lunes, 15 de diciembre de 2008

El gótico visto de forma sencilla




Hace poco comentaba el Románico. En esta ocasión me gustaría hacerlo de su sucesor, un estilo que, como todo lo que se reforma, apenas tiene que ver con el modelo en el que se inspira. Creo que más que una simple reforma se trata de una transformación desde la primera piedra hasta la última teja. La historia política va relacionada con la historia de la arquitectura y los cambios de la primera siempre afectan a la segunda. Claros ejemplos tenemos de ello pasando desde la Roma Imperial donde había una arquitectura destinada a ensalzar a los emperadores y la grandeza del imperio o, más recientemente, en la Alemania nazi donde Albert Speer prestaba sus servicios al Tercer Reich. Nos trasladamos a una época en la que el sistema feudal estaba cambiando lentamente y los reyes comenzaban a acumular el poder perdido a favor de los nobles ¿Qué mayor muestra de este poder que la arquitectura? Edificios altos y estilizados que se elevan sobre cualquier altura, casi como el poder real. Con sus defectos y virtudes, detractores y aduladores se trata de un estilo que no deja a nadie indiferente. A esto se le llama: arquitectura Gótica.
El término gótico procede de la palabra "Godo" y fue utilizado por primera vez por el tratadista florentino Giorgio Vasari (1511 - 1574), quien en su famosa obra de biografías de pintores toscanos, incluye varios capítulos sobre el arte en la Edad Media, allí en sentido peyorativo usa este término para denominar la arquitectura de los bárbaros o godos anterior al Renacimiento, cuyos componentes le parecían confusos y desordenados, poco dignos frente a la perfección y racionalidad del arte clásico.

El gótico se desarrolla desde la segunda mitad del siglo XII hasta el siglo XV en Italia o hasta el XVI en el resto de los países donde el Renacimiento tuvo una implantación más tardía. La transición del Románico al Gótico, es propiciada por la reforma cisterciense, que propugnaba la desaparición de los excesos decorativos; las plantas se simplifican y los soportes se hacen rectangulares, en los que las columnas adosadas no se prolongan a lo largo de todo el pilar, quedando cortadas antes de llegar al suelo. Pero además hacen propios las últimas innovaciones: el arco apuntado y la bóveda de crucería. Empieza la época de las catedrales.

La bóveda de crucería al centralizar los empujes hacen desaparecer los gruesos muros, que dan paso a amplios ventanales con vidriera. Los empujes de la nave central se transmiten a los contrafuertes mediante arbotantes.

Los pilares alcanzan gran altura y están formados por un macizo central y columnas adosadas (baquetones) en número igual al de los nervios de la bóveda. El capitel va perdiendo la decoración hasta convertirse hasta convertirse en una faja decorativa en el siglo XV.

Los elementos exteriores se rematan con pináculos.

La tracería de los ventanales se realiza con dos arcos apuntados y rosetón trifoliado o cuadrifoliado, en el siglo XIV la tracería se complica con triángulos curvilíneos trifoliados.

En el último periodo, siglo XV, la decoración domina a la arquitectura; aparecen el arco conopial, carpanel y escarzano; la tracería adopta formas curvilíneas; bóvedas estrelladas, calándose en ocasiones la plementería.

Durante esta última época se introduce el denominado “Arte Flamígero”, que al fundirse con elementos mudéjares da lugar al “estilo Isabelino”, con dos focos fundamentales: Burgos y Toledo.

Son ejemplos de este estilo: Siglo XIII. Catedrales, llamadas de transición, como las de Tarragona, Ávila y Cuenca. En el siglo XIV las catedrales de Barcelona y Palma de Mallorca. Del siglo XV, la Catedral de Sevilla, San Juan de los Reyes (Toledo), los reales de Santiago y Granada, también las Catedrales de Burgos, Salamanca y Segovia.

Resumiendo podemos tener:

Elementos estructurales:
v Se utilizan plantas rectangulares.
v Los vanos con tracerías curvas (como llamas), denominado flamígero.
v Los pilares prolongan su nervatura en la bóveda.
v Se utilizan arbotantes no estructurales por estar contrarrestados los empujes interiormente.
v Los arcos son de medio punto, escarzanos o conopiales.
v En las bóvedas prolifera la nervatura.
v Las naves central y lateral son casi de igual altura.

Decoración:
v La decoración de carácter vegetal da aspecto de carnosa y está bien tallada.
v El capitel es suprimido o simplificado.
v Las tracerías flamígeras no usan el cuadrifolio.
v Las portadas, muy decoradas, mediante follaje, figuras y escudos.

Básicamente estos son los rasgos característicos del gótico. En España derivó con pequeñas particularidades, entre otras cosas, por el mayor tiempo que estuvo implantado. Tampoco se trata de mezclar unas cosas con otras pues considero más importante el ceñirse a unas características generales que el perdernos en minimalismos que no harían más que confundir.

Debemos conocer los edificios que nos rodean, puesto que estos no fueron construidos porque sí. Tuvieron una función y una utilidad que, actualmente, la mayoría siguen desarrollando. Si logramos entender esos edificios, lograremos entender a la gente que los hizo y que, sin ellos saberlo, dejaron una huella en la historia difícil de borrar y que tenemos que conservar.

9 comentarios:

Parsimonia dijo...

En Sevilla tenemos el más perfecto ejemplo de arquitectura gótica en la catedral. Hermosísima. Desde el suelo se ve tan elevada que parece mentira que construyeran en ese tiempo algo tan alto.

Marino Baler dijo...

No la conozco "personalmente" pero la he estudiado. Como casi todas las catedrales está construida sobre una antigua mezquita. Habría que decir que es la mayor catedral del mundo. Quizá, si tengo un hueco, este verano me pase a verla.

Luis López-Cortés dijo...

Otra lección magistral, amigo. Gracias.

Anónimo dijo...

siempre me gusta leer lo que escribes, pero ... me gustó más la descripción del románico.

un abrazo
Marta

Parsimonia dijo...

En verano hace mucho calorrr!!!
Si puedes visita Sevilla en primavera, en abril, en feria. :D.

Marino Baler dijo...

Luis, muchas gracias. Siempre es un placer leer tus comentarios.

Un saludo.

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Ay, Marta, como se nota que la tierra tira ¿eh? Personalmente me apasiona, también, más el Románico que el Gótico. Aunque no dejo de reconocer que una catedral gótica es algo impresionante de observar.

Un abrazo.

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Parsimonia, no me lies, no me lies, que si voy en feria poca catedral vería. De todas formas en verano, en las iglesias, se está fresquito xDD.

myself dijo...

Yo te recomiendo la de Burgos, una de las obras cumbres del gótico español. Aunque contra gustos no hay nada escrito es mi preferida.
Te seguiré visitando

Anónimo dijo...

Muy buena entrada, aunque me sigue gustando más el románico.

Marino Baler dijo...

myself, ciertamente la de Burgos es incomparable. En este caso coinciden los gustos. Bienvenido/a a mi blog y pasa cuando quieras.

Un saludo.

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Anónimo, muchas gracias. Por lo visto no eres la única persona que piensa lo mismo sobre el Románico. Prometo volver a escribir algo más sobre ello.

Un saludo.