sábado, 23 de enero de 2021

Con Ll de castellano (I)



Decía Albert Einstein: “Hay dos cosas que son infinitas, el universo y la estupidez humana… y de la primera no estoy seguro”. La estupidez es hacer cosas sin sentido y que no llevan a ninguna conclusión por el simple hecho de querer distinguirse por algún motivo innecesario. 
Esta semana recibí un correo de un constructor de Valencia al que le hago proyectos. Se trataba de unos requerimientos de la delegación de Urbanismo de El Ferrol, porque hace unos meses hice un proyecto de una lavandería y reclaman unas modificaciones y aportar otra documentación. Hasta aquí nada nuevo, suele ser habitual que para cualquier tontería un ayuntamiento toque las narices cuando se solicita una licencia. 
Pero lo que más me cabreó es que el requerimiento estaba escrito en gallego. Ese idioma no es complicado y se entiende bastante bien, pero, sinceramente, por ahí no paso. Tengo una amiga gallega que trabaja de profesora en un pueblo de Pontevedra, se lo comenté y a la media hora me había enviado el texto traducido. Pero, repito, por ahí no paso; así que al día siguiente llamé al ayuntamiento de El Ferrol, les expuse el tema y les dije que lo enviasen de nuevo en castellano. Si ya me parecía surrealista tener que llamar, más me pareció todavía el que me dijeran que si lo quería así tenía que solicitarlo por escrito. 
Lo que les dije, más o menos, fue que lo lógico y correcto es que lo hubiesen enviado en castellano, por cuestiones evidentes, y, además, iba dirigido a una empresa de Valencia y, hasta donde llegan mis conocimientos, Galicia sólo está compuesta por cuatro provincias y Valencia no pertenece a ella. Finalmente les comenté que a mí no se me hubiera ocurrido enviarles un proyecto escrito en valenciano. La persona que me atendió notó mi malestar y la conversación fue bastante tensa, pero yo tampoco tenía ganas de mucho jaleo. De momento estamos esperando. 
Sinceramente, estoy harto de los nacionalismos que utilizan el idioma para creerse superiores. En Valencia, por desgracia, ocurre prácticamente lo mismo. Desde que Compromís tiene poder en los ayuntamientos se ha establecido una dictadura que me asquea con esto del idioma. Hablo a nivel local. En mi pueblo el concejal de cultura cada por tres haciendo campañitas, evidentemente con dinero público, para que la gente hable valenciano o refiriéndose a la cultura valenciana solamente a escritores y cantantes que lo hagan en valenciano, discriminando de una forma sectaria a gente de la talla de Miguel Hernández o Vicente Blasco Ibáñez. 
Es curioso, pero muchos iletrados han descubierto en el saber hablar o escribir en valenciano una forma de ganarse la vida (sin tener necesidad de pisar una universidad) para enchufarse en Compromís y caer en alguna concejalía importante (en mi pueblo hay algunos)... aunque esto ya ocurría con otros partidos, siempre ha habido trepas y sinvergüenzas cuyo único fin en la vida ha sido trabajar bajo el paraguas de un partido político.
A mí, sinceramente, que me impongan las cosas me irrita. Que tenga que venir un tío para decir lo que es cultura valenciana y lo que no es algo que no soporto. Que con cualquier excusa ya monten saraos en valenciano (insisto, con dinero público, porque estos de su bolsillo no sacan nada) y, sin embargo, no ofrezcan alternativas en castellano es algo que me parece repugnante como, por ejemplo, celebrar concursos de literatura en valenciano y el 23 de abril, Día del Libro, pasar totalmente olvidado. Y cuando no tienen nada que hacer sacan el falso victimismo de que el valenciano ha estado perseguido durante 300 años, desde la batalla de Almansa (1707). 
Es por ello, que yo he reducido el valenciano al ámbito familiar y de amistades próximas, pero para el resto utilizo el castellano; así lo hago (o hacía, porque hace meses que no voy) cuando en Alzira voy a una cafetería, tienda o cualquier establecimiento y no por ello soy menos alzireño o valenciano, simplemente que no me da la gana; han conseguido que me rebele ante esos que pretenden imponer una lengua que a 80 km (Requena, Ayora, Utiel… las zonas del interior colindantes a Castilla La Mancha o el sur a Murcia) ya no se usa. 
Parece que lo que ocurre en Valencia ocurre en otras zonas. Se utiliza el idioma autóctono como intento de superioridad discriminando a la lengua oficial en todo el estado español, repito, lengua oficial en todo el estado español, esto es, el castellano. Y ya, lo que me pasó hace unos meses en un pueblo de Lérida en el que estuve trabajando es para no volver, pero eso, quizá, lo cuente otro día.

4 comentarios:

Benja dijo...

Hace un tiempo una pareja de fuera de Valencia, que habían venido de visita a casa de unos familiares que vivían en el paseo de la Alameda, me preguntaron si les podía indicar como ir. Y justamente estaban debajo del letrero del "Passeig de l 'Albereda" y como no conocían el valenciano, no se habían dado cuenta que estaban donde querían ir. Todo porque Compromís, catalanistas y separatistas intentan eliminar todo lo que es español, entre esas cosas la lengua. Les tuve que explicar que incumpliendo la ley habían rotulado solamente en valenciano.
Pero esto ha pasado con las señales de tráfico también, que han rotulado solo en valenciano y cartas enviadas por el Ayuntamiento para reclamar pagos y que no se pagaban por que solo iba en valenciano y no lo entendían. Al final intervino la justicia y ha obligado al Ayuntamiento a poner todo en las dos lenguas cooficiales y los sancionados, quedaron libres de pagar las multas.
Mis abuelos maternos eran de Castilla, mi abuela paterna andaluza y mi abuelo valenciano. Y yo hablo, leo y escribo en valenciano, pero uso el castellano para todo, no estoy dispuestos a que eliminen el castellano con la intención de una utópica independencia. Un 67% de valencianos solo hablan castellano y por lo tanto lo tienen muy difícil eliminar una lengua tan arraigada en nuestra tierra.

Benja dijo...

Por cierto...estoy haciendo un curso de inglés. No hay motivo que justifique la prohibición de hablar una lengua ni la imposición de otra.

Marino Baler dijo...

Lo del nombre de calles y lugares públicos es para echar a correr. A mí me parece de un complejo de inferioridad impresionante.

Benja dijo...

Es cierto lo que dices. Estos nacionalistas de pacotilla se sienten inferiores e intentan eliminar una lengua que hablan al menos 600 millones de personas en el mundo.