martes, 21 de marzo de 2017

De cabeza a la piscina



Martes y ya estoy ‘off’. Dos días de semana y estoy agotado, pero no es un cansancio físico, no, se trata de un cansancio mental. Tenía que terminar con rapidez el proyecto de rehabilitación de una fachada; no es complicado, lo que ocurre es que me lo encargaron hace dos semanas, ya que esta semana querían comenzar los trabajos y he tenido que ir a toda leche.
A todo esto tengo que añadir a un tocapelotas que quería que le calculase unas cargas en una piscina que van a remodelar. Tiene, más o menos, forma de riñón, con una profundidad de 1’80 m. Pues bien, quiere que la mitad se le quede a profundidad de 40 cm. sobre un forjado y el resto no tocarlo. El forjado iría sobre muretes perimetrales y se colocarían siete escalones, a eso habría que añadir un banco corrido sobre la parte menos profunda. El problema de todo ello es que no me ha dado medidas de la piscina (la he tenido que dibujar por intuición) y he hecho los cálculos en base a unos planos originales que tienen más de 20 años. Resumiendo, una vez hechos todos los cálculos (en menos de una semana) me envía un correo haciendo unas puntualizaciones que no es lo que me había pedido, añadiendo otras que son absurdas, hay que decir que no me había pasado suficientes datos y me he regido por el CTE.
Ahora mismo tengo un cabreo impresionante. Tengo que pensar cómo escribo la contestación a su correo, cómo le contestaría a un amigo si el encargo fuera suyo, pero hacerlo de forma elegante; como alguien me dijo una vez “con una sonrisa en la boca se le puede llamar hijo de puta a cualquiera”. Tendré que poner mi mejor sonrisa. Pero hoy no tengo ganas de pensar, mañana será otro día.

1 comentario:

Marino Baler dijo...

El miércoles me desperté a las 5:10 pensando en la puta piscina... Después de contestarle al de la piscina y visar el proyecto se ve que la tensión acumulada tenía que salir por algún sitio. El mismo miércoles por la tarde comencé a tener un dolor en los hombros y escalofríos. Resumiendo, me fui a casa y a las 19:30 horas ya estaba metido en la cama con una aspirina en el cuerpo. Hoy casi, casi, como nuevo. Necesitaba descansar.