sábado, 31 de julio de 2010

Sensaciones de un teatro



Hace calor. Cerca del río se nota menos, y ella, al levantarse, me tapa con su silueta el sol. Veo a la Dulcinea descrita por aquel que pasó por aquellas tierras. Susurros que se mezclan, suspiros que se enredan, deseos que se juntan.
Paseando entre piedras cargadas de historia, yo pongo un granito de arena. Maravilloso Siglo de Oro, teatro de corralas, Quevedo y Góngora, caballero de triste figura y escudero, como no, Dulcinea deseada, mujer de sangrantes labios y ojos que atrapan con la mirada. Silencios en un parque, despedidas con besos en portal. La envuelvo con mi capa, tapamos el rostro con el sombrero de ala ancha. Si pasa un sereno, el disimulo se hace evidente. El sol apareciendo, hay que dormir. Mañana continuaremos con los versos, sin necesidad de batirme en duelo. Mi espada no es afilada y antes que retar a Alatriste, prefiero perderme entre sonetos. En la despedida, una mirada esperanzada y en el aire gotas de tinta. Eso ya queda escrito. No hace falta más. Fin de la función.

4 comentarios:

Felipe dijo...

El Corral de Comedias de Almagro a un paso de mi pueblo.

Maravilla de maravillas en los que todos los veranos la CNTC celebra la representación de grandes obras de Calderón,Lope...

Saludos

Casteee dijo...

Que bonito teatro, gracias a Felipe lo he podido localizar en el mapa.

Los grandes teatros como los grandes escritores siempre perduran en el tiempo y por mucha tecnología, siempre nos gustará perdernos en siglos pasados y ser los personajes de esas obras.

Besos

LUX AETERNA dijo...

Ya de por si el teatro es un espectáculo él mismo

Abrazo

Palmira Oliván dijo...

El Corral es uno de los teatros más "humanos" que he podido ver. Pequeño y sencillo, no necesita más para que actores y público se fundan en uno.

Suerte haberte encontrado con Dulcinea (seguro que ni sabe que lo es ni se espera ser comparada con ella, esto le costará un sonrojo considerable).

Besos.