jueves, 13 de noviembre de 2008

Un día triste para Izquierda Republicana



No llegué a conocerlo todo lo que hubiera querido, es lo que suele pasar siempre. Solamente hablé con él un par de veces con motivo del XVIII congreso federal en Madrid en 2007 y después durante la Escuela de Otoño que organizaba el partido en la misma ciudad. Solo eso. Pero le tenía la suficiente confianza como para ir en su lista en el último congreso extraordinario celebrado en Madrid en enero de este año. Se llamaba Jorge Leboreiro Amaro y era el Secretario General de Izquierda Republicana desde el mes de enero. Tenía 49 años, una mujer y una hija. Era profesor de filosofía en un instituto de Madrid. Ayer por la mañana un paro cardiaco acabó con su vida.
La noticia no saldrá en periódicos nacionales, ni en radios, ni en la televisión. Ningún político alabará lo gran demócrata que era. Tampoco hace falta. Cuando a uno después de muerto lo alaban mucho, y más los políticos actuales, no creo que sea motivo de orgullo y satisfacción ni para el finado ni para la familia ¿Qué más da que no coloquen su féretro en el Congreso, ni que las Cortes declaren dos días de luto, ni que las banderas ondeen a media asta? Quizás para ello debería haber pagado un alto precio. En política, lo más fácil es ser de los partidos mayoritarios de este país. Todo el mundo puede ser del PP o del PSOE y presumir de su talante democrático. Eso es muy fácil, enchufarse en alguno de estos partidos, doblegarse, pasar por el aro y a vivir del cuento, Pepiño Blanco es un claro ejemplo.
Pero también hay otros, como Jorge, que aun sabiendo que su partido tiene pocas posibilidades electorales, aun sabiendo que, quizás, nunca pise el Congreso están en el porque creen en algo, porque pueden presumir de demócratas y lo más importante, porque no se venden. Quizás piensen en ocasiones que lo que hacen y en lo que creen nunca llegue pero aun así siguen en el mismo sitio. Son gente que por la noche, cuando se acuestan, pueden dormir tranquilos porque tienen la conciencia tranquila de luchar por algo que realmente creen y eso ni se compra ni se aprende, se nace con ello. A eso se le llama dignidad.
Su nombre pasará a formar parte de los grandes militantes que tuvo este partido como, por ejemplo, Manuel Azaña, Antonio Machado, José Giral, Marcelino Domingo, Claudio Sánchez – Albornoz o Victoria Kent.
Creo que no se puede añadir nada más. Simplemente tener un recuerdo para una persona que si bien su sueño no lo vio realizado, otros seguiremos soñando con lo mismo hasta que se convierta en realidad.
Salud y III República, compañero.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Te acompaño en la pena, en serio. Y creo que este pequeño homenaje que tu le has hecho, supera con creces cualquier comentario periodístico.

Un abrazo
Marta

Izquierda Republicana Salamanca dijo...

Amigo Marino:
Los compañeros republicanos de Salamanca no tuvimos la suerte de conocer a Jorge. Apenas cuatro dias antes de que nos dejara nos enviaba un correo animandonos para continuar en nuestro esfuerzo, por la Republica y por el partido.
Recibimos con gran pesar la noticia porque hubiesemos querido compartir con el nuestras inquietudes.

Gracias por tus halagos a nuestro blog. El tuyo formará parte de nuestras lecturas.

Marino Baler dijo...

Marta, muchas gracias por tus palabras.

Un abrazo.

Compañeros de Salamanca, sin duda una gran pérdida que tenemos superar por la memoria de Jorge.

Un saludo.

Tus alumnos dijo...

Nos parece sorprendente como de una hora para otra, la vida pueda ser tan cruel, puesto que diste tu última clase, y diciendo hasta mañana, te despediste. Ya no estaras entre nosotros, pero siempre nos enseñaste lo que es la realidad, la etica, lo moral, y así, nos hiciste madurar poco a poco… Como gran profesor, nunca supimos nada fuera de la clase, pero nos apoyaste y ayudaste con los problemas, por esto y muchas mas cosas… GRACIAS, siempre te recordaremos como la gran persona que fuiste.

Tus Alumnos

Anónimo dijo...

Mientras alguien lo recuerde, seguirá con nosotros

Anónimo dijo...

Han pasado ya 8 años desde que se fue. Entonces yo contaba apenas 18 años y había tenido la suerte, como tantas otras, de tenerle como maestro. Y como tantxs otrxs, no contaba con la edad suficiente como para apreciar el importante esfuerzo que hacía por acercarnos a comprender siquiera por encima, no la filosofía, sino la vida, que es lo que debiera enseñarse en la escuela con esa edad.
Hoy soy anarquista y, por tanto, detento grandes diferencias con la ideología de Jorge, pero también hoy sé apreciar lo que aquél hombre vio en mi.
Gran amante de la filosofía, terminé graduandome en Educación Social y en Sociología, cursando actualmente el Grado en Derecho. Me has acompañado en cada uno de mis logros académicos y, sobre todas las cosas, me has enseñado cuánto puede una persona marcar la vida de otras con apenas unas pinceladas.
Hoy que estoy preparada para debatir contigo, ya no puedo encontrarte, y eso me apena, pero sé que seguirás acompañándole en cada uno de mis pasos y ocupando un lugar en mi memoria hasta el día en que yo tampoco esté.
¿Mi sueño? Generar en una sola persona lo que tú lograste conmigo. Te estaré siempre agradecida.