sábado, 6 de agosto de 2016

Funcionariado que no funciona


He recordado estos días, aquellos tiempos en los que los funcionarios salían a la calle reclamando ‘sus derechos’. El trasfondo no es que se indignaban porque tuviesen más trabajo o trabajasen en condiciones penosas, no. Sus protestas estaban cuantificadas en una rebaja de un 5 o, como mucho, un 10 % que el Gobierno decidió bajarles sus sueldos (tengo amigos en la empresa privada que se lo bajaron hasta un 50 %)... cuando muchos de ellos con 100 euros al mes ya estarían sobradamente pagados. Aquí me gustaría aclarar que hablo de esos funcionarios parásitos de la administración que cobran por calentar una silla; no me refiero a policías, médicos, bomberos, etc., que hacen un trabajo real.
¿Y por qué digo esto? Porque hace unos días tuve que ir a la Seguridad Social y, como en el Quijote, no quiero acordarme. No lo quiero hacer porque, como la canción, me sube la bilirrubina.
Resulta gracioso pensar que ahora mismo tenemos a miles de sanguijuelas sangrando al Estado, holgazaneando en la oficina de turno y con su contrato indefinido sin posibilidad de despido. Sería ya hora de quitarnos de encima a todos esos inoperantes aunque, dado que los políticos también son en su mayoría unos incompetentes que cobran por hacer nada, dudo que sea posible echarlos. Da rabia pensar que desde la empresa privada, con unos impuestos abusivos, estamos manteniendo el despilfarro que supone que lo público esté mal gestionado y que no se pueda solucionar. Si todos estos atajos de vagos estuvieran en el sector privado no servirían ni para limpiar los baños y a los quince días ya estarían en la calle; por eso no pueden dedicarse a otra cosa que no sea al funcionariado.
Pero bueno, ¿qué se puede esperar de un país en el que un simple electricista a la sombra de un sindicato y de un partido político pueda llegar ni más ni menos que a ministro de Interior? Para muestra José Luis Corcuera, ese de la patada en la puerta que ahora se dedica a bufonear en 13TV. ¿Qué se puede esperar de un país en el que cualquier inútil, vago, holgazán, gandul, incompetente e improductivo puede ocupar un cargo de responsabilidad por el hecho de tener el carnet de un partido político y sin haber pisado una universidad en su ignorante vida? Pues eso, un funcionariado a imagen y semejanza.
Si cada dos años les hicieran exámenes para probar su capacidad, estoy convencido que un altísimo porcentaje no repetirían en su puesto… pero claro, obtienen la plaza y a vivir la vida.
Cada vez lo tengo más claro: entre los males que azotan a este país, en los primeros, primerísimos, puestos (los cuatro primeros) están un funcionariado vago y un sistema educativo penoso.
Y esto que digo aquí no es nada nuevo. Ya lo dijo el gran Mariano José de Larra en la década de los 30 del siglo XIX en su famoso artículo ‘Vuelva usted mañana’, una crítica a la administración pública y al funcionariado que hoy, casi doscientos años después, sigue vigente... por algo será.



5 comentarios:

Maikel Urrutia dijo...

Tienes más razón que un santo. Funcionarios que fichan se van y vuelven al acabar la jornada a fichar otra vez "si no le ficha un compañero". Funcionarios que al cabo de 5 0 10 años se dan cuenta que no han ido ni un solo día a trabajar…pero han cobrado. Y los funcionarios zombis, normalmente son gente de partido que al perder su puesto en algún ayuntamiento o gobierno, los colocan en algún sitio con un gran sueldo "no se presentan pero cobran". En Valencia más de uno y una han tenido que devolver el dinero para no ir a la cárcel. Y cuando el Alcalde echó a los funcionarios del PP del ayuntamiento, por orden de un juez los tuvo que volver a admitir. Ya que como tu bien dices, tienen el contrato blindado y no se les puede despedir por ley, así que hacen los que les da la gana y si te gusta bien y si no también.

Marino Baler dijo...

Si a los funcionarios les hicieran un examen de aptitud cada X tiempo... seguro que mucho no repetirían. En 1ª División, los árbitros pasan pruebas todos los años pruebas y el que no las supera va a arbitar a 2ª, ¿por qué no hacen iogual con los funcionarios? Una administración eficiente es indispensable. No hay derecho a que a mí me haya caducado el DNI el 24 de julio y me hayan dado cita para el 13 de septiembre, ¡es intolerable! Cosas de la administración... entre otras cosas como, por ejemplo, tener que aguantar al prepotente de turno que te dice que no casi, casi porque no le sale de...

Leo dijo...

A lo mejor te pierdes alguna película, pero como todo, hay que estar en el meollo y, por supuesto, en todo existen vagos, incompetentes e inútiles. He conocido de primera mano la empresa privada y pública, y visto una pequeña parte de todo. Criticar es fácil, muchos días, me pregunto a mí misma: ¿A tí no parecería un reto increible ser abogada laboralista o inspectora para "hacer justicia"? Realmente, si aprobase una oposición de semejante categoría por méritos propios me sentiría orgullosa; no creo que las personas acostumbradas a conseguir algo con esfuerzo, tengan el valor de no trabajar. Los vagos siempre lo son porque, ni han estudiado en toda su vida, ni trabajado (me da igual de qué). Esto, sucede en la pública y en la privada. Si existe una mala gestión y sistema es culpa del que lo permite. Podría escribir muchos artículos defendiendo o criticando a personas de la pública o privada, y viceversa. Lo bonito es tener equilibrio, sangre en las venas, coraje e ilusión.

Y os diré algo a los dos (Marino y Maikel), los puestos a dedo para personas "especiales" existen en todos los sitios, son como la corrupción...

Marino Baler dijo...

Leo: a mí, lo que pase en la empresa privada me da lo mismo. Si voy a una empresa y no me da el servicio que quiero o no vuelvo o voy a otra. En la pública no, si no me gusta el funcionario corro el riesgo de tener que volver y que me toque.
Lo que yo digo: muchos funcionarios no servirían para la empresa privada, ya que a los quince días estarían en la calle. Si en la privada hay vagos me da lo mismo, es problema del empresario y de quien le paga.

Maikel Urrutia dijo...

Hay todo un clásico recurso de fichar e irse a casa, sin que nadie se pregunte donde estan. Si a ti no te pueden despedir, no te preocupas para nada el trabajo ni el ciudadano al que tienes que atender. Una amiga fue a hacer una gestión al ayuntamiento y después de más dos horas esperando, se tuvo que ir a casa porque se hizo la hora y los funcionarios de largaron, a echo una protesta que no va servir de nada. Estos son los funcionarios a quien los ciudadanos les pagamos el sueldo y les importamos…pues eso.