sábado, 6 de septiembre de 2014

A partir de cero



La diferencia entre 0 y 1, 1 y 2, 2 y 3… es mucho mayor de lo que aparenta ser. También lo es en sentido negativo empezando desde cero (0). Este número representa la neutralidad, la ausencia… en él ni empiezan ni acaban las cosas, es a partir de él.
Podríamos decir, usando los dígitos, qué importancia tienen las personas que nos rodean. Sería la típica pregunta que supongo que nos han hecho a todos de: “Del 1 al 10, ¿cuánto… (lo que sea)?”
A veces es difícil responder. Como he dicho antes, la diferencia entre unidades es mucho mayor de lo que pueda parecer. Por ejemplo, entre el 0 y el 1 tenemos infinitos números que todos comienzan por 0 y van seguidos de una coma (’). Quizá el 1 nunca llegue.
Todo esto que he explicado anteriormente es para defender mi postura de que no creo que del amor al odio haya un paso (y viceversa). Una persona puede estar en una puntuación positiva y empezar a descender hasta aproximarse al 0… y seguir descendiendo. Pero, para ello, antes tiene que pasar por infinitos números; supongo que es eso que llaman ‘tiempo’ y que no es más que un descenso paulatino en la escala numérica.
El odio es cuando se pasa a la izquierda del 0, el primer número que nos encontremos, y cuanto más nos alejemos de él más odiaremos a esa persona. En mi caso, así, a bote pronto y haciendo memoria, podría decir que no odio a nadie; simplemente me he quedado en el 0 y he colocado en él a aquellas personas que por uno u otro motivo merecen estar ahí. Decir si son muchas o pocas tampoco es importante; como he dicho antes, el 0 es la indiferencia.
Si alguien me preguntase, ¿del 1 al 10 cuánto me quieres? Si contestase 1, quizá se lo tomaría mal; pero… visto lo visto, ¿es tan fácil llegar al 1? Lo que en matemáticas se llama ‘límites de una función’ lim f(x). Lo dicho… entre dos números consecutivos hay mayor distancia de la que parece.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Entre el cero y el uno, no hay un simple espacio sino un mundo infinito de números que siguen aumentando sin cesar, haciendo que el cero no tenga final y que nunca llegue el uno, ni el dos ni el tres....

Marino Baler dijo...

Anónimo: Bienvenido a mi blog. Trasladado a la vida real, creo que cada número pertenecería a las etapas que van transcurriendo en nuestra vida. Lo que hay entre los números, los decimales, simplemente es el camino a recorrer.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Poner a alguien en el 0 no es nada bueno, debe ser duro para quién se encuentre en esa posición. La indiferencia, bajo mi punto de vista, es el mayor de los castigos.

María dijo...

Marino te haré una pregunta si me lo permites
¿porqué hacer lo fácil difícil?
Después vendría el típico comentario:
¡No hay quien entienda a las mujeres!
Con lo bien que se queda cuando se contesta...
¿ Qué cuanto te quiero del 1 al 10?
Yo te quiero 11...
Saludos.

Marino Baler dijo...

Anónimo: Bienvenido a mi blog. Yo creo que la gente que no conocemos, que no sabemos de ella, que pasa por nuestro lado y ni siquiera nos fijamos, ocupan el 0 en esa escala. Esa gente ni fú ni fa, le da y le damos lo mismo.
Pero la gente que ha formado parte de nuestra vida y por lo que sea ha descendido al 0... sí, estoy de acuerdo contigo, la indiferencia es lo peor.

Un saludo.

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María: Si no fuera así todo sería muy fácil, ¿no crees? Por cierto, tienes razón y, en la mayoría de las ocasiones, no hay quien entienda a las mujeres.
Por cierto... si te digo en que número estás te relajas, así que me lo guardo para mí.

Un beset.

Maikel Urrutia dijo...

Es curioso Marino tu artículo e interesante, nunca se me ha pasado por la cabeza puntuar el amor o el odio. Yo clasifico a la gente de tres maneras: la que realmente vale la pena cultivar su amistad o algo más, la que me es indiferente y los indeseables que no quiero el menor trato con ellos. También tengo que decir, que el odio es estúpido y hace más daño al que odia…que al odiado.
Bona nit

Marino Baler dijo...

Maikel: me imagino que, sea de una u otra forma, en el fondo estamos de acuerdo.