sábado, 21 de mayo de 2016

Negreros del siglo XXI



Juan Rosell, presidente de la CEOE en este siglo XXI, en un alarde de primitivismo y, porque no decirlo, de sinceridad, se ha traslado a siglos atrás para explicarnos cuál es su concepto de lo que tendría que ser nuestro sistema laboral. El presidente de los patronos ha manifestado que: “Tener un trabajo fijo y seguro es un concepto del siglo XIX”. Ya puestos… la cobertura del trabajador, el pacto social y todo lo que hace de una sociedad algo mejor que la actual. La explotación laboral es un hecho de nuestro tiempo y desde la presidencia de la CEOE se apuesta porque ese modelo no decaiga; es más, se podría pensar que Rosell sueña con que vuelva a utilizarse el término ‘negrero’, si no estuviera tan mal visto, en lugar del de ‘empresario’.
Supongo que el modelo de Rosell es la eliminación de los derechos de los trabajadores y, en un futuro, la posibilidad de que los profesionales puedan ser contratados por horas, por ancho de espalda, por altura o, incluso, que en lugar de revisiones médicas que les miren la dentadura. El contrato fijo cumple una serie de garantías inadmisibles para el jefe de los patronos, cuyo país ideal sería la sociedad descrita en las novelas de Dickens.
La cosa pinta muy mal para el trabajador español. Vivimos unos tiempos en los que prima la especulación y en el que se ha privatizado las ganancias, pero se han socializado las pérdidas. Hoy se asume que la función empresarial a la sociedad es la de crear empleo (sin importar el tipo de empleo) a cambio de pagar menos impuestos.
Tenemos la desgracia que en este país, tan acostumbrados a tirar de patriotismo, no salgan a la palestra grandes empresarios y millonarios exigiendo para ellos mismos un aumento de impuestos, tal y como ocurrió en EEUU, preocupados porque la injusticia de que su carga fiscal sea mucho menor que la de sus trabajadores y preocupados por la alarmante desigualdad y sus consecuencias. En este país abundan los sinvergüenzas; los hubo en el siglo XIX, XX y los hay en el XXI. Los avances en derechos sociales y laborales siempre les han provocado urticaria.

4 comentarios:

Leo dijo...

Quizá, "tiro" mucho de la educación que me han dado pero, un día mi padre me dijo algo: "Hija, yo quisiera que todos los jóvenes tuvierais la oportunidad de trabajar de un modo justo",e incluía: "Habrá mucha gente que no entienda tu idioma".

No es que se lo deba, es que, lo siento de corazón, quiero un mundo en el que todos tengamos que trabajar y disfrutar por igual.


Esto es una utopía, pero, si nos paramos se convertirá en humillación.

Hay que trabajar fuerte para intentar vencer el egoismo y la maldad oculta.

Un abrazo.

Marino Baler dijo...

Lo que habría que tener es más vergüenza por parte de unos y menos políticamente correctos por parte de otros.

Maikel Urrutia dijo...

Un buen amigo y ex compañero de trabajo me contó una historia muy interesante. A pesar de los años que hace que se jubiló seguimos manteniendo una buena amistad, fue mi mentor cuando comencé a trabajar y aprendí mucho a su lado. Un día a la hora del bocata comenzó a hablarme de cosas que él había vivido en la dictadura. Y me contó; que todo con Franco no era tan malo, que el trabajador estaba muy protegido por el Estado y no se podía despedir a nadie si no era por un asunto muy grave y justificado. Esto a él como empleado le parecía fantástico, pero no lo fue tanto cuando convertido en dueño de una empresa y por falta de faena, tenía que despedir a alguno de sus empleados. No le quedaba más remedio que llegar a un acuerdo con ellos, para que no interviniera el Estado, incluso me comentó que tuvo que pedir algún préstamo para poder pagar-les.
Hoy no vivimos en una dictadura y ningún gobierno de izquierdas o de derechas se atreverá a blindar con leyes al trabajador en contra del capital que son los bancos y las grandes empresas del IBEX.
Tengo que decir que lo de contratos por horas es mentira y eso lo saben desde los sindicatos, hasta el gobierno. Trabajan muchas más horas y así la empresa paga mucho menos de impuestos al Estado. Pero no le eches toda la culpa al empresario, porque esto va de la oferta y la demanda y los trabajadores tenemos mucha culpa de lo que está pasando…por que se nos a olvidado luchar por lo nuestro.
De todas maneras un contrato fijo no es garantía de nada, te lo pueden rescindir cuando les dé la gana. Con Felipe, Aznar, Zapatero o Rajoy, siempre han existido clausulas que dan opción a un despido objetivo o por objetivos no cumplidos y eso significa ir a la puta calle por cuatro perras.

Marino Baler dijo...

Esto es la pescadilla que se muerde la cola... empresarios que quieren ahorrarse dinero y trabajadores necesitados. He conocido un caso de un falso autónomo al que le pagaban 26,30 al día, es decir 26,30 x 30 = 789 €. De esos había que descontar los domingos, que no trabajaba, ya que el jefe quería 'ahorrarse' gastos; le quedaban 683,8 €. De ahí pagar todos los meses el 21 % , es decir, le quedaban 540,2 € y, finalmente, descontar la cuota de autónomo, casi 300 €. Resumiendo... le quedaban limpios para él 240 €... ¿eso cómo se llama? Casi, casi rozando la esclavitud... y así habrá miles y miles. Normal que haya tanta economía sumergida. Por cierto, se me olvidaba decir que lo que he contado salían esos números acudiendo a trabajar, lógicamente, día que no acudía, por el motivo que fuese, no cobraba...