martes, 26 de diciembre de 2017

Crisálida



Por no sé qué extraña razón hace días, probablemente semanas, que siento un hormigueo en el estómago al pensar en el próximo año.
Los años pares, generalmente, siempre se me han dado mejor, mucho mejor, que los impares en todos los sentidos… a nivel personal… laboral… sentimental… Es quizá, por eso, por lo que me siento así. Este próximo mes de enero tengo unas reuniones que pueden marcar mi futuro en el aspecto laboral. Llevo dos meses preparándome para cuando llegue ese momento y a medida que se acerca me siento más inquieto, ya que, hoy por hoy, es lo que capitaliza toda mi atención dejando otras un poco apartadas.
Otra de las cuestiones de mi intranquilidad tiene que ver, creo, con que se me tambalean ciertos pilares de mi vida. Todo ello se podría resumir en una frase que se dice en la película Kill Bill Vol. 2: “Todos los cabronazos cuando se hacen viejos se sienten solos”. No creo que sea un cabronazo (al menos eso creo), pero es evidente que me hago viejo (no he encontrado la fuente de la eterna juventud) y que estoy solo (sin una relación estable). No sé… como si percibiera que eso tiene que cambiar o cambiará en 2018.
Y hasta aquí puedo escribir. Esos dos motivos son los que hacen que me sienta así. Ahora mismo soy una crisálida, he abandonado el estado larvario y me preparo para ser una mariposa.
Lo peor es que a medida que se acerca enero todo se agudiza más… veremos si cuando me acabe la uva número 12 no caigo desmayado.

2 comentarios:

Eva Tinada dijo...

No, al parecer no te desmayaste...jijiji

Marino Baler dijo...

No... no lo hice...
Estaba en magnífica compañía ;)