domingo, 15 de febrero de 2009

El poeta y el amor


Ayer fue San Valentín, cuya fecha no hace falta recordar lo que significa. Como tampoco creo que tenga que ser el único día en que se recuerden ciertas cosas o se pronuncien ciertas palabras tampoco creía que era el día para hablar sobre el amor. Así pues haré un pequeño paréntesis en lo que fue el último mes de vida del poeta y dedicaré esta entrada a quien, personalmente, creo que fue su gran amor. La persona con la que le hubiera gustado envejecer y pasar el resto de sus días: Leonor.

Evidentemente es muy aventurado decir esto. Tampoco soy quién pues no estaba dentro del poeta para saber lo que sentía pero sí que por lo que he podido leer acerca de quienes lo conocieron, lo estudiaron y, quizás, por mi concepción del amor entiendo que así es.

Posiblemente habrá quien se decante por la poetisa Pilar de Valderrama, más conocida como Guiomar y por su relación con el poeta que por su verdadero nombre y su creación literaria. Ella quiere conocerlo, viaja a Segovia, dos veces, para recuperarse por su mal estado anímico y a D. Antonio, un hombre muy solo, incapaz por su idiosincrasia de conquistar a una mujer, que no tiene confianza en sí mismo como amante, no podía haberle pasado nada más tremendo en la vida que enamorarse de ella.

Guiomar casada con un donjuán, ultracatólica, horrorizada ante el sexo, con muchos problemas busca en el poeta lo que no tenía.

Su relación duró siete años, hasta comenzar la guerra que los separa definitivamente. Durante este tiempo se veían en un café de Cuatro Caminos, durante una hora. Ella nunca dejó que el poeta la tocase. Su relación era meramente platónica. Quizás para el poeta llegó a ser un tormento, estar con la persona amada y no poder compartir algo más que palabras pero él lo aceptaba y ella tenía lo que quería.

Curiosa forma de amar ¿En ningún momento pensó, Guiomar, en entregarse al poeta e ir más allá de lo platónico? Si tanto hubiera querido al poeta ¿Por qué no se atrevió a estar con él? No me estoy refiriendo a sexo por sexo porque entiendo que había amor. Lo que quiero decir es tener la oportunidad de poder llenar ese vacío que sin duda sentiría ¿Qué hubiera pasado si Machado la hubiera deseado como mujer, como amante? ¿Hubieran dejado de verse aún sabiendo que nada los hubiera separado y que el vacío de su felicidad estaría colmado? ¿Merece la pena, por una idea, privar de algo a quien puedes querer sabiendo que lo puedes perder? Quizás, no puedo contestar a ello, pero son preguntas que me surgen.

Es posible que mi concepción del amor sea distinta. No lo sé. Porque no se trata de ceder por ceder ni de placer. Se trata de algo más. De algo puro entre dos personas a las que unen muchas cosas, la poesía, los sentimientos, la necesidad del uno con el otro ¿Existe amor cuando se priva a la otra pareja de ilusiones y sueños? ¿De tener la oportunidad de ser plenamente feliz y se dan las condiciones para ello? ¿Qué se le niega a alguien de quien estás enamorado? Porque no me refiero a obligaciones, simplemente a oportunidades sabiendo que el amor es puro y la felicidad puede ser completa.

Personalmente, no creo en el amor con limitaciones, no creo en el amor en que se cierren puertas por, simplemente, decisiones de una de las partes que afectan a ambos. Por ello no creo que Guiomar amase al poeta plenamente, simplemente lo amaba como lo que era y no por quién era. Porque amar a alguien es no cerrar puertas ni privar de felicidad.

Pero bueno, tan solo son reflexiones de la resaca de San Valentín. Tampoco quisiera centrarme en Guiomar porque, evidentemente, cada uno tendrá su opinión, en todo caso respetable y que no coincida con la mía.


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Creo que si hay que hacer mención en cuanto al verdadero amor del poeta es a Leonor. La niña a la que conoció cuando él fue profesor en el instituto de Soria

Era, Leonor, la hija de la dueña de la pensión en la que se alojaba el poeta. De talla, mediana; el cabello, castaño, un poco ondulado; no se ponía afeites: una niña, los ojos, morenos oscuros; la tez, más bien sonrosada; la voz, un poco aniñada.

Su padre, un ex guardia civil violento y dado a la bebida que en ocasiones maltrataba a la madre. Leonor, según un amigo suyo de la infancia, adoraba los versos y para ella tener en casa al autor de “Soledades” de talante tan opuesto al de su padre es algo, que sin duda la predispone para el amor.

¿Pero cómo, para un hombre tan tímido con las mujeres, quizás temeroso de ser rechazado, trata de iniciar el noviazgo? Según un biógrafo de Machado usó un curioso procedimiento para cerciorarse de los sentimientos de Leonor, que era declarar los suyos en versos y dejarlos en cualquier lugar “olvidados” para que ella los leyera. Uno de estos versos se trata del poema, originalmente titulado “Soledades”, que terminaba, después de la evocación de una monjita espiada por el poeta, con tres versos, acerca de cuya significación la pretendida no podía albergar ninguna duda:


Y la niña que yo quiero,
¡ay! Preferirá casarse,
con un mocito barbero.


Parece ser que este mocito existía pero Leonor prefirió al poeta. Los padres de Leonor, algo inquietos, accedieron al noviazgo, del que poco se sabe y a la boda.

El 30 de Julio de 1909 en la iglesia Santa María la Mayor, en la Plaza Mayor, de Soria se celebra el enlace. Desde la calle Estudios nº 7 hasta dicha iglesia acuden los novios. Se celebró un gran revuelo con la boda por la diferencia de edad entre ambos ¡Un catedrático de instituto de 34 años con una niña de 15!

El viaje de novios fue en Barcelona. De regreso a Soria se instalan en la casa de los padres de Leonor, donde la madre de ella les ha preparado dos habitaciones: Una con una cama grande con dos mesitas y otra para despacho de Antonio.

Pasados los años en un viaje a París, Leonor tiene un vómito de sangre. Leonor tiene tuberculosis. Después de un mes y medio ingresada en el hospital, los médicos le recomiendan que regrese a Soria donde el clima será más favorable para la enfermedad de su joven esposa.

Durante el tiempo que están en Soria, Machado se dedica a ella y está inmerso en la finalización de Campos de Castilla, quizás el éxito de esta obra es lo que evite el suicidio después de perder a su esposa. Por las tardes la sacaba a pasear empujando su silla de ruedas para que le diese el aire y el sol. El poeta no la dejó sola ni un momento. Le dedica, el que quizás es el mejor poema que demuestra su angustia y al mismo tiempo su esperanza porque su mujer se recupere.


A un olmo seco.

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.


Posiblemente, el poeta esperaba ese mismo milagro en Leonor y que nunca llegó a producirse. El 1 de agosto de 1912 a las diez de la noche muere Leonor. Los funerales se celebran el 2 de agosto en la misma iglesia que tres años antes se habían casado. Una semana más tarde, el 8 de agosto, parte en tren para Madrid para no volver ¿Cómo poder seguir viviendo en Soria sin Leonor?


Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...

¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?

Mira el Moncayo azul y blanco; dame
tu mano y paseemos.

Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.


10 comentarios:

Parsimonia dijo...

Pues no sabía nada de la relación con Pilar de Valderrama que, como dices, tuvo que ser frustrante para Antonio, si es que él mismo no asumía y deseaba un tipo de relación así por mantener el recuerdo de su amada. No sé.
Evidentemente una relación amorosa está incompleta sin sexo.
El matrimonio con Leonor fue trágico en su final temprano.
Añado a tu selección de poemas el dedicado a su amigo periodista José María Palacio, en el que, desde Baeza, le pide que le lleve flores al cementerio "El Espino" donde está enterrada su amor:

Palacio, buen amigo,
¿está la primavera
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos? En la estepa
del alto Duero, Primavera tarda,
¡pero es tan bella y dulce cuando llega!...

¿Tienen los viejos olmos
algunas hojas nuevas?

Aún las acacias estarán desnudas
y nevados los montes de las sierras.

¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa,
allá, en el cielo de Aragón, tan bella!

¿Hay zarzas florecidas
entré las grises peñas,
y blancas margaritas
entre la fina hierba?

Por esos campanarios
ya habrán ido llegando las cigüeñas.

Habrá trigales verdes,
y mulas pardas en las sementeras,
y labriegos que siembran los tardíos
con las lluvias de abril. Ya las abejas
libarán del tomillo y el romero.

¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?

Furtivos cazadores, los reclamos
de la perdiz bajo las capas luengas,
no faltarán. Palacio, buen amigo,

¿tienen ya ruiseñores las riberas?

Con los primeros lirios
y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul, sube al Espino,
al alto Espino donde está su tierra...

Besos

Marino Baler dijo...

Parsimonia; Para Machado, un hombre solo y sin esperanzas de llenar, de nuevo, ese vacío causado por el amor supongo que era suficiente. Menos es más que nada en este caso.
Guiomar tenía lo que quería y el poeta también, aunque mis reflexiones van encaminadas a si el poeta hubiera querido tener una relación más estable si Guiomar se hubiera negado o lo hubiera aceptado. Por eso creo que Guiomar, al establecer las bases de esa relación y el poeta, quizás por miedo a perderla no fue más allá, estaba enamorada de lo que significaba el poeta y no de lo que era el hombre.

Por otra parte, hace poco que tuve ocasión de visitar Soria. Siempre que voy, es de visita obligada la tumba de Leonor en el cementerio del Espino. A pocos metros está lo que representa el olmo viejo. Si tienes ocasión de ir a Soria, no dejes de visitarla. Modificaré la entrada y pondré una foto para que puedas verla. Actualmente han colocado una plaquita con el último poema que cito al pie de la tumba. En el momento en que tome la foto todavía no estaba.

Un beso.

Parsimonia dijo...

Gracias por darnos a ver la foto de la tumba, de bella simplicidad.

Luis López-Cortés dijo...

Disculpa, amigo, te tengo abandonado. No eres el único ¡eh!
Leeré en cuanto pueda todas estas entradas tan entrañables.
Saludos.

Marino Baler dijo...

Luis; No te preocupes. Me imagino que estás muy ocupado. Espero que todo vaya muy bien.

Un saludo.

Only dijo...

Muy buena entrada, Marino, y muy completa con los poemas que has puesto.

No podría plasmar aquí todo lo que opino sobre el asunto que planteas ( en general, no sobre el poeta); sería, seguro, incompleto.
Mi simpatía está con Leonor, sin dudarlo, y seguramente ese fue el único amor que tuvo Machado. No es poco, aunque lo perdiera tan pronto.


Aparte de esto, ese es un terreno totalmente íntimo, exclusivo de una pareja, y los demás nada pueden suponer. Ni siquiera por las apariencias...


Un abrazo
y gracias por la entrada.

myself dijo...

Suscribo lo que dice Only, ando un poco liada con el trabajo pero nada más pueda me detendré a leer tus maravillosas entradas y sobre todo opiniones.
Un beso.

Marino Baler dijo...

Only; Coincidimos con Leonor. Entiendo lo que quieres decir. Las preguntas que me hago son más bien personales y no tanto referidas a la pareja en cuestión. Posiblemente me dejé llevar por los impulsos y vi el reflejo en una situación personal.

Pero, independientemente de eso, "creo" que por comentarios de la propia Guiomar (qué próximamente citaré) su amor no era todo lo sincero que cabía esperar (por eso pongo el creo entre comillas).

Un saludo.

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Myself; Espero que tus líos sigan durando que en los tiempos que corren son los mejores que puedes tener. No te preocupes que las entradas te estarán esperando.

Un beso.

Only dijo...

Marino, jeje , voy a ampliar un poco, no vaya a ser que me malinterpretes:

"Ella nunca dejó que el poeta la tocase" dices.
Eso, para empezar, me parece antinatura, o anti-amor, como queramos.
Ya dice suficiente de ella;

de lo que no estoy tan segura es de si para él era tal tormento. Pero no sé nada de él, me siento incapaz de opinar...

De todas formas, aparte de que estemos hablando de él, esto de los "amores" interesados existe mucho más de lo que parece...
buen tema.

Un saludo!

Marino Baler dijo...

Only; Pues sí, no es fácil saber la opinión del poeta ante tal situación.
Quizás el esperaría algo pero se conformaba con el amor platónico. Viéndolo desde fuera creo que es fácil hacerse una idea pero ¿Y desde dentro? ¿Y viviendo la situación? Si él lo aguantó sería por algo, personalmente, me inclino a que estaba enamorado y por eso respetaba, por miedo a perderla, pero insisto en que son opiniones personales vistas desde fuera.

Un saludo.