jueves, 15 de mayo de 2008

La verdadera historia del rey Midas


Según la mitología, Midas, fue obsequiado por el buen dios Baco con el poder de transformar en oro todo cuanto tocase. Pero una cosa es la realidad y otra la mitología. Veamos como sucedió realmente. Una historia muy interesante que pasaré a relatar a continuación.

Cuentan las crónicas que, todavía infante, el joven Midas, jugando con su tierno hermanito a indios y vaqueros, le descerrajó un tiro en la cabeza. Ante el cuerpo todavía con un hilo de vida, juró a su padre que el desafortunado hecho fue un fatal accidente, en absoluto fruto de la envidia. Puesto que no había testigos que contradijeran esta versión, ésta fue aceptada como buena y, al igual que Billy el Niño, salió inocente del fratricidio.

Pasaría el tiempo y la vida placentera propia de un príncipe y su matrimonio con una descendiente de Afrodita (aunque la belleza se había quedado por el camino). Su primer vástago fue una hermosa princesita de rubios cabellos. Pero pronto fue evidente su condición pasmada, debido a las uniones entre los mismos miembros de la familia a lo largo de siglos, y hubo que recurrir a la Ley Sálica para salir del futuro del paso, lo que destronaría a las sucesivas hijas nacidas del matrimonio, incluso antes de nacer. Por fin a la tercera fue la vencida.

Pero no adelantemos acontecimientos y veamos como a Midas llegó a ser rey, le fue concedido el don y lo que ocurrió después.

Mandaba por entonces en el país un viejo general, muy temido por las gentes de bien que, subyugadas, habían convivido con su extrema crueldad y conocían su enfermiza ambición, su entorchada megalomanía. Las huestes militares bajo su mando habían diezmado la población del país tras sublevarse contra el gobierno legítimo, y en los triunfalistas años posteriores acabaron con cualquier atisbo de inteligencia crítica, gracias, entre otras, a la colaboración necesaria de la piadosa religión y sus santos oficios.

El general tenía una desusada afición: en los descansos entre fusilamiento y garrote vil, hacía nudos. Sí, nudos. El tirano sabía hacer nudos de todo tipo: tejedor, carraca, ballestrinque, guirnalda, calabrote, briol, japonés, barrilete… del ahorcado, de yugo… Y todos los hacía magistralmente: lo que él enlazaba quedaba atado y bien atado para siempre jamás.

Por razones de Estado, el general ofreció al padre de Midas, que era, además, el jefe de la Real Casa de los Bribones, educarlo bajo su tutela, a su uniformada imagen e irracional semejanza, para que, a su muerte, le sucediera al frente del país, perpetuando así su ideología ultra conservadora, patológicamente nacional. Midas competía con el general en ambición y falta de escrúpulos. Así, por supuesto, se acogió a su protección abandonando definitivamente el hogar familiar para instalarse en el palacio dictatorial. Su nuevo mentor no tardó en dejar claras a Midas las condiciones de su pacto. Cuando reinase, debería mantener en el país los principios que él había establecido: “una, grande y libre”, lo que, traducido el eufemismo, significaba “palo, palo y palo”. El ya príncipe no dudó en aceptar el trato jurando por el Libro Sagrado que así sería.

Tras años de convivencia y connivencia en los que no faltaron espeluznantes actos de barbarie cometidos al alimón, al fin el dictador fue llamado a celestial capítulo y Midas pudo ser coronado, erigiéndose en Rey y Comandante en Jefe de todos sus ejércitos, los mismos que auparon en la jefatura del estado a su predecesor. Pero el nuevo monarca, mucho más joven y mejor asesorado estando como estaba enterado del creciente descontento del oprimido populacho, optó por cambiar algo para que todo permaneciese igual. Bueno, todo no: su patrimonio habría de crecer sin mesura en pocos años. Faltaría más.

Nadie en el país ignoraba el pedigrí de los Bribones -por algo habían enviado al exilio a más de uno-, siendo proverbial el desenfreno del reinante pese a que los pregoneros oficiales, conjurados, falseaban la realidad palaciega, haciendo creer a la plebe que Midas y su familia eran un dechado de virtudes.

El plan funcionó. Tanto y tan repetidamente lo alabaron que consiguieron que los habitantes de aldeas, pueblos y ciudades se postrasen cada vez que Midas los visitaba si se lo permitía su agenda. Exento Midas de responsabilidad legal alguna por mandato expreso de la Magna Carta, y sabiéndose impune gracias a la indolencia y a la inopia intelectual de sus vocacionales súbditos, el país pasó a ser, ya sin tapujos, el gran cortijo de los Bribones, quienes se dedicaron a travesear a placer durante cada una de las cuatro estaciones de los años venideros.

Se rodeo, Midas, de gente con enorme riquezas y de la alta nobleza. Su mano derecha, por aquellos tiempos era Pedro Valle y Tontón de Carnaval, un noble que se enriqueció a la sombra de Midas. Entre otras cosas usaba en sus cartas el membrete real llegando a obtener ingresos de los cuales su señor se sirvió para aumentar su fortuna. Después tenemos al Conde Mario, un gran banquero, conocido como el banquero de la monarquía, que fue condenado por apropiarse de más de 600 millones de monedas de oro. Cuando fue detenido para meterlo en un calabozo se descubrieron dos cuentas a nombre de Midas. También estaba Marco Rico, perseguido en el país más poderoso del planeta, por evasión de impuestos, fraude, ganancias millonarias, venta ilícita de petróleo entre otras lindezas. Pero esto no era suficiente y Midas pidió el indulto de su amigo para que no fuese condenado. Pero como tampoco se trata de hacer esta lista interminable, para finalizar citaremos a un par de amigos más: los Alfredos, unos nobles que solían veranear con el rey, condenados por estafa de más de 4000 millones de monedas y que no fueron condenados por estos hechos. La pregunta es ¿tendría que ver algo la mediación de Midas por sus amigos?

Alguna gente se preguntaba si Midas era tan sumamente honesto, y al mismo tiempo estúpido, para tener las manos limpias y no saber rodearse de gente honrada o bien su inmunidad hacía que no pudiera ser investigado y condenado. Hay que recordar que el abuelo paterno de Midas tuvo que salir con lo puesto que, como buen Bribón, era dado a los placeres de la vida y del espíritu y había explotado al pueblo tanto que este decidió echarlo. Quizás por ello Midas supo protegerse bien en la Carta Magna para no poder ser acusado de ningún delito puesto que la ambición es un defecto que afecta a todos y nadie es honrado por nacer bajo un techo, aunque a Midas se le suponía.

En fin entre unas cosas y otras, Midas se convirtió en el tercer rey más rico de todo el continente y en la persona número 144 más rica del mundo. Mientras sus súbditos se las veían y deseaban para llegar a fin de mes.

Pero hete aquí que un día a los súbditos les dio por pensar y decidieron que no podían seguir manteniendo a una familia que vivía de ellos con todos los lujos, sin trabajar, procreando sin cesar y que nadie había elegido mientras que en el país cada vez había menos trabajo, los precios más altos y las condiciones de vida eran muy difíciles.

Así fue como Midas y su familia fueron expulsados por el pueblo y tuvieron que abandonar el país, constituyéndose una república. Pasaron a vivir en una casa bastante grande y aún cuando les quedaba dinero después de más de 30 años de oscuros negocios, las cosas para ellos ya no fueron como antes.

Salud.

P.D. Este cuento está basado en una historia real aunque los nombres y situaciones que se dan son ficticios, o bien, este cuento es pura ficción y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
¿Con qué opción de las dos os quedáis?

martes, 13 de mayo de 2008

Una ilusión

Quisiera saber donde nace el aire
y donde llega la dicha de tu mirar,
pues si miras con donaire
como a una diosa te tengo que adorar.

Las estrellas te miran en alegre parpadeo,
el rocío son lágrima de alegría
para que tú siembres al caminar
la ilusión alegre de tu simpatía.

Cuando tú no estás la sombra me rodea,
mi corazón en tristeza, humilde, quiere llorar
pues la luna, seria, no parpadea,
la alegría se apaga y nadie quiere cantar.

Pues eres para un poeta el canto armonioso
y en la vida una preciosa sinfonía.
Y al mirarte, escucharte yo me siento dichoso,
pues quiero para mí tu eterna compañía.

Eres el agua transparente y cristalina
en un manantial de ilusión y amor.
Tú pareces la tierra pura y fina
que todo lo transforma con fulgor.

Ojos soñadores de rara belleza,
traspasan los límites de la fantasía
como pétalos que despiertan una dulce pereza
en el jardín que dibuja la loca sinfonía.

Niña, gracias por tu presencia.
Eres la savia que mi vida espera,
pues de mi jardín eres la esencia
y en mi corazón tú la primera.


Cuando leas esto sabrás que pensaba en ti. Sabrás que lo sigo haciendo.

lunes, 5 de mayo de 2008

No todos somos iguales... ¿o si?


En ocasiones, más vale callarse y pasar por imbécil a hablar y demostrar que se es. Pero claro, el problema es cuando el que habla hace pasar por imbéciles a los demás y encima le aplauden como ha ocurrido recientemente en los actos conmemorativos del 2 de Mayo en los que el rey tuvo la osadía de decir lo siguiente refiriéndose a dicho acontecimiento que supone, junto con el de la Constitución de Cádiz, el apuntalamiento de la nación actual:

"Una España unida, democrática, moderna, libre, plural y diversa basada en valores como justicia, igualdad y solidaridad".

Vamos a ver, señor Borbón, puesto que España es democrática ¿A qué elecciones se presentó usted para que lo votásemos? ¡Ah! Que no le votó nadie. Es cierto. Fue el dictador el que lo eligió “democráticamente” o mejor dicho “dedocráticamente”.

Señor Borbón, si existiese la igualdad, no existiría el artículo 56 en nuestra constitución en el que dice que: “La figura del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad…” y usted podría ser juzgado por cualquier delito como cualquier español de a pie, así pues ¿Dónde está la igualdad, Juan Carlos?

Pero lo más grave no es que usted diga esto. Lo más grave es que la gente se lo crea y encima le aplaudan. Como ve en este caso no solamente se demuestra que se es imbécil si no que hace que los demás también lo sean.

Y para rematar su, glorioso, puente de Mayo dice en la capilla ardiente de Calvo Sotelo que era:

“Un gran español, un hombre de estado y un demócrata”.

Sinceramente, desconozco si existe un baremo para medir la españolidad de una persona y decir si uno es un gran, un mediano o un pequeño español.

¿Hombre de estado? Bueno, fue ex presidente de la red ferroviaria española y ex procurador a cortes franquistas, que llegó a ser dos veces ministro, presidente del Gobierno e incluso marqués, sin que ni un solo súbdito le hubiera votado jamás para ejercer ninguno de esos cargos, casualmente como a usted.

¿Demócrata? Si usted lo dice, si usted se considera, puestos a decir y ser cosas ¿por qué no? Si María Magdalena siendo puta está en los altares cualquiera puede ser demócrata.

En fin, como esto es España algunos, aparte de ser imbéciles tienen que demostrarlo y hacer pasar a los demás por ello también. Por suerte no todos somos iguales, como nos hacen creer, ¿o sí que lo somos?


Salud.

viernes, 25 de abril de 2008

El cuento de ser rey

En cualquier cuento podemos encontrarnos la figura paternalista y bondadosa de los reyes. Esa figura bonachona y graciosa, que nadie sabe porqué reina pero está ahí, siempre dispuesta a defender a su pueblo contra cualquier invasor. Nos los describen en sus magníficos castillos desde el cual vigilan el pueblecito de sus súbditos. Organizan fiestas de vez en cuando y el pueblo acude gustoso a disfrutar del momento. Son amables, cercanos, cualquiera puede hablar con ellos, y preocupados por los problemas de las gentes e incluso reparten monedas entre los más necesitados. Pero también, si algún aldeano se porta mal o les dice algo que no es correcto quizás lo encierren en oscuros calabozos o sus verdugos le cortan la cabeza. No todo iba a ser tan maravilloso.

Pero claro, una cosa son los cuentos y otra la realidad. Actualmente las cosas son totalmente distintas, no porque no existan reyes, sino porque esa forma tan idílica de presentarlos en los cuentos no tiene nada que ver en pleno siglo XXI. Por ejemplo, en la actualidad, sabemos de donde vienen y quien los pone, por ejemplo un golpista fascista. Aunque ya no viven en castillos con torreones, almenas y puentes levadizos viven en enormes palacios, pagados por el país mientras sus súbditos apenas pueden optar a una vivienda. Pueden permitirse el lujo de tener los hijos que quieran puesto que no les costará nada mantenerlos e incluso desde la cuna algún rector de universidad le regalará al nuevo infante una plaza para estudiar allí con todos los gastos pagados. Organizan fiestas, por supuesto pagadas de fondos públicos, a las que solo pueden acudir ricos empresarios, banqueros y algún que otro político. Cuando salen a la calle ya no lo hacen con carrozas, lo hacen rodeados de guardaespaldas y separados de sus súbditos, esos que les mantienen, mediante vallas como si estos tuvieran alguna enfermedad contagiosa.

Pero, tal vez, en lo que más se parezcan a los reyes de los cuentos es que si alguien osa, se atreve, tiene la desfachatez o el valor de decir algo contra ellos los fiscales actúan contra esos súbditos condenándolos por injurias y, en ocasiones, mandándolos a la cárcel, afortunadamente no hay pena de muerte en la actualidad.

En fin, de pena. Porque si en una sociedad en la que se dice que: “Todos somos iguales ante la ley…” ¿Por qué no actúan esos mismos fiscales (por poner un ejemplo) cuando alguien insulta a un árbitro en un campo de fútbol? Porque la palabra cabrón y corrupto tiene el mismo significado ofensivo para cualquier persona y puestos a defender el honor y la dignidad nada como un campo de fútbol para llevar a cabo esta acción. Puestos a ser absurdos, todo vale.

Salud.

lunes, 14 de abril de 2008

Homenaje a la II República Española

Ella, la niña, símbolo del mayor periodo de progreso, libertad y democracia que vivió este país hubiera cumplido hoy 77 años. Pero no pudo ser. Un 18 de Julio de 1936 fue asesinada por el peor acto de felonía que pueda recordarse. Hoy, y desde entonces, todavía no se ha restaurado la legitimidad histórica, legal y democrática que corresponde y que, con su voto, eligió el pueblo.
Deseo de todo corazón que la tricolor vuelva pronto a ondear en el cielo de la futura III República Española.

Salud y República.

sábado, 12 de abril de 2008

Personajes republicanos

Siempre tendemos a estudiar la historia tal como sucedió o pudo haber sucedido, lo cual no deja de ser una enorme injusticia para todos aquellos que propiciaron esos acontecimientos. Dejamos que los hechos solapen la vida de las personas que lo hicieron posible y que caen en el más injusto olvido. En esta ocasión, y puesto que se acerca el 14 de abril, quiero rendir homenaje a esos personajes que con su esfuerzo, tesón y lucha dieron la oportunidad a este país de vivir la más maravillosa utopía de toda su historia: La II República. Sirvan estas líneas y la singularización en estos dos personajes para recordarlos a todos. 


Fue don Vicente Blasco Ibáñez el más republicano de todos nuestros escritores. Podemos decir que nació y, naturalmente, murió, republicano. Nació en Valencia un 29 de enero de 1867 y murió en Menton (Francia) el 28 de enero de 1928.
Cursó los estudios de Derecho, en la Universidad de Valencia, licenciándose en 1888, a pesar de que prácticamente no ejerció dicha carrera. Dividió su vida entre la política y la literatura. Se definía como un hombre de acción, antes que como un literato. Periodista siempre comprometido, se inició como tal en las páginas de una publicación antimonárquica "La Bandera Federal", semanario distribuido gratis en la región valenciana y fundado por el propio Blasco en 1889, cuando contaba veintidós años. Se trataba de una publicación del republicanismo federal más radicalizado. Pero la aportación más extensa y más apasionante del Blasco periodista a la causa de la república española fue el diario El Pueblo. Fundó este "diario republicano de la mañana" el 12 de noviembre de 1894. Allí, durante años, publicó nuestro gran novelista cientos de artículos, con el vigor y impulso de luchador que siempre le caracterizó. Este diario fue para Blasco Ibáñez su barricada personal, donde se batía contra tirios y troyanos, en lucha desigual contra la censura de la Restauración, que secuestraba el periódico y le llevaba a comparecer en sucesivos consejos de guerra. Fue detenido en 1896 y condenado a varios meses de prisión. Entre los años 1898 y 1907, ocupó escaño en el Congreso de los Diputados representando al Partido Republicano, denominado Unión Republicana, entre el republicanismo unitario y el federalista, más tarde por discrepancias se integró al Partido de Unión Republicana Autonomista.
El novelista y republicano valenciano recibió el encargo personal del Presidente Raymond Poincairé de escribir una novela sobre la guerra. Y ésta fue "Los cuatro jinetes del Apocalipsis" (1916), que cautivó al público norteamericano, llegando a ser leída más que la propia Biblia en dicho país. Entres sus obras literarias, cabría destacar: A los pies de Venus (1926). Argentina y sus grandezas (1910). Arroz y tartana (1894). Cañas y barro (1902). Cuentos valencianos. El caballero de la Virgen. El femater (1893). El intruso (1904). El papa del mar (1925). El paraíso de las mujeres (1922). El préstamo de la difunta. El sol de los muertos. En busca del Gran Khan. Entre naranjos (1900). El fantasma de las alas de oro. Flor de mayo (1895). La araña negra (1892). La Barraca (1898). La bodega (1904/5). La catedral (1903). La horda (1905). La maja desnuda (1906). La Tierra de Todos (1922). Los argonautas (1915). Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1916). Los fanáticos (1894). Los muertos mandan (1909). Luna Benamor (1909). Mare Nostrum. Novelas de la costa azul. Oriente. Puesta de sol. Sangre y arena (1908). Sónnica la cortesana (1901). Vistas sudamericanas. ¡Viva la república! (1893). La voluntad de vivir (1907; obra publicada en 1953). La vuelta del mundo de un novelista.
Aunque por algunos críticos se le ha incluido entre los escritores de la Generación del 98, la verdad es que sus coetáneos no le admitieron entre ellos. Vicente Blasco Ibáñez fue un hombre afortunado en todos los órdenes de la vida y además se enriqueció con la literatura, cosa que ninguno de ellos había logrado. Además, su personalidad arrolladora, impetuosa, vital, le atrajo la antipatía de algunos. Sin embargo, pese a ello, el propio Azorín, uno de sus detractores, ha escrito páginas extraordinarias en las que manifiesta su admiración por el escritor valenciano.
En sus últimas horas, tras un delirio que le llevó a musitar estas palabras:"¡Es Victor Hugo! Que pase, que pase. Mi jardín…, mi jardín…"
No alcanzó a vivir Blasco para ver el fin de la dictadura primorriverista, la posterior caída de la monarquía y la instauración de su ansiada República ¡Lástima! Pero el pueblo sí se acordó de él. Y un gobierno de derechas, pero republicano, devolvió con todos los honores sus restos a la ciudad que le había visto nacer. A bordo del acorazado "Jaime I", al que escoltaban los destructores de la Armada "Churruca" y "Alcalá Galiano", acompañados por el crucero francés "Lorraine", los restos de Blasco Ibáñez atravesaron el Mediterráneo con rumbo a Valencia.
A las once y media de la mañana del domingo treinta de Octubre de 1933, la grúa del "Jaime I" depositaba en el muelle de Poniente el féretro cubierto con la bandera nacional. En la tribuna, el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, ministros, diputados y autoridades militares; Macía, presidente de la Generalidad de Cataluña, acompañado de varios consellers; autoridades municipales y otras personalidades, entre ellas, Lerroux, Gordón Ordax y Botella Asensi. Los buques de guerra comenzaron a disparar salvas de veintiún cañonazos, las tropas presentaron armas y la banda de música entonó el himno nacional.
A hombros de cuatro marinos y escoltados por dos hileras de tropas de marinería, los restos de Vicente Blasco Ibáñez fueron conducidos ante la tribuna presidencial y depositados en un armón de Artillería. Alcalá Zamora descendió de la tribuna y permaneció largo rato contemplando el féretro, formando él en solitario la primera presidencia del duelo al ponerse en marcha la comitiva. Cuarenta aviones e hidros evolucionaban a baja altura sobre la ciudad y arrojaban flores al sobrevolar el féretro. La capilla ardiente quedó instalada en la Lonja, donde permanecería una semana hasta la inhumación definitiva. Cuatrocientas mil personas, muchas de ellas llegadas de todos los rincones de España, se estima que participaron en este postrer homenaje al escritor republicano.
Hoy D. Vicente es uno de los grandes olvidados de nuestra literatura. Al borrón franquista le ha seguido el "olvido" de los partidos de la segunda restauración borbónica. No importa que se trate del novelista español del siglo XX más leído en el mundo y que mayores éxitos cosechó en la industria cinematográfica. Tampoco da mucho más que haya sido uno de los grandes periodistas y el de más fama fuera de las fronteras nacionales. Y no es de mayor interés que haya sido la suya toda una vida fiel a unas ideas y a unos principios, tanto en la pobreza y la derrota, como en el triunfo y la opulencia... No, ningún mérito parecerá suficiente al régimen actual y a su conglomerado cultural cuando se trate de una persona republicana de cepa y abolengo, que no perdió oportunidad para combatir con su pluma, con su voz y su fortuna por la causa de la libertad, de la igualdad y del progreso.
Vicente Blasco Ibáñez, no se casó por la Iglesia ni bautizó a sus hijos ni quiso sacerdotes en su entierro, siempre luchó contra esos males eternos de España llamados monarquía borbónica, militarismo, clericalismo y fanatismo religioso: "¡peligro!".


Victora Kent Siano nació en Málaga, el 3 de marzo de 1892, hija de un modesto sastre y una humilde ama de casa. Pasó su infancia en su ciudad natal hasta que en 1917, va a Madrid a estudiar bachillerato y se instala en la Residencia de Señoritas, el Lyceum Club, que fundara Maria Maeztu, en 1915, y de la que llegó a ser secretaria-residente.
En 1920 ingresa en la Facultad de Derecho de la Universidad Central (actual Universidad Complutense de Madrid), donde en 1924 se doctora en Derecho y es la primera mujer española abogado de Madrid, junto con Clara Campoamor. Ya en esta su actividad jurídica, se convierte en la pionera de los abogados laboralistas, destacando su actuación en el Sindicato Nacional Ferroviario y funda el Sindicato Nacional de Mujeres abogados. Defiende en 1930 a Alvaro de Albornoz, miembro del Comité Revolucionario Republicano, detenido y procesado junto con los que después formaron el primer Gobierno de la República, a raíz de la sublevación de Jaca, siendo la primera mujer que actúa ante un Consejo de Guerra. Militante del partido Radical Socialista, Alcalá Zamora le ofrece personalmente, en 1931, la Dirección General de Prisiones. Inicia así, heredera de Concepción Arenal, su particular revolución carcelaria: fuera celdas de castigo, fuera grilletes y cadenas y fuera la lamentable alimentación. Levanta un busto a su antecesora en el Parque del Oeste, establece la libertad condicional para sexagenarios y dota a las cárceles de calefacción. Impone la libertad vigilada y buzones para que los presos puedan dirigirse a ella con sus quejas, fuera de la vigilancia de los carcelarios. Y como medida espectacular, siéndolo todas ellas, excarcela a todos los mayores de setenta años.
Antes de dimitir crea la cárcel de mujeres de Ventas (Madrid), con mejoras especiales para reclusas que son madres y funda el Cuerpo Femenino de Prisiones y el Instituto de Estudios Penales, cuya dirección encomienda a su maestro Jimenéz de Asua. "Hay que proteger a la sociedad, sí; pero también debe protegerse al prisionero frente a la prisión", manifestaba.
Con motivo de las discusiones para conseguir el sufragio femenino, se posicionó en contra de otorgar de forma inmediata el voto a las mujeres. Su opinión era que la mujer española carecía en aquel momento de la suficiente preparación social y política como para votar responsablemente, por lo que, por influencia de la Iglesia, su voto sería conservador, lo que perjudicaría a los partidos de izquierdas. Sostuvo una polémica al respecto con otra representante feminista en las cortes, Clara Campoamor. Esto le acarreó cierta impopularidad, no obteniendo acta de diputada en las elecciones del 19 de noviembre de 1933. Al año siguiente abandonó la Dirección General de Prisiones.
En las elecciones del 16 de febrero de 1936, Victoria Kent fue elegida diputada por Madrid, en las listas de Izquierda Republicana, que formaba parte del Frente Popular. Durante la guerra civil se hizo cargo de la creación de refugios para niños y de las guarderías infantiles. El gobierno de la República la envió a Francia como Primera Secretaria de la embajada republicana en París, para que se encargara de las evacuaciones de los niños. Permaneció en Francia hasta el final de la guerra, a cuyo término colaboró en la salida de los refugiados españoles hacia América. Sin embargo, no pudo seguir el mismo camino y fue sorprendida por la invasión nazi. Al ser ocupada París por la Wehrmacht el 14 de junio de 1940, Victoria Kent se refugió en la embajada mexicana, donde permaneció refugiada durante un año, al estar su nombre en la lista negra entregada por la policía franquista al gobierno colaboracionista de Vichy, la Cruz Roja le proporcionó un apartamento cerca del Bois de Boulogne, donde vivió hasta la liberación con una identidad falsa: la de Madame Duval. En este tiempo en la capital fancesa escribió "Cuatro años en París", novela autobiográfica narrada en tercera persona cuyo protagonista, Plácido, es un alter ego de la autora.
En 1948 marchó a México, donde dio clases de Derecho Penal en la Universidad, fundando la Escuela de Capacitación para el Personal de Prisiones, de la que fue directora durante dos años. Llamada por la ONU, en 1949 viajó a Nueva York para colaborar en la Sección de Defensa Social, con el encargo de estudiar el lamentable estado de las cárceles de Iberoamérica, cargo que abandonó poco después por ser excesivamente burocrático. En Nueva York fundó y dirigió la revista Ibérica desde 1954 a 1974, en la que publicaba las noticias llegadas desde España para los exiliados republicanos en Estados Unidos. Aunque viajó a España en 1977, volvió a Nueva York, donde pasó el resto de sus días hasta su muerte en 1987, siendo una de las mujeres españolas más importantes de este siglo, con Federica Montseny, Margarita Nelken, Dolores Ibarruri y Clara Campoamor. Hoy olvidada, gracias a ella muchos desgraciados, condenados por la siempre justicia española, se vieron libres de cadenas y recuperaron su dignidad humana.
Salud y República. 

jueves, 10 de abril de 2008

Espacios para el hombre y para la arquitectura


Hay un abismo - en la mayor parte de los casos- entre la casa proyectada por los arquitectos y la casa de los sueños del usuario. La mayor parte de las casas y edificios que se proyectan no muestran indicio alguno de la gente que vivirá o trabajará allí. Más aún, la inmensa mayoría de la arquitectura del siglo XX ha mantenido como una tesis indiscutida el purismo o abstracción como sinónimo de buena arquitectura. La arquitectura fácil de reproducir, de forma industrializada, y desprovista de ornamento, ha sido un valor comúnmente aceptado. Hemos llegado al punto de construir en masa sin importar nada.

Esto lo aceptamos como un recurso que empobrece la riqueza de la arquitectura si es usado de forma académica y no se sale de ello. En la actualidad impera la técnica de no pensar, de no hacer nada, simplemente porque ya está todo hecho.

Según Le Corbusier en su famoso tratado de “le modulor”, el hombre es la medida de todas las cosas. Bien, sobre esto habría mucho que hablar, quizás libros enteros y aunque Le Corbusier es de los más grandes, sin ánimo de rebatirle me permitiría decir que el hombre es el centro de todas las cosas, puesto que es quien ha de servirse de las mismas, pero con coherencia.

La arquitectura debería ser orgánica y mediatizada por la naturaleza ¿Qué significa esto? Significa que no podemos construir lo que nos plazca donde nos plazca que ha de haber unas condiciones que han de respetarse como la topografía, paisaje, clima y vegetación. Una arquitectura que sintonice con la vida creando edificios dotados de un modelo de crecimiento y acogedor para las gentes.

Pero, por desgracia, esto no es así. Estamos más preocupados por la ostentosidad de las construcciones que no nos damos cuenta del perjuicio que eso puede suponer contra lo que es la continua evolución de los hábitats en que se construyen.

En España, por ejemplo, tenemos cientos de estos graves casos. Recuerdo que de pequeño veraneaba en un pueblecito en la frontera entre Castellón y Teruel. El típico pueblecito acogedor donde te podías perder sin acordarte de nada. Con su lavadero público, sus calles estrechas, casas de piedra con teja vieja donde los ancianos se sentaban en sillas de madera para ver pasar a la gente.

Volví 25 años más tarde y todo era distinto. Chalets ostentosos que habían introducido la pizarra en lugar de tejas y se había construido una piscina donde los domingueros pudiesen relajarse en verano, pistas de atletismo y un frontón donde matar las horas de tedio. Resumiendo, habían roto la armonía, la funcionalidad y la naturaleza del pueblo. Por supuesto que para quien va allí a pasar temporadas se encuentra a gusto pero ¿a qué precio? Al precio de romper con la idiosincrasia del pueblo y de sus habitantes, puesto que ni una piscina forma parte del natural de un pequeño pueblo perdido, ni las tejas de pizarra son coherentes con el sitio. Los habitantes del pueblo, que son los que verdaderamente forman parte de él, no necesitan de esas cosas para vivir.

Si queremos conservar nuestra identidad debemos conservar nuestro entorno para que este nos respete porque en el momento en que eso no se hace nuestra memoria y nuestra historia cae en el olvido y la arquitectura debería plantearse muy seriamente esta cuestión porque no todo vale ¿Alguien se imagina el típico chalet de los Alpes en los Pirineos? No hace falta la imaginación para ello, simplemente acercarse y mirar. Solo espero que de aquí 25 años nadie olvide que una vez aquello fue un lugar tranquilo para las gentes del lugar hasta que fue invadido por la ignorancia, el todo vale y, lo que es más grave, la arquitectura incoherente.

martes, 1 de abril de 2008

Renovarse o morir


Dice el refranero: “Renovarse o morir”. Pues bien, aunque sea cierto, en ocasiones, es mejor lo segundo que lo primero. Está claro que el continuo reciclaje para sobrevivir, mejorar y progresar en todos los niveles de la vida es algo fundamental. Pero una cosa es renovarse y otra confundir la renovación con el ridículo, el esperpento y la ignorancia primitiva tomada como canon a seguir. Me explico. Próximamente se celebrará el festival de Eurovisión y, sinceramente, aunque hace años que no lo sigo porque no es de mi interés pero sí que recuerdo cuando se presentaban canciones que merecían la pena, con sentimiento y aspiraciones de ganar que seguramente todos recordamos, por ejemplo “lady, lady” del grupo Bravo o una sublime como “Bailar pegados” de Sergio Dalma. Pues bien, hemos pasado de “Bailar pegados” a bailar el “Chiki, chiki”. Puesto que no ganábamos por canciones inmemorables a ver si podemos hacerlo por medio del ridículo.

Pero así con todo. En política, sin ir más lejos, hemos pasado de buenos políticos como Alfonso Guerra a Pedro Zerolo y Pepiño Blanco ¿Qué decir de estos dos personajes de nuestro mapa político? Por ejemplo Zerolo ¿Alguien le ha oído hablar alguna vez de política? ¿Alguien le ha oído hablar alguna vez de algo que no sea su condición sexual? Hace poco decía en un mitin que había tenido “orgasmos democráticos” con ZP. Cualquiera que no lo viera pero lo oyera se lo podría haber imaginado perfectamente diciendo esto encima de una carroza, el día del orgullo gay, en el barrio de Chueca y vestido con traje de plumas. No me extraña que tuviera dichos orgasmos, pues el gobierno de ZP se ha tomado más como cuestión de estado que Zerolo se pueda casar que el perseguir a presuntos asesinos como el de la niña Mari Luz (aunque esta niña no esté presuntamente muerta). Pues sí, Zerolo forma parte de la cúpula del partido que gobierna este país. Espero que al menos escriba la letra i con un punto encima y no con un corazoncito.

Después Pepiño Blanco. Que presume de ser un hombre hecho a sí mismo, aunque no tenga muchos “concetos” claros. Es el espécimen ejemplar que demuestra que se puede vivir de la política actualmente sin tener estudios ¿En lo de dejar pasar de curso con 4 asignaturas habrá tenido algo que ver el gran estadista Pepiño?

En fin, visto lo visto, no creo que sea mejor renovarse, como mínimo que nos quedemos como estamos, aunque a peor no podemos ir. También se dice que Dios aprieta pero no ahoga ¡Vaya! Y yo que no soy creyente ¿Esto me lo tengo que creer?

Salud.

P.D. La canción del “Chiki, chiki” se eligió democráticamente ¿Cuándo podremos elegir nuestra forma de estado? Porque aquí cambia todo pero la monarquía, o sea, esa institución que nos impuso el dictador, ilegítima y que vive a costa del erario público ni ha cambiado ni se le votado.

viernes, 28 de marzo de 2008

De ciudadanos y súbditos


El sabio refranero español nos dice que “aunque la mona se vista de seda mona se queda”. Esto quiere decir que por mucho que tratemos de disfrazar las cosas, ponerle los adjetivos que queramos e incluso cambiarle de nombre siempre será lo que es.

En mis anteriores escritos en este blog (no santo, al menos de momento) siempre que me quiero referir a la gente en general lo hago con la definición de súbditos y no como ciudadanos. Pues bien, hace unos días me decía una persona hablando sobre el tema, que ella se considera ciudadana, y no súbdita. En fin, supongo que en nuestros días todavía existe gente que piensa que no se pone el sol en los dominios españoles, como anteriormente pensaba el rey Prudente pero la realidad es que no somos dueños ni de nuestro propio espacio geográfico. Comparaciones temporales aparte, existe una grandísima diferencia entre ciudadano y súbdito y aunque no lo queramos aceptar por ser algo que hiere a nuestro orgullo, nos aferramos a él para, brazos en jarra y remangados, gritar a los cuatro vientos que a nosotros nadie nos torea (algo muy propio de los españoles).

Muchas veces pensamos que hablar de personas es sinónimo de referirnos a ciudadanos. Nada más lejos de la verdad. Persona es todo humano por su mera existencia. La ciudadanía es una cualidad política, de ahí que por ejemplo en las monarquías y otro tipo de satrapías no se tengan ciudadanos sino súbditos – o camaradas si es el caso. Un pensamiento ligero e irresponsable puede hacernos pensar que es una diferencia solamente nominal, súbditos serían entonces quienes viven en una monarquía, como nosotros los españoles y ciudadanos quienes viven en países con gobiernos democráticos.

El concepto de ciudadanía hace referencia a seres humanos libres, sujetos de derechos y deberes, conscientes en cada momento, de la situación y desarrollo de la sociedad en la que viven y construyen conscientemente. El tránsito de súbdito a ciudadano constituye una de las características del proceso democratizador. La Historia ha definido al súbdito como aquel ser humano subyugado y atado a un Poder que se decía representante de otros Poderes extra-sensoriales o sobrenaturales. La historia oficial de la, mal llamada, Transición, el papel estelar del Rey en la operación, su compromiso con su misión, junto con el muro de silencio en torno a la institución monárquica, forman parte del mantenimiento de una cierta niñez de edad ciudadana entre nosotros. Nosotros, los súbditos, que en su día no supimos o no pudimos decidir lo que queríamos ya somos, casi 33 años después de la muerte del dictador, lo suficientemente maduros como para decidir lo que queremos, quien queremos que nos represente y poder tener opciones a cualquier puesto de representación de la nación. Lo gracioso de todo es que todavía quedan descendientes de aquellos de principios del siglo XIX que gritaban: ¡Vivan las cadenas! Aceptando al rey felón, Fernando VII. Bueno, cambian los tiempos pero los descendientes son los mismos

Mientras no tengamos la suficiente madurez como para protestar todos por lo que consideramos injusto, se nos oiga y reciba para dar solución, no haremos nada. Porque precisamente eso diferencia al ciudadano del súbdito. El primero sabe defender y exigir lo que le corresponde, porque conoce sus derechos y sus obligaciones. El segundo se conforma con lo que le dan pensando que ya vendrán tiempos mejores o en otros casos que alguien le solucionará los problemas.

Así pues mientras todo eso no cambie, y todos y cada uno de nosotros no empecemos a cuestionarnos cosas y preguntarnos el porqué de lo que ocurre y una vez pasado este periodo no sepamos lo que tenemos que hacer, en este país seguiremos siendo súbditos mal que a algunos les pese.

Salud.

jueves, 27 de marzo de 2008

Todo sigue igual


Después de un tiempo sin escribir lo vuelvo a hacer. Estaba esperando a ver como se desarrollaban los acontecimientos después de las elecciones, pero nada cambia. Todo sigue igual.

Hace apenas unos meses éramos ciudadanos para los cuales cualquier cosa era poca. Éramos lo que más importaba a la clase política y por los cuales se hubieran batido en duelo como si fuesen caballeros andantes defendiendo a su dama. Pasado un tiempo y habiendo conseguido sus objetivos ya nadie se acuerda y volvemos a ser esos súbditos que solo sirven para mantener un país cual Atlas mantenía el mundo sobre sus espaldas.

¿Alguien ve que algo haya cambiado? Quizás hubiera podido cambiar el gobierno, pero el sistema es el mismo. Estamos revolcándonos en estiércol y creemos que con un simple desodorante ya estamos decentes.

No señores, no. Las elecciones no sirven para nada en tanto y cuanto el sistema no cambie. Mientras sigamos teniendo un artículo tan obsceno e inefable en nuestra cacareada Constitución como es el artículo 56. Las cosas seguirán como hasta ahora. Seremos ciudadanos durante un par de meses para volver a la cruda realidad de ser súbditos, más que a alguno/a le pese.

Recuerdo que el actual presidente, el señor Zapatero, decía que él no quería un país de iguales, quería un país con gente de igualdad de oportunidades. Bien, Señor Zapatero, con todos mis respetos ¿es posible que pueda tener tan poca vergüenza para engañar así a la gente de este país? Verá usted. Para que eso ocurra habría que cambiar el sistema y, empezando por usted, dejar de rendir pleitesía al heredero del asesino fascista que se hace llamar rey de los españoles. Vamos a ver, señor presidente ¿Cómo puede usted decir que quiere igualdad de oportunidades cuando hay una familia, que representa a este país, cuyos privilegios son transmitidos a través de un espermatozoide? Quizás su concepto de igualdad de oportunidades sea distinto del mío. Usted es monárquico y yo soy republicano. Con eso está dicho todo. No quiero extenderme explicando la diferencia porque para alguien que en monarquía confunde a los súbditos con ciudadanos haría falta algo más de dos tardes para explicarlo.

Así que nada. Seguimos como siempre. Viviendo en un cuento de hadas donde los reyes cuidan de su pueblo y los príncipes son altos, guapos, con corcel blanco y se casan con damiselas que viven encerradas en lo alto de una torre. Mientras el pueblo trabaja para ellos. En fin, nada nuevo bajo el sol.

Salud.