también destinados a ayudar a ese tipo de personas.
Pues bien, decía la otra persona con la que hablaba que eso no era justo. Que el que no pueda pagar la electricidad o la calefacción no tiene derecho a ello.
Es decir, yo soy una persona de más de 50 años, trabajando desde los 18, en paro desde hace 4 años y no tengo derecho a encender la calefacción en invierno si no puedo pagarla y aguantar que mis hijos se congelan en casa… este es uno de los muchos ejemplos que puse. La postura de mi interlocutor era inamovible, el que no pueda pagar la calefacción que no la encienda.
El caso es que esta persona, a la que le faltan veinte años para jubilarse, está prejubilada por un problema de espalda que la incapacita para trabajar. Pero bueno, eso le parece bien. Digo que le parece bien que con menos de 50 años, de mis impuestos, tenga que pagarle un sueldo sin ella ser productiva y, sin embargo, volviendo al caso anterior, el que no pueda pagar la calefacción que no la encienda.
Poniéndonos en la misma tesitura yo me pregunto, ¿por qué tengo que pagar a alguien que no puede trabajar estando en edad de hacerlo? ¿A alguien que pudiendo producir no es productivo para la sociedad? Si no puede trabajar no es mi problema, que se busque la vida haciendo otros trabajos sin perjuicio para su salud… por ejemplo, uno que se me ocurre, haciendo compañía a viejecitos. De la misma manera que ella defendía que el que no puede pagar sus deudas es porque ha vivido a cuerpo de rey, yo podría defender que el que se excusa en la salud para no trabajar es un vago.
El caso es que esa persona se ofendió por lo que dije algo que, sinceramente, me da lo mismo; no quiero tener relación con gente que piensa de esa forma. Es por eso que al principio mencionaba la ‘Ley del embudo’ y el cinismo. Es decir, si uno tiene una necesidad y puede aprovecharse de los mecanismos del sistema es algo maravilloso, pero si la necesidad la tienen otros que les den… ¿cabe mayor desfachatez?
Y aquí no acabó la cosa… 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Un sistema se sostiene a través de la aportación de los ciudadanos/as. Yo trabajo y con mis impuestos mantengo el sistema; Pago la sanidad, educación,el paro, dependientes etc. Además con nuestros impuestos, es obligación del Estado ayudar a personas sin trabajo o dependientes, en general a todas aquellas personas que ni tan siquiera tienen para las necesidades más básicas. Hoy soy yo quien con mis impuestos ayudo a otras personas y mañana pueden ser ellos los que hagan lo mismo por mí. A esto se le llama solidaridad y estoy totalmente de acuerdo.
Pero este país está lleno de sinvergüenzas: Hoy día en España, o bien por parte del Estado o a nivel particular, se protege a las personas que realmente viven en una pobreza extrema. En España con crisis la gente vive muy bien. Por un lado trabajan en negro y por lo tanto en teoría no tiene ingresos. Por lo tanto pueden pedir ayudas de Caritas, ONGS y también reciben ayudas del gobierno central, autonómicos, ayuntamientos y otros. Cobran subsidios o Paro, y están trabajando en España y otros en sus países...cobrando en España, esto se puede hacer gracias al poco control del fraude que existe.
Yo soy partidario de ayudar a toda aquella persona y familias que por las circunstancias no puedan hacerlo por ellos mismos…pero ayudarles en todo. Es indigno de un país como el nuestro pueda dejar a la gente a su suerte. Pero también soy partidario de un control de las personas que reciben ayudas, para evitar el fraude que se está dando y mucho.