sábado, 10 de marzo de 2018

The final countdown


Hace unos días estaba en una cafetería y sonó esta canción… ¿cuántos años tendrá… quizá 30? Yo tendría 12 ó 13 años, como suele decirse, todavía no había salido del huevo.
Escucharla me traslado a aquella época, a mediados de los 80. Y no es que aquellos fueran especiales, supongo que como los de cualquiera que abandona la niñez para entrar en la adolescencia, pero quizá sea la primera canción y más antigua que yo recuerde. 


martes, 6 de marzo de 2018

Victoria Kent, la cordura de una mujer



Intelectualmente, ha sido considerada la mujer más importante de su época. Defensora de los más desfavorecidos. Las mujeres, los presos, los refugiados y los huérfanos fueron el sentido de su vida. Sin ella sería imposible entender la historia de la España de los años 20 y 30.
Victoria Kent fue la primera mujer en colegiarse en España y en ejercer la abogacía, ni más ni menos que durante la dictadura de Primo de Rivera. La única en formar parte de un Consejo de Guerra y conseguir la absolución de Sánchez Albornoz y la primera mujer en ser nombrada diputada por Madrid a Cortes constituyentes durante la II República. Dejo su huella como Directora General de Prisiones. Sus decretos alcanzan perfiles inéditos en España y Europa, adelantándose veinte años a los países nórdicos. Entre otros destacan la eliminación de cadenas y grilletes, el derecho a leer la prensa, libertad de asistencia a los actos religiosos, permisos de salida, incremento de la ración alimentaria o la creación de talleres de trabajo. Pero algunas de sus reformas no son aceptadas por los poderes fácticos del momento y se ve obligada a dimitir de su cargo tan solo tres meses después de su nombramiento. La iglesia, la banca y los militares no pueden aceptar el derecho a las visitas conyugales, que consideran mera prostitución, ni tampoco la sustitución de las monjas por funcionarios debidamente formados.
Pero Kent, que jamás se definió como feminista, ha pasado a la historia por su enfrentamiento con Clara Campoamor por su defensa en contra del voto de la mujer. Su memorable discurso se puede leer aquí. No se puede tomar a la ligera y dar una opinión precipitada sin haberlo leído detenidamente, con calma. Por desgracia, el tiempo demostró que tenía razón, pero la recordada es Campoamor.
Tampoco pretendo contar su biografía, si alguien está interesado o le mueve la curiosidad puede buscar quién fue esta magnífica mujer. Pero he querido recordarla debido a la próxima huelga feminista del 8 de marzo. No me he leído el manifiesto, por ello no me pronunciaré, pero cuando se habla de desigualdad siempre me surgen algunas dudas a las que no encuentro respuesta. Me considero totalmente en contra de la representación paritaria. Cualquiera que tenga un negocio desea que le vaya bien, independientemente de si son hombres o mujeres los que trabajan en él o si hay más de uno u otro sexo; en cuanto el sexo, obligatoriamente, se convierte en un condicionante para obtener un trabajo hay sexismo. Tampoco acabo de entender que en una sociedad tan capitalista como la nuestra se diga que una mujer cobra menos que un hombre por hacer el mismo trabajo, ya que, de lo contrario, solamente trabajarían mujeres, ¿a qué empresario no le interesaría pagar sueldos más bajos?
Creo que con esto de la igualdad y el feminismo estamos sacando las cosas de quicio. Ya no entro en el tema del lenguaje, donde había que decir cada vez los dos géneros, hasta que la RAE dijo que ya estaba bien de tanta tontería o, la última, en la que la Comisión de Igualdad del Congreso ha aprobado una proposición no de ley de Compromís que insta al Gobierno a reformar la Constitución para que el ‘Congreso de los Diputados’ pase a llamarse ‘Congreso’, a secas, para hacerlo más inclusivo. Hemos caído en el absurdo.
Visto lo visto, ¿qué pensaría mi admirada Victoria Kent de todo esto? Mejor no saberlo.

sábado, 3 de marzo de 2018

Discurso de Lorca en la inauguración de la biblioteca de Fuente Vaqueros


Lorca, con su hermana Isabel en el regazo, leyendo un libro


Discurso pronunciado por Federico García Lorca en la inauguración de la biblioteca de su pueblo natal, Fuente Vaqueros, en septiembre de 1931. A pesar del tiempo transcurrido, si uno lee el discurso se puede dar cuenta de su vigencia. Perfectamente podría aplicarse a nuestros tiempos. 

“Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos”.
“Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social”.
“El lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz”.


***

‎“Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz”.

martes, 27 de febrero de 2018

Una fecha de cumpleaños



La fecha del cumpleaños es un poco controvertida. Hay gente con la que se habla todos (o casi todos) los días y, por lo que sea, ese día no se habla. Otra gente con la que se habla dos o tres veces al año, pero el día del cumpleaños llaman.
Quizá no haya obligación de recordar una fecha de cumpleaños… probablemente no la haya de gente a la que no se le dé importancia. Las personas tenemos muchas cosas de las que acordarnos como para recordar una fecha exacta de cumpleaños. En mi caso no recuerdo todas las fechas de cumpleaños (sólo algunas) y, por eso, tengo una agenda en el móvil que me lo recuerda. La excusa del olvido tiene remedio.
En mi caso me da lo mismo que se acuerden o no. Una felicitación te recuerda que eres más viejo y, quizá, ya no haga tanta ilusión como antes cumplir años. Pero sí que puedo percibir las felicitaciones de cumpleaños como un plus más en las relaciones con la gente. Tengo una compañera de la universidad que hace más de diez años que no nos vemos, pero siempre, siempre, me envía un mensaje por mi cumpleaños y viceversa; es la única vez en la que estamos en contacto (salvo, a lo mejor, alguna llamada durante el año). La vida, al fin y al cabo, está compuesta de pequeños detalles.
Acordarse de la fecha de cumpleaños y hacer un regalo sería algo de otra galaxia. Comencemos por lo primero que es más terrenal... con calma... tampoco vayamos ahora a preguntar todos los días cuándo es el día del cumpleaños.

sábado, 24 de febrero de 2018

Antonio Machado. Paisajes del alma


Un recorrido por los paisajes sorianos que marcaron la vida del poeta. Una mención, que no recuerdo porque no hay olvido, en el 79 aniversario de su muerte.

“En la desesperanza y en la melancolía de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva”.


Pinchar sobre la imagen para ver el vídeo.

martes, 20 de febrero de 2018

El origen del pelotazo urbanístico y la burbuja inmobiliaria


Busto de Craso. Museo de Louvre, París

Creemos ser los primeros que hemos practicado el desenfreno urbanístico. Sin embargo, hay precedentes mucho más antiguos. Esto que llamamos ‘burbuja inmobiliaria’ es un invento que ya tiene, como mínimo, un par de miles de años.
Los romanos podrían considerarse la primera gran cultura del cemento y del ladrillo. La ciudad de Roma, durante el periodo imperial, llegó a albergar a un millón de habitantes y cualquier terreno era codiciado por el sector inmobiliario. Era la primera vez que una civilización entendió que el suelo urbano era una fuente de poder y de riqueza.
Craso, un comerciante de noble cuna, se dedicó al negocio inmobiliario llegando a engrosar su fortuna de 2 millones a 42 millones de denarios. Sus amistades con políticos poderosos estaban bien ‘cimentadas’. El pelotazo urbanístico ya lo practicaban los romanos. Por aquel entonces ya se inflaban los presupuestos y los bloques en los que se hacinaban las familias eran cada vez más altos y endebles. Los últimos pisos eran los más económicos, ya que, en caso de incendio, era probable que si alguien se encontraba en la vivienda no tuviera tiempo de salir, por lo que sus habitantes tenían más probabilidades de morir.
El avispado Craso se enriqueció comprando casas incendiadas que los propios inquilinos vendían a bajo precio por miedo a que colapsara la edificación. Creó un ejército de 500 esclavos arquitectos para desescombrar y luego alquilar las viviendas precariamente reparadas. Ya tenemos más argumentos para considerar a Roma como la madre de nuestra civilización.

sábado, 17 de febrero de 2018

martes, 13 de febrero de 2018

sábado, 10 de febrero de 2018

Mi primer intento de soborno



Por medio de un amigo recibí un encargo. Tal y como se puede ver en las fotografías no es difícil adivinarlo. La cubierta se está cayendo y la propietaria quiere repararla. Es una casa de un pueblo prepirenaico en la que no se habita y que está a la venta, pero resulta difícil venderla en el estado actual y, por ello, la decisión de reparar el tejado de la forma más económica posible.
En principio, cualquiera podría pensar que hace falta un proyecto, ya que, aunque no se altere la volumetría, sí que se toca una parte de la estructura, como es la cubierta. Ahora bien, el Código Técnico de la Edificación (CTE), que sería la Constitución para los que se dedican a las leyes o la Biblia para los católicos, no hace mención específica a las obras de mantenimiento. En esta vivienda simplemente se va a sustituir el tejado para que no se deteriore más y pueda haber hundimiento del forjado superior, la casa no va a ser habitada ni nada por el estilo; los maderos, aparentemente se ven bien, sin flecha ni xilófagos que los afecten, y, salvo que huera alguno muy afectado, no se iban a tocar. Hacer un proyecto según el CTE implicaría cumplir una serie de normas que serían de aplicación en una vivienda de uso, pero no en esta. No obstante, en la actualidad, esta cubierta tampoco cumple el CTE, ya que el forjado es de cañizo barro y mortero de cal en la cara inferior, en la parte superior se colocan la tejas.
Pues bien, con la propietaria fui al ayuntamiento para pedir un permiso de obras y poder comenzar. Mi idea era adjuntar en la solicitud una pequeña memoria, presupuesto y estudio básico de seguridad y salud. Un técnico del Ayuntamiento nos dijo que no habría problemas en dar permiso, pero que tal y como era la obra que le explicábamos habría que hacer un proyecto (me quedé perplejo), aunque (lo que voy a decir es textual) “los trámites se podrían acelerar pagando una tasa”.
Me sorprendí bastante. La propietaria le preguntó el precio de esa tasa y el dijo que lo tenía que mirar, pero que no era mucho. Cuando acabó de decirlo le nombré el CTE y la no mención a trabajos de mantenimiento (como era el caso). El técnico, que no sé si conocía esa particularidad, respondió que eso es una interpretación muy libre y que en cualquier obra que se toque estructura hay que presentar un proyecto y volvió a hacer mención a ‘la tasa’ para evitar ese paso. El tío nos estaba pidiendo una mordida en nuestra propia cara.
Salimos de allí y le comenté a Silvia (que así se llama la clienta) mis impresiones. Las interpretaciones de las leyes son muy subjetivas. Puedo demostrar que no haría falta proyecto… pero otro podría demostrar que sí hace falta. Y así estamos… a ver lo que pasa. Si fuera una propiedad mía lo haría con la idea que yo tengo y corriendo con todos los riesgos (aunque insisto que eso es muy subjetivo) pero, en este caso, no soy yo quien tiene que decidir. Una cosa tengo clara: no estoy dispuesto a pagar ninguna ‘tasa’.

sábado, 3 de febrero de 2018

Tasando vivendas



A veces, cuando tengo que hacer una tasación, me siento como Ebenezer Scrooge…