jueves, 20 de noviembre de 2008

Un triste 20 N



Una fecha digna de recordar el 20 N y a la vez aciaga. Una triste pérdida ocurrió ese día y las cosas ya no volvieron a ser lo mismo. Fue el gran icono del anarquismo y de la revolución sindical. Tras la gloria de su muerte solamente dejó una maleta, una muda y un par de objetos personales apenas sin valor, nada más. No tenía nada más. Su entierro fue uno de los más multitudinarios del siglo XX. Con el murió la idea de la revolución anarquista.
Su nombre Buenaventura, su apellido Durruti. Un hombre de una trayectoria tan increíble que nadie se ha atrevido a darle forma en notas biográficas. Como dijo el escritor Ilya Ehrenburg, que conoció personalmente a Buenaventura y fue amigo suyo desde 1931: "Ningún escritor se hubiera propuesto escribir la historia de su vida; ésta se parecía demasiado a una novela de aventuras...".

Dice en una canción Chicho Sánchez Ferlosio: “Buenaventura Durruti, Ascaso, y García Oliver. Tres balas rojas y negras apuntando hacia el poder…”. Y es que la vida de Durruti no se entiende sin sus otros compañeros. Todos distintos pero que formaban uno. Durruti el carisma, Ascaso el de mayor carácter y García Oliver el más perspicaz de los tres. Pero tiempo habrá para escribir sobre los otros.

Durruti representaba la lucha sindical desde las bases. El no sometimiento. La lucha por la igualdad y por los trabajadores, como anécdota aquella vez que asaltó a un conde y ante el horror de la hija de este, con voz conciliadora, le dijo: “Tu padre tiene mucho dinero y nosotros no tenemos nada, así que nos lo repartimos”. Esto pone de manifiesto el carácter de los hechos de acción directa. Nunca se llevaron nada a su bolsillo y son numerosos los testimonios familiares y conocidos que coinciden en destacar su modestia económica. Destinaban todo el dinero recaudado a los presos y a la lucha política. De sus asaltos salieron bibliotecas, editoriales y escuelas con la de León o La Coruña.
Conoció durante su exilio en Francia a la que sería su compañera toda la vida, Emilienne Morin, se enamoraron en el exilio y desde ese momento se acompañaron siempre que pudieron. Pelearon juntos en el frente de batalla durante la guerra civil cuando Emilienne se alistó en la Columna Durruti. Los anarquistas no creen en el matrimonio por considerarlo una institución burguesa, pero sí creen en el amor y en la amistad, que son una y la misma cosa, imposibles de separar. El lazo que une a los compañeros no está avalado por iglesia o por gobierno alguno. Está sostenido solamente por el propio amor que los protagonistas se tienen entre sí y basado en la libertad de las partes. Emilienne fue la que mas lloró la pérdida de su amigo del alma. Su dolor fue inmenso, igual que su amor por él, pero continuó luchando hasta su muerte por el ideal por el que murió Durruti y tantos otros compañeros.

Mucho se ha escrito sobre él pero casi siempre a trozos y con lagunas. Únicamente Abel Paz se atrevió a hacerlo en su novela “Durruti en la Revolución española”. De una forma bastante recomendable.

Como no podía ser de otra forma, Durruti murió luchando. Fué en el frente de Madrid, un 20 de noviembre de 1936, el mismo día y año que en Alicante fusilaron a otra figura relevante, José Antonio Primo de Rivera y también el mismo día en que años más tarde moriría uno de los genocidas más sanguinarios de la historia de este país, Francisco Franco. No están muy claras las causas de su muerte y no seré yo quien las comente por ser muy ambiguas. Tampoco se trata de escribir una biografía, simplemente rendir un homenaje al último Robin Hood de nuestra historia reciente. Un hombre que vivió, luchó y murió por unas ideas ¿Cabe mayor gloria?

Salud, camarada Durruti.

3 comentarios:

Parsimonia dijo...

Uno de los mejores homenajes que puede hacerse es dar a conocer la figura y lo que representó.
Yo, que no lo conocía, te lo agradezco.
Un saludo.

Marino Baler dijo...

Gracias a ti Parsimonia por comentar. Durruti fue un líder muy carismático y al mismo tiempo es alguien muy olvidado hoy en día. Un bello utópico como lo que significa la anarquía.
Su entierro en Barcelona fue multitudinario, te recomiendo que veas este vídeo http://es.youtube.com/watch?v=0MJbhMmG-EM

Un saludo.

Parsimonia dijo...

Increíble la multitud!