sábado, 23 de septiembre de 2017

La canción del verano


Si tuviera que elegir la canción del verano, de mi verano, me quedaría con ‘Despacito’.
Sí, supongo que he sucumbido. No creo que se diga nada de esta canción que no se haya dicho ya. A todas horas y en todos los sitios. También, con eso de querer que fuera el vídeo más visto en Youtube, cuando estaba en el ordenador ponía el vídeo, quitaba el sonido y continuaba con mis cosas; cuando me acordaba volvía a darle para que sonase de nuevo. Algo así como el que juega a la bolsa y de vez en cuando, aunque haga otras cosas, mira cómo están los valores.
Cada uno podrá tener una opinión distinta. Probablemente, la gran mayoría dirá que es una canción absurda, machista y todos los adjetivos descalificativos que queramos poner. Pero sospecho que con esta canción pasa lo mismo que con Sálvame, nadie lo ve y sin embargo tiene unos altos índices de audiencia; todo el mundo presume de ver los documentales de La 2 y ocurre lo contrario.
Después de haberla escuchado docenas de veces, me atrevo a decir que tiene frases que podrían encajar en un poema y no pasarían desapercibidas. Hay dos frases que, aisladas, pronunciadas lentamente (en este caso despacito), son algo más que palabras elegidas al azar.
La primera sería “tú eres el imán y yo soy el metal”. Sólo el emisor y el receptor son capaces de comprender el sentido de esta frase. Va más allá de una metáfora relacionada con la rama de la física que estudia el magnetismo. El imán y el metal están condenados a atraerse. Sí, digo bien, condenados.
La segunda frase es “firmo en las paredes de tu laberinto y hacer de tu cuerpo todo un manuscrito”. Escapa a lo puramente sexual, hay una conjunción con lo intelectual. Las paredes de ese laberinto me evoca al laberinto de Creta construido por Dédalo, un arquitecto ateniense desterrado que, por encargo del rey Minos, construyó un laberinto para encerrar al minotauro. Pero Dédalo, tras perder el favor real, fue encerrado en el mismo laberinto. El arquitecto construyó unas alas de cera, con las que consiguió escapar de su prisión junto a su hijo Ícaro. Pero éste, desobedeciendo los consejos de su padre, voló tan alto que se acercó demasiado al sol, derritiendo sus alas y cayendo al mar ahogándose. Un laberinto no es sólo un recinto caótico, es mucho más... es arquitectura... ingenio... mitología...
Y hacer del cuerpo un manuscrito… y no se me ocurre mejor texto que el Quijote escrito en ese cuerpo femenino… El Quijote no puede estar en el cuerpo de cualquier mujer y cualquier mujer no puede llevar el Quijote en su cuerpo. La obra cumbre de la literatura hecha mujer... La mujer deseada elevada a una doble veneración superlativa, más allá de la comprensión humana. La unión de dos eternidades en el fondo de mi ser. 
Sí,‘Despacito’ es algo más que una simple canción.


4 comentarios:

Mikel dijo...

La verdad es que no entiendo el éxito que ha tenido. A lo mejor es lo que busca la gente para los calores del verano...no lo sé. Ho a lo mejor, porque a mí me gusta otro tipo de música.

Marino Baler dijo...

Hace un par de meses leí que se habían hecho estudios sobre lo que pasa en el cerebro cuando la escucha. A mí no e gusta este tipo de música, pero reconozco que esta canción en concreto me gusta.

Casteee dijo...

Gracias por desgranar la letra y hacerla más poética. Eso ha hecho que le tenga menos manía.

Marino Baler dijo...

Muchas gracias Castee.