jueves, 11 de junio de 2009

Alma


Cuando se habla de alguien o se quiere describir se suele hacer referencia a su físico, pero ¿cómo es posible definirlo para saber lo que es ese alguien? Yo quiero hablar de alguien, quiero hablar de Alma. Podría decir que es alta, baja, rubia o morena… pero eso sería demasiado simple, por ello prefiero dar más datos de cómo es Alma para mí, de cómo yo la veo. Quizá así sea más fácil describirla.

Alma es:

Su nombre.
Un descuido intencionado.
Unos zapatos rojos.
Unas rastas.
Una graciosa peca en el lado derecho de la nariz.
Un falso beso atrevido.
Una tónica con hielo y sin limón.
Una pitillera.
Un cigarro a medias.
Un beso esperando que se ponga verde el semáforo de los peatones.
Una pequeña bola del mundo.
Una imponente estatua de Juan Ramón.
Un sonrojo en el Conquero.
Mi novia.
Unas manos entrelazadas.
Una cena especial.
Una escritura en el mundo.
Una visión triste por el retrovisor.
Un reencuentro en el andén.
Un desayuno apacible.
Una pregunta imposible.
Una respuesta susurrada al oído.
Un arco de herradura.
Arquitectura por descubrir.
El parque de María Luisa.
La Plaza de España.
Una comida en su coche.
Un primer concierto de Aranjuez.
Una cena en MC Donalds.
Un desayuno en El Amanecer.
El monasterio de la Rábida.
La tumba de Juan Ramón y Zenobia.
Una comida con mirada cómplice.
Una coca cola light.
Una partida de billar.
Una escalera de estación.
Un “hasta luego” esperanzador.
Un abrazo interminable.
Unas piedras zen.
Un paseo tranquilo.
Un helado de chocolate y limón.
Un café con mis padres para mostrarla orgulloso.
Una caña de lomo.
Una comida en mi coche.
Unas ansias exaltadas.
Unas conversaciones apasionantes.
Un lunes tarde platero en Moguer.
Una cena serrana en San Juan del Puerto.
Unos paseos nocturnos.
La mujer a la que le pido cientos de veces que se case conmigo pero que no me responda hasta que su respuesta sea afirmativa.
Poesía.
Una librería.
Un rincón en nuestra cafetería.
Una tarde en el cine de abrazos rotos.
Un baile inesperado en un parking de Triana.
Unas porras a la orilla del Guadalquivir.
Un paseo nocturno en Sevilla.
Carmona.
Una película en el salón con palomitas.
Unos posters de esos abrazos rotos.
Un coletero rosa que tengo en mi mesita.
Una camiseta De Gijón.
Una puesta de sol sobre el Odiel.
El río Tinto.
Es Río Tinto.
Una historia de año de tiros apasionante y para mí desconocida.
Un cementerio con encanto.
Unas historias inglesas.
Un pañuelo sobre el asiento de mi coche que me abraza al sentarme.
Unos besos de película.
Un texto desafortunado y mal entendido.
Algo que se ha roto.
Una despedida sin abrazo.
La misma sin beso.
Un cepillo de dientes olvidado.
Mi ex novia.
Unas conversaciones por teléfono.
Un reencuentro esperanzador.
Mi novia.
Una noche de concierto.
Tartesos.
El parasol de mi coche.
Una conversación por teléfono.
Una rectificación inservible.
Viejos fantasmas.
Mi ex novia.
Mis últimas lágrimas por una mujer.
Lo que pudo haber sido.

Esta es Alma. Estoy seguro que me dejo cosas, no por descuido, sino porque prefiero guardarlas para mi. Supongo que todos nos guardamos algo de alguien y yo no soy menos, cosas guardadas que solamente nos pertenecen a ambos.

Hay veces que si las miradas no se encuentran es inútil seguir el camino, sin buscar quien se equivoca. Todas las razones son igualmente válidas para quien las esgrime, sin culpables ni inocentes. Lo que vale es ser consecuente con ellas para ser feliz, sólo eso.

10 comentarios:

Luis Lópec dijo...

Nome cabe la menor duda: Alma es parte de tí. A POR ELLA.

Marino Baler dijo...

Luis, amigo, las cosas no son tan sencillas como parecen.
En ocasiones una pequeña fisura es suficiente como para derribar un sólido edificio, sin poder evitarlo.

Gracias por tus palabras. A ver si pronto nos vemos.

Un saludo.

Parsimonia dijo...

Ay!
Te he leído con una ilusión enorme.
No se puede describir mejor un amor tan maravilloso.
Siento que el final no fuera el deseado y esperaría que fuera un texto inacabado para que finalmente llegara a un final de cuento.
Con tus palabras he sentido tu amor por ella.
Qué hermoso!
Buf, los vellos de punta.
¿Te leerá? Creo que si te lee se vuelve a enamorar.
Precioso.
Bessets.

Marino Baler dijo...

Parsimonia, me alegro que estés de vuelta.
Lo dijo bien Neruda: "Es tan corto el amor y tan largo el olvido", pero el olvido no puede llegar nunca porque siempre queda algo, siempre.

Un beso.

myself dijo...

Me has emocionado Marino!!! como siempre!!! espero que se restablezca esa fisura con ella.
Encantada de leerte de nuevo.
Besos.

Marino Baler dijo...

Gracias Myself, encantado de leer de nuevo tus comentarios.

Un beso.

Anónimo dijo...

Sin comentarios,¿ que más se puede decir de un amor? la vida es muy difícil, creemos que cuando encontarmos a la persona adecuada ya estamos felices,pero...desgraciadamente...siempre surgen ¨problemillas¨. Animo Marino,nunca es tarde. Un beso.

Aileon dijo...

Preciosa descripción.
Única,entre muchas.

Espero que todo bien,
Un abrazo!

Luna de Oro dijo...

Te visito más... pero no te escribo todo lo te visito... porque es "tu" Blog... y después de habértelo criticado... me muerde la conciencia. Me encanta que haya un espacio así e imagino todo el trabajo que hay detrás de él. Me considero más que afortunada de la oportunidad de haberlo encontrado y haciendo gala de mujer estable...cambio de opinión. En este caso sobre los blogs y ...que decir... ¡¡chapeau!!!. Esto de los 40 está lleno de cambios. Y me gustan.
He leído "Alma" antes de irme de vacaciones... y ha resonado en mi mente perdida ante el inmenso mar... o viendo la luna llena de julio... así como una de esas cosas bonitas que viven en uno... y que gustan de juntarse. Te has ganado un asiento a la mismísima altura de Neruda (en mi personal sala de sillones, donde los poetas siempre están al final, sé que injustamente, pero creo que aún no me ha llegado la edad). Ningún poema leído por mí (pocos... es cierto) ha conseguido emocionarme como tu descripción del amor (porque es una inmensa descripción de amor) lo ha hecho. Los finales... son solo una de las partes de la historia. Lo importante es que la historia ha existido. Y gracias a esa historia... tu siempre serás... ("especial" para mí..., "quemado" para LA siguiente, "humano" para el blog, .... ).
Aunque espero que sea a destiempo y que la belleza pueda a la tristeza, te regalo uno de los más bellos lamentos que conozco... como siempre en música. Me he empeñado en que te aficiones a Dulce Pontes. Actúa en el Teatro Romano de Mérida, el 7 de septiembre. Hasta esas... espero convencerte de que merece la pena ir. El enlace de la canción:
http://www.youtube.com/watch?v=QoEZB0XvEZQ
Un beso.

Marino Baler dijo...

Luna de oro; Gracias, simplemente eso.

Hermosa canción, y buena voz la de Dulca Pontes, será dificil que pueda asistir pero lo seguiré más.

Un beso.

P.D. Tirando un poco más de la cuerda y tentando a la suerte, haber si podemos hablar de nuevo.