sábado, 5 de agosto de 2017

Una escena inolvidable


Si hay una escena televisiva que marcó mi infancia (y creo que la de muchos de mi generación) es la siguiente.



Es una escena de El misterio de Salem’s Lot, de Stephen King. Ralph ha sido convertido en vampiro por Barlow y por la noche va a chuparle la sangre a su hermano Danny. Esa escena me traumatizó. Creo que tendría 11 ó 12 años cuando la vi en la serie emitida en televisión. En el colegio, durante los siguientes días, era el tema principal sobre el que todos hablaban. Como si no tuviera suficiente con mirar debajo de la cama todas las noches ahora, también, vigilar la ventana que había en mi habitación. Recuerdo que mi amigo Jorge nos contó que llevaba tres noches sin dormir y, por eso, daba alguna cabezada en clase o lo hacía de día, en el sofá, cuando su madre pudiera vigilarlo. Él dormía con su hermano en la misma habitación. Su hermano tenía la cama cerca de la ventana y a la noche siguiente de la escena de marras, cuando los dos se habían acostado, no tuvo una mejor idea que sacar la mano de la cama y hacer ruiditos en el cristal de la ventana. Del grito que soltó sus padres se levantaron, él durmió en otra habitación y su hermano lo hizo ‘calentito’.
Yo recordaba el nombre de la serie, pero no sabía que estaba basado en un libro y, ni mucho menos, que era de Stephen King… en aquellos tiempos no existía Google.
Años más tarde vi el libro en una papelería y no dudé por un instante en comprarlo, fue la lectura del verano. Daba la misma sensación de miedo e incluso llegué a soñar con alguna escena. Hay una película más moderna, del año 2004, protagonizada por Rob Lowe en el papel principal.
Este fin de semana trataré de ver la de mi niñez… pero lo haré durante el día… por si acaso.

3 comentarios:

Mikel dijo...

Tengo la novela y creo que me la recomendaste tú. A mí me dio mal rollo y por dos veces intente que en un intercambio de libros en el centro donde estudio alguien se la quedara…y no lo conseguí, así que la tengo conmigo. De todas formas las novelas o películas de terror, nunca me han gustado. Y de pequeño disfrutaba mucho con ellas, pero salía del cine de noche en invierno que oscurece pronto, y para ir mi casa tenía que pasar por al lado del cementerio y después de ver una peli de muertos vivientes…

Marino Baler dijo...

A mí son las que me gustan, aunque reconozco que soy muy miedoso. Pero las películas de terror me encantan. No sé, es algo raro. Una vez escuché en un programa de TV, creo que era Redes, que el hombre tiene la necesidad de sentir miedo, de estar alerta. Eso son como recuerdos de la prehistoria, en aquella época, los hombres la necesidad de estar alerta era una necesidad. Actualmente no tenemos necesidad de pasar miedo, pero este tipo de películas es para rememorar las sensaciones de hace millones de años. Es como la risa, si no ocurriesen cosas graciosas o que nos hicieran reír, la risa sería algo que desaparecería de nuestra especie. Tienen que haber cosas que nos motiven.
Por cierto, ayer encontré esta película y, la verdad, no me dió miedo, pero entiendo que en mi niñez me asustase.

Mikel dijo...

El miedo es un seguro de vida. Si no tienes miedo, no tendrías miedo a morir y esto sería el fin de la humanidad y además te mantiene alerta ante un peligro.