sábado, 3 de julio de 2010

No son tan tontos



Muchas veces me llama la atención como la gente alude a la democracia que vivimos en este país para sacar la bandera de la libertad de expresión y de la igualdad. La libertad de expresión es poder hablar de cosas pero sin pasarte (recuerdo la revista el Jueves hace tres veranos) y la igualdad pues más o menos lo mismo. En un país monárquico nunca puede haber igualdad, por no hablar de la diferenciación de la ley rico vs pobre.
Pero otro de los defectos que adolece este país es, sin duda alguna, la política, los políticos y los cargos que ocupan. Hace tiempo que me ronda un pensamiento por la cabeza; Si a cualquier persona que quiere trabajar en cualquier lugar le piden unos estudios, una preparación, una experiencia, ¿por qué no se pide igualmente para los políticos?

Si cualquiera de nosotros queremos entrar en un sitio de la administración, de la empresa privada, en el primer caso debemos pasar unas oposiciones donde se presentan miles para unas pocas plazas, y en el segundo, tenemos que presentar un currículum alucinante. Ahora bien, cualquier ceporro, cualquier vago, cualquier iletrado que no sepa hacer la o con un canuto puede tener un concejalía (con su buen sueldo), una alcaldía (ídem) o incluso un ministerio (más ídem) por el simple hecho de estar afiliado a un partido, e ir en unas listas. Yo me pregunto, ¿cómo es posible que a esa gente, cuyas decisiones nos afectan a todos, no se le pida una mínima preparación académica y cultural? Cualquiera me dirá que la universidad solamente da un título y no es necesario tener carrera para mandar. Falso. La universidad, entre otras cosas, te prepara para pensar, para tomar decisiones y, en definitiva, a saber lo que tienes que hacer, o por lo menos buscar soluciones.

En mi pueblo, por ejemplo, salvo tres o cuatro concejales que tienen diplomatura y licenciatura, el resto son de los del carnet y el número en la lista. Tenemos un agricultor (que me dijo que yo no sabía nada del campo y yo, inocente, creía que él sería ingeniero agrónomo), una ex presidenta de la UNICEF local y el resto falleros. Con estos mimbres, ¿qué cesto se puede hacer? Evidentemente tienen su buen sueldo, mayor que muchos licenciados. Bueno, por no hablar de Pepiño Blanco o de Celestino Corbacho que no han acabado la universidad.

Yo, personalmente, soy partidario de una sociedad tecnocrática. Una sociedad donde los mejores, los que estén más preparados, sean los que tomen las decisiones. Evidentemente preferiría que en materia económica un economista estuviese al mando de un ministerio que uno de carnet. Pero claro, siempre, los mismos, sacan la bandera de la democracia en la que cualquiera puede ser elegido para cualquier puesto (curiosamente no dicen nada de la jefatura del estado).

Mientras estemos gobernando por gente mediocre, por gente que lo único que tiene es una fijación política pero que no sepa como llevarla a cabo, esto siempre será lo que dijo mi admirado Poeta, una España de charanga y pandereta.

Está claro que, a este paso, cuando tenga hijos, más le valdrá que con quince años lo afilie a un partido donde pueda vivir cómodamente que pagarle una carrera. Esto es España y hasta entonces nada habrá cambiado.

5 comentarios:

Desi dijo...

Yo sinceramente opino que es lamentable lo que pasa en este pais.Pais de enchufismo puro y duro a todos los niveles,aqui no importa mucho la preparacion y sacrificio de los que deciden estudiar.Importa mas tu numero de afiliado aunque no sepas nada.Cuidate Marino ;)

Palmira Oliván dijo...

Eso mismo dijo mi padre cuando me tiraron por tercera vez en las oposiciones, que más me valía haberme afiliado a un partido para poder tener la plaza fija (algo sabrá, porque también pertenece al mismo gremio que yo, lleva muchos más años y sabe qué se cuece en ellas); oposiciones poco, por no decir nada objetivas donde lo único objetivo es tener el carnet del partido al que pertenezca la (digo "la" porque en las mías la mayoría son mujeres) presidenta o camelarse el tribunal en el descanso tomando un café.

En cuanto a los politicos, más quisiera que cualquier "ilustre letrado" político que nos "ilumina" haya probado (ojo, ni siquiera digo aprobado) una oposición. Me atrevería a decir que ni oposición, sino haber sacado como mínimo el Bachillerato o una carrera, que sepa lo que es estudiar hasta altas horas, aprobar para conseguir la beca y no defraudar a los padres que te la están pagando, y una vez que consigues el título, volver a estudiar, tener la única vida social de estar frente a un temario hincando codos, pasar los bajones y las dudas de si merece la pena pasar todo eso y más para poder conseguir un puesto de trabajo. Pero... Así nos luce el pelo en este reino de ciegos donde el tuerto es el rey.

Querido Marino, ésta es la era digital, el de la asignación de altos cargos y despachitos "a dedo".

Un besete.

Casteee dijo...

Lo que vivimos actualmente siempre ha existido y por desgracia seguirá existiendo..., en el poder están los listillos, los que juegan sucio..., pocos van quedando los que llegan por méritos propios y no tan solo a nivel de estudio y cultura, sino de honestidad, pienso que este valor es más fundamental que todos los estudios que pueda tener un persona.

Besos

MAYTE dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con tigo, deben de tener unos estudios y unas cualidades y pasar muchas pruebas antes de ser escogidos para el cargo, pero por desgracia no es así y por eso nos va, como nos va.

Besos.

Miguel Fabra Pérez dijo...

Tienes toda la razón! Una persona de responsabilidad tiene que tener una mínima preparación. Pero los tontos vienen bien porque son buenas marionetas.